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La educación… de nuevo tarea urgente en el capitalismo neoliberal (Avance de una nueva monografía de la RIFOP)











Editorial

"La educación… de nuevo tarea urgente en el capitalismo neoliberal", es una monografía que,  coordinada por Eduardo Fernández Rodríguez y José Luis Villena Higueras, se publica en el número 78 (27.3) de la  Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, actualmente en imprenta. 

Esta monografía llega en un momento especialmente importante para quienes formamos parte de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado que, fundada en 1985, tiene una trayectoria temporal que se aproxima ya a las tres décadas.

Por otra parte, la Asociación Interuniversitaria de Formación del Profesorado (AUFOP), inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número nacional 89.828 desde el 7 de diciembre de 1989, acaba de cumplir veinticinco años de trayectoria. Entidad de carácter no lucrativo, la AUFOP es la entidad editora de la “Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado”, tanto de su versión impresa -RIFOP- como de su versión electrónica -REIFOP-, de las que tiene su copyright.

Dejen, por tanto, que recordemos a todos aquellos y aquellas que a lo largo de este tiempo han contribuido a mantener el trabajo organizativo, de gestión editorial y de contribución social e intelectual para una asociación que, a través de sus congresos y publicaciones periódicas, ha buscado mantener vivo el compromiso crítico en la formación del profesorado, mediante el intercambio de ideas y experiencias, la reflexión en torno a temas socialmente relevantes para la educación, eso sí buscando en la medida de lo posible el rigor epistemológico y metodológico tan necesario a la hora de plantear un trabajo que vincule la investigación rigurosa con aspiraciones de justicia social. 

En segundo lugar, con este monográfico pretendemos tomar el contexto de crisis que nos rodea (política, económica, ecológica y sociocultural) como elemento que nos permita pensar el papel que puede y debe jugar la educación en aras de desarrollar propuestas y configurar subjetividades capaces de tomar conciencia de lo que nos jugamos a nivel local y global. Y el hecho de hablar de educación y no de escuela no es un tema menor, ni nos debe pasar desapercibido. La apuesta que hacemos desde AUFOP, es la de borrar fronteras, estrechar lazos y compartir voces entre la escuela, la universidad y el espacio de la educación social a nivel más general.

Sabemos de la existencia de experiencias que nutren ese intercambio colectivo, que han roto con esa separación a todas luces artificial. Sin embargo, no es menos cierto que seguimos necesitando de espacios que permitan esa doble mirada, de tal forma que desde la escuela se escuche lo que algunos y algunas están haciendo o diciendo respecto a asuntos tan centrales para nuestras vidas como la exclusión y el desempleo, el desarrollo comunitario, la pérdida de elementos democráticos en nuestras sociedades, la degradación ecológica o el desarrollo sostenible, de la misma forma que desde espacios extraescolares se contempla el caudal de experiencias que, en torno a niveles educativos diversos, y realizadas por diferentes profesionales de la educación escolar, permiten aportar miradas tan necesarias para la intervención social como el desarrollo de experiencias curriculares, la activación de procesos de investigación o el uso reflexivo de los medios y las tecnologías de la comunicación.


El Consejo de Redacción de la RIFOP



Avance de los artículos que integran esta monografía


1.- Cartografías colectivas para repensar la profesión docente desde la defensa de lo público (Eduardo Fernández Rodríguez  y José Luis Villena Higueras)

Este artículo pretende, en último término, incorporar propuestas de trabajo que permitan la revisión del Desarrollo Profesional Docente, tanto desde la formación inicial como desde la investigación educativa, pasando por la formación permanente. Se trata de ofrecer posibles itinerarios que vinculen el trabajo del profesorado a la defensa de lo público. Para llegar a dar tales recomendaciones, los autores inician este trabajo haciendo una breve introducción en la que se definen cuáles son los problemas de la educación hoy. En la segunda parte, se continúa dicho análisis, incorporando, en este caso, un análisis acerca de las condiciones laborales del profesorado y de las tradiciones o discursos que éste maneja en su práctica.

2.- La Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado. Una larga trayectoria, enraizada en el primer tercio del siglo XX (José Emilio Palomero Pescador)

En el presente artículo se analiza la historia de la “Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP)”, que hunde sus raíces en la "Revista de Escuelas Normales (REN)" (1923-1936), de la que es continuación. Tras un breve recorrido por la trayectoria de la REN -una publicación de regeneración normalista que llamó poderosamente la atención en ambientes pedagógicos y educativos de la época, y que contribuyó de forma destacada a la difusión ideas nuevas en España-, el autor se centra en los momentos fundacionales de la RIFOP, así como en su posterior desarrollo: Hija de una época, la revista nacía -en abril de 1985- con la vocación de continuar la lucha en pro de la mejora de la formación del profesorado y de convertirse en una tribuna de reflexión crítica desde la que contribuir a la reforma de los planes de estudio, al acortamiento de las distancias entre teoría y práctica, a mejorar la imagen y valoración social y profesional del profesorado de las Escuelas Universitarias de Magisterio (hoy Facultades de Educación), y a luchar por la conversión de la diplomatura en Magisterio en una licenciatura (hoy grado), mejorando así la preparación profesional de los educadores y educadoras de las nuevas generaciones… Desde aquel lejano momento fundacional de la RIFOP han pasado ya casi tres décadas, más de un cuarto de siglo de presencia ininterrumpida que queremos celebrar con este artículo. A lo largo de este dilatado período de tiempo, la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado ha conseguido hacerse un hueco importante –a nivel nacional e internacional- entre las revistas especializadas en educación. Hoy, tanto la RIFOP como su versión electrónica -la REIFOP- mantienen su filosofía en favor de las reformas pedagógicas de corte progresista, siendo la “Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (aufop)” la entidad que tiene el copyright de ambas. Finalmente, el artículo destaca que la aufop ha organizado, en colaboración con diferentes universidades, un considerable número de congresos de formación del profesorado, que, fundamentados en los debates de la propia revista, son después fuente de nuevas discusiones científicas en la misma.

3.- La relación como práctica política en la formación inicial de educadoras y educadores sociales (Remei Arnaus i Morral)

En este texto deseo mostrar la exploración de los caminos vividos en los procesos de acompañamiento en la formación de educadoras y educadores. El eje que los guía es la búsqueda del sentido de mi propia práctica de relación política con las estudiantes, que son mayoría, y también con los estudiantes, que suelen ser pocos, en las asignaturas de Grado de Educación Social en la Universitat de Barcelona. Mi experiencia y mi intuición me siguen diciendo que es en la práctica de la relación que mantenemos en el aula donde se dirime el sentido político. Es decir, es en la práctica de relación donde se puede captar el simbólico que la orienta. Y es al nombrarla cuando la puedo reconocer como práctica cultural civilizadora disponible para quien desea acogerla. La práctica política de la relación no sólo orienta lo que hago sino también cómo lo hago y lo que digo de lo que me/nos pasa en el aula. Estar en el devenir de la relación y dándole preferencia me da la posibilidad de que nazca algo que toque nuestra propia experiencia real del vivir en relación en el contexto del aula lo cual les puede orientar para su propio acompañamiento como futuras educadoras y futuros educadores.

