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El tratamiento de lo corporal en la formación inicial del profesorado (Lucio Martínez Álvarez)







El tratamiento de lo corporal en la formación inicial del profesorado

The treatment of the body in initial teacher training

Lucio Martínez Álvarez

El presente artículo, cuyo autor es Lucio Martínez Álvarez, forma parte de una monografía titulada "La educación… de nuevo tarea urgente en el capitalismo neoliberal", coordinada por Eduardo Fernández Rodríguez y José Luis Villena Higueras. Se publica en el número 78 (27.3) Diciembre 2013, de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP), actualmente en imprenta.


RESUMEN: El punto de partida de este escrito es una obviedad. Todos los seres humanos tenemos cuerpo. Siempre. El que seamos seres corpóreos no es algo anecdótico o marginal, sino que nos constituye como personas. Somos seres humanos no a pesar de tener cuerpo, sino porque tenemos un cuerpo humano. Hemos dejado atrás, al menos en los discursos, las visiones dualistas en las que el cuerpo era considerado un lastre, algo secundario y supeditado a otras características más “sublimes”.Lapierre (1990: 9) reconocía la sucesión de dualismos, primero el teológico y luego elfilosófico, que han situado al cuerpo en la escuela en una posición subordinada. Sin embargo, en nuestro tiempogana peso la idea de que las personas no somos seres duales ni compartimentados, sino que tenemos una naturaleza con múltiples dimensiones interrelacionadas que nos constituyen como seres únicos en un proceso dinámico en el que participan lo biológico, lo cultural, lo social o lo histórico, por nombrar solo algunos agentes.De acuerdo con esta premisa, la pregunta que quiero explorar en las páginas siguientes es cómo responde la educación a nuestra naturaleza corpórea. Más en concreto, en este artículo quiero presentar algunos temas que considero que deberían formar parte de la formación inicial para que cada docente y el sistema educativo en su conjunto puedan tener una respuesta más elaborada al hecho de que educadores y educandos son seres con cuerpo. Esto implica detenernos a pensar cómo la escolaridad afecta y es afectada por esta característica humana de sentir, de percibir, de aprender, de relacionarse, de enseñar o de pensar con y desde el yo-cuerpo. Propondré cinco bloques temáticos en torno a los que podría organizarse esta formación del profesorado siguiendo lo incluido en el plan de estudios del Grado en Educación Primaria de la Universidad de Valladolid.

PALABRAS CLAVE: Formación inicial del profesorado, Pedagogía de la expresión corporal, Cuerpo, Escuela

ABSTRACT: The starting point of this paper is obvious. All human beings have a body. Without exception. That we are corporeal beings is not a trivial or marginal matter, it defines what we are as people. We are human beings not despite having a body, but because we have a human body. We have left behind, at least in discourses, dualistic visions in which the body was considered a burden, something secondary and subject to more "sublime" features. Lapierre (1990:9) recognised the succession of dualisms, first theological and then philosophical, which have placed the body in a subordinate position at school. However, in our days, the idea that people are not dual or compartmentalised beings, but beings with a life with multiple interrelated dimensions that define us as unique individuals in a dynamic process in which the biological, cultural, social or historical parts, to name just a few, is gaining ground. According to this premise, the question I wish to explore in the following pages is how education responds to our corporeal nature. More specifically, in this article I wish to present some issues that I think should be part of initial training so that each teacher and the educational system as a whole have a more elaborate answer to the fact that teachers and learners are beings with bodies. This involves us taking time to think about how schooling affects and is affected by this human trait of feeling, perceiving, learning, relating, teaching or thinking with and from the I-body. I will propose five thematic blocks around which this teacher training could be organised, which follows the curriculum of the Degree in Primary Education from the University of Valladolid (Spain).

KEY WORDS: Initial teacher training, Pedagogy of body expression, Body, School



Introducción

En los últimos años ha existido un avance claro en considerar que las personas somos seres globales y que la escuela no puede centrarse solo en aspectos cognitivos. Mencionaré tan solo algunos ejemplos.

Comienzo por el archicitado informe Delors, La educación encierra un tesoro, donde se defiendeque la educación tiene cuatro pilares(aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser), intentando superar la visión centrada en la abstracción y el conocimiento cognitivo. El informe propone como una de sus “pistas y recomendaciones”: “Una estimación más exhaustiva deldesarrollo humano que tenga en cuentatodas sus dimensiones, de acuerdo conla orientación de los trabajos del PNUD.” (Delors et al, 1996: 85).

En la misma época en la que se publicó este informe, comenzó a retornar al discurso sobre las políticas educativas el enfoque por competencias. Por ejemplo, los primeros trabajos de DeSeCose inician a finales de 1997 y ese mismo año comienza otra iniciativa de la OCDE, que es el programa de evaluación PISA. Dejando a un lado lasdiferentes orientaciones, finalidades, fundamentaciones y repercusiones que conlleve este enfoque por competencias, supone una reacción a la concepción de educación limitada a lo cognitivo. Por el contrario, se defiende que el conocimiento supone una mezcla interactiva de “dimensiones cognitivas y no cognitivas: conocimientos, habilidades cognitivas, habilidades prácticas, actitudes, valores y emociones.” (Pérez Gómez, 2007:11).

Podríamos, por último, hablar también de la creciente presencia de la educación emocional, que tuvo un impulso enorme con los trabajos sobre inteligencia emocional de Daniel Goleman (ver, p.e. Goleman 1996). Lo emocional tiene un vínculo especial con lo corporal pues, como señala Damasio (2010: 175): “el mundo de las emociones es en amplia medida un mundo de acciones que se llevan a cabo en nuestros cuerpos, desde las expresiones faciales y las posturas, hasta los cambios en las vísceras y el medio interno”.Al igual que los otros ejemplos que he mencionado, los intentos de incluir la educación emocional en la escuela nos hablan de la insatisfacción que existe con el modelo hegemónico de escuela, que no permite una expresión global de lo que es el ser humano.

