Mostrando entradas con la etiqueta Otra Universidad es posible. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Otra Universidad es posible. Mostrar todas las entradas

La universidad absurda, esa que termina valorando la valía de su profesorado mediante una fuerte reducción: la publicación de artículos en revistas JCR




La universidad absurda, esa que termina valorando
la conducta académica básicamente a través de una
fuerte reducción que implica la publicación de

artículos en revistas JCR









_________________

La fuerte compartimentación de la universidad (Greenwood, 2012) y su tradición simplificadora (Morín, 1995) constituyen un caldo de cultivo ideal para el campeo del absurdo.

Un buen ejemplo de este juego es la creciente asfixia a la que se somete a los miembros de la academia, para publicar en revistas indexadas en el Journal Citation Index (Urcelay y Galetto, 2011).

Bermejo (2014) lo expone magistralmente como ejemplo claro de servidumbre: los miembros de la academia implican su fuerza de trabajo para investigar con fondos estatales y redactan textos científicos; envían estos textos a las empresas propietarias de revistas bajo condiciones asombrosas: la propiedad pasa a ser de la empresa, que no solo no paga por el producto del trabajo sino que incluso puede llegar a cobrar por ello; y las instituciones de investigación terminan volviendo a pagar para acceder a las revistas cuyo contenido han nutrido.

El panorama supera el simple absurdo y queda notablemente exagerado al observar los sistemas de regulación del contexto académico. Todo comienza cuando gobiernos nacionales y entidades económicas supranacionales se alían para planificar el comportamiento de las universidades (Jarab, 2008).

Deciden entonces orientarlas hacia las necesidades mercantiles (Andrés y Manzano-Arrondo, 2004) y establecen un férreo sistema de control que mantiene en una constante sensación de inseguridad a los miembros de la academia (Ball, 2003), como no respondan positivamente a las reformas.

El control se concreta a través del lucrativo negocio de la evaluación de la calidad (Miguel y Apodaca, 2009), que termina valorando la conducta académica básicamente a través de una fuerte reducción que implica la publicación de artículos en revistas JCR (Mateo, 2012).

En definitiva, la fortaleza de la institución de educación superior para cambiar el mundo queda no solo anulada, sino que se orienta hacia la connivencia con los agentes que han transformado el planeta en un inmenso espacio de negocio. En el camino, la universidad se desnaturaliza, se prostituye y se hunde en una suma de movimientos individuales de autosalvación.

_________

Texto tomado de: 

La formación del profesorado, una interesante paradoja













“Imaginemos una escuela de natación que se dedicara un año a enseñar anatomía y fisiología de la natación, psicología del nadador, química del agua y formación de los océanos, costes unitarios de las piscinas por usuario, sociología de la natación, antropología de la natación y, desde luego, la historia mundial de la natación desde los egipcios hasta nuestros días. Todo esto, evidentemente, a base de cursos magistrales, libros y pizarras, pero sin agua. En una segunda etapa se llevaría a los alumnos- nadadores a observar durante varios meses a nadadores experimentados y, después de esta sólida preparación, se les lanzaría al mar, en aguas bien profundas, en un día de temporal de enero.” (J. BUSQUETS)

Aprovechamos esta interesante paradoja para favorecer y avivar el debate en torno a si la formación inicial que recibe el profesorado de los diferentes niveles del sistema educativo (infantil, primaria, secundaria y universidad), es o no la más adecuada para que los futuros profesores aprendan a nadar por las aguas profundas, y a veces revueltas, de las aulas.

__________

Paradoja de J. BUSQUETS, citada por BLANCO NIETO, L. J. (2004). El camino para ser profesor en secundaria y bachillerato. Aula libre. El País, 25 de octubre de 2004, 37.

La universidad absurda. Texto tomado del editorial del número 80 (28.2) de la RIFOP


La universidad se ha construido desde un imaginario academicista que encuentra su caldo de cultivo ideal entre densos muros cubiertos por libros. 

A ello se sumó el ánimo de buscar la verdad, no cualquiera, sino aquella que puede formalizarse matemáticamente en laboratorios que interrogan lo pequeño, o en observatorios que cosquillean la inmensidad del universo. 

La última moda, asfixiante donde las haya, exige a estudiantado y profesorado sumergirse en un estrés continuo absolutamente incompatible con la reflexión, la autonomía y el compromiso social. Son empujados al sueño etéreo de ser los mejores, un destino fatal al que la insensatez estupidizante se afana en abocarnos. 

El estudiantado es instruido, a través de férreos horarios y sistemas de exámenes mal denominados evaluación continua, hacia la competición, la auto-salvación, la versatilidad, la adaptabilidad y la priorización de una salida laboral siempre frágil. 

El profesorado es reducido a una máquina de publicación en revistas indexadas en el Journal Citation Index, cuyo logro es condición necesaria para su existencia laboral. 

Todo ello es aderezado convenientemente con las cada vez más presentes listas de ordenación o rankings. 

Estos mecanismos permiten que las personas y las instituciones puedan hipotecar su existencia en la lucha continua por llegar y mantenerse en posiciones eternamente disputadas

Texto tomado del editorial del número 80 (28.2) agosto 2014, de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP).

La universidad absurda. Bajo un moderno vestido de racionalidad, se esconde un mundo absurdo. Vivimos la oportunidad histórica de transformarlo







Universidad y movimientos sociales: la universidad absurda y la esperanza de las praxis universidad-calle

La universidad constituye un espacio de privilegio para colaborar en la eclosión de otros mundos posibles, centrados en la promoción directa de bien común. En su lugar, se encuentra sumergida en procesos que la desnaturalizan y en tal grado contraproducentes, que puede ser concebida como la universidad absurda. En paralelo, los movimientos sociales surgen mucho más cercanos del anhelo de bien común, con una densa experiencia de acción. La confluencia de universidad y movimientos sociales puede abrir una puerta a la esperanza de un engendro mixto, potente y decididamente orientado al mundo mejor necesario.


