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Otra escuela es posible: Cultura y educación en el anarquismo (Pablo Palomero Fernández)


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El presente artículo trata de constatar la importancia concedida en los círculos anarquistas de la España de fines del siglo XIX y principios del XX a la educación y la cultura como instrumentos capaces de transformar la realidad. En un primer apartado, se ofrece un marco general que permita al lector conocer los rasgos elementales de la ideología, mentalidad y planteamientos vitales de las personas afines a lo libertario. A continuación, se hace un repaso de las propuestas teóricas de la pedagogía libertaria para, en último lugar, revisar de forma crítica algunas de las experiencias educativas de signo ácrata desarrolladas en España entre el comienzo de un período revolucionario (1868) y el final de otro (1939).
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Cualquier acercamiento al movimiento libertario español exige, sin lugar a dudas, la comprensión de ese universo cultural que fluye a su alrededor. [En efecto], desde sus orígenes, las manifestaciones culturales fueron un elemento esencial para el movimiento libertario español. Y, dado que iban asociadas a un proyecto social revolucionario, eran, a la postre, una forma más de acción directa en el proceso de construcción de la sociedad futura; aquel mundo utópico en el que las relaciones humanas no estarían basadas en la coacción sino en el respeto a la libertad individual. De hecho la cultura anarquista se nos presenta como una radical oposición al mundo burgués-capitalista, a su organización injusta y a su miseria moral...

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Al acercarnos a los planteamientos educativos libertarios, por encima de la diversidad que nos pueda mostrar una ideología y un movimiento social tan heterogéneo como el anarquismo, podemos distinguir algunos rasgos comunes que giran fundamentalmente en tono a dos ideas centrales: la educación antiautoritaria y la educación integral.

La educación libertaria preconizada por Bakunin parte de que en las primeras etapas del desarrollo del niño, a causa de la escasa maduración de su inteligencia, se hace necesario que el maestro imponga autoridad; autoridad que deberá ir dejando paso, conforme el niño evolucione y crezca, a la libertad. Ésta y sólo ésta es el objetivo final de la de la pedagogía libertaria; a saber: conseguir que el niño llegue a pensar por si mismo, a dirigir su propia vida y a ser dueño de sus actos. Evidentemente los anarquistas consideraban que una persona educada según estos principios se convertiría, una vez llegase a la edad adulta, en amante de la libertad, la propia y la ajena.

Partiendo del antiautoritarismo, se incide en la necesidad de respetar al estudiante, otorgándole autonomía, capacidad de decisión y favoreciendo su participación activa en el proceso de aprendizaje. En consecuenica, el centro de atención se desplaza desde el educador hacia el educando. El maestro ya no aparece como una figura de autoridad que impone sus dogmas al niño, sino como un compañero que facilita el desarrollo de las capacidades e intereses propios de cada alumno.

Esto es esencial, puesto que el hecho de que se preconizase una educación igualitaria, no quiere decir que ésta debiera ser uniformadora; por el contrario, la educación libertaria pretendía promover lo específico de cada persona. Se trataba, en definitiva, de educar en la libertad, respetando el libre desarrollo de los aspectos físico, intelectual y moral del individuo. Entendían los anarquistas que una nueva relación maestro-alumno potenciaría el interés natural de los niños por el aprendizaje, interés que la educación tradicional puramente dogmática y memorística había matado.

Una cuestión capital en este sentido será la de motivar al alumno, para lo cual Robin o Kropotkin apuestan por la utilización pedagógica del juego así como por la estimulación de la tendencia natural de los niños a imitar las actividades de los adultos. En cualquier caso, la figura del maestro pasa a ser un simple apoyo que debe favorecer en el alumnado el autodescubrimiento...

Enlazando con la idea de autodescubrimiento, es preciso hacer mención a la importancia concedida al aprendizaje autodidacta y fuera de los cauces habituales de formación. De hecho, la acción educativa nunca estuvo restringida, para los lbertarios, ni a unas instituciones escolares ni a unas edades determinadas, sino que se extendió a través de una amplia red de bibliotecas, ateneos y grupos artísticos. En ellos se proporcionaba una formación no sistemática y unas posibilidades de desarrollo personal que facilitaron el acceso a los niveles más básicos de cultura a gran número de campesinos y obreros que anteriormente eran analfabetos.