Pese a todas las declaraciones, propuestas teóricas e innovaciones, la educación y la formación de profesorado en particular tienen un tanto arrinconada la reflexión sobre lo que supone la presencia de lo corporal en la escuela, tal como afirmaba McLaren (1997:85):

Por lo tanto, no podemos pasar por alto los cuerpos. Pero aunque esto sea evidente, la institución educativa ha tenido un clamoroso éxito en ignorar el cuerpo tanto en la teorización de la práctica educativa como en la práctica de las teorías educativas.

En este silencio, que no evita la reproducción de determinadas prácticas que ejercen un efecto claro y concreto sobre la educación de los yo-cuerpo, sino más bien lo contrario, parece como si dentro del sistema educativo lo corporal se redujera a las clases de Educación Física y otras materias “de carácter práctico”, como si niños y niñas solo tuvieran cuerpo cuando están en el gimnasio o como si solo los docentes especialistas en Educación Física, y no el resto, tuvieran cuerpo. Por obvio que parezca, debemos seguir afirmando que todos los niños tienen cuerpo todo el tiempo, no solo en el recreo o en la clase de Educación Física; también los maestros y maestras: todos tienen cuerpo.

Nos encontramos, por lo tanto, con una contradicción entre la valoración discursiva a la globalidad y una permanencia cotidiana de la estanqueidad, así como con unacontradicción no menos importante entre lo que se cree que se hace y lo que se hace. Me refiero, en este segundo caso, a que pese a que se puede pensar que la escuela mantiene lo corporal fuera de sí, esto solo es cierto en apariencia pues, como defenderé más adelante, lo corporal forma parte del programa constitutivo de la escuela.

Para tratar de aminorar esta doble contradicción, al elaborar los planes de estudio del Grado de Primaria de la Universidad de Valladolid se consideró que convenía introducir en la formación inicial del profesorado algunos temas relacionados con lo que estamos hablando y se destinó a ellos una asignatura de 6 créditos titulada “Potencial educativo de lo corporal”. Aunque en nuestra universidad hemos optado por abordar estos temas en una asignatura obligatoria, entendemos que podría haber otras formas y momentos de introducirlos en la formación inicial. En este sentido, aunque la bibliografía y las fuentes de cada tema son abundantes, hasta donde nos consta, no hay una tradición consolidada de incluirlos como parte de la formación inicial de una manera sistemática.

A continuación, tras una breve introducción sobre la presencia del cuerpo en la escuela, presentaré los cinco bloques en los que hemos organizado la asignatura y alguno de los temas que se incluyen en ellos.


El papel del cuerpo en la escuela

En la educación presencial, profesores y estudiantes acuden a las clases con sus cuerpos y, en un sentido u otro, la escuela debe responder a este hecho. Lo hace de diferentes formas. En muchos casos, se ha intentado aislar y enmudecer los cuerpos, generalmente inquietos, de niños y niñas: con castigos, mediante el mobiliario, con entretenimiento o con medicación. No siempre y no en todas las áreas se actúa de la misma manera. En algunas áreas, la motricidad es más visible, más tolerada e incluso más fomentada. También hay diversas respuestas a la imposibilidad de inmovilizar los cuerpos completamente y durante todo el tiempo. Vaca (2007) nos habla de diferentes presencias corporales que irían desde la completa inmovilidad (cuerpo silenciado) formas de catarsis en las que el movimiento se usa como válvula de escape más o menos controlada (cuerpo suelto).

La presencia del cuerpo en la escuela puede ser definida como un asunto contradictorio. A tenor de lo que se lee en los documentos oficiales y en buena parte de la literatura pedagógica, parecería que lo corporal tiene una presencia escasa y, en todo caso, marginal. Sin embargo, cualquier visita a un centro educativo o cualquier conversación con docentes revela pronto que lo que ocurre en los colegios tiene bastante que ver con aspectos corporales. Schilling (1993:95) lo describe así:

Basta con pensar en los esfuerzos de los profesores para conseguir que los niños pequeños se vistan "adecuadamente", pidan ir al servicio a tiempo para evitar accidentes, se sienten y permanezcan tranquilos durante las clases, y respeten rituales cotidianos como las plegarias matutinas y el saludo a la bandera nacional, para darse cuenta de que el cuerpo en movimiento, controlado y disciplinado, y no simplemente el cuerpo que habla y que escucha, es fundamental en la tarea diaria de la escolarización.

Lo corporal está en la lógica subyacente con la que se elaboran los horarios o se establece el calendario escolar. Está en el diseño de las aulas y en su mobiliario. Está en los uniformes o en los códigos de vestimenta. Está en las discusiones sobre el peso de las mochilas y otras repercusiones de la escolaridad sobre la salud. Hasta hace no mucho, estaba incluso en la forma en la que se administraban los castigos para controlar la disciplina. Todo esto, y otras muchas intervenciones, genera una cierta cultura somática (Boltanski, 1975) en la que, como cualquier otra forma de cultura, unas opciones se imponen a otras posibles. Es la transmisión de esta cultura somática (y, por contrapartida, las resistencias ejercidas desde una parte del alumnado) lo que centra buena parte de las energías de la vida cotidiana en las escuelas.

Podríamos afirmar, siguiendo a Barbero (2005), que el hecho de que no se hable de lo corporal no puede tomarse por una manifestación de que lo corporal es poco importante para la escuela. Más bien, como nos muestran múltiples autores, ocurre lo contrario: que desde sus inicios, la escolarización obligatoria ha tenido entre sus primeras y más importantes funciones, aunque sea de forma no explícita, el control de los niños y niñas por medio de la incorporación/encarnación de los valores dominantes en sus jóvenes cuerpos (ver, p.e. Barbero, 2005; Kirk, 1998, 2007Schagradovsky, 2008, 2011; Dewar, 1994; Evanset al., 2004;Milstein yMendes, 1999; Varela, 1991; Vago, 2002; Vigarello, 2001).

A manera de síntesis de los argumentos expuestos y detallados por muchos autores, podemos leer lo que nos dice Porter (1993: 275):

De manera similar, una historia de la educación que se centre con exclusividad en el logro de aptitudes como la de la lectura y la escritura olvidará una de las principales funciones de las escuelas pobres, de caridad o elementales en el pasado: la imposición, la obediencia física o la educación como proceso para doblegar a los niños. Así mismo, sería estrecho de miras evaluar los objetivos de inspectores de salud e higienistas pensando sólo en contaminación y sistemas de saneamiento: su interés se dirigía en medida no menor a la suciedad moral y la regulación del contagio y la contaminación sexual.