Movimientos sociales, universidad, ovejas y lobos

En un prado

Supongamos la existencia de diez ovejas, un prado verde, un pastor y un lobo. Tal vez no sea necesario continuar con el relato. Una de las caras de la educación es la de perpetuar el estatus quo, ayudando a introyectar el orden establecido. 


Con los estímulos indicados, sabemos que las ovejas son víctimas; el lobo, verdugo; el prado, un sustento pasivo; y el pastor, un líder responsable. Como metáforas, las ovejas son la extensa y creciente población de urbanitas; el lobo, un peligro difuso y temible, como podría ser la inestabilidad reificada de los mercados; el pastor, un gobernante autoritario que salvará del peligro a condición de algunas necesarias restricciones de libertad; y el prado, un aséptico contexto científico-tecnológico-legal. 

Pongamos, no obstante y siguiendo los estándares, que las ovejas desean pastar por el prado, el lobo desea comer ovejas y el pastor, evitarlo. Sean más creíbles o menos, tienen carta de solución cercar a los lanudos, contratar vigilancia, matar al lobo, alimentarlo, domesticarlo, enseñar defensa personal a las ovejas, mudarse de prado, estimular la fraternidad entre ambas especies, crear cárceles para lobos, aunque las terminen ocupando las ovejas... 

Para mostrar nuestra condición de seres de este tiempo, tal vez la solución más recomendable sería hacer competir a las ovejas entre sí, establecer un ranking (con criterios objetivos cuantificables, como la longitud del rabo en centímetros) y, finalmente, que la última pague la ofensa de su existencia sirviendo de sustento al carnívoro. Es más, siendo fieles a esta época, las propias ovejas pagarían el coste de elaboración del ranking y los honorarios de la empresa responsable (por cierto, gestionada por el lobo).

Un ejemplo de solución absurda sería que el pastor decidiera pintar de magenta el techo de su cocina. Hasta donde sabemos, ese acto no guarda ninguna relación con la protección de las ovejas. Un subtipo de decisión absurda que además resulta contraproducente, sería pedir al lobo que vigile.

Esta invitación inicial a la imaginación con metáforas, tiene varios cometidos, todos ellos instalados en el comportamiento de la universidad hoy. Lo desgranamos en los siguientes epígrafes.


Racionalidad emotivo-estratégica

En primer lugar, si bien la educación tiene una faceta perpetuadora del orden establecido –educación domesticadora–, ejerce también como estimuladora de otros mundos posibles –educación transformadora–. 

Desde esta perspectiva, los movimientos sociales pueden ser concebidos como espacios estratégicos de intervención socio-educacional y de acción cultural, plenamente instalados en procesos de educación transformadora (Bacal, 2010). 

La universidad, por su parte, tiene la misma misión, esta vez no solo desde una perspectiva educadora, sino también investigadora, ambas plenamente fundidas en el objetivo de construcción de bien común (Manzano-Arrondo, 2012). 

Esta circunstancia constituye un primer punto de apoyo para observar con naturalidad que universidad y movimientos sociales (en adelante UMS) están llamados a trabajar codo con codo en una relación dialógica, que no anteponga unos modos de saber frente a otros (Codina y Delgado, 2006). El trabajo de UMS quedaría instalado perfectamente en una racionalidad estratégica, consciente del destino común planetario (Morin, Roger y Domingo, 2001), que incluye la dimensión emocional, especialmente como ética del cuidado (Boff, 2001). 

En definitiva, pues, la metáfora nos da pie a soñar la colaboración UMS como resultado de:

1. Una clara, contundente, explícita y protagonista orientación hacia el bien común.

2. Que pone horizontalmente en juego lo que le es propio a cada parte: gestión del conocimiento por la universidad (Ellacuría, 1999), acción por los movimientos sociales (Galafassi, 2006), y delimitación de objetivos y procesos por parte de ambos.

3. Y que considera una actitud estratégica, con elementos tradicionalmente enfrentados: razón y emoción, ciencia y arte, universidad y calle, local y global (Manzano-Arrondo, 2012).

Los modelos de Investigación-Acción Participativa (por ejemplo, Balcázar, 2003), Aprendizaje-Servicio (por ejemplo, Strier, 2011), Co-investigación (Malo, 2004) o Unidades de Acción Comprometida (Manzano-Arrondo y Suárez, en prensa), son algunas de las concreciones que se observan a partir de los tres puntos que definen la praxis UMS.


La dimensión de lo absurdo... y más allá

El comportamiento habitual en la universidad no se encuentra instalado en el marco anterior. Un grueso de actividad se centra en pintar los techos de color magenta.

Los movimientos sociales manejan problemas concretos en contextos definidos (sean locales o globales) con interés por la visibilidad. Si bien estos elementos constituyen buenas guías para no perder el rumbo, los movimientos sociales pueden ser fagocitados y domesticados, incluso caer en competencias internas y lucha por la energía escasa de la membresía. Tal es el caso que puede llegarse al absurdo de que la existencia de los movimientos sea normalizada y, con ello, sustente el imaginario de un marco político liberal globalizado que no se entiende sin la coexistencia de los movimientos (Arias, 2008). Este peligro tiene una ocurrencia más difícil en la medida en que los movimientos se encuentren articulados o comunicados entre sí y con la cara cruda de la realidad, en cuyo seno resulta ideal la concreción de la praxis UMS.

Por esta conexión real, el absurdo no anida en los movimientos sociales, sino principalmente en la dimensión académica.

El mundo académico se siente más cómodo en el manejo de ideas, teorías y modelos, con una utilidad invisible o ánimo difuso de aplicabilidad e interés por el conocimiento en sí mismo. Por ello, la fuerte compartimentación de la universidad (Greenwood, 2012) y su tradición simplificadora (Morín, 1995) constituyen un caldo de cultivo ideal para el campeo del absurdo.

Un buen ejemplo de este juego es la creciente asfixia a la que se somete a los miembros de la academia, para publicar en revistas indexadas en el Journal Citation Index (Urcelay y Galetto, 2011). 

