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Declaración de las Sociedades Científicas de Ciencias de la Educación sobre nuevos criterios ANECA del Programa ACADEMIA




Declaración de las Sociedades Científicas de Ciencias de la Educación (1) sobre los nuevos criterios de evaluación para la acreditación nacional del profesorado universitario en el marco del Programa ACADEMIA de la ANECA para el acceso a los cuerpos docentes universitarios.

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Las Sociedades científicas de Ciencias de la Educación consideramos que los nuevos criterios de evaluación para la acreditación del profesorado titular y catedrático de Universidad poseen un nivel de exigencia no razonable, alejado de la realidad de la investigación educativa en nuestro país, ya que no se adecuan a las circunstancias de la investigación educativa en España.

Tomando en consideración el proceso de acreditación para el acceso a los cuerpos universitarios, regulado por el RD 415/2015, al que se remite el desarrollo del Programa ACADEMIA con el objeto de evaluar el perfil de los solicitantes para el acceso a los cuerpos de funcionarios docentes universitarios (Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad); y, más en concreto, lo dispuesto por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación (ANECA), como “méritos obligatorios” y “méritos complementarios” para obtener una calificación positiva en las solicitudes de acceso a ambos cuerpos docentes en las Ciencias de la Educación,


Exponen:


· Su rechazo a los nuevos criterios de evaluación en relación con los criterios anteriores y a los procedimientos para acreditarse como profesor o profesora universitaria. Unos criterios que, en nuestras sociedades científicas, impiden y/o paralizan la promoción de gran parte de la plantilla de las universidades.

. No nos negamos categóricamente a una evaluación para la acreditación de los cuerpos docentes universitarios sino que consideramos que los criterios que se adopten deben tener en cuenta la realidad de la investigación educativa en nuestro país: partir de un diagnóstico que considere los resultados y logros asociados a la aplicación de los anteriores criterios, las políticas científicas y educativas, así como la inversión en investigación en España, en sus Comunidades Autónomas y Universidades (en concreto en el área de la investigación en las Ciencias de la Educación), incluir indicadores de impacto social de sus proyectos de investigación y de la transferencia de conocimiento en publicaciones, congresos, planes de estudio, programas educativos y sociales, etc.; y, al tiempo, establecer líneas de mejora de la investigación, inevitablemente vinculadas a los procesos de innovación educativa y a la de la calidad de la Educación, dentro y fuera del sistema escolar.

. En los nuevos criterios se le otorga una prioridad excesiva a las publicaciones con estándares, evidencias, etc. que son inalcanzables y desproporcionados a los méritos que pueden conseguirse, en algunos campos educativos, en perjuicio la docencia, la gestión, aspectos fundamentales y necesarios en la tarea de un docente universitario. Máxime cuando en los últimos años han disminuido notoriamente los fondos económicos y los recursos que se destinan a la investigación educativa, con el consecuente deterioro y precarización de las condiciones retributivas, laborales y profesionales del profesorado universitario y un mayor aumento de la docencia. En este sentido, debe advertirse que el número de profesores asociados ha aumentado exponencialmente en nuestras Universidades, lo que haría imposible su acceso a los cuerpos docentes de TU y CU, garantizando el necesario relevo generacional del profesorado.

. Los nuevos criterios son bastante más restrictivos que los que se exigen para una evaluación positiva de la actividad investigadora (tramos de investigación), en las Ciencias de la Educación, que hasta ahora ha aplicado la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (CNEAI). El acceso a la acreditación del profesorado universitario no puede ser predominantemente valorado por la investigación publicada en revistas que tienen sus sedes, de forma mayoritaria, en otros países. La minusvaloración de las revistas editadas en España, con crecientes indicios de calidad y niveles reconocidos en su proyección nacional e internacional, entre otras las que publican las editoras universitarias, con Consejos de Redacción, Comités Editoriales, Comités Científicos, procesos de evaluación ciegos, etc. acabará determinando su desaparición, sin mejorar sus niveles de exigencia, al derivar los autores sus publicaciones hacia otros contextos y realidades.