Se impone, por tanto, reflexionar en la formación inicial del profesorado sobre este aspecto de la escolaridad y de la educación. En la universidad de Valladolid, hemos intentado organizar los principales asuntos que deberían formar parte de la formación básica de los docentes en torno a cinco bloques que presentaré brevemente a continuación.


Temas para la formación de los docentes sobre lo corporal: propuesta de cinco bloques de contenidos

Debido a las limitaciones de tiempo en la formación inicial y el carácter introductorio con el que se plantea la asignatura, hemos optado por agrupar los temas en cinco bloques, si bien todos mantienen conexiones entre sí y, además, con otras muchas asignaturas. Está especialmente vinculada con el prácticum, en la medida que una de sus finalidades es ayudar a desvelar lo que permanece oculto en los entornos escolares, no tanto porque esté escondido, sino porque nos pasa desapercibido debido a nuestro particular proceso de construcción como personas, escolares y profesionales. Es, precisamente, buscando un proceso crítico de reconstrucción, por lo que incluimos a lo largo de todo el proceso de aprendizaje una aproximación autobiográfica a lo que supone la escolarización desde la perspectiva de la experiencia corporal. El contraste del material presentado con la propia vivencia (y las biografías de otros compañeros) sirve para poder reflexionar sobre el propio proceso de incorporación.

Bloque I. La experiencia vivida y sus huellas en lo corporal

Se trata de un bloque introductorio en el que se empieza por tomar conciencia del papel que el cuerpo y la experiencia vivida tiene en nuestra constitución como personas, incluso antes de que comience la socialización escolar.

El punto central de este bloque es entender que somos seres corporales y que nuestro cuerpo se desarrolla no solo mediante la expresión de programas biológicos, sino interactuando con el contexto social, histórico o cultural en el que se humaniza y adquiere significados.

Desde el nacimiento, iniciamos un diálogo con el mundo en el que el cuerpo está en una posición central: es fuente de sensaciones con las que construimos las categorías cognitivas que nos permite entender e interactuar con el entorno, nos conecta con otros seres humanos y establecer con ellos una comunicación que antecede y rodea otros lenguajes – verbales, icónicos -; permite ir ganando autonomía para intervenir en nuestro mundo y dejar huella en él. A través de nuestras experiencias vividas y por medio de técnicas corporales (Mauss, 1991), se produce un proceso de incorporación (embodiment)donde lo biológico y no biológico se funden ya que, como dice García Selgas (2006: 25): “no hay órdenes simbólicos que sean independientes de las carnalidades que los realizan performativamente. Lo que somos lo somos semiótico-materialmente y lo que significamos lo significamos semiótico-materialmente”.También desde la neurobiologíase han explicado los vínculos entre mente, cerebro y cuerpo(Damasio, 2010:150).

Un concepto básico en este punto es el de “corporeidad”,que entendemos desde una perspectiva fenomenológica:

“El cuerpo vivido” o “corporeidad” se refiere al hecho fenomenológico de que siempre estamos de una forma corpórea en el mundo. Cuando conocemos a otra persona en su entorno o en su mundo, conocemos a esa persona, en primer lugar, a través de su cuerpo. En nuestra presencia física o corporal desvelamos algo sobre nosotros mismos, pero también ocultamos algo, no necesariamente de un modo consciente o deliberado, sino más bien a pesar de nosotros mismos. (Van Manen, 2003: 121)

Nos parece importante que los futuros docentes tomen conciencia sobre cómo su biografía les ha ido conformando física, emocional o ideológicamente, y que reflexionen sobre las “huellas” que ha dejado este proceso mediante particulares formas de entender, presentar, cuidar, valorar o dotar de significado a su cuerpo.  Consideramos necesario reflexionar sobre este proceso de socialización para descubrir los agentes que intervienen en esa trama y su influencia en el desarrollo de las personas. Siguiendo la afirmación de Mauss (1991:342) de que “el cuerpo es el primer instrumento del hombre”, podemos decir que el cuerpo es el primer medio que el docente tiene para entender e intervenir en la escuela, por lo que debe partirse de la comprensión de cómo está conformado el suyo propio.

Bloque II. El cuerpo en el tiempo y espacio escolar

El tiempo y el espacio se consideran ejes fundamentales en la organización de la escuela desde sus inicios (Escolano, 2000). Es un tema bien estudiado que, sin embargo, tal vez no sea siempre presentado desde una perspectiva corporal. Querríamos acercarnos a lo que Van Manen (2003: 119) denomina “espacio vivido o espacialidad” y “tiempo vivido o temporalidad”. Creo que es importante que los futuros docentes entiendan cómo lo corporal es un aspecto esencial para entender la experiencia escolar y la vida en las aulas. En buena medida, la escolaridad tiene entre sus fines principales, aunque no sean explícitos ni, a veces, conscientes, la domesticación corporal o lo que LucBoltanski(1975) denomina “cultura somática”. Las relaciones entre la escuela y lo corporal van más allá de que la escolaridad necesite un cuerpo “silenciado” para mejor adquirir los aprendizajes previstos. Según nos muestran Kirk, Schagradovsky o Milstein (por citar solo algunos autores) la escolaridad tiene entre sus principales fines la incorporación de una cierta cultura somática plagada de valores(como la sumisión, el acatamiento del poder dominante, la domesticación de los impulsos o la jerarquía social y sexual hegemónica) que son asumidos como parte de un orden que se nos muestra natural (y, por lo tanto, inamovible y frente al que tenemos escaso poder de crítica) por estar acostumbrados a él y formar parte de nuestro particular habitus.

En este bloque podemos situar varios los temas o núcleos de estudio.