Bermejo (2014) lo expone magistralmente como ejemplo claro de servidumbre: los miembros de la academia implican su fuerza de trabajo para investigar con fondos estatales y redactan textos científicos; envían estos textos a las empresas propietarias de revistas bajo condiciones asombrosas: la propiedad pasa a ser de la empresa, que no solo no paga por el producto del trabajo sino que incluso puede llegar a cobrar por ello; y las instituciones de investigación terminan volviendo a pagar para acceder a las revistas cuyo contenido han nutrido.

El panorama supera el simple absurdo y queda notablemente exagerado al observar los sistemas de regulación del contexto académico. Todo comienza cuando gobiernos nacionales y entidades económicas supranacionales se alían para planificar el comportamiento de las universidades (Jarab, 2008). 

Deciden entonces orientarlas hacia las necesidades mercantiles (Andrés y Manzano-Arrondo, 2004) y establecen un férreo sistema de control que mantiene en una constante sensación de inseguridad a los miembros de la academia (Ball, 2003), como no respondan positivamente a las reformas. 

El control se concreta a través del lucrativo negocio de la evaluación de la calidad (Miguel y Apodaca, 2009), que termina valorando la conducta académica básicamente a través de una fuerte reducción que implica la publicación de artículos en revistas JCR (Mateo, 2012). 

En definitiva, la fortaleza de la institución de educación superior para cambiar el mundo queda no solo anulada, sino que se orienta hacia la connivencia con los agentes que han transformado en planeta en un inmenso espacio de negocio. En el camino, la universidad se desnaturaliza, se prostituye y se hunde en una suma de movimientos individuales de autosalvación.

De cuanto pueda definirse en torno a lo absurdo aplicado a la universidad, lo más destacable es lo que afecta a su dejación de responsabilidad. Se trata de la institución del conocimiento por antonomasia. Los problemas del mundo requieren conocimiento para ser identificados, acotados, explicados y solucionados. 

¿Dónde se encuentra la universidad en estos cometidos? Sus miembros han asumido mayoritaria y acríticamente un capitalismo académico en el que cada individuo busca su propio provecho, perdido en una maraña de relaciones que les resulta no solo insondable, sino también indiferente. 

Pierden el sentido último de sus actos y aceptan unas reglas del juego que exigen la competición sin tregua para escalar posiciones en rankings inhumanos. El funcionamiento es pernicioso por cuanto la obcecación individual ha fortalecido el sistema y cada vez es más fácil sentir la presión por obedecer individualmente y menos la valentía de resistir colectivamente. 

Mientras, los problemas urgentes, eternos, sistemáticamente abandonados (la paz, sin ir más lejos), siguen esperando no solo una ciencia que por fin les atienda, sino una academia que no se autolimite en la estrecha dimensión de la creación teórica.


Una mirada de esperanza

Los movimientos sociales constituyen una promesa de frescura para la universidad. Tienen las alforjas cargadas de experiencia, realidad urgente, pie de calle, descripciones, fuerza y objetivos. Es desesperante que sigamos implicando energías en mantener las fronteras que separan las cotidianidades de ambos agentes. 

La universidad, por su parte, puede mutar su relación histórica con los movimientos sociales. Hasta la fecha, estos han sido abordados como objetos de estudio, ante los que cabe mantener distancia, asepsia, objetividad, neutralidad e imparcialidad (Manzano-Arrondo, 2014). 

Necesitamos más posicionamiento. No es cuestión de construir trincheras. La universidad no está para eso, sino para cambiar el mundo desde el saber (Ellacuría, 1999), para construir una ciencia que no se centre en explicar lo que ocurre sino cómo cambiar lo que ocurre (Holloway, 2002). Dado que lo suyo es el conocimiento, tiene la inconmensurable potencia que implica ponerlo todo él al servicio de ese bien común tantas veces mencionado. Para ello, confluir universidad y movimientos es una asignatura tan pendiente como necesaria.

En "La Universidad Comprometida" (Manzano-Arrondo, 2012), se propone un sistema muy básico, aun por desarrollar, para estimular el grado en que la universidad considera a los movimientos sociales en su docencia (1.Ausencia, 2. Opinión, 3. Explicación, 4. Contacto, 5. Inmersión y 6. Conjunción), investigación (1. Ausencia, 2. Motivo, 3. Devolución, 4. Cambio, 5. Participación y 6. Conjunción) y gestión institucional (1. Ausencia, 2. Colateralidad, 3. Intencionalidad, 4. Implicación, 5. Presencia y 6. Conjunción). La fase de conjunción implica un trabajo dialógico entre los testigos de la calle y los miembros de la universidad, diseñando objetivos, temarios, investigaciones, desarrollos, herramientas... Es el destino que más sentido otorga a la institución de educación superior en este momento histórico donde cada vez es más visible la oportunidad histórica de cambio.

Bajo un moderno vestido de racionalidad, se esconde un mundo absurdo. Vivimos la oportunidad histórica de transformarlo.


Universidad y movimientos sociales: Accede desde aquí al pdf a texto completo del número 80 de la rifop


Una última moda, asfixiante, exige a estudiantes y profesores sumergirse en una dinámica de estrés incompatible con la reflexión, la autonomía y el compromiso social (Universidad y movimientos sociales, rifop 80)







"Son los movimientos sociales los que mantienen viva la llama de la esperanza, señalando los problemas que se sufren en la calle y los retos pendientes para la construcción de un mundo mejor. La universidad necesita ese alimento para revitalizarse, para plantar cara y gritar que va siendo hora de las decisiones basadas en la sabiduría. En pequeños sectores es un clamor que la universidad tiene que estar en la calle, pero ésta resulta invisible para el grueso universitario. No en vano, la universidad se ha construido desde un imaginario academicista que encuentra su mejor caldo de cultivo entre muros cubiertos por libros. 