4.- Las Reformas en la Formación Inicial del Profesorado. ¿Pero cuáles son los buenos saberes de las buenas maestras? (Jaume Martínez Bonafé)

Se realiza un análisis sobre la situación actual de los planes de estudios en los Grados de Educación, tras la reforma del EEES con el proceso de Bolonia, apostando por la necesidad de generar un verdadero debate social acerca de la estructura, contenidos y finalidades de la formación inicial en la universidad. La segunda parte del trabajo muestra algunos principios de procedimiento hacia los que orientar el trabajo en las instituciones de educación superior, algunos de los cuales nos hablan de la necesidad de educar en la mirada, la escucha, el aprendizaje del deseo, el cultivo de la pedagogía crítica, etc.

5.- Nuevas políticas educativas ante el cambio social (Carmen Rodríguez Martínez)

El contexto actual de la Sociedad del Conocimiento demanda la necesidad de pensar la ciudadanía y la población trabajadora en su capacidad de generar valor añadido para el capital, al apostar por el conocimiento experto, la participación y la creatividad. A causa de ello, la escuela ha transformado su función original para responder a las demandas productivas y las exigencias del mercado, implementando los gobiernos toda una serie de políticas ligadas a la eficiencia, el rendimiento y la mejora de la empleabilidad, cuyo más fiel exponente es la redacción y aprobación es la LOMCE. Proponemos aquí una serie de cambios respecto del horizonte que marcará la nueva ley educativa, cambios ligados a los modelos de selección del alumnado y al tipo de conocimiento generado y transmitido en los centros educativos.

6.- Defendiendo lo colectivo: combatir el conformismo, promover la educación pública (Luis Torrego Egido)

La escuela pública, ese instrumento de igualdad, está siendo desmantelada. El sentido común sobre la educación está siendo colonizado por el lenguaje de la mercantilización y del economicismo. Es preciso reaccionar y hacerlo desde la formación del profesorado. Para ello en este artículo, tras mostrar con tres anécdotas la pérdida de los logros de lo público, de lo común, se propone recuperar el discurso del sueño educativo de igualdad de oportunidades que supuso la alfabetización y la educación pública. También se enumera media docena de propuestas que pueden ponerse en marcha por parte del profesorado para recuperar el sentido de la escuela pública. 

7.- El saber de la experiencia en la formación inicial del profesorado (José Contreras Domingo)

El presente artículo pretende resaltar la importancia del saber de la experiencia dentro del proceso de formación del profesorado. Pero para ello es necesario alejarse de la imagen de la experiencia como simple acumulación de saberes prácticos. El saber de la experiencia remite a un modo, siempre en movimiento, de preguntarse por el sentido de lo vivido y de lo que significa y supone la relación educativa, siempre atravesada por la cuestión de la alteridad. No es tanto un saber que se transmite, sino que es necesario ayudar a elaborar y a contar con él como bagaje y disposición fundamental en la tarea educativa. ¿Qué nos reclama el saber de la experiencia en los procesos formativos? ¿Cómo poner en juego los saberes de la experiencia, la disposición pensante ante lo vivido, como elemento nuclear de la formación?

8.- Perseguir el sueño o caer en lo que existe: la socialización del maestro novel entre el habitus y la investigación-acción (José Juan Barba Martín y Gustavo González Calvo)

En el presente artículo abordamos el tema de la socialización del profesorado en los centros educativos. Entendemos que la socialización es un proceso en el que se dan tensiones entre diferentes intereses que pueden ser de dos tipos: (1) una socialización que fomente la reproducción en la profesión, a partir de mecanismos sutiles aplicados en momentos de alta presión en el profesorado; y (2) una socialización que transforme la docencia y la profesión docente a través de dinámicas de investigación-acción que transforman la docencia y la realidad del profesorado. Evidenciar estos procesos, principalmente los reproduccioncitas, pueden llevar al profesorado a romper con la socialización encubierta y ser capaces de transformar su docencia y la relación con los demás.

9.- El desarrollo de la identidad profesional del profesorado: el caso del especialista de música (José Luis Arostegui Plaza)

En este artículo me propongo hacer una revisión del concepto de identidad social y de sus implicaciones para la formación del profesorado de música. Para ello hablaré, en primer lugar de los conceptos de «identidad social» y de su variante, las «identidades sonoras», que forma parte de él. En segundo, se verá su implicación para la formación de la «identidad profesional» del profesorado de música. Finalmente, haré una reflexión de las consecuencias que pueden sacarse para toda la formación del profesorado. El caso del profesorado de música puede ser ilustrativo de cómo una concentración en contenidos o en competencias, las mismas para todo el mundo, nos lleva a un modelo de profesorado muy distinto a otro centrado en la comprensión del significado de las interacciones que se producen en el aula. Me propongo, pues, ofrecer datos que puedan ser interesantes para quienes estén interesados en la formación del profesorado de música, al tiempo que se aborda una cuestión relevante para la formación del profesorado en general.

10.- El tratamiento de lo corporal en la formación inicial del profesorado (Lucio Martínez Álvarez)

El punto de partida de este escrito es una obviedad. Todos los seres humanos tenemos cuerpo. Siempre. El que seamos seres corpóreos no es algo anecdótico o marginal, sino que nos constituye como personas. Somos seres humanos no a pesar de tener cuerpo, sino porque tenemos un cuerpo humano. Hemos dejado atrás, al menos en los discursos, las visiones dualistas en las que el cuerpo era considerado un lastre, algo secundario y supeditado a otras características más “sublimes”. Lapierre (1990: 9) reconocía la sucesión de dualismos, primero el teológico y luego el filosófico, que han situado al cuerpo en la escuela en una posición subordinada. Sin embargo, en nuestro tiempo gana peso la idea de que las personas no somos seres duales ni compartimentados, sino que tenemos una naturaleza con múltiples dimensiones interrelacionadas que nos constituyen como seres únicos en un proceso dinámico en el que participan lo biológico, lo cultural, lo social o lo histórico, por nombrar solo algunos agentes. De acuerdo con esta premisa, la pregunta que quiero explorar en las páginas siguientes es cómo responde la educación a nuestra naturaleza corpórea. Más en concreto, en este artículo quiero presentar algunos temas que considero que deberían formar parte de la formación inicial para que cada docente y el sistema educativo en su conjunto puedan tener una respuesta más elaborada al hecho de que educadores y educandos son seres con cuerpo. Esto implica detenernos a pensar cómo la escolaridad afecta y es afectada por esta característica humana de sentir, de percibir, de aprender, de relacionarse, de enseñar o de pensar con y desde el yo-cuerpo. Propondré cinco bloques temáticos en torno a los que podría organizarse esta formación del profesorado siguiendo lo incluido en el plan de estudios del Grado en Educación Primaria de la Universidad de Valladolid.