Por un lado, está el análisis de la jornada escolar desde el punto de vista de lo corporal: ¿qué supone para los niños y niñas acudir a la escuela y participar en ella a lo largo del día, la semana o el curso escolar? Comenzaríamos por entender que, desde el punto de vista que estamos sacando a la luz, la experiencia escolar empieza antes incluso de que suene la campana de entrada. En efecto, los escolares anticipan lo que les espera allá en forma de excitación la noche previa a una excursión, angustia ante un examen, nerviosismo por cómo saldrá la representación de final de curso, miedo por ser objeto de abusos en el recreo, alegría por saberse querido y aceptado… lo que provoca intensas sensaciones corporales como recuerdan nítidamente en sus relatos de vida los estudiantes de esta asignatura de Grado. También aparecen otros temas, como los códigos de vestir, el peso de las mochilas o el traslado desde el hogar hasta el colegio, que lo mismo puede fomentar hábitos saludables y de autonomía como lo contrario.

Dentro de esta misma idea de jornada escolar, hay que prestar una atención especial a los horarios: la elección de jornada continua o partida, la duración de los diferentes periodos de clase (o la mera existencia de periodos), la ubicación de las asignaturas en el horario en función de los requisitos de atención y concentración que demandan… forman parte de las decisiones de organización de una escuela en las que late nuestro ineludible ser corpóreo. Estudiándolos de cerca, vemos hasta qué punto los horarios, lo mismo que el calendario escolar, son un intento de dar respuesta (y de controlar) nuestros ritmos biológicos, que incluyen demandas variables de energía y concentración, tensión y relajación, tiempos de aseo y alimentación, control de esfínteres… y que revelan una clara jerarquía de valores sobre los fines de la escuela.

El segundo eje de este bloque lo componen los espacios escolares; lo que incluye desde la arquitectura escolar a la distribución de espacios y elementos dentro del aula. Autores como Sennet (1997) han analizado la relación entre la concepción del cuerpo en diversas sociedades y la arquitectura de sus ciudades. También la arquitectura escolar conlleva una cierta idea de cuerpo y propicia una forma de ser y estar corporal frente a otras posibles (Recio, 2009). Sin entrar en muchas profundidades, nos interesa despertar en los futuros docentes inquietudes sobre cuál es la pedagogía de la arquitectura y, centrándonos en la perspectiva que estoy presentando en este artículo, ver qué posibilidades da al movimiento, al contacto personal, a la inclusión de personas con diversas capacidades físicas y motrices, o a las necesidades de esparcimiento y juego de los niños y niñas. De igual forma, queremos que reflexionen sobre las concepciones de la infancia y de aprendizaje contenidas en el mobiliario y, más próxima a su capacidad de decisión, de la distribución del mismo dentro del aula.

En este bloque, en suma, queremos hacer una aproximación a cuál es el papel del cuerpo y el movimiento en la escuela, así como pensar alternativas para conseguir “escuelas móviles” (Hildebrant-Stramann, 2005) que tengan más en cuenta la dimensión motriz del estudiante y del aprendizaje.

Bloque III. El cuerpo en el proyecto pedagógico escolar

En íntima relación con el bloque anterior, podemos preguntarnos por cuál es la presencia que se otorga al cuerpo en los diferentes modelos y concepciones pedagógicas y en las teorías de aprendizaje que subyacen a dichas concepciones.Consideramos interesante detenernos a pensar en las conexiones entre pedagogía y lo corporal, tanto las más visibles como las más soterradas, ya que, según nos recuerdan Milstein y Mendes (1999:17):

"A diferencia de quienes argumentan que las prácticas escolares manifiestan la ausencia y el desconocimiento del cuerpo, sostenemos que el trabajo pedagógico con alumnos implica siempre un trabajo con y en el cuerpo - más o menos explícito - y que ese trabajo es la base y la condición de los demás aprendizajes."

En este bloque, queremos poner el foco en diferentes formas de concebir la enseñanza que han buscado una mayor implicación global de los estudiantes en su aprendizaje, así como entender cuál podría ser la presencia de diferentes aspectos de lo corporal en el proyecto educativo del centro.No solo, como hemos visto, una parte no desdeñable de la pedagogía es una pedagogía sobre el cuerpo o a través del cuerpo, sino que lo corporal y el movimiento es una categoría central para el aprendizaje y la vida de toda la escuela (Hildebrant-Stramann, 2005). El estudio de las funciones del movimiento puede servir de punto de partida para entender las posibilidades de éste para el desarrollo (Devís y Molina, 1998).

En línea con el resto de los temas que vamos abordando en esta asignatura, nos centramos aquí en retomar conocimientos que tal vez han sido ya estudiadosen algún otro momento de su formación inicial (por ejemplo en asignaturas de las áreas pedagógicas y psicológicas), pero con el énfasis en comprender los principios y aplicaciones de diferentes intentos de establecer una escuela más activa, donde la manipulación y la estimulación sensorial sean la base del aprendizaje. Queremos que el futuro docente se pregunte por el papel que diferentes teorizaciones y sus prácticas otorgan al cuerpo y al movimiento, para provocar una reflexión sobre la concepción del ser humano y del aprendizajeque subyacen. El objetivo último sería avanzar en las posibilidades de que el centro en su conjunto colabore en crear una “escuela con cuerpo y en movimiento” (Agora 2007, 2008) o “escuelas móviles” (Hildebrant-Stramann, 2005).

Bloque IV. El cuerpo fuera del tiempo y del recinto escolar

Entender el papel del cuerpo en la educación implica una mirada, aunque sea rápida, a cómo es la vida de los niños y niñas fuera del tiempo escolar y cómo esta vida “extraescolar” se ve afectada, para bien o para mal, por lo que ocurre en los colegios.Consideramos que es importante que un docente conozca cuáles son las aficiones, los temas de interés, las necesidades de los niños y niñas para entender cómo se ven afectadas por la escuela (por ejemplo, por los horarios, o por los deberes) y cómo pueden ser enriquecidas desde la escuela.

En nuestra sociedad urbana y, en gran medida, sedentaria, consideramos que tiene una especial importancia pensar en cómo podríamos colaborar con las familias y con diferentes agentes de socialización (asociaciones, instituciones, voluntariado,…) para que las jornadas de los niños y niñas no se limiten a lo que ocurre en la escuela pues siendo esto importante, no puede ser lo único. Sin embargo, vemos una creciente colonización del tiempo de ocio infantil por “actividades productivas” que siguen la lógica del rendimiento y no la del ocio (Honoré, 2010).

