La Universidad de la convergencia, una mirada crítica [Número 51 (18.3), Diciembre de 2004, de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado]
La educación de los mercaderes: La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía (Primeras palabras del anteproyecto de la LOMCE)
Como se señala en la presentación de MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN (monográfico coordinado por Teresa García Gómez, Universidad de Almería), el mercado nos ha acompañado desde hace siglos, entendiéndose, de forma general, el espacio público donde individuos u organizaciones que disponen de productos, bienes y servicios los venden a aquellos que deseen comprarlos para satisfacer sus necesidades o deseos, realizándose por tanto un intercambio de forma libre. Si bien sabemos que la libertad y la democracia no es precisamente lo que caracteriza el acceso a esos bienes y servicios, sino que está determinado por el capital cultural y económico, y la propiedad privada de los medios de producción. Este planteamiento en educación sería que unos llevan una mercancía que es un saber y otros llevan otra mercancía que es otro saber, y que ambos van con una necesidad, un deseo..., pero todos los estudios críticos sobre el mercado han demostrado que este escenario idílico es falso.
Emmanuel Rodríguez y Raúl Sánchez señalan que el capitalismo cognitivo es “hermano gemelo de un «capitalismo relacional» y de un «capitalismo de los afectos» que pone sobre la nueva cadena productiva el indeterminado conjunto de mediaciones sociales, que lleva inaugurando y ampliando ciclos de negocio directo desde hace al menos treinta años: desde el cuidado de ancianos a la atención telefónica, desde la vieja industria cultural a la nueva industria del diseño” (2004: 14).
Universidad o Capitalismo cognitivo
| 33. Vol. 13 (2) |
Domingo, 23 de Enero del 2011 |
Así pues, quiénes somos y para dónde vamos, son preguntas básicas que alimentan la imaginación y el saber del ser humano.
Henry Rubiano Daza*
Especial LA NACION
¿Tendría algún sentido la universidad, si no se pensara en su labor patrimonial de formar y hacer del conocimiento un bien común, abierto y en beneficio de todo el público? Podría ser atrevido iniciar el texto con una pregunta, pero en sí son varios los cuestionamientos que entretejen la considerable labor de pensar la universidad desde ángulos distintos a los de ‘compra-venta’ de profesionales que bien podrían ser ‘otro ladrillo en el muro’. Es claro que la educación no ha de tomarse como una forma de adoctrinar a las personas a un sistema que las convierte en máquinas cognitivas al servicio del desarrollo de grandes naciones y sus emporios industriales, sino que debe ser una herramienta que jamás debe dejar de buscar la esencia del ser humano en el sentido romántico de aquellas ideas del renacimiento. Pero hoy la realidad parece ser otra.
La universidad es, por su naturaleza y origen, el lugar donde ha de pensarse en la sociedad en todos sus ámbitos, de allí que la diversidad de profesiones sea la razón para que haya un complemento en las ramas del conocimiento. Por eso “La mercantilización de la universidad”, como bien lo enfatiza Galcerán Huguet, catedrática de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid [pulsar aquí para ver a texto completo el artículo de Galcerán: Revista electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, número 33, volumen 13 (2)], tomando como base el proceso de Bolonia, más allá del avance educativo y la transformación para bien de la universidad europea, fue un retroceso que coloca la universidad y el conocimiento al término de unas directrices que amalgama una serie de ideas de una Europa económica y otra Europa del conocimiento, rayando con la realidad local de los estados que conforman la UE y que desestabiliza el pensamiento originario de la universidad como institución del conocimiento sin ataduras, del pensamiento libre, de la democracia y el discernimiento...
* Comunicador Social. Premio Nacional de Periodismo 2004. Magister en Historia.
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