. Se exige un exceso de publicaciones en el JCR, Scopus o en SJR en primer cuartil (Q1) cuando, en el amplio y diversificado campo de la educación en España, no existe actualmente ninguna revista de Educación Q1 y sólo hay dos (2) revistas JCR en Q2. En SJR, hay 13 revistas españolas de educación en Q3 y 9 en Q4. En Scimago hay 1.066 revistas en Educación, de las cuales sólo 25 son españolas (es decir, un 2,34% de las que se editan), pero solo 2 en el Q1+Q2. Por tanto será del todo imposible para muchos profesores y profesoras acceder a la acreditación en los cuerpos docentes de Titulares y Catedráticos de Universidad.

. Las revistas de impacto internacionales son, a veces, excesivamente especializadas, imposibilitando que el profesorado de educación pueda publicar en ellas, ya que la actividad educativa es -y debe ser- por la naturaleza de sus saberes, esencialmente interdisciplinaria. En Ciencias de la Educación, la innovación educativa, la transferencia de nuestras propuestas en forma de proyectos al tejido educativo pasa a no valorarse si no adopta el formato de investigación en un momento en el que se exige un cambio educativo y la aplicación de proyectos de innovación.

. En educación algunas de las revistas llamadas de impacto tienen una escasa difusión y una baja incidencia en la mejora del conocimiento educativo, con la paradoja de poco o muy poco impacto, por no decir incluso inexistente, en las realidades educativas, completamente al margen de las necesidades emergentes y urgentes de las comunidades educativas y de quienes adoptan las decisiones políticas en los procesos de reforma y mejora de la educación, tanto en el ámbito de las Administraciones del Estado y Autonómicas como locales. Es especialmente grave que contribuciones de carácter interdisciplinar con equipos mixtos tampoco se vean valoradas si no se publican en "revistas de educación" negando una productividad al ámbito educativo que no tienen el resto de colaboradores pertenecientes a otros campos.

. En las Ciencias de la Educación será deseable y razonable que los nuevos criterios no estén al margen de las decisiones políticas que adoptan las propias Administraciones, ni de los instrumentos que promueven con fondos públicos (como por ejemplo el “sello de calidad” de las revistas científicas de la FECYT, que es completamente ignorado en estos criterios) y buscar alternativas en el índice de impacto H del que hace uso el Journal Scholar Metrics: Arts, Humanities, and Social Sciences ya que en España están registradas 128 revistas, 23 de ellas en los dos primeros cuartiles. Otra alternativa sería tener en cuenta la " San Francisco Declaration on Research Assessment" http://www.ascb.org

. Es exagerado que para acceder al cuerpo de Profesores Titulares de Universidad se demanden 15 años de docencia universitaria a tiempo completo, o 5 años en la calificación B, y publicaciones de impacto sobre innovación cuando las revistas de impacto no acostumbran a publicar innovaciones docentes. Ello comporta un número excesivo de años de docencia al profesorado a tiempo parcial (mayoritario actualmente) y a no poder publicar las innovaciones docentes en revistas catalogadas de impacto.

. Creemos que unos nuevos criterios de acreditación deben someterse a un debate en el seno de la propia comunidad universitaria y, una vez establecidos, no deben aplicarse hasta que no haya transcurrido un tiempo suficiente para que los investigadores hayan podido orientar adecuadamente su carrera profesional. Una tarea que nunca podrá hacerse al margen de una previsión de cortos, medios y largos plazos acerca de sus posibilidades de promoción y/o estabilización, del financiamiento que lo haga posible en cada Universidad y en el conjunto del sistema universitario, con las necesarias garantías de equidad, justicia y mérito.

. Los criterios que se adopten nunca podrán situarse al margen de los principios éticos y de los códigos deontológicos que se adopten en la evaluación, con su correspondiente aplicación en la investigación básica y aplicada (también en las Ciencias en general, pero sobre todo en el ámbito educativo), asumidos por la comunidad científica, comenzando por los evaluadores y las Comisiones deEvaluación que sean designados a tal fin. Estándares éticos que invocan no sólo la importancia del impacto científico, difusión y de sus niveles de indexación, sino también al compromiso cívico de los/as investigadores/as y a la responsabilidadsocial de la investigación, del uso de una pluralidad de metodologías, del trabajo en equipo y en redes de investigadores, del respeto y de la participación activa de los ciudadanos y de todos los sectores y colectivos investigados, incluso en el estímulo y el reconocimiento de la autoría compartida de la investigación y no de publicaciones de autor único.