La infancia precisa moverse y hay espacios y actividades que no combinan bien con las estructuras que pueden darse en las instituciones de enseñanza, pero que tienen un enorme valor educativo. Entre todas, destacamos el acercamiento al medio natural por las capacidades que moviliza y las oportunidades de desarrollo personal, social y físico que ofrece. Queremos, igualmente, que se conozca el potencial educador de la ciudad (Carta de ciudades educadoras, 2004) y su aportación con una espacio que no sea hostil con los niños y niños que juegan en sus parques y se desplazan por sus calles (Tonucci, 2004). Abogamos por que la escuela se inserte en el barrio y contribuya a hacer un entorno más amable con la infancia.

Bloque V. El cuerpo del docente

Finalmente, para completar esta introducción al potencial educativo de lo corporal, nos parece interesante tornar la mirada hacia el propio docente, pues lo mismo que la escuela actúa con frecuencia como si los estudiantes no tuvieran cuerpo, también podría parecer que a veces se piensa que también los maestros y maestras son seres incorpóreos. Bien sabemos que no es así. Una educación sobre lo corporal de los futuros docentes debería incluir el hecho, no baladí, de que también ellos tienen cuerpo. Al respecto, dice Lapierre (1990: 13):

“Cuando se habla del cuerpo en la educación, no se trata solamente del cuerpo del niño...sino también del cuerpo del educador. Lo olvidamos con demasiada frecuencia. La relación maestro-alumno no es solamente una relación audio-visual a través del lenguaje y la escritura. Es también una relación psicoafectiva y psico-tónica en la que cada uno incluye su personalidad. Querer modificar la relación pedagógica sin modificar las capacidades de relación del educador, su capacidad de escuchar, de comprender y de dominar, es una ilusión."

Sin embargo, en pocos casos se atiende a esto expresamente en la formación inicial, pese a que sea evidente en múltiples situaciones: cuando los nervios atenazan a quien habla en público (incluso con solo imaginarse delante de otros), cuando se piensa en la imagen que se quiere transmitir en prácticas, cuando se sufre una afonía tras haber forzado una voz que no está acostumbrada a hablar en alto, cuando se siente la incómoda sensación de que sobran las manos y que uno no encuentra el lugar donde colocarse cuando se debe explicar algo frente a un grupo de escolares, cuando al final de la jornada escolar se siente un cansancio inmenso que nunca se hubiera imaginado que el trabajo de maestro pudiera ocasionar…

En una primera aproximación, podemos fijarnos en cuatro temas específicos de este bloque.

En primer lugar, estaría lo relacionado con la salud del docente. Como cualquier otra profesión, la de docente tiene unas demandas corporales que, comenzando con la energía que debe movilizarse, incluye ciertas “enfermedades profesionales” como problemas relacionados con la voz. Queremos también recalcar la importancia de la respiración y de las técnicas de relajación para controlar la somatización de potenciales manifestaciones de estrés y otras enfermedades. Lo mismo que los escolares, los adultos tenemos curvas de intensidad corporal (actividad y calma) que debemos ir alternando a lo largo de la jornada y del calendario escolar. Un conocimiento de pautas de descanso, respiración, relajación, postura corporal, hidratación o alimentación puede ayudarnos no solo a alejar las patologías o tener un tono vital adecuado, sino también a mejorar las tareas propias de la profesión.

Un segundo tema donde lo corporal aparece con fuerza es la comunicación. Los docentes no se expresan solo con palabras, sino que también tienen que usar lo que, por generalizar, conocemos como “lenguaje no verbal”. La gestualidad, la posición corporal o el uso del espacio y las distancias (proxémica) pueden reforzar (o arruinar) nuestra comunicación.

Podríamos decir que los docentes son también actores que representan un papel, gracias a lo cual pueden cumplir mejor con sus funciones pues de su “puesta en escena” se puede derivar una mayor implicación del alumnado, una mejor comprensión de sus mensajes, un manejo a conveniencia de aproximación o distanciamiento, …Un buen docente es un buen comunicador y difícilmente se puede comunicar bien sin conocer las posibilidades que nos da lo corporal para hacernos presentes (es lo que a veces definimos como “transmitir pasión” por lo que enseñamos) y también las posibilidades que nos da para “recrear” conocimientos, historias y situaciones que, en otro caso, podrían resultar excesivamente abstractos.

El tercer tema que proponemos dentro de este bloque es el de las relaciones personales y las emociones en educación.

Quizá el aspecto más notorio de que la docencia es una actividad (también) corporal se expresa en las emociones que se manifiestan en nuestro cuerpo: nervios, alegría, temor, inquietud, vergüenza, incomodidad… Hemos incorporado valores, experiencias, prejuicios, filias y fobias. Ante una situación incierta (y muchas en educación lo son, sobre todo en los comienzos) nuestro cuerpo parece funcionar de forma autónoma. Sin entender muy bien por qué, siempre nos dirigimos a algunos estudiantes mientras que rehuimos (sin darnos cuenta, incluso) a otros; la perspectiva de ser observado por iguales (qué decir si somos observados por quienes consideramos que nos juzgan) nos genera gran tensión (Tarruella y Rodríguez, 2008); entrar en algunas clases parece disparar todas las alertas y encender todas las susceptibilidades…

Es muy infrecuente que estos aspectos sean abordados en formación inicial o incluso en formación permanente. Sin embargo, forman parte fundamental de la experiencia vivida de ser docente. Las emociones que genera la docencia (las más angustiosas, pero también las más exultantes y gozosas) surgen en buena medida de que esta profesión se basa en las relaciones humanas: con los escolares, con los compañeros docentes, con las familias… En todas ellas nos encontramos situaciones más gratas y otras más tensas, pero no podemos elegir a las personas, por lo que tendremos que intentar ser conscientes de las emociones que nos generan y tratar de gestionarlas.

El último tema que proponemos tiene que ver con la construcción de nuestro “yo corporal”. A lo largo de toda la asignatura queremos recalcar que somos seres corporales y queremos, por ello, provocar una reflexión sobre el proceso de construcción corporal que cada uno ha seguido hasta aquí para que

Nos interesa recalcar en que reflexiones en cuál ha sido el proceso de construcción corporal de cada estudiante y a dónde le ha llevado: ¿a alguien satisfecho? ¿a alguien acomplejado? ¿a saber disfrutar de lo que los sentidos le ofrecen? ¿a alguien que se siente a gusto cerca de otros y que no tiene demasiados estereotipos?