11.- Género y formación crítica del profesorado: una tarea urgente y pendiente (Consol Aguilar Ródenas) 

Desde la aparición a finales de los sesenta del feminismo académico, los estudios de género han recorrido un trayecto largo y polémico. También se ha incorporado, en algunos casos, la voz de las mujeres no académicas. Y se han conseguido medidas de igualdad que se han incorporado al ámbito público y privado. Las relaciones asimétricas de poder, que pervierten los procesos académicos y educativos democráticos, siguen sin ser una prioridad en la agenda política. Y sus consecuencias, como la violencia de género, son una realidad sin resolver.

12.- Oportunidades y desafíos en el desarrollo profesional de docentes con TIC en una escuela rural en España: una mirada a la Escuela Nueva (Sara Lorena Villagrá Sobrino,  Sara García Sastre, Beatriz Carramolino Arranz, Vanesa Gallego Lema, Iván Jorrín Abellán)

Partiendo de una mirada retrospectiva hacia la Escuela Nueva, se busca en este trabajo reflexionar acerca de las oportunidades y desafíos que las TIC plantean para el desarrollo profesional docente. Inicialmente, proporcionaremos algunos de los principales hitos históricos y repercusiones de la ILE y la Escuela Nueva en nuestro país. Posteriormente, abordaremos una experiencia de formación de profesorado en el marco de un estudio de caso llevado a cabo durante 3 años en una escuela rural con el objetivo de proporcionar algunas evidencias acerca de cómo promover la creación y compartición de diseños educativos innovadores en el uso de las TIC a través de una plataforma tecnológica consensuada y compartida por una comunidad de aprendizaje. En la última sección presentaremos algunas de las principales evidencias obtenidas tratando de establecer paralelismos con las repercusiones que la Escuela Nueva tiene para el desarrollo de competencias profesionales docentes en pleno siglo XXI.

13.- Experiencias y Posibilidades de articulación entre Universidad-Escuela-Comunidad (Teresa García Gómez)

Este artículo recoge las aportaciones y discusiones realizadas en la mesa de trabajo “Experiencias de investigación e intervención social y educativa emancipadoras”, en el marco del XII Congreso Internacional de Formación del Profesorado, que vinculan Universidad-Escuela-Comunidad desde los tres ámbitos de actividad de la Universidad, docencia-investigación-extensión, estableciendo articulaciones en algunos casos entre ellos para realizar dicha vinculación, cuyo objetivo es la igualdad y la justicia social, atendiendo a la responsabilidad social y política de la institución universitaria con la sociedad.

14.- El decrecimiento en la formación del Profesorado (Enrique Javier Díez Gutiérrez)

No es posible el crecimiento continuo en un planeta limitado. No sólo estamos destrozando el planeta a un ritmo acelerado, sino que estamos condenando a las futuras generaciones a heredar un planeta arrasado y esquilmado de sus recursos naturales. La única alternativa es el decrecimiento, aprender a vivir mejor con menos. Esto no sólo significa un cambio de paradigma sino un trabajo de liberación de las mentalidades y de descolonización del imaginario dominante. Se trata de educar en un estilo de vida de sobriedad voluntaria que sea universalizable a todo el planeta y de generar políticas educativas también acordes con este modelo, que rompan la razón productivista que impregna todas las reformas educativas emprendidas a nivel mundial. Formar al futuro profesorado y al profesorado en ejercicio para descolonizar el imaginario capitalista dominante propiciando una investigación educativa emancipadora sobre su propia práctica es una forma de intervención socioeducativa emancipadora más urgente y necesaria que nunca.

Cómo cultivar la ciudadanía cosmopolita en la educación superior. El caso de la Universidad Politécnica de Valencia (Alejandra Boni, Jordi Peris, Juan Manuel Rodilla y Andrés Hueso)
























How to develop cosmopolitan citizenship in higher education. The case of the Universidad Politécnica de Valencia

Nuevo avance de la monografía que se publica en el número 41 (15.2), Agosto 2012, de la Revista electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado (REIFOP)

El objetivo de este artículo es analizar cómo dos iniciativas (una formal, la creación de un currículum inspirado en la educación para el desarrollo, y un espacio informal, el colectivo estudiantil Mueve), desarrolladas en la Universidad Politécnica de Valencia, pueden haber contribuido a la adquisición de habilidades cosmopolitas entre la comunidad estudiantil. Para ello, realizaremos primeramente un recorrido conceptual de distintos autores que han tratado la cuestión del cosmopolitismo y que, en su mayoría, se encuentran enmarcados en el enfoque de capacidades para el desarrollo humano. Tras ello, analizaremos y discutiremos los resultados de 12 entrevistas en profundidad realizadas a estudiantes que han participado en los dos espacios anteriormente comentados. 

The goal of this paper is to analyze how two experiences (a formal one, a curriculum inspired on development education, and an informal one, a student’s movement named Mueve), developed at the Universidad Politécnica de Valencia, should have been fostered cosmopolitan abilities among students. Primarly, we will examine several theoretical proposal of authors included, mainly, in the capabilities approach for human development. After that, we will analyze and discuss the results of 12 in depth interviews of students who have been involved in the two spaces referred above.


Introducción 

El objetivo de este artículo es analizar dos iniciativas desarrolladas en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), que han contribuido a la creación y expansión de capacidades entre la comunidad estudiantil y que están especialmente relacionadas con el concepto de ciudadanía cosmopolita. La primera es un espacio formal donde, desde 1997, se ha implementado un currículum basado en la propuesta de la educación para el desarrollo (Mesa, 2000; Boni, 2006; Ortega, 2008). En un periodo de doce años, más de 3.000 alumnos de ingenierías han cursado dos asignaturas de libre elección: "Introducción a la Cooperación al Desarrollo" y "Proyectos de Cooperación al Desarrollo" (Boni, 2007). La segunda experiencia es un espacio informal llamado Mueve, que surgió a principios del año 2004, y en el que estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (ETSII) de la UPV crearon una organización social en la universidad dedicada a promover cambios a nivel local.