Por todo ello SOLICITAMOS:


. Que se retiren y, consecuentemente, que se proceda a la paralización y/o no aplicación de los nuevos criterios para la Acreditación en el acceso del profesorado universitario a los cuerpos docentes de Titulares y Catedráticos de Universidad.

. Que se ponga en valor, tomando en consideración, la reflexión y el debate que ya se está produciendo en todas las Universidades españolas sobre esta cuestión.

. Que se realice un riguroso análisis de los criterios necesarios y que la incorporación de esos criterios surja de la pluralidad de las aportaciones que emanen del conjunto de la comunidad científica.

. En todo caso, y antes de adoptar criterios que tengan un carácter definitivo se ha de analizar que sean justos y viables. También será necesario adecuar los criterios a las realidades existentes, contribuyendo a mejorar la plantilla docente y la Universidad española.

. Un deseo, con los logros a los que pueda dar lugar, con el que la comunidad docente e investigadora de las Ciencias de la Educación se siente comprometida, contribuyendo activa y constructivamente.

Diciembre de 2016


(1) . Sociedad Española de Pedagogía (SEP)

. Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS)

. Sociedad Española de Historia de la Educación (SEDHE)

. Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico-Educativo (SEPHE)

. Societat d’Història de l’Educació dels Països de Llengua Catalana

. Sociedad Española de Educación Comparada (SEEC)

. Asociación Interuniversitaria de Investigación Pedagógica (AIDIPE) 

. Asociación Universitaria de Formación de Profesorado (AUFOP) 

. Red Universitaria de Tecnología Educativa (RUTE)

. Coordinadora Universitaria del Área de Didáctica y Organización Escolar (CUADOE)

. Coordinadora de profesores universitarios de Educación inclusiva

. Red de Investigación sobre Liderazgo y Mejora Educativa (RILME)

. Red Universitaria de Investigación e Innovación Educativa (REUNID) 

. Seminario Interuniversitario de Teoría de la Educación (SITE)

. Equipo de Desarrollo Organizacional. UAB. (EDO)

. Grupo de Formación Docente e Innovación Pedagógica. UB. (FODIP)

Agradecemos se difunda este contenido por ser de interés de todos los profesores universitarios.

El profesor universitario. Otras miradas


El Mundo. Día 1-6-2004 (pulsar aquí)











Un profesorado para el siglo XXI

"Frente a una Universidad transmisora y elitista, una Universidad que no sólo investigue, sino que también eduque en la vida y para la vida, que enseñe lo académico y lo vital. Menos jerárquica e individualista, más dialógica y comunitaria, menos economicista, más crítica y transformadora, más solidaria y social. Que investigue la realidad y se comprometa con ella a la luz de los derechos humanos. Que ponga investigación y docencia al servicio de la sociedad. Que contribuya a la construcción del conocimiento desde la atalaya de la solidaridad [...].


Esa nueva Universidad exige un profesorado comprometido con su triple misión educadora, docente e investigadora. Un profesorado capaz de enganchar a los estudiantes al placer del conocimiento, y de hacerles vivir la Universidad como un espacio no sólo para investigar, sino también para enseñar y aprender. Para aprender a conocer y a hacer. También a convivir y a ser. 

Dispuesto a despertar la curiosidad intelectual de los estudiantes, frecuentemente aburridos y sin interés por lo que se hace en las aulas. Mediador de aprendizajes significativos. Capaz de convertir el aula en espacio reflexivo, crítico y comunicativo; en fuente de construcción de saberes. 

Que no encripte el lenguaje. Que no hable para iniciados. Experto en comunicación [...]. Abierto a la aldea global. Menos ocupado en hacer carrera y subir puestos en el escalafón, y más preocupado por sus tareas docentes y educadoras [...].