A esa ausencia de la calle hay que añadir una última moda, asfixiante, que exige a estudiantes y profesores sumergirse en una dinámica de estrés incompatible con la reflexión, la autonomía y el compromiso social, y que les empuja al sueño imaginario de ser los mejores, un destino fatal al que la insensatez del sistema se afana en abocarnos. El estudiantado es instruido, mediante férreos horarios y un sistema de exámenes mal denominados evaluación continua, hacia la competición, la adaptabilidad y la priorización de una salida laboral siempre frágil. El profesorado es reducido a una máquina de publicar en revistas indexadas en el Journal Citation Index como condición necesaria para su existencia laboral. Todo ello aderezado con los omnipresentes listados de rankings. Estos mecanismos hacen que personas e instituciones hipotequen su existencia en una lucha continua por llegar y mantenerse en posiciones eternamente disputadas. 

Frente a este panorama tan poco halagüeño, se escucha una voz de fondo que exige una universidad comprometida con la eclosión de otros mundos posibles, centrados en la promoción del bien común. 

La confluencia entre universidad y movimientos sociales puede abrir la puerta a la esperanza de una vía mixta decididamente orientada a un mundo mejor".

(Texto tomado de la monografía sobre "Universidad y movimientos sociales", tal como figura en la solapa del número 80 de la rifop. Accede desde aquí a la versión preprint de la misma. Próximamente estará disponible el texto completo de esta monografía en formato pdf y en formato impreso).

Conclusiones del XIII Congreso Internacional de Formación del Profesorado. Investigar para acompañar el cambio educativo y social. El papel de la Universidad


Clausura del XIII Congreso Internacional de Formación del Profesorado.  Lectura de las conclusiones






























Durante los día 20 al 22 de noviembre nos hemos reunido en la Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria 367 personas procedentes de diversas universidades españolas, latinoamericanas y otras europeas.

A lo largo de los tres plenarios, de las cinco mesas diarias y de los nueve panelas que hemos celebrado durante estas tres fechas hemos intentado radiografiar a la Universidad española buscando el mejor papel que nosotros le deseamos. Después de la lectura de las 174 comunicaciones, presentadas al Congreso y aceptadas tras su correspondiente evaluación, hemos constatado que a este grupo de profesores les duele la Universidad porque la quieren y como fruto de esa dolorosa querencia todos los asistentes le deseamos el mejor desempeño de las funciones que tiene asignadas. Desde esta perspectiva hemos pensado en su naturaleza institucional, en sus objetivos, en sus contenidos y metodología, en sus recursos, en su organización y evaluación y también en sus protagonistas: profesor y alumno.

Naturaleza institucional

Las aportaciones del grueso de este décimotercer congreso internacional, organizado por la AUFOP y la Universidad de Cantabria en la acogedora ciudad de Santander, han dibujado con trazos generales el cuerpo institucional de la Universidad y le han adornado con las características de una entidad pública democrática y participativa, abierta a la diferencia y a la diversidad, promotora de un competente desarrollo profesional, comprometida con la mejora social, y conocedora del buen uso de los medios informáticos. Todas estas características, enfocadas desde un pluriversalismo epistemológico superador del paradigma del absolutismo epistemológico, aún presente en las prácticas educativas.

Como objetivos deseables hemos propuesto para la Universidad las metas de:

- Visibilizar las voces que son invisibles o silenciadas.

- Eliminar las brechas digitales y todos los miedos que bloquean la libertad de la disidencia.

- Enfocar nuestro trabajo docente e investigador hacia el desarrollo humano, hacia la defensa del medioambiente sostenible y de los sujetos más vulnerables, hacia el valor de los valores, hacia la unión entre la ciencia y la ética, hacia la construcción de la persona tridimensional o dueña de la razón, del corazón y de la acción, eliminando la exclusividad de la racionalidad instrumental, deductivista y secamente cognitiva.

- Superar la dicotomía entre el valor profesionalizador y humanizador de nuestra formación universitaria, generando científicos, pero también ciudadanos críticos y comprometidos con la solución de los problemas que aquejan a la humanidad.

- Superar las competencias centradas exclusivamente en los resultados y en los éxitos avalados por el paradigma de las evidencias y dar paso a la sabia incertidumbre que sepa usar hipótesis de trabajo y no modelos cerrados.

- Crear redes que busquen la riqueza del consenso argumentado y que favorezcan la investigación en equipos o la comunicación tecnológica, interpersonal, grupal y comunitaria.

Los contenidos de la Universidad deberían centrarse en:

- Aquellos que favorezcan el cambio social y educativo.

- La interdisciplinariedad.

- La creatividad necesaria para abordar los problemas económico-socio-políticos y culturales que producen desigualdades e injusticias en la población humana y en el medioambiente.

Las metodologías por las que este Congreso aboga hacen hincapié en:

- El aprendizaje basado en problemas.

- Trabajo en grupos y trabajo por proyectos en torno a los cuales se subsuman diversificados y abundantes contenidos interdisciplinares.

- Aprendizaje cooperativo.

- Aprendizaje servicio.

- Aprender investigando.

- El uso de la pregunta que estimula respuestas democráticas, imaginativas y fundamentadas.

- Aquellas que rompan el binomio teoría-práctica.

- Aquellas que hagan intervenir a los alumnos, como los denominados métodos activos de la Escuela Nueva.

- Enseñanza apoyada en las Nuevas Tecnologías, que exigirá un conocimiento de su manejo y una crítica al riesgo de supeditar la ética de los fines educativos a la seducción de su uso omnipresente.

- Aceptación de las técnicas expresivas y comunicativas como el cine, teatro.

- En cuanto a las metodologías de investigación se enfatizan los relatos autobiográficos y narrativos, la investigación-acción participativa, los estudios de casos que facilitan la observación minuciosa y el uso de entrevistas en profundidad.

- Se apuesta por la pérdida del miedo para innovar y para buscar nuevos cauces e instrumentos de enseñanza y nuevas perspectivas epistemológicas: el juego, la seducción, el aprendizaje socioafectivo, la simulación, el aprendizaje colectivo, debates grupales y discusiones asamblearias, etc.

- Metodologías dialógicas que adquirirán mayor valor si se conciben dentro de la experiencia de las Comunidades de Aprendizaje.

Los recursos enfatizados por este Congreso se resumen en:

- El uso de las denominadas TIC. Recursos ciertamente propios y caracterizadores de nuestro momento histórico. 