Basándonos en el análisis en profundidad de 12 entrevistas, proporcionamos algunas evidencias sobre las diferencias, los parecidos, complementariedades y sinergias entre estos dos espacios para promover habilidades para la ciudadanía cosmopolita. El guión de la entrevista fue elaborado siguiendo las propuestas que sobre ciudadanía e identidad cosmopolita realizan diferentes autoras y autores, los cuales en su mayoría pertenecen al ámbito del enfoque de capacidades (CA) para el desarrollo humano (Sen, 1999; Nussbaum, 2000; Deneulin y Sahani, 2009).

Las habilidades cosmopolitas 


Una de las autoras más influyentes en el CA, Martha Nussbaum, ha abordado la discusión sobre la ciudadanía cosmopolita en dos de sus libros: For love of country? (Nussbaum, 1996) y Cultivating Humanity: A Classical Defense of Reform in Liberal Education (Nussbaum, 1997). A partir de la herencia del ideal cosmopolita, cuyas raíces filosóficas profundas comienzan en la tradición estoica, y pasando por Kant que introduce en su libro la Paz perpetua (Kant, 1795) la idea del derecho cosmopolita, Nussbaum (1996) daba su definición de ciudadano cosmopolita como aquél comprometido con toda la comunidad de seres humanos, y ofrecía cuatro razones para hacer de la ciudadanía cosmopolita el núcleo de la educación cívica: 1) la posibilidad de aprender más de nosotros mismos; 2) la necesidad de resolver problemas globales que requieren de la cooperación internacional; 3) el reconocimiento de obligaciones morales con el resto del mundo y 4) la elaboración de argumentos sólidos y coherentes basados en las distinciones que estamos dispuestos a defender.

Posteriormente Nussbaum (1997; 2006) enumera cuáles son las tres habilidades para una ciudadanía democrática: en primer lugar, la capacidad para el examen crítico o el pensamiento crítico que “requiere el desarrollo de la capacidad de razonar lógicamente, para establecer la consistencia del razonamiento, la veracidad del hecho y la fiabilidad del juicio de lo que uno lee o dice” (Nussbaum, 2006, 388). En segundo lugar, la habilidad cosmopolita se centra en “la comprensión de las diferencias que hacen difícil el entendimiento entre grupos y naciones y de las necesidades e intereses humanos compartidos que convierten el entendimiento en algo esencial, si se quieren resolver los problemas comunes [incluyendo] la tarea vinculada de comprender las diferencias internas de la nación de cada uno” (Nussbaum, 2006, 390). Finalmente, la imaginación narrativa que se refiere a “la habilidad de pensar lo que sería estar en los zapatos de una persona diferente de uno mismo, de ser un lector inteligente de la historia de esa persona, y de entender los sentimientos y deseos que puede tener alguien en esa situación” (Nussbaum, 2006, 390-391).

Como ilustran los textos de Nussbaum, se destaca explícitamente la existencia de una habilidad cosmopolita que permite comprender las diferencias y entender que los problemas globales han de resolverse de manera conjunta sobre la base de un interés común. 

La línea argumental de Nussbaum ha sido seguida por otras autoras del CA que, aunque no se refieran explícitamente a capacidades cosmopolitas, introducen los elementos propuestos por Nussbaum (Boni et al, 2010). Por ejemplo, Walker (2006) cuando propone su lista teórica ideal de distribución y evaluación de capacidades en la Universidad, considera las capacidades como “ser capaz de usar el pensamiento crítico y la imaginación para comprender las perspectivas de los múltiples otros y de formar juicios imparciales” o “conciencia de los debates éticos o cuestiones morales” o “ser capaz de mostrar empatía, compasión, justicia y generosidad, escuchando y considerando el punto de vista de la otra persona en diálogo y debate” (Walker, 2006, 128). 

La línea argumental de Nussbaum y Walker la encontramos también en otros autores que no pertenecen al ámbito del CA pero que sí han fundamentado la ciudadanía global. Así, De Paz (2007), ofrece dos elementos que nos abren otra perspectiva sobre la ciudadanía global: la cuestión de las múltiples y complejas identidades y el compromiso activo con lo local y lo global. Los y las ciudadanas cosmopolitas “Están arraigados en lo local; se sitúan en el mundo a través de formas de identidad complejas y múltiples, que se entremezclan las unas con las otras, a la vez que están inmersos en un mundo de identidades plurales entremezcladas; participan y se comprometen activamente en la vida ciudadana en sus diferentes niveles (desde los más locales a los más globales) con el fin de lograr un mundo más justo e inclusivo” (De Paz, 2007: 52-53). 

La cuestión de las identidades ha sido ampliamente tratada por Sen en su texto Identity and Violence (Sen, 2006). Sen defiende las múltiples identidades al afirmar que “el reconocimiento de que las identidades son fuertemente plurales, y que la importancia de una identidad no elimina la importancia de otras” (Sen, 2006, 19). Es en este marco, donde “una persona debe tomar decisiones – explícita o implícitamente – sobre la importancia relativa que da, en un contexto particular, a las lealtades y prioridades divergentes que puedan competir por precedencia” (Sen, 2006, 19). Y es dentro de estas múltiples identidades donde Sen ubica la afiliación global, a la que se refiere de la siguiente manera: “¿Por qué deberían las mujeres y los hombres de una parte del mundo preocuparse por el hecho de que gente de otras partes del mundo estén sufriendo injusticias si no hay un sentimiento de pertenencia global ni una preocupación sobre la justicia global? El descontento global, al que la protesta da voz (…) puede verse como evidencia de la existencia de un sentimiento de identidad global y ciertas preocupaciones sobre ética global” (Sen, 2006, 123).

Sen, en comparación con Nussbaum, no ofrece una lista de cuáles pueden ser esas habilidades del ciudadano o ciudadana cosmopolita, sino que se limita a constatar que en nuestro mundo existen personas que, entre sus identidades, tienen elementos de una identidad de ciudadano/a global y que esos rasgos se manifiestan en una preocupación por una justicia global, que les lleva a preocuparse por lo que ocurre en otras partes del mundo. Tanto Sen como Nussbaum destacan la capacidad crítica para elegir, en términos de Sen, o para practicar, en términos de Nussbaum o Walker, la ciudadanía cosmopolita. Pero lo que tanto Sen como Nussbaum o Walker no aclaran es: ¿cómo se conforma esta identidad global? Es cierto que Sen nos habla de libertad sustancial, pero para los propósitos de este artículo necesitamos más elementos para explorar cómo se crea la ciudadanía global. Aquí es donde es útil la segunda aportación de De Paz (2007) que remite al encuentro de lo local con lo global.