Dispuesto a compartir mesa con los estudiantes, para construir juntos y de forma activa conocimientos y aprendizajes. Capaz de demostrar en el aula, el laboratorio o el despacho, su capacidad para conectar, motivar y comunicar. Ocupado en formar y no sólo en informar. Dispuesto a fomentar la reflexión y la creatividad. Y entregado a la formación de profesionales competentes, a la vez que ciudadanos libres, democráticos, comprometidos, solidarios, tolerantes, críticos, ilustrados, respetuosos, responsables, maduros y felices.










Profesor, investigador, burócrata

En España, hasta hace unos quince o veinte años, el profesor universitario se ocupaba fundamentalmente de señalar el camino del conocimiento. Enseñar viene de insignāre: “señalar”, en latín vulgar. El trabajo del profesor consistía en guiar a los alumnos. La tarea docente resultaba esencial. La faceta de investigador quedaba en segundo plano. Era entonces facilísimo encontrar docentes que no investigaban. Ni mucho ni poco: sencillamente no dedicaban ni un solo segundo de sus vidas a la investigación. Para solucionar esa evidente deficiencia, las autoridades políticas y académicas consideraron necesario incentivar la producción científica en los centros universitarios.

Ese cambio, tan necesario y lógico, acabó por desatar una furia de estremecedoras consecuencias. Aquel profesor que ejercía antaño de maestro, a la vieja usanza, quizá debía transformarse y adaptarse a un nuevo entorno. Quién lo discute [...]. Lo que ocurre es que las autoridades políticas y académicas, buscando a toda velocidad investigadores, han establecido una serie de criterios que ignoran a los verdaderos profesores. Hoy ya no importa si te esfuerzas en enseñar o no te esfuerzas. Los méritos docentes no es que estén en segundo plano: es que han salido por completo de plano. 


Esta faceta, en comparación con la investigación, ha quedado relegada a una esfera personal, ética, individual: al buen profesor le preocupa enseñar, aunque en realidad nadie –excepto los propios alumnos, con un poco de suerte– vaya a premiar ese esfuerzo. Las autoridades políticas y académicas conceden a esta tarea docente una importancia absolutamente marginal [...]. 

Para colmo de males, el profesor maestro tradicional no se ha transformado realmente en profesor investigador, como a veces quisiéramos suponer [...]. Nos hemos quedado en una mutación mucho más modesta [...], catastrófica: el profesor maestro se está convirtiendo, lenta pero implacablemente, en un publicista burócrata. Porque hoy el verdadero trabajo del supuesto investigador universitario consiste, no en enseñar a los alumnos (como parece obvio), sino en publicar artículos y en coleccionar citas [...].

El profesor universitario no es ya un guía para los alumnos, ni tampoco un investigador en sentido estricto, sino más bien un mero administrador de su propio currículum [...]. Me parece disparatado imponer un solo modelo de profesor universitario empeñado en (obsesionado con) investigar. Me parece un dislate entender que solo determinado tipo de trabajos publicados en determinado tipo de revistas merece cierta consideración. Me avergüenza ir coleccionando citas por doquier, y perder tanto tiempo en esa recolección, para demostrar que mis publicaciones son meritorias. Me ruboriza comportarme así, sometiéndome a esta clase de criterios contables"




Ataque sin precedentes a la docencia universitaria (José Emilio Palomero)









- La Universidad, incendiada (El País de 26 de abril 2012). Decenas de consejos de gobierno, claustros y decanos aprueban textos en contra de los recortes. Los rectores ven medidas “inaplicables” en la reforma (Ver la noticia completa pulsando aquí).

Zaragoza, 24 de abril de 2012

Creíamos que la Universidad de la Convergencia daría lugar a una redefinición de los roles docentes, que siempre gozaron de menor consideración y prestigio que las tareas investigadoras.

Pensábamos que la Universidad de la Calidad Total pondría el acento sobre el aprendizaje, y que no se escatimarían los recursos necesarios para hacer posible un giro sustancial en la forma de enfocar la docencia universitaria.

Creíamos también que el régimen de dedicación del profesorado es algo que en un estado social y de derecho no se impone unilateral y autoritariamente desde el Gobierno, sino que se negocia democráticamente con los interesados y sus legítimos representantes. 

La realidad, sin embargo, está siendo muy diferente, especialmente a partir del nuevo Real Decreto-Ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo (BOE 66 de 21 de abril 2012), cuyo texto completo se puede leer pulsando aquí. 