- A este respecto se hacen las siguientes acotaciones:

      * Se resalta un principio que debe regir su utilización y que se concreta en “compensar los procesos de exclusión social”, ya que si hablamos de brecha digital debemos vincularla y asociarla a la brecha social. 

      * Las instituciones, por tanto, han de garantizar la alfabetización digital y el acceso a las nuevas tecnologías. 

      * Queremos buscar la formación de una ciudadanía responsable, activa y crítica y no sólo la competencia comunicativa. 

      * Los asistentes al Congreso manifiestan explícitamente que el profesorado no debe tener miedo al uso de las tecnologías; pero con la misma fuerza y convencimiento resaltan que se trata de utilizar los medios como aliados, no como ejes vertebradores del proceso de enseñanza-aprendizaje. 

La organización de los espacios y los tiempos de la Universidad que queremos se debería caracterizar por:

- Ser consecuente con los objetivos que esa misma Universidad por nosotros deseada pretende. Por ello:

      * Pensamos que el proceso educativo no sólo usa de las aulas, también de la calle, de la ciudad, del medioambiente.

      * Las sesiones deben ajustar su tiempo no a un horario rígido e inmutable, sino ser flexibles y supeditarse a los métodos necesarios para que el aprendizaje se producta adecuadamente.

      * Las salidas, la excursiones y el contacto con los objetos y experiencias educativas pueden suponer un valor añadido a la constancia y a la atención propiciadas por el uso de las aulas o espacios arquitectónicos tradicionales.

      * El uso de las redes sociales y mediáticas proporcionan nuevos espacios y nuevos tiempos que habrá que saber aprovechar para el éxito de los procesos educativos. 

La evaluación que este Congreso aconseja se caracteriza:

- Por ser una evaluación que educa a educador y educando a través de la búsqueda de datos por medio del diálogo y la comunicación.

- Por huir de la evaluación castigo para pasar a la evaluación tutorial y orientadora que ayuda a superar las dificultades personales, familiares, aulares y sociales.

- Por romper el miedo a la evaluación que debería ser usada con frecuencia para mejorar cada uno de nuestros actos constitutivos del proceso enseñaza-aprendizaje, en un continuo feedback entre alumno-profesor.

Por fín, el XIII Congreso de la AUFOP, excelentemente gestionado por la Universidad de Cantabria no se ha olvidado del elemento clave de la enseñanza-aprendizaje como es el binomio profesor-alumno:

- Se aboga por un profesor acompañante, investigador, profesionalmente competente, comunicativo, didácticamente preparado, epistemológicamente crítico, educador y, por tanto, persona adornada de valores éticos, conocedor de la realidad social y claramente comprometido con la transformación que busca la mejora no sólo de la enseñanza y de sus alumnos, sino también de toda la humanidad.

- Se quiere un profesor que analiza el entorno, lo juzga a la luz de los Derechos Humanos y se compromete con ellos junto a sus alumnos, a través de un enfoque científico de sus respectivas asignaturas o áreas del conocimiento acorde con estas premisas.

- Se trata de un profesor que sabe que la verdad no es sólo construida por la razón, sino también por el corazón, por la emoción y los sentimientos, por la ética y por la estética, puesto todo ello al servicio de los intereses del Bien Común.

- El alumno que se desea educar sería una persona profesionalmente competente y socialmente comprometido en la línea que describen las características del profesor anteriormente dibujado.

- Un alumno que no por seguir las metas de los valores universalmente consolidados dejará de ser autónomo, original y buscador de nuevos planteamientos, acordes con los nuevos periodos históricos que le tocará vivir.

- Se trata, por tanto, de que el propio alumno, ciertamente ayudado por sus educadores, logre por sí mismo una personalidad crítica, capaz de distinguir lo éticamente correcto de la cascarilla competitiva que la sociedad del consumismo impone como meta ideal a través del pensamiento único, centrado éste en el supremo valor del mercantilismo economicista.

Como prueba de este planteamiento integral del alumno, del profesor y de la Institución universitaria, una de las mesas propuso la constitución, a largo plazo, de una plataforma estatal, denominada “Universidad Comprometida” y compuesta de grupos de alumnos y profesores, dispuestos a promover el valor de la responsabilidad social entre los universitarios de todo el Estado Español. El primer grupo de esta plataforma sería el constituido por los miembros asistentes a este Congreso que libremente se apunten. La coordinadora de la mesa 5 se encargará de enviar la primera lista con el deseo de que otros grupos de otras universidades la vayan completando. El tiempo irá aconsejando la conveniencia de celebrar, a su hora, un encuentro estatal que aglutine a estos grupos de la “Universidad Comprometida”, aprovechando la existencia de Asociaciones de Voluntariado u otras entidades que ya se vienen decantando por esta idea.

No se han terminado nuestras reflexiones sobre la Universidad que deseamos seguir construyendo con nuestra entrega profesional.Tras este santanderino XIII Congreso, la AUFOP seguirá pensando en el XIV. Desde aquí se abre la convocatoria a todas las universidades que deseen gestionarlo para el año 2016. Pueden dirigirse para ello a la siguiente dirección electrónica de nuestro incansable compañero, secretario de la aufop y editor de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP), José Emilio Palomero Pescador: emipal@unizar.es

Si algo nuevo caracteriza al momento presente de los inicios del Siglo XXI es la invasión de las Nuevas tecnologías que se han configurado como una de las causas que han originado la sociedad de la globalización, de la homogeneidad y del diccionario universal de Internet. Como en cualquier invento tecnológico descubrimos ventajas y peligros. Esta observación nos hace ser críticos sin rechazo y cautos con valentía para afrontar la novedad. El criterio para salir victoriosos se centrará en saber partir de la realidad social para superar las heridas de la injusticia y adherirnos a las metas señaladas en los Derechos Humanos. Defender éstos hasta que sean alcanzados por las mayorías se constituirá en nuestro ideal docente y nos ayudará a encauzar la eficacia de la técnica, puesta al servicio del Bien Común.