Un autor que ha tratado de manera muy acertada los espacios de creación de cosmopolitismo es Gerard Delanty (2006). Señala que el cosmopolitismo está relacionado con procesos de auto-transformación en los que nuevas formas culturales toman forma y donde surgen nuevos espacios de discurso, llevando a una transformación en el mundo social. Esta identidad cosmopolita transformadora progresa desde el ámbito personal al espacio local, nacional y global. Además, Delanty (2000) habla de la existencia de una multiplicidad de proyectos cosmopolitas expresados desde individuos, colectivos, organizaciones y sociedades. El cosmopolitismo actuará en el hueco entre lo global y lo local, relacionando ambos ámbitos, creando así espacios transnacionales que a su vez crean cambios locales. Como los intereses nacionales hacen difícil el diálogo, el discurso relacionado con el cosmopolitismo crea puntos de conexión entre sociedades, fomentando así la compresión mutua al crear las habilidades necesarias para entenderse los unos con los otros (Delanty, 2006).

Del discurso de Delanty interesa destacar tres ideas. En primer lugar, la creación de la identidad cosmopolita a partir del encuentro entre lo local y lo global, siempre y cuando se lleve a cabo un proceso reflexivo y crítico. Como sugiere Beck (2006), “esta perspectiva cosmopolita es algo activo y reflexivo, en contraste con el cosmopolitismo banal que se despliega bajo la fachada de persistentes espacios, jurisdicciones y etiquetas nacionales” (Beck, 2006, 7).

En segundo lugar, la idea de que el proyecto cosmopolita es algo que puede ser llevado a cabo por individuos, colectivos, organizaciones, etc. y que puede surgir en cualquier parte del mundo; no es patrimonio únicamente de proyectos occidentales.
Finalmente, la tercera idea que se quiere destacar es que no todos los cosmopolitismos son iguales. Para que se trate de cosmopolitismo auténtico, Delanty (2006) sugiere que tiene que estar orientado al cambio, a la justicia social. Este matiz es esencial, ya que cosmopolitismo no significa lo mismo que globalización o transnacionalismo. Sobre este aspecto, es especialmente interesante la propuesta de Pietersee (2006) que diferencia entre diferentes tipos de cosmopolitismo: 1) corporativo (presente en el discurso neoliberal, la libre empresa, el libre comercio, etc.), 2) político (referido a la gobernanza global, bienes públicos globales y democracia cosmopolita), 3) social (relacionada con la solidaridad global y la sociedad civil global) y 4) cultural (conectada con el discurso de la comunicación y estética transnacional). Pero, como Pietersee destaca, no todas las propuestas cosmopolitas son emancipadoras. Encontramos cosmopolitismo desde arriba, eurocéntrico, basado en normas etnocéntricas, y también, en contraste, cosmopolitismo desde abajo, basado en las necesidades de la gente - contextual, histórico, experiencial y multiétnico (Boni y Taylor, 2010).

Espacios formales e informales en la UPV

Todas las aportaciones anteriormente referenciadas han sido tenidas en cuenta a la hora de construir el marco teórico de este estudio que tenía como objetivo analizar si tanto las asignaturas de cooperación y desarrollo como el colectivo Mueve habían sido espacios para la creación de una ciudadanía cosmopolita transformadora. Pero antes de profundizar en la metodología del estudio, es necesario dar una pincelada sobre las características de ambas experiencias:

Introducción a la Cooperación para el Desarrollo y Proyectos de Cooperación para el Desarrollo

Fue en torno a 1995 cuando la ONG Ingeniería Sin Fronteras propuso integrar la Educación para el Desarrollo (Mesa, 2000; Boni, 2006; Ortega, 2008) en universidades técnicas, como una forma de contribuir al desarrollo humano y promover cambios estructurales a largo plazo en el sistema educativo superior. Con este fin se crearon dos asignaturas de libre elección llamadas "Introducción a la Cooperación para el Desarrollo" y "Proyectos de Cooperación para el Desarrollo". Éstas incorporaban dos innovaciones relevantes: por un lado, un sesgo humanista y social en un currículum académico predominantemente orientado a la tecnología; por otro lado, la implicación, a través de Ingeniería Sin Fronteras, de miembros de la sociedad civil en el aula acompañando al personal docente.

La dinámica en el aula se basa en el diálogo, el debate y el trabajo cooperativo con el fin de desarrollar una serie de habilidades como el pensamiento crítico, la argumentación efectiva, la cooperación o la resolución de conflictos. Las clases se dividen en dos partes principales. En primer lugar, las clases magistrales se complementan con sesiones prácticas durante las cuales el profesorado introduce actividades como: casos de estudio, dilemas morales, juegos de rol, vídeo-forums, mapas conceptuales, diseño de proyectos o debates en pequeños grupos o en plenario que están diseñados para complementar y promover el debate acerca del contenido teórico de la asignaturas. En segundo lugar, en los seminarios, cada grupo se centra en mayor detalle en temas específicos que son presentados posteriormente y discutidos con el resto de la clase. 

La participación se convierte en un elemento clave del proceso de enseñanza-aprendizaje, y profesorado de distintos lugares del sur global y miembros de ONG se implican activamente en el aula para hablar de sus experiencias. De esta manera, los y las estudiantes son confrontados con realidades para ellos desconocidas, potenciando así su perspectiva crítica. De acuerdo con nuestras observaciones, el alumnado aprecia significativamente esta pedagogía participativa, aún no estando esta muy extendida en la mayoría de contextos educativos de ingeniería (Cruickshank y Fenner, 2007; Robbins, 2007). Además, los y las estudiantes pueden participar en prácticas cortas en ONG de Valencia y alrededores. Entre 1995 y 2008, 189 estudiantes tuvieron una experiencia práctica en alguna de las 16 ONG participantes (Calabuig y Gómez-Torres, 2008), realizando distintos tipos de tareas vinculadas a temas sociales.

El colectivo Mueve

A principios del año 2004, 10 estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales (ETSII) de la UPV, críticos con el ambiente y el enfoque educativo en su universidad -orientada a la formación de profesionales “eficientes”- crearon el colectivo Mueve. En una de sus primeras reuniones, sus integrantes definieron la Comisión (1) Mueve de la siguiente manera:


“La Comisión Mueve forma parte de la delegación de alumnos de la ETSII y pretende fomentar la conciencia crítica y la participación activa de los universitarios para lograr un cambio hacia una escuela y una universidad más solidaria, ecológica, ética y plural”. 