Efectivamente, tal como ha señalado CCOO, "¿dónde quedó todo lo negociado y acordado en el Estatuto del PDI? Parece como si el Gobierno no tuviese memoria y hubiesen desaparecido del Ministerio todos los documentos y todos los registros de los acuerdos alcanzados" (pulsar aquí). 

O tal como señala Nacho Rivas en su blog, ahora que quieren dar la puntilla a la Universidad:"¿qué quedará de nosotros, o qué quedará de la sociedad, cuando la Universidad haya muerto?" (pulsar aquí).

Y es que menuda la que se nos viene encima: recortes, subida de las tasas, elitismo y mercantilización de la universidad, ¿golpe mortal a los estudiantes?, ¿despido masivo de profesores? (Pulsar aquí, no es broma), ¿nuevos planes de estudio?, ¿supresión de titulaciones?, ¿fusión de centros?, ¿una nueva reforma universitaria?, ¿Adiós, Bolonia, adiós...?  (Pulsar aquí).

No obstante, en este post nos centraremos exclusivamente en la cuestión de la calidad docente universitaria, y lo haremos a partir de aquellos "detalles" del Real Decreto-Ley 14/2012 en los que se pone de manifiesto el "cariño" con el que el Ministro Wert está tratando la docencia universitaria, esa que según algunos iba a "mimar" tanto el Plan Bolonia..., aunque otros nunca creímos demasiado en ello, dado el espíritu mercantilista y neoliberal de la Universidad de la Convergencia (pulsar aquí).

Real Decreto-Ley 14/2012, de 20 de abril (Nueva redacción del artículo 68 de la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades)

Cuatro. Se da una nueva redacción al artículo 68 de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, que queda redactado en los siguientes términos:

«Artículo 68. Régimen de dedicación.

1. El profesorado de las universidades públicas ejercerá sus funciones preferentemente en régimen de dedicación a tiempo completo, o bien a tiempo parcial. La dedicación será, en todo caso, compatible con la realización de trabajos científicos, técnicos o artísticos a que se refiere el artículo 83.

La dedicación a tiempo completo del profesorado universitario será requisito necesario para el desempeño de órganos unipersonales de gobierno que, en ningún caso, podrán ejercerse simultáneamente.

2. Con carácter general, el personal docente e investigador funcionario de las Universidades en régimen de dedicación a tiempo completo dedicará a la actividad docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 24 créditos ECTS.

No obstante, la dedicación a la actividad docente de este personal podrá variar en función de la actividad investigadora reconocida de conformidad con el Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto, sobre retribuciones del profesorado universitario, y que haya dado lugar a la percepción del complemento de productividad previsto en el artículo 2.4 del mismo, y atendiendo a las siguientes reglas:

a) Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 16 créditos ECTS quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones:

– Profesores Titulares de Universidad, Profesores Titulares de Escuelas Universitarias o Catedráticos de Escuela Universitaria con tres o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años.

– Catedráticos de Universidad con cuatro o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años.

– En todo caso, cuando se hayan superado favorablemente cinco evaluaciones.

b) Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 32 créditos ECTS, quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones:

– Que no haya sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora o que haya obtenido una evaluación negativa de dicho período.

– Que hayan transcurrido más de seis años desde la última evaluación positiva.

3. El Gobierno, previo informe de las Comunidades Autónomas y del Consejo de Universidades, regulará las bases del régimen general de dedicación del personal docente e investigador funcionario.»

Los cambios del Ministro Wert traducidos a cifras

Seguidamente, con el fin de que lectores y lectoras conozcan con mayor precisión los cambios que propone el Ministro Wert, vamos a señalar el número de horas de clase que según la nueva normativa deberá impartir cada profesor/a a lo largo de un curso académico, a repartir entre las 32 semanas en las que habitualmente se viene -o se venía- impartiendo clase en la universidad:

1) Los Profesores Titulares de Universidad, Profesores Titulares de Escuelas Universitarias o Catedráticos de Escuela Universitaria con tres o más sexenios de investigación consecutivos, siempre y cuando hayan superado el más reciente en los últimos seis años, deberán impartir 253,33 horas de docencia al año (16 créditos ECTS, equivalentes a 25,33 de los antiguos créditos).