Si este es el retrato deseado de la Universidad que soñamos, justo será deducir que hacia ese papel tenderán nuestras actuaciones. Por eso, lo hasta aquí dicho se propone como conclusiones de compromiso al que nos ha estimulado este XIII Congreso de la AUFOP, puesto en escena con tanto atino, excelente organización y aún mejor entrega a la causa de la formación del profesorado, por nuestros compañeros de la Universidad cántabra, a través de la Facultad de Educación y aún más concretamente a través del Departamento de Educación.

No es extraño, por tales motivos y circunstancias, oír de boca de una de las mesas las siguientes expresiones con las que cerraban su entrega de conclusiones, respondiendo a la pregunta ¿Qué me llevo y qué siento tras este encuentro? 

He aquí sus palabras:

- Nos llevamos buena impresión de los demás, emoción y felicidad por compartir.

- Nos llevamos esperanza de ver que desde diferentes ámbitos resistimos; nos llevamos ideas fruto de un pensamiento colectivo.

- Aprendimos a trabajar a partir de lo que nos une, aunque nos separen kilómetros. Transitamos diferentes caminos pero con un punto común: mejorar.

- Aprendimos a enaltecer el significado de lo que es la educación y el profesor.

- Aprendimos que desde nuestra trinchera podemos favorecer el cambio.

- Aprendimos que todavía no ha terminado la lucha por la independencia del conocimiento. Tenemos un poder en nuestras manos del que no nos hemos dado cuenta.

- Aprendimos que siempre hay posibilidad de ir más allá y compartir con los demás.

Santander, 22 de noviembre de 2014.

AUFOP y Universidad de Cantabria


Clausura del XIII Congreso Internacional de Formación del Profesorado. Lectura de las conclusiones


Ataque sin precedentes a la docencia universitaria (José Emilio Palomero)









- La Universidad, incendiada (El País de 26 de abril 2012). Decenas de consejos de gobierno, claustros y decanos aprueban textos en contra de los recortes. Los rectores ven medidas “inaplicables” en la reforma (Ver la noticia completa pulsando aquí).

Zaragoza, 24 de abril de 2012

Creíamos que la Universidad de la Convergencia daría lugar a una redefinición de los roles docentes, que siempre gozaron de menor consideración y prestigio que las tareas investigadoras.

Pensábamos que la Universidad de la Calidad Total pondría el acento sobre el aprendizaje, y que no se escatimarían los recursos necesarios para hacer posible un giro sustancial en la forma de enfocar la docencia universitaria.

Creíamos también que el régimen de dedicación del profesorado es algo que en un estado social y de derecho no se impone unilateral y autoritariamente desde el Gobierno, sino que se negocia democráticamente con los interesados y sus legítimos representantes. 

La realidad, sin embargo, está siendo muy diferente, especialmente a partir del nuevo Real Decreto-Ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo (BOE 66 de 21 de abril 2012), cuyo texto completo se puede leer pulsando aquí. 

Efectivamente, tal como ha señalado CCOO, "¿dónde quedó todo lo negociado y acordado en el Estatuto del PDI? Parece como si el Gobierno no tuviese memoria y hubiesen desaparecido del Ministerio todos los documentos y todos los registros de los acuerdos alcanzados" (pulsar aquí). 

O tal como señala Nacho Rivas en su blog, ahora que quieren dar la puntilla a la Universidad:"¿qué quedará de nosotros, o qué quedará de la sociedad, cuando la Universidad haya muerto?" (pulsar aquí).

Y es que menuda la que se nos viene encima: recortes, subida de las tasas, elitismo y mercantilización de la universidad, ¿golpe mortal a los estudiantes?, ¿despido masivo de profesores? (Pulsar aquí, no es broma), ¿nuevos planes de estudio?, ¿supresión de titulaciones?, ¿fusión de centros?, ¿una nueva reforma universitaria?, ¿Adiós, Bolonia, adiós...?  (Pulsar aquí).

No obstante, en este post nos centraremos exclusivamente en la cuestión de la calidad docente universitaria, y lo haremos a partir de aquellos "detalles" del Real Decreto-Ley 14/2012 en los que se pone de manifiesto el "cariño" con el que el Ministro Wert está tratando la docencia universitaria, esa que según algunos iba a "mimar" tanto el Plan Bolonia..., aunque otros nunca creímos demasiado en ello, dado el espíritu mercantilista y neoliberal de la Universidad de la Convergencia (pulsar aquí).

Real Decreto-Ley 14/2012, de 20 de abril (Nueva redacción del artículo 68 de la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades)

Cuatro. Se da una nueva redacción al artículo 68 de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, que queda redactado en los siguientes términos:

«Artículo 68. Régimen de dedicación.

1. El profesorado de las universidades públicas ejercerá sus funciones preferentemente en régimen de dedicación a tiempo completo, o bien a tiempo parcial. La dedicación será, en todo caso, compatible con la realización de trabajos científicos, técnicos o artísticos a que se refiere el artículo 83.

La dedicación a tiempo completo del profesorado universitario será requisito necesario para el desempeño de órganos unipersonales de gobierno que, en ningún caso, podrán ejercerse simultáneamente.

2. Con carácter general, el personal docente e investigador funcionario de las Universidades en régimen de dedicación a tiempo completo dedicará a la actividad docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 24 créditos ECTS.

No obstante, la dedicación a la actividad docente de este personal podrá variar en función de la actividad investigadora reconocida de conformidad con el Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto, sobre retribuciones del profesorado universitario, y que haya dado lugar a la percepción del complemento de productividad previsto en el artículo 2.4 del mismo, y atendiendo a las siguientes reglas:

a) Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 16 créditos ECTS quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones:

– Profesores Titulares de Universidad, Profesores Titulares de Escuelas Universitarias o Catedráticos de Escuela Universitaria con tres o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años.

– Catedráticos de Universidad con cuatro o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años.

– En todo caso, cuando se hayan superado favorablemente cinco evaluaciones.

b) Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 32 créditos ECTS, quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones:

– Que no haya sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora o que haya obtenido una evaluación negativa de dicho período.

– Que hayan transcurrido más de seis años desde la última evaluación positiva.