Para ello, pretendían poner en marcha diversas acciones y campañas inspiradas en la solidaridad, la pluralidad, la ética y la ecología. Estas campañas tenían principalmente una función pedagógica, al fomentar el desarrollo de la conciencia crítica y de la dimensión social del estudiante técnico. El colectivo Mueve se organizaba en distintos grupos de trabajo, siendo los principales: 1) Grupo de ecología (dedicado a la movilidad sostenible y a medidas de reducción del impacto ambiental de la universidad); 2) Grupo “Por la Paz, no a la investigación militar” (que pretendía sensibilizar sobre la problemática de la investigación militar en la universidad); 3) Grupo de Comercio Justo (que se dedicaba a sensibilizar sobre el Consumo Responsable y al fomento de Comercio Justo) y 4) Grupo de cultura y ética (que organizaba ciclos temáticos de películas y exposiciones con el fin de promover la conciencia crítica entre los alumnos).

Entre los principios del Mueve destacaban la horizontalidad, la independencia política, la apertura, el diálogo, el respeto y la articulación con otros organismos universitarios y asociaciones afines.

Aunque el colectivo Mueve dejó de realizar campañas de forma activa en 2009, su impacto va más allá de las actividades realizadas a lo largo de esos 5 años. Por un lado, fue una propuesta novedosa de participación, a raíz de la cual surgieron otras iniciativas como Obrint Camins, Arquitectura Se Mueve y ConCiencia Crítica y la Xarxa d’Organitzacions de la UPV, red a través de la cual se articulan todas las organizaciones de carácter social de la UPV. Asimismo, fue una escuela de ciudadanía para las 30 personas que formaron parte del colectivo, de las cuales, una buena parte trabaja hoy día como docentes o investigadoras de la universidad y en empresas de energías renovables y movilidad.

La metodología del estudio

Los autores y las autoras discutidas en el segundo apartado de este artículo nos proporcionaron los contenidos del guión de las entrevistas semiestructuradas. En primer lugar, había un bloque de preguntas dirigidas a explorar la cuestión de la identidad: ¿De qué te sientes parte, con qué te reconoces? ¿Cuál crees que es tu identidad o identidades? ¿Por qué? A continuación, se presentaba otro bloque de preguntas destinadas a analizar si los espacios de las asignaturas de cooperación y desarrollo y del colectivo Mueve habían sido relevantes para la creación de dichas identidades y qué tipo de habilidades, conocimientos y actitudes les habían proporcionado. Posteriormente, se proponía una lista de habilidades relacionadas con la ciudadanía global extraídas de los textos de los tres autores, en la que se pedía a los entrevistados ordenarlas según dos criterios: a) si el espacio había contribuido al desarrollo de esas habilidades y, b) cuáles de esas habilidades eran más relevantes para ellos. La lista de habilidades era la siguiente: 1) Pensamiento crítico (la capacidad de razonar de manera lógica, argumentada); 2) La empatía (el ponerme en los zapatos del otro); 3) La participación (a nivel local, nacional, global); 4) La convivencia y el respeto intercultural; 5) La reflexividad y 6) La curiosidad. Por último, se solicitaba al entrevistado/a que añadiera alguna otra habilidad o introdujera alguna otra cuestión que le pareciera interesante. Como se puede ver en el apartado siguiente, surgieron ideas nuevas en torno a esas habilidades cosmopolitas que el marco teórico no nos había sugerido.

Se entrevistó a un total de 12 personas, 6 hombres y 6 mujeres, entre los 24 y los 30 años de edad, todos ellas de formación técnica en ingeniería. La muestra fue seleccionada de la siguiente manera: 3 habían participado en los dos espacios; otros 3 sólo habían participado en el colectivo Mueve; 3 sólo en las asignaturas y no tenían ninguna experiencia de voluntariado con un colectivo social, y los últimos 3 habían cursado las asignaturas y habían tenido una implicación en una organización social como parte de las prácticas de las asignaturas.

Cultivando habilidades cosmopolitas en la UPV

La difícil cuestión de la identidad

La pregunta sobre las identidades es la que más dificultad planteó en la entrevista puesto que se ahondaba en cuestiones sobre las que nunca habían reflexionado de una manera tan directa.
Todas las personas entrevistadas, excepto una que no supo responder a esta cuestión, mencionan más de una identidad con la que se identifican. Cristiano, trabajador, nacionalista, mujer, etc. son ejemplos de algunas definiciones. Curiosamente nadie se identifica como estudiante, aunque varios viven inmersos en la dinámica universitaria.

El comentario sobre identidades de carácter cosmopolita no es muy abundante. Donde más se encuentra es entre los que han formado parte del colectivo Mueve aunque resulta difícil encontrar características de un cosmopolitismo transformador.

Una de las excepciones es S. que se manifiesta: “preocupada y obsesionada por la igualdad de derechos para todos, a la par que indignada por la desigualdad y la falta de respeto a las minorías”. Sin embargo, tras ello, se define como conformista ya que opina “que no se pueden cambiar las cosas, que es muy difícil afrontar y cambiar las cosas, que la inercia es muy grande”, aunque reconoce que su paso por el colectivo Mueve le hizo cambiar la perspectiva.

Lo que sí nos aportan las entrevistas al colectivo Mueve son respuestas sugerentes en relación con la tensión entre lo local y lo global en la configuración de la identidad. Al respecto, J. D. afirma: “Yo me ubico en el mundo como que formo parte de mis amigos y de mi familia […] pero al mismo tiempo también me siento como […] ciudadana del mundo. Creo de manera efectiva que soy capaz de vivir en otro país. […] Sí considero que es importante saber de dónde eres y la identidad que tienes […] el lugar donde te has criado y que has estado configurada de acuerdo a una cultura […] que condiciona tus hábitos aunque luego vayas cambiando ciertas cosas […] pero está bien no renunciar a eso […] siempre que te aporte algo positivo porque no hay que perder nunca los orígenes y luego a partir de ahí te puedes ir moviendo”.

Más crítica con lo local, pero también reconocedora de la importancia de los orígenes, se muestra A. cuando dice: “Sé que soy valenciana pero en el sentido social […] mis padres son de aquí, mis abuelos […] me he criado aquí, por ello hay algo telúrico que no puedes evitar. […] Yo soy del sitio donde estoy […] no tengo una sensación de pertenencia a un sitio concreto. El que ha estado fuera lo sabe, que tienes una identidad partida [sin embargo] siento una cierta responsabilidad hacia la tierra que me vio nacer. No quiero regalársela a gente que no pretende hacer el bien por esta tierra”.

Esta última afirmación de A. sí que nos evoca, aunque sea de manera indirecta, características de un cosmopolitismo transformador basado en la responsabilidad y en la importancia de actuar en lo local.