2) Los Catedráticos de Universidad con cuatro o más sexenios de investigación consecutivos, siempre que hayan superado el más reciente en los últimos seis años, también deberán impartir 16 créditos ECTS, equivalentes a 253,33 horas de docencia al año (25,33 de los antiguos créditos). A éstos se les exige más que al resto, al menos cuatro sexenios de investigación...

3) Quienes no hayan sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora, o quienes hayan obtenido una evaluación negativa de dicho período, así como quienes lleven más de seis años sin obtener una evaluación positiva de su investigación, deberán impartir 32 créditos ECTS, equivalentes a 506,66 horas de docencia al año (50,66 de los antiguos créditos).

En este sentido, cabe destacar que, hasta la entrada en vigor de los créditos ECTS (la unidad de medida docente que utiliza el Real Decreto de Wert) el máximo de horas de clase que le correspondía dar a un profesor/a perteneciente a los cuerpos docentes universitarios oscilaba entre 24 y 36 de los antiguos créditos, equivalentes a entre 240 a 360 horas al año según categorías y casos, al margen de descuentos por cargos, investigación, edad u otras causas.

Para hacer los cálculos anteriores (equivalencias entre créditos antiguos y créditos ECTS en horas de clase por curso académico) se ha tomado como referencia una de las guías docentes actualmente en vigor de la Universidad de Zaragoza (pulsar aquí para consultarla), en la que una asignatura de 6 créditos ETCS supone para el profesor/a 95 horas de actividad docente (15,83 horas por crédito en lugar de las 10 horas por crédito que recogía la antigua legislación).

Por cierto, el Real Decreto-Ley no dice nada sobre el resto del profesorado, puesto que se refiere exclusivamente al que pertenece a los Cuerpos Docentes Universitarios.

Los nuevos horarios lectivos del profesorado universitario en créditos ECTS, unidad de medida que utiliza el Real Decreto de Wert

En consonancia con la nueva normativa (y si es que ésta se aplicase de forma literal), la mayor parte del profesorado universitario pasará a tener que impartir muchas más clases de las que viene impartiendo hasta la fecha, hasta más del doble en un gran número de casos. Tan sólo una élite del profesorado actual se librará de un notable incremento de sus horas de docencia, mientras que las nuevas generaciones no tendrán tiempo material para obtener las condiciones que les permitan impartir los 16 créditos ECTS previstos en el mejor de los supuestos (equivalentes a 25,33 de los antiguos créditos); algo que tendrá muchas y malas consecuencias para el funcionamiento general de la universidad, para la calidad de la docencia universitaria, para la propia investigación, para el profesorado de todos los niveles y muy en particular para el sector más débil del mismo, los profesores/as asociados/as, que a pesar de estar llevando buena parte del peso total de la docencia universitaria en el momento actual (con salarios algo inferiores a 600, 400 o 300 euros/mes, según los casos) corren el riesgo de sufrir despidos masivos.

Cabe destacar que 32 créditos ECTS (506,66 horas) equivalen a unas 16 horas de clase por semana durante cada una de las 32 semanas lectivas que suelen quedar (o que al menos solían quedar) una vez descontados los períodos de exámenes y las vacaciones. 

Visto todo lo anterior, nos preguntamos si es que el Ministro Wert se lo ha pensado en serio y piensa aplicar de manera efectiva lo de las 506,66 horas de clase por curso para buena parte del profesorado, o si es que somos nosotros quienes nos equivocamos al echar las cuentas.

En todo caso no acaban aquí los problemas, puesto que la reforma del artículo 68 termina con una coletilla más que preocupante: "El Gobierno, previo informe de la CCAA y del Consejo de Universidades, regulará las bases del régimen general de dedicación del PDI...", así que mucho nos tememos que este ataque a la universidad tan sólo acaba de comenzar y que lo peor del mismo está aún por llegar.

Un profesorado para el siglo XXI

Hablando de calidad docente en la universidad finalizaremos este post con algunas referencias a los buenos profesores universitarios (pulsar aquí), a su vertiente educativa (pulsar aquí) y a la necesidad de que la actividad docente del profesorado sea reconocida institucionalmente con el mismo nivel que su actividad investigadora (pulsar aquí).  