3. El Gobierno, previo informe de las Comunidades Autónomas y del Consejo de Universidades, regulará las bases del régimen general de dedicación del personal docente e investigador funcionario.»

Los cambios del Ministro Wert traducidos a cifras

Seguidamente, con el fin de que lectores y lectoras conozcan con mayor precisión los cambios que propone el Ministro Wert, vamos a señalar el número de horas de clase que según la nueva normativa deberá impartir cada profesor/a a lo largo de un curso académico, a repartir entre las 32 semanas en las que habitualmente se viene -o se venía- impartiendo clase en la universidad:

1) Los Profesores Titulares de Universidad, Profesores Titulares de Escuelas Universitarias o Catedráticos de Escuela Universitaria con tres o más sexenios de investigación consecutivos, siempre y cuando hayan superado el más reciente en los últimos seis años, deberán impartir 253,33 horas de docencia al año (16 créditos ECTS, equivalentes a 25,33 de los antiguos créditos).

2) Los Catedráticos de Universidad con cuatro o más sexenios de investigación consecutivos, siempre que hayan superado el más reciente en los últimos seis años, también deberán impartir 16 créditos ECTS, equivalentes a 253,33 horas de docencia al año (25,33 de los antiguos créditos). A éstos se les exige más que al resto, al menos cuatro sexenios de investigación...

3) Quienes no hayan sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora, o quienes hayan obtenido una evaluación negativa de dicho período, así como quienes lleven más de seis años sin obtener una evaluación positiva de su investigación, deberán impartir 32 créditos ECTS, equivalentes a 506,66 horas de docencia al año (50,66 de los antiguos créditos).

En este sentido, cabe destacar que, hasta la entrada en vigor de los créditos ECTS (la unidad de medida docente que utiliza el Real Decreto de Wert) el máximo de horas de clase que le correspondía dar a un profesor/a perteneciente a los cuerpos docentes universitarios oscilaba entre 24 y 36 de los antiguos créditos, equivalentes a entre 240 a 360 horas al año según categorías y casos, al margen de descuentos por cargos, investigación, edad u otras causas.

Para hacer los cálculos anteriores (equivalencias entre créditos antiguos y créditos ECTS en horas de clase por curso académico) se ha tomado como referencia una de las guías docentes actualmente en vigor de la Universidad de Zaragoza (pulsar aquí para consultarla), en la que una asignatura de 6 créditos ETCS supone para el profesor/a 95 horas de actividad docente (15,83 horas por crédito en lugar de las 10 horas por crédito que recogía la antigua legislación).

Por cierto, el Real Decreto-Ley no dice nada sobre el resto del profesorado, puesto que se refiere exclusivamente al que pertenece a los Cuerpos Docentes Universitarios.

Los nuevos horarios lectivos del profesorado universitario en créditos ECTS, unidad de medida que utiliza el Real Decreto de Wert

En consonancia con la nueva normativa (y si es que ésta se aplicase de forma literal), la mayor parte del profesorado universitario pasará a tener que impartir muchas más clases de las que viene impartiendo hasta la fecha, hasta más del doble en un gran número de casos. Tan sólo una élite del profesorado actual se librará de un notable incremento de sus horas de docencia, mientras que las nuevas generaciones no tendrán tiempo material para obtener las condiciones que les permitan impartir los 16 créditos ECTS previstos en el mejor de los supuestos (equivalentes a 25,33 de los antiguos créditos); algo que tendrá muchas y malas consecuencias para el funcionamiento general de la universidad, para la calidad de la docencia universitaria, para la propia investigación, para el profesorado de todos los niveles y muy en particular para el sector más débil del mismo, los profesores/as asociados/as, que a pesar de estar llevando buena parte del peso total de la docencia universitaria en el momento actual (con salarios algo inferiores a 600, 400 o 300 euros/mes, según los casos) corren el riesgo de sufrir despidos masivos.

Cabe destacar que 32 créditos ECTS (506,66 horas) equivalen a unas 16 horas de clase por semana durante cada una de las 32 semanas lectivas que suelen quedar (o que al menos solían quedar) una vez descontados los períodos de exámenes y las vacaciones. 

Visto todo lo anterior, nos preguntamos si es que el Ministro Wert se lo ha pensado en serio y piensa aplicar de manera efectiva lo de las 506,66 horas de clase por curso para buena parte del profesorado, o si es que somos nosotros quienes nos equivocamos al echar las cuentas.

En todo caso no acaban aquí los problemas, puesto que la reforma del artículo 68 termina con una coletilla más que preocupante: "El Gobierno, previo informe de la CCAA y del Consejo de Universidades, regulará las bases del régimen general de dedicación del PDI...", así que mucho nos tememos que este ataque a la universidad tan sólo acaba de comenzar y que lo peor del mismo está aún por llegar.

Un profesorado para el siglo XXI

Hablando de calidad docente en la universidad finalizaremos este post con algunas referencias a los buenos profesores universitarios (pulsar aquí), a su vertiente educativa (pulsar aquí) y a la necesidad de que la actividad docente del profesorado sea reconocida institucionalmente con el mismo nivel que su actividad investigadora (pulsar aquí).  

Y es que, como ya hemos señalado en otro lugar (pulsar aquí) necesitamos:

"Una Universidad nueva para una sociedad también nueva. Que exige, por ende, un nuevo modelo de profesor. Frente a una Universidad transmisora y elitista, una Universidad que no sólo investigue, sino que también eduque en la vida y para la vida, que enseñe lo académico y lo vital. Menos jerárquica e individualista, más dialógica y comunitaria, menos economicista, más crítica y transformadora, más solidaria y social. Que investigue la realidad y se comprometa con ella a la luz de los derechos humanos. Que ponga investigación y docencia al servicio de la sociedad. Que contribuya a la construcción del conocimiento desde la atalaya de la solidaridad [ ... ]. 