Mueve y asignaturas: espacios de creación de habilidades para la ciudadanía global



De las 12 personas entrevistadas, 3 habían participado tanto en las asignaturas de cooperación y desarrollo como en el espacio Mueve, de las cuales 2 llegan a la misma conclusión: las asignaturas han aportado más base teórica, más conocimiento, han despertado sensibilidades, mientras que el Mueve ha aportado una dosis de realismo optimista, en el sentido de que los cambios son posibles.

E. lo resume de esta manera: “Las asignaturas me han dado un marco interpretativo del mundo […] También me han servido para estructurar lo que intuitivamente ya sabía. Me han ayudado a generar reflexión y a pensar sobre la justicia social […] El Mueve tuvo un espíritu inspirador. Me ayudó a generar compromiso y me ayudó a entender los cambios […] Ambas me han proporcionado una mayor apertura de mentes, nuevos horizontes”.

Avanzando en la aportación de cada uno de estos espacios, los entrevistados que han intervenido en el espacio Mueve destacan su contribución en la adquisición de las siguientes habilidades: 1) Trabajar en grupo de verdad, organizarse en grupo y hacer un trabajo colectivo; 2) Saber y descubrir la capacidad de hacer cosas, de cambiar; 3) Entender los cambios y en generar un compromiso; 4) Tener constancia y cumplir con los compromisos adquiridos; 5) Crear una perspectiva de vida un poco diferente; 6) Tener la capacidad de resolución de problemas a muchos niveles y de manejar el estrés y, 7) Organizar y estructurar las ideas.

Incluso, una de las personas entrevistadas, J. D., atribuye al colectivo Mueve un impacto en la creación de un sentido de ciudadanía intercultural: “El Mueve ha contribuido muchísimo […] primero a construirme yo misma como persona, como profesional y como ciudadana para reclamar mis derechos y mis espacios […] pero también a entender mis obligaciones". Además en el Mueve siempre hay alguien fuera […] por lo tanto, se convierte en natural el conversar con alguien que está en otra parte del mundo […] y eso adquiere una cierta naturalidad”.
En las respuestas dadas por los que han cursado las asignaturas, destacan otro tipo de habilidades menos vivenciales y menos grupales, pero igualmente valiosas para la construcción de una ciudadanía global: 1) La aportación de conocimientos relevantes para entender la complejidad del desarrollo; 2) La adquisición de pensamiento crítico; 3) La capacidad de participar activamente y de expresar la propia opinión; 4) La capacidad de escucha, de ser tolerante hacia otras ideas y de entender las razones que guían la actuación de los demás y, 5) La reflexión y la capacidad para tener en cuenta el contexto antes de actuar, especialmente cuando nos enfrentamos a situaciones en la cooperación internacional.

Se trata de habilidades más reflexivas, más propias de la interacción que se da en un contexto formativo formal como es el de las asignaturas. Es reseñable que no existan apenas diferencias entre las habilidades subrayadas por aquellas personas que habían realizado prácticas de voluntariado durante la realización de las asignaturas y las que no las habían hecho.

La lista de habilidades cosmopolitas

En la última parte del cuestionario se les pedía que ordenaran la lista de capacidades relacionadas con la ciudadanía global extraídas de la propuesta de Nussbaum (1997), Walker (2006) y De Paz (2006). Esta técnica permitió a todas las personas entrevistadas responder y proponer otras capacidades que no se planteaban en la lista original.

Para los individuos entrevistados que formaban parte del colectivo Mueve, las tarjetas que más consenso lograron fueron la participación, el compromiso, la empatía y la convivencia y el respeto intercultural. En este sentido, A. destaca: “El Mueve fue un foro de participación, de buscar acuerdos e ideas, de emitirlas, de recibir una respuesta, positiva o no. Nunca fue una actividad introspectiva, filosófica […] En cuanto al compromiso, el Mueve contribuyó a generar una responsabilidad hacia el grupo. […] Había un compromiso real con las ideas […] Como espacio de trabajo en grupo, el Mueve te permite comprobar que tus ideas no son siempre las ideas que tienen los otros […] Y esto te permite ponerte en tu sitio y esforzarte en entender el porqué de otras ideas […] Como foro de ideas, sí que teníamos un convencimiento de que la diversidad cultural no resta sino que aporta. Sí podíamos colaborar con gente que estaba aquí de Erasmus. Y era una manera de conocer otras culturas”.

En el caso de las personas entrevistadas que han realizado las asignaturas de cooperación y desarrollo, la capacidad que más se destacó fue la del pensamiento crítico. En este sentido, J. comenta: “Ahora, cuando leo en los periódicos o en Internet noticias que te lo pintan todo muy blanco en algunos temas […], pero que no es así. Claro, en ese aspecto sí que cambia el pensamiento crítico porque nos habéis dado una serie de información que hace que puedas decir: No, esto no es así […] que antes no lo hacías”.

El resto de tarjetas fueron valoradas también de manera positiva aunque no se aprecia que haya un nivel de acuerdo similar al que existe entre los que han intervenido en el colectivo Mueve. Lo que sí aflora es un reconocimiento de la importancia de este tipo de asignaturas en un contexto técnico. Por ejemplo, C. afirma: “Es una lástima que no hayan más espacios de participación en la universidad […] La universidad debería ser un sitio en el que te desarrollaras culturalmente, no sólo científicamente”.

En esta misma línea, J. dice, refiriéndose al currículo de los ingenieros: “Es importante que no sea todo enfocado a la economía […] al fin y al cabo vamos a ser profesionales que vamos a tener en nuestras manos cierto poder en tomas de decisiones importantes […] este curso estoy viendo que está todo enfocado en esta carrera hacia el aspecto económico […] Solo en las asignatura de cooperación ves otros criterios”.

Por último, hay que añadir nuevas habilidades propuestas por 3 de las personas entrevistadas. Por ejemplo, E., incorpora un matiz sugerente a la reflexividad y sugiere que una de las habilidades indispensables es la “conciencia de uno mismo": “El hacer consciente el camino que quieres llevar en tu vida [de esta manera] dejas de verte como un persona que se deja llevar y te constituyes en agente. A partir del pensamiento crítico y la participación, se genera esa conciencia de agente de cambio o de no cambio. A veces, esto tiene aspectos negativos porque te quedas bloqueado y paralizado. El exceso de autocrítica a veces nos lleva al bloqueo y la frustración”.