A modo de conclusión

En este artículo he querido presentar, casi a vuela pluma, un conjunto de temas que quieren hacer visible lo que, en cualquier caso, está presente en la cotidianeidad de la docencia pero que muchas veces no ha sido abordado de forma sistemática.

Seguramente faltan muchos temas y hay otros que pueden ser ubicados en otros momentos de la formación inicial (o permanente) mejor que en la asignatura que he presentado aquí. No he intentado defender como única la propuesta que, junto con el resto de profesores de la Universidad de Valladolid que impartimos esta asignatura, presento aquí. Debe entenderse como un esbozo que aún precisa ser matizado y enriquecido, pero del que consideramos que merece la pena ser tenido en cuenta.


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La educación… de nuevo tarea urgente en el capitalismo neoliberal (Avance de una nueva monografía de la RIFOP)











Editorial

"La educación… de nuevo tarea urgente en el capitalismo neoliberal", es una monografía que,  coordinada por Eduardo Fernández Rodríguez y José Luis Villena Higueras, se publica en el número 78 (27.3) de la  Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, actualmente en imprenta. 

Esta monografía llega en un momento especialmente importante para quienes formamos parte de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado que, fundada en 1985, tiene una trayectoria temporal que se aproxima ya a las tres décadas.

Por otra parte, la Asociación Interuniversitaria de Formación del Profesorado (AUFOP), inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número nacional 89.828 desde el 7 de diciembre de 1989, acaba de cumplir veinticinco años de trayectoria. Entidad de carácter no lucrativo, la AUFOP es la entidad editora de la “Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado”, tanto de su versión impresa -RIFOP- como de su versión electrónica -REIFOP-, de las que tiene su copyright.

Dejen, por tanto, que recordemos a todos aquellos y aquellas que a lo largo de este tiempo han contribuido a mantener el trabajo organizativo, de gestión editorial y de contribución social e intelectual para una asociación que, a través de sus congresos y publicaciones periódicas, ha buscado mantener vivo el compromiso crítico en la formación del profesorado, mediante el intercambio de ideas y experiencias, la reflexión en torno a temas socialmente relevantes para la educación, eso sí buscando en la medida de lo posible el rigor epistemológico y metodológico tan necesario a la hora de plantear un trabajo que vincule la investigación rigurosa con aspiraciones de justicia social. 

En segundo lugar, con este monográfico pretendemos tomar el contexto de crisis que nos rodea (política, económica, ecológica y sociocultural) como elemento que nos permita pensar el papel que puede y debe jugar la educación en aras de desarrollar propuestas y configurar subjetividades capaces de tomar conciencia de lo que nos jugamos a nivel local y global. Y el hecho de hablar de educación y no de escuela no es un tema menor, ni nos debe pasar desapercibido. La apuesta que hacemos desde AUFOP, es la de borrar fronteras, estrechar lazos y compartir voces entre la escuela, la universidad y el espacio de la educación social a nivel más general.

Sabemos de la existencia de experiencias que nutren ese intercambio colectivo, que han roto con esa separación a todas luces artificial. Sin embargo, no es menos cierto que seguimos necesitando de espacios que permitan esa doble mirada, de tal forma que desde la escuela se escuche lo que algunos y algunas están haciendo o diciendo respecto a asuntos tan centrales para nuestras vidas como la exclusión y el desempleo, el desarrollo comunitario, la pérdida de elementos democráticos en nuestras sociedades, la degradación ecológica o el desarrollo sostenible, de la misma forma que desde espacios extraescolares se contempla el caudal de experiencias que, en torno a niveles educativos diversos, y realizadas por diferentes profesionales de la educación escolar, permiten aportar miradas tan necesarias para la intervención social como el desarrollo de experiencias curriculares, la activación de procesos de investigación o el uso reflexivo de los medios y las tecnologías de la comunicación.


El Consejo de Redacción de la RIFOP



Avance de los artículos que integran esta monografía


1.- Cartografías colectivas para repensar la profesión docente desde la defensa de lo público (Eduardo Fernández Rodríguez  y José Luis Villena Higueras)

Este artículo pretende, en último término, incorporar propuestas de trabajo que permitan la revisión del Desarrollo Profesional Docente, tanto desde la formación inicial como desde la investigación educativa, pasando por la formación permanente. Se trata de ofrecer posibles itinerarios que vinculen el trabajo del profesorado a la defensa de lo público. Para llegar a dar tales recomendaciones, los autores inician este trabajo haciendo una breve introducción en la que se definen cuáles son los problemas de la educación hoy. En la segunda parte, se continúa dicho análisis, incorporando, en este caso, un análisis acerca de las condiciones laborales del profesorado y de las tradiciones o discursos que éste maneja en su práctica.

2.- La Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado. Una larga trayectoria, enraizada en el primer tercio del siglo XX (José Emilio Palomero Pescador)

En el presente artículo se analiza la historia de la “Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP)”, que hunde sus raíces en la "Revista de Escuelas Normales (REN)" (1923-1936), de la que es continuación. Tras un breve recorrido por la trayectoria de la REN -una publicación de regeneración normalista que llamó poderosamente la atención en ambientes pedagógicos y educativos de la época, y que contribuyó de forma destacada a la difusión ideas nuevas en España-, el autor se centra en los momentos fundacionales de la RIFOP, así como en su posterior desarrollo: Hija de una época, la revista nacía -en abril de 1985- con la vocación de continuar la lucha en pro de la mejora de la formación del profesorado y de convertirse en una tribuna de reflexión crítica desde la que contribuir a la reforma de los planes de estudio, al acortamiento de las distancias entre teoría y práctica, a mejorar la imagen y valoración social y profesional del profesorado de las Escuelas Universitarias de Magisterio (hoy Facultades de Educación), y a luchar por la conversión de la diplomatura en Magisterio en una licenciatura (hoy grado), mejorando así la preparación profesional de los educadores y educadoras de las nuevas generaciones… Desde aquel lejano momento fundacional de la RIFOP han pasado ya casi tres décadas, más de un cuarto de siglo de presencia ininterrumpida que queremos celebrar con este artículo. A lo largo de este dilatado período de tiempo, la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado ha conseguido hacerse un hueco importante –a nivel nacional e internacional- entre las revistas especializadas en educación. Hoy, tanto la RIFOP como su versión electrónica -la REIFOP- mantienen su filosofía en favor de las reformas pedagógicas de corte progresista, siendo la “Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (aufop)” la entidad que tiene el copyright de ambas. Finalmente, el artículo destaca que la aufop ha organizado, en colaboración con diferentes universidades, un considerable número de congresos de formación del profesorado, que, fundamentados en los debates de la propia revista, son después fuente de nuevas discusiones científicas en la misma.