La calidad de la Universidad depende principalmente de la formación y entrega de su profesorado. Por ello, la nueva Universidad exige un profesorado comprometido con su triple misión educadora, docente e investigadora. Un profesorado capaz de enganchar a los estudiantes al placer del conocimiento, y de hacerles vivir la Universidad como un espacio no sólo para investigar, sino también para aprender y enseñar. Para aprender a conocer y a hacer. También a convivir y a ser. 

Que domine su materia, dotado para la investigación y con una buena formación pedagógica. Dispuesto a despertar la curiosidad intelectual de los estudiantes, frecuentemente aburridos y sin interés por lo que se hace en las aulas. Mediador de aprendizajes significativos. Capaz de convertir el aula en espacio reflexivo, crítico y comunicativo; en fuente de construcción de saberes; en laboratorio para el ensayo de nuevos modos de enseñar y aprender. Dispuesto a intercambiar experiencias, investigación y reflexiones sobre su propia práctica docente.

Que no encripte el lenguaje. Que no hable para iniciados. Experto en comunicación. Y en gestión de recursos y grupos. Conocedor de las nuevas tecnologías de la información. Abierto a la aldea global. Menos ocupado en hacer carrera y subir puestos en el escalafón, y más preocupado por sus tareas docentes y educadoras. Capaz de trabajar en equipo. Motivado y responsable. Entusiasmado con el día a día de su actividad. Satisfecho y bien incentivado a nivel profesional. Emocionalmente inteligente. Con sensibilidad social.

Dispuesto a compartir mesa con los estudiantes, para construir juntos y de forma activa conocimientos y aprendizajes. Capaz de demostrar en el aula, el laboratorio o el despacho, su capacidad para conectar, motivar y comunicar. Ocupado en formar y no sólo en informar. Dispuesto a fomentar la reflexión y la creatividad. Y entregado a la formación de profesionales competentes, a la vez que ciudadanos libres, democráticos, comprometidos, solidarios, tolerantes, críticos, ilustrados, respetuosos, responsables, maduros y felices."


Nos tememos, sin embargo, que las reformas en curso no van por este camino... y nos parece lamentable el apoyo que les presta el profesor Mariano Fernández Enguita con ese "¡Bien por el 68! Esta vez con Wert" (pulsar aquí), dedicado a las reformas universitarias del Ministro de Educación

_______________________________

La indignación por los recortes crece en las universidades (1/05/2012)


- Profesores «indignados» por los recortes. Docentes universitarios se sitúan en primera línea de la protesta contra los ajustes en educación.


- Higher education politics. Identificando políticas educativas en educación superior, un encargo de la red innova.


- Unos 120 profesores de la ULPGC podrían ser despedidos (Pulsar también aquí).


Imparten clases en la calle en Granada para protestar por los recortes en la universidad.


- La Mesa Única de los Trabajadores de la Universidad de La Rioja, integradas por las Juntas de Personal y los Comités de Empresa del Personal de Administración y Servicios (PAS) y del Personal Docente e Investigador (PDI), han reclamado, a través de un comunicado, que se retire el Decreto de "recortes" en educación.


- Los decanos de la Universidad de Murcia han suscrito un manifiesto en el que alertan de que las medidas adoptadas por los gobiernos central y regional "ponen en grave riesgo la viabilidad de esta universidad pública


La educación democrática en los nuevos escenarios ciudadanos = Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, avance agosto 2011


Como ya hemos destacado recientemente en este blog, la Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (AUFOP) publicará en agosto de 2011 dos monografías sobre La educación democrática en los nuevos escenarios ciudadanos.

Coordinadas ambas por Juan Bautista Martínez Rodríguez, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Granada, una de tales monografías se publicará en el número 71 (25,2) Agosto 2011 de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP) y la otra en el número 37 (14,2) Agosto 2011 de la Revista electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado (REIFOP).

Anticipamos en este post el listado de los artículos que integrarán las secciones monográficas de ambos números.

image

71 (25,2) Agosto 2011

- Editorial: La educación democrática en los nuevos escenarios ciudadanos

- Presentación: La educación democrática se resignifica hoy en los nuevos escenarios ciudadanos


Artículos que integran la sección monográfica

- Evaluación, Adolescentes y Derechos

- ¿Educación para la libertad? Las mujeres ante la reacción patriarcal

- Hacia una teoría política de la socialización cívica virtual de la adolescencia

- El compromiso cívico y político de los jóvenes y el rol de las nuevas tecnologías en educación: Modelos de e-democracia.

- Aportaciones ciudadanas desde el aprendizaje servicio. Universidad, escuela y comunidad conectadas.

- Aprendizajes colaborativos y democratización de las relaciones didácticas

- ¿Por qué amo las redes sociales?: Vida social de jóvenes en red

- Música, participación, identidad. Nuevos retos en la era digital.

- Herramientas para vivir la democracia


image
37 (14,2) Agosto 2011

- Editorial: Idealismo o realismo en la educación ciudadana y en medios

- Presentación: Participación política, democracia digital y e-Ciudadanía para el protagonismo de adolescentes y jóvenes

Artículos que integran la sección monográfica

- Retos políticos, ciudadanos y educativos del uso de internet en la escuela

- El concepto de identidad en el mundo “virtual”: el “yo” online

- Rompiendo muros. La educación democrática: proyecto comunal de ciudadanía


- Investigaciones internacionales sobre la implicación cívica de adolescentes y jóvenes

- Ciudadanos adolescentes en la era digital

- Pedagogía crítica y Web 2.0: formación del profesorado para transformar el aula

- Desarmando el "Poder" antisocial de los videojuegos

- Escuelas rurales y educación democrática. La oportunidad de la participación comunitaria


- Características de la actividad cívica de los adolescentes y jóvenes españoles: E-Ciudadanía

- Los jóvenes como consumidores en la era digital



(Post en construcción)

Vilanova. La caída del feudalismo universitario español (Ramón Flecha)


Interesante artículo, muy reciente (mayo 2011), de Ramón Flecha:
Pulsar aquí para acceder al texto íntegro del mismo.

Su referencia completa es la siguiente:

- Flecha, Ramón (2011). Vilanova. La caída del feudalismo universitario español. RASE, vol. 4, núm. 2: 115-132.