Otros 2 de los sujetos entrevistados que habían colaborado en el colectivo Mueve, se refieren a las habilidades que este espacio había potenciado. J. D. agrega dos, la capacidad de sorprender y el respeto: “Capacidad de sorprender […] de hacer regalos, pero no de ir a comprarlos sino de hacerlos […] el ilusionarte por hacer algo por los demás”. “Respeto […] a no juzgar prematuramente […] a respetar las decisiones de cada uno en sus circunstancias”. D. C. subraya otras dos: la iniciativa y la ausencia del miedo al cambio: “Si tú tienes un compromiso con tu sociedad, quieres participar para ello y ves que tú tienes un rol en ello, pues eso te genera una iniciativa […] Ausencia del miedo al cambio, o de miedo al reto. Al principio, teníamos una visión mucho más piramidal de la organización universitaria y debido a esto nos convencimos a nosotros mismos de que un grupo de hormiguitas puede hacer tanto como la persona que está en la cúspide de la pirámide”.

Conclusiones

Como se ha comentado a lo largo del artículo, este estudio permite aventurar algunas ideas que abundan en el potencial del espacio universitario como impulsor de una ciudadanía cosmopolita transformadora. Por una parte, el colectivo Mueve se revela como un espacio con gran potencial. Las personas entrevistadas coinciden en que, durante su paso por esta experiencia, han adquirido habilidades no sólo de carácter organizativo y relacional (trabajar en grupo, resolver problemas, estructurar ideas) sino que también ha sido una plataforma en la que se ha potenciado un compromiso generador de posibilidades de actuación y, por ende, de realizar cambios desafiando la idea de que éstos son prácticamente imposibles de conseguir. Podríamos decir que el colectivo Mueve se dirige hacia un cosmopolitismo más vinculado a lo local como espacio de acción. Por otro lado, las asignaturas de cooperación y desarrollo aparecen como un espacio muy valorado por los sujetos entrevistados, que señalan la importancia de estos foros en un entorno de carácter técnico. Al contrario que el colectivo Mueve, más vivencial y más práctico, las asignaturas se orientan a un cosmopolitismo más reflexivo y conceptual. Así, la aportación de conocimientos relevantes para entender la complejidad del desarrollo, la adquisición de pensamiento crítico, la reflexión, el tener en cuenta el contexto antes de actuar, etc. son todas habilidades destacadas en las entrevistas. Sin embargo, contrariamente a las primeras hipótesis, el espacio de prácticas de voluntariado que se ofrece en las asignaturas, no resulta un foro tan movilizador como el colectivo Mueve. Esto lleva a plantear futuras investigaciones que permitan profundizar en las diferencias entre un voluntariado puntual y, de alguna manera, inducido desde las asignaturas frente a la implicación en un colectivo social universitario.

Resulta destacable la utilidad que ha tenido el seguir tanto a autores que han abordado el cosmopolitismo en el marco del CA, como otros referentes teóricos externos a este marco. Así, Sen abre la discusión sobre la identidad, a la vez que Nussbaum permite preguntar por una lista de capacidades cosmopolitas que había sido previamente completada por otras aportaciones externas al CA. A su vez, Delanty, Beck y Pietersee amplían la lista de habilidades cosmopolitas, a la par que facilitan la diferenciación entre distintos tipos de cosmopolitismo, cuestión muy poco señalada por autores del CA.

Desde el punto de vista metodológico, se ha fomentado la discusión entre las personas entrevistadas sobre la lista de habilidades cosmopolitas, llegando algunas a proponer nuevas habilidades. Sin embargo, pese al gran interés que tiene la discusión sobre la multiplicidad de identidades, los resultados de las entrevistas aconsejan plantear la reflexión de una manera más indirecta. Por último, incorporando evidencias de otras investigaciones anteriores (Boni y Pérez-Foguet, 2008), tanto las asignaturas de cooperación y desarrollo como el colectivo Mueve se perfilan como dos buenos foros desde los que potenciar la ciudadanía global. Además, resultan complementarios, lo que podría ser útil e inspirador de cara a conformar una estrategia futura para el impulso de una ciudadanía cosmopolita transformadora en la universidad.

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Perfil académico y profesional de los autores/as de este artículo

Alejandra Boni Aristizábal
 
Doctora en Derecho por la Universidad de Valencia y profesora Titular del Departamento de Proyectos de Ingeniería de la UPV. Co-Directora del Máster en Políticas y Procesos de Desarrollo y coordinadora del Grupo de Estudios en Desarrollo de la UPV. Sus temas principales de investigación son la educación para el desarrollo humano en la universidad, el enfoque basado en derechos y las migraciones y el desarrollo. Es editora asociada del Journal of Human Development and Capabillity Approach y ha publicado libros y artículos en diferentes revistas nacionales e internacionales sobre estas temáticas.

Jordi Peris Blanes

Profesor titular del Departamento de Proyectos de la Universidad Politécnica de Valencia. Doctor ingeniero con estudios en Ciencia Política. Miembro del Grupo de Estudios en Desarrollo, Cooperación y Ética. Co-director del Máster en Políticas y Procesos de Desarrollo. Sus intereses de investigación versan sobre procesos de desarrollo humano y sostenible; planificación de intervenciones; enfoques basados en derechos; enfoque de capacidades y educación superior.

Juan Manuel Rodilla

Ingeniero Industrial por la UPV con formación de postgrado en Cooperación al Desarrollo por la Universidad de Valencia y de Master en Políticas y Procesos de Desarrollo por la UPV. Ha trabajado como técnico en el Centro de Cooperación al Desarrollo de la UPV y colaborado con diversas ONGD en Argelia, Bruselas, Ecuador, Italia y Valencia y con el UNDP en Guatemala y Belice. Actualmente responsable del Portal de recursos en planificación, seguimiento y evaluación participativa de intervenciones de desarrollo del Master PPD de la UPV.

Andrés Hueso González

Máster en Políticas y Procesos de Desarrollo por la UPV, con estudios en ingeniería Industrial, especialización en energía. Ganador del V Concurso de Proyectos Fin de Carrera sobre Tecnología para el Desarrollo en el ámbito de la Cooperación Internacional. En la actualidad es doctorando FPI en temas de tecnología y desarrollo por la UPV. Realiza su trabajo en los ámbitos del desarrollo humano, sotenibilidad, tecnología (energías renovables, saneamiento), los enfoques de poder y el enfoque basado en derechos humanos.

Datos de contacto:

Alejandra Boni
Universidad Politécnica de Valencia
Grupo de Estudios en Desarrollo, Cooperación y Ética
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Teléfono: 96 387 70 07 (ext 75689)
Fax: 34 96 387 98 69
Dirección electrónica: aboni@dpi.upv.es

NOTA

(1) El nombre Comisión es el que decidieron adoptar los propios integrantes. En este artículo, hemos preferido hablar de colectivo, por entender que refleja en mayor medida el carácter del grupo.