3.- La relación como práctica política en la formación inicial de educadoras y educadores sociales (Remei Arnaus i Morral)

En este texto deseo mostrar la exploración de los caminos vividos en los procesos de acompañamiento en la formación de educadoras y educadores. El eje que los guía es la búsqueda del sentido de mi propia práctica de relación política con las estudiantes, que son mayoría, y también con los estudiantes, que suelen ser pocos, en las asignaturas de Grado de Educación Social en la Universitat de Barcelona. Mi experiencia y mi intuición me siguen diciendo que es en la práctica de la relación que mantenemos en el aula donde se dirime el sentido político. Es decir, es en la práctica de relación donde se puede captar el simbólico que la orienta. Y es al nombrarla cuando la puedo reconocer como práctica cultural civilizadora disponible para quien desea acogerla. La práctica política de la relación no sólo orienta lo que hago sino también cómo lo hago y lo que digo de lo que me/nos pasa en el aula. Estar en el devenir de la relación y dándole preferencia me da la posibilidad de que nazca algo que toque nuestra propia experiencia real del vivir en relación en el contexto del aula lo cual les puede orientar para su propio acompañamiento como futuras educadoras y futuros educadores.

4.- Las Reformas en la Formación Inicial del Profesorado. ¿Pero cuáles son los buenos saberes de las buenas maestras? (Jaume Martínez Bonafé)

Se realiza un análisis sobre la situación actual de los planes de estudios en los Grados de Educación, tras la reforma del EEES con el proceso de Bolonia, apostando por la necesidad de generar un verdadero debate social acerca de la estructura, contenidos y finalidades de la formación inicial en la universidad. La segunda parte del trabajo muestra algunos principios de procedimiento hacia los que orientar el trabajo en las instituciones de educación superior, algunos de los cuales nos hablan de la necesidad de educar en la mirada, la escucha, el aprendizaje del deseo, el cultivo de la pedagogía crítica, etc.

5.- Nuevas políticas educativas ante el cambio social (Carmen Rodríguez Martínez)

El contexto actual de la Sociedad del Conocimiento demanda la necesidad de pensar la ciudadanía y la población trabajadora en su capacidad de generar valor añadido para el capital, al apostar por el conocimiento experto, la participación y la creatividad. A causa de ello, la escuela ha transformado su función original para responder a las demandas productivas y las exigencias del mercado, implementando los gobiernos toda una serie de políticas ligadas a la eficiencia, el rendimiento y la mejora de la empleabilidad, cuyo más fiel exponente es la redacción y aprobación es la LOMCE. Proponemos aquí una serie de cambios respecto del horizonte que marcará la nueva ley educativa, cambios ligados a los modelos de selección del alumnado y al tipo de conocimiento generado y transmitido en los centros educativos.

6.- Defendiendo lo colectivo: combatir el conformismo, promover la educación pública (Luis Torrego Egido)

La escuela pública, ese instrumento de igualdad, está siendo desmantelada. El sentido común sobre la educación está siendo colonizado por el lenguaje de la mercantilización y del economicismo. Es preciso reaccionar y hacerlo desde la formación del profesorado. Para ello en este artículo, tras mostrar con tres anécdotas la pérdida de los logros de lo público, de lo común, se propone recuperar el discurso del sueño educativo de igualdad de oportunidades que supuso la alfabetización y la educación pública. También se enumera media docena de propuestas que pueden ponerse en marcha por parte del profesorado para recuperar el sentido de la escuela pública. 

7.- El saber de la experiencia en la formación inicial del profesorado (José Contreras Domingo)

El presente artículo pretende resaltar la importancia del saber de la experiencia dentro del proceso de formación del profesorado. Pero para ello es necesario alejarse de la imagen de la experiencia como simple acumulación de saberes prácticos. El saber de la experiencia remite a un modo, siempre en movimiento, de preguntarse por el sentido de lo vivido y de lo que significa y supone la relación educativa, siempre atravesada por la cuestión de la alteridad. No es tanto un saber que se transmite, sino que es necesario ayudar a elaborar y a contar con él como bagaje y disposición fundamental en la tarea educativa. ¿Qué nos reclama el saber de la experiencia en los procesos formativos? ¿Cómo poner en juego los saberes de la experiencia, la disposición pensante ante lo vivido, como elemento nuclear de la formación?

8.- Perseguir el sueño o caer en lo que existe: la socialización del maestro novel entre el habitus y la investigación-acción (José Juan Barba Martín y Gustavo González Calvo)

En el presente artículo abordamos el tema de la socialización del profesorado en los centros educativos. Entendemos que la socialización es un proceso en el que se dan tensiones entre diferentes intereses que pueden ser de dos tipos: (1) una socialización que fomente la reproducción en la profesión, a partir de mecanismos sutiles aplicados en momentos de alta presión en el profesorado; y (2) una socialización que transforme la docencia y la profesión docente a través de dinámicas de investigación-acción que transforman la docencia y la realidad del profesorado. Evidenciar estos procesos, principalmente los reproduccioncitas, pueden llevar al profesorado a romper con la socialización encubierta y ser capaces de transformar su docencia y la relación con los demás.