Y es que, como ya hemos señalado en otro lugar (pulsar aquí) necesitamos:

"Una Universidad nueva para una sociedad también nueva. Que exige, por ende, un nuevo modelo de profesor. Frente a una Universidad transmisora y elitista, una Universidad que no sólo investigue, sino que también eduque en la vida y para la vida, que enseñe lo académico y lo vital. Menos jerárquica e individualista, más dialógica y comunitaria, menos economicista, más crítica y transformadora, más solidaria y social. Que investigue la realidad y se comprometa con ella a la luz de los derechos humanos. Que ponga investigación y docencia al servicio de la sociedad. Que contribuya a la construcción del conocimiento desde la atalaya de la solidaridad [ ... ]. 

La calidad de la Universidad depende principalmente de la formación y entrega de su profesorado. Por ello, la nueva Universidad exige un profesorado comprometido con su triple misión educadora, docente e investigadora. Un profesorado capaz de enganchar a los estudiantes al placer del conocimiento, y de hacerles vivir la Universidad como un espacio no sólo para investigar, sino también para aprender y enseñar. Para aprender a conocer y a hacer. También a convivir y a ser. 

Que domine su materia, dotado para la investigación y con una buena formación pedagógica. Dispuesto a despertar la curiosidad intelectual de los estudiantes, frecuentemente aburridos y sin interés por lo que se hace en las aulas. Mediador de aprendizajes significativos. Capaz de convertir el aula en espacio reflexivo, crítico y comunicativo; en fuente de construcción de saberes; en laboratorio para el ensayo de nuevos modos de enseñar y aprender. Dispuesto a intercambiar experiencias, investigación y reflexiones sobre su propia práctica docente.

Que no encripte el lenguaje. Que no hable para iniciados. Experto en comunicación. Y en gestión de recursos y grupos. Conocedor de las nuevas tecnologías de la información. Abierto a la aldea global. Menos ocupado en hacer carrera y subir puestos en el escalafón, y más preocupado por sus tareas docentes y educadoras. Capaz de trabajar en equipo. Motivado y responsable. Entusiasmado con el día a día de su actividad. Satisfecho y bien incentivado a nivel profesional. Emocionalmente inteligente. Con sensibilidad social.

Dispuesto a compartir mesa con los estudiantes, para construir juntos y de forma activa conocimientos y aprendizajes. Capaz de demostrar en el aula, el laboratorio o el despacho, su capacidad para conectar, motivar y comunicar. Ocupado en formar y no sólo en informar. Dispuesto a fomentar la reflexión y la creatividad. Y entregado a la formación de profesionales competentes, a la vez que ciudadanos libres, democráticos, comprometidos, solidarios, tolerantes, críticos, ilustrados, respetuosos, responsables, maduros y felices."


Nos tememos, sin embargo, que las reformas en curso no van por este camino... y nos parece lamentable el apoyo que les presta el profesor Mariano Fernández Enguita con ese "¡Bien por el 68! Esta vez con Wert" (pulsar aquí), dedicado a las reformas universitarias del Ministro de Educación

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La indignación por los recortes crece en las universidades (1/05/2012)


- Profesores «indignados» por los recortes. Docentes universitarios se sitúan en primera línea de la protesta contra los ajustes en educación.


- Higher education politics. Identificando políticas educativas en educación superior, un encargo de la red innova.


- Unos 120 profesores de la ULPGC podrían ser despedidos (Pulsar también aquí).


Imparten clases en la calle en Granada para protestar por los recortes en la universidad.


- La Mesa Única de los Trabajadores de la Universidad de La Rioja, integradas por las Juntas de Personal y los Comités de Empresa del Personal de Administración y Servicios (PAS) y del Personal Docente e Investigador (PDI), han reclamado, a través de un comunicado, que se retire el Decreto de "recortes" en educación.


- Los decanos de la Universidad de Murcia han suscrito un manifiesto en el que alertan de que las medidas adoptadas por los gobiernos central y regional "ponen en grave riesgo la viabilidad de esta universidad pública