9.- El desarrollo de la identidad profesional del profesorado: el caso del especialista de música (José Luis Arostegui Plaza)

En este artículo me propongo hacer una revisión del concepto de identidad social y de sus implicaciones para la formación del profesorado de música. Para ello hablaré, en primer lugar de los conceptos de «identidad social» y de su variante, las «identidades sonoras», que forma parte de él. En segundo, se verá su implicación para la formación de la «identidad profesional» del profesorado de música. Finalmente, haré una reflexión de las consecuencias que pueden sacarse para toda la formación del profesorado. El caso del profesorado de música puede ser ilustrativo de cómo una concentración en contenidos o en competencias, las mismas para todo el mundo, nos lleva a un modelo de profesorado muy distinto a otro centrado en la comprensión del significado de las interacciones que se producen en el aula. Me propongo, pues, ofrecer datos que puedan ser interesantes para quienes estén interesados en la formación del profesorado de música, al tiempo que se aborda una cuestión relevante para la formación del profesorado en general.

10.- El tratamiento de lo corporal en la formación inicial del profesorado (Lucio Martínez Álvarez)

El punto de partida de este escrito es una obviedad. Todos los seres humanos tenemos cuerpo. Siempre. El que seamos seres corpóreos no es algo anecdótico o marginal, sino que nos constituye como personas. Somos seres humanos no a pesar de tener cuerpo, sino porque tenemos un cuerpo humano. Hemos dejado atrás, al menos en los discursos, las visiones dualistas en las que el cuerpo era considerado un lastre, algo secundario y supeditado a otras características más “sublimes”. Lapierre (1990: 9) reconocía la sucesión de dualismos, primero el teológico y luego el filosófico, que han situado al cuerpo en la escuela en una posición subordinada. Sin embargo, en nuestro tiempo gana peso la idea de que las personas no somos seres duales ni compartimentados, sino que tenemos una naturaleza con múltiples dimensiones interrelacionadas que nos constituyen como seres únicos en un proceso dinámico en el que participan lo biológico, lo cultural, lo social o lo histórico, por nombrar solo algunos agentes. De acuerdo con esta premisa, la pregunta que quiero explorar en las páginas siguientes es cómo responde la educación a nuestra naturaleza corpórea. Más en concreto, en este artículo quiero presentar algunos temas que considero que deberían formar parte de la formación inicial para que cada docente y el sistema educativo en su conjunto puedan tener una respuesta más elaborada al hecho de que educadores y educandos son seres con cuerpo. Esto implica detenernos a pensar cómo la escolaridad afecta y es afectada por esta característica humana de sentir, de percibir, de aprender, de relacionarse, de enseñar o de pensar con y desde el yo-cuerpo. Propondré cinco bloques temáticos en torno a los que podría organizarse esta formación del profesorado siguiendo lo incluido en el plan de estudios del Grado en Educación Primaria de la Universidad de Valladolid.

11.- Género y formación crítica del profesorado: una tarea urgente y pendiente (Consol Aguilar Ródenas) 

Desde la aparición a finales de los sesenta del feminismo académico, los estudios de género han recorrido un trayecto largo y polémico. También se ha incorporado, en algunos casos, la voz de las mujeres no académicas. Y se han conseguido medidas de igualdad que se han incorporado al ámbito público y privado. Las relaciones asimétricas de poder, que pervierten los procesos académicos y educativos democráticos, siguen sin ser una prioridad en la agenda política. Y sus consecuencias, como la violencia de género, son una realidad sin resolver.

12.- Oportunidades y desafíos en el desarrollo profesional de docentes con TIC en una escuela rural en España: una mirada a la Escuela Nueva (Sara Lorena Villagrá Sobrino,  Sara García Sastre, Beatriz Carramolino Arranz, Vanesa Gallego Lema, Iván Jorrín Abellán)

Partiendo de una mirada retrospectiva hacia la Escuela Nueva, se busca en este trabajo reflexionar acerca de las oportunidades y desafíos que las TIC plantean para el desarrollo profesional docente. Inicialmente, proporcionaremos algunos de los principales hitos históricos y repercusiones de la ILE y la Escuela Nueva en nuestro país. Posteriormente, abordaremos una experiencia de formación de profesorado en el marco de un estudio de caso llevado a cabo durante 3 años en una escuela rural con el objetivo de proporcionar algunas evidencias acerca de cómo promover la creación y compartición de diseños educativos innovadores en el uso de las TIC a través de una plataforma tecnológica consensuada y compartida por una comunidad de aprendizaje. En la última sección presentaremos algunas de las principales evidencias obtenidas tratando de establecer paralelismos con las repercusiones que la Escuela Nueva tiene para el desarrollo de competencias profesionales docentes en pleno siglo XXI.

13.- Experiencias y Posibilidades de articulación entre Universidad-Escuela-Comunidad (Teresa García Gómez)

Este artículo recoge las aportaciones y discusiones realizadas en la mesa de trabajo “Experiencias de investigación e intervención social y educativa emancipadoras”, en el marco del XII Congreso Internacional de Formación del Profesorado, que vinculan Universidad-Escuela-Comunidad desde los tres ámbitos de actividad de la Universidad, docencia-investigación-extensión, estableciendo articulaciones en algunos casos entre ellos para realizar dicha vinculación, cuyo objetivo es la igualdad y la justicia social, atendiendo a la responsabilidad social y política de la institución universitaria con la sociedad.

14.- El decrecimiento en la formación del Profesorado (Enrique Javier Díez Gutiérrez)

No es posible el crecimiento continuo en un planeta limitado. No sólo estamos destrozando el planeta a un ritmo acelerado, sino que estamos condenando a las futuras generaciones a heredar un planeta arrasado y esquilmado de sus recursos naturales. La única alternativa es el decrecimiento, aprender a vivir mejor con menos. Esto no sólo significa un cambio de paradigma sino un trabajo de liberación de las mentalidades y de descolonización del imaginario dominante. Se trata de educar en un estilo de vida de sobriedad voluntaria que sea universalizable a todo el planeta y de generar políticas educativas también acordes con este modelo, que rompan la razón productivista que impregna todas las reformas educativas emprendidas a nivel mundial. Formar al futuro profesorado y al profesorado en ejercicio para descolonizar el imaginario capitalista dominante propiciando una investigación educativa emancipadora sobre su propia práctica es una forma de intervención socioeducativa emancipadora más urgente y necesaria que nunca.