La educación integral será otra de los reivindicaciones constantes desde los medios anarquistas. Este tipo de educación se basaba en una concepción global del ser humano y la pretensión de lograr un desarrollo armonioso y equilibrado de todos los aspectos de su naturaleza: físicos, morales e intelectuales. Esta concepción de la naturaleza humana chocaba fuertemente con la difundida por el catolicismo, aquella que había relegado a un segundo plano los aspectos físicos por debajo de los intelectuales. En defensa de la educación integral, se sacaron a la luz dos temas delicados como eran la educación sensitiva y la educación sexual, lo que despertó las iras de los sectores conservadores.

Aparte de lo anterior, debemos tener en cuenta que la educación integral, aportación teórica de Paul Robin que él mismo puso en práctica en el orfelinato de Cempuis, atacaba directamente uno de los pilares del sistema capitalista: la división entre trabajo manual e intelectual que había sido habitualmente utilizada para justificar la separación entre clases trabajadoras y clases directivas (dominadoras)...


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Escuelas libertarias actuales
La Escuela Libre Paideia, una escuela única

La Escuela Libre Paideia es una escuela libertaria que comenzó a funcionar en enero de 1.978 en Mérida (pulsar aquí). Sus orígenes se encuentran en Fregenal de la Sierra y en su intento de Escuela en Libertad abortado por la Administración franquista. Esta iniciativa vino de la mano de tres mujeres profesionales de la educación: Concha Castaño Casaseca, María Jesús Checa Simó y Josefa Martín Luengo (pulsar aquí).



Inmigración y educación: Propuestas para una escuela intercultural (Pablo Palomero)


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Se trata de un artículo que forma parte de "Educación Intercultural", un monográfico de 230 pp. (pulsar aquí para descargarlo a texto completo) publicado en el número 55 (20.1) Abril 2006 de la "Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado", coordinado por Pablo Palomero Fernández, José Emilio Palomero Pescador y Martín Rodríguez Rojo.


Revista interuniversitaria de formacion del profesorado. Formando psicomotricistas






















1) Inmigración y educación en la ciudad de Zaragoza: Justificación y objetivos de la investigación

Los cambios experimentados por la sociedad aragonesa en los últimos años han sido vertiginosos. Uno de los más perceptibles ha sido la recepción continua y creciente de población inmigrante atraída por las expectativas de un futuro menos incierto que el que ofrecen sus lugares de origen. Llegan así nuevos hábitos, diferentes costumbres, modos de convivencia distintos y toda la variedad y diversidad que pueden aportar culturas y religiones diferentes de las que han vertebrado hasta hoy mismo la sociedad en que vivimos.

En poco tiempo, ha habido que hacer un lugar a otras identidades, a otras creencias, a otros modos de pensar y de vivir. Somos conscientes de que éste proceso no ha estado, ni está, ni estará exento de dificultades.

Pero, igualmente, nuestra experiencia cotidiana nos hace ver que el proceso migratorio no puede ser reducido a estas dificultades, que, por desgracia, son lo único que percibe un sector importante de la sociedad mayoritaria. Es indudable que la diversidad cultural es una fuente de enriquecimiento y desarrollo socioeconómico para España, para Aragón y para Zaragoza.

Ante la nueva realidad multicultural, nuestra sociedad no siempre tiene una actitud tan abierta como sería deseable. Durante los últimos años han crecido mucho las actitudes racistas entre los españoles, como han puesto de manifiesto los informes del CIS. Las actitudes de rechazo hacia los inmigrantes están sustentadas por prejuicios y estereotipos de carácter negativo que tienden a asociar la inmigración con fenómenos como la delincuencia, la droga, el paro o la pérdida de recursos sociales para los españoles, dibujando un panorama en el que el colectivo inmigrante es percibido y categorizado como una amenaza social. Esta imagen deformada y deformante, que no es capaz de distinguir la multiplicidad de realidades que se agrupan bajo el concepto “inmigrante”, se está extendiendo por nuestra sociedad y cristalizando en el imaginario colectivo como un virus letal para la convivencia.

Evidentemente, el sistema educativo y los agentes que lo componen no son ajenos a esta realidad social de la que forman parte. Parece lógico pensar que si existen actitudes de racismo y de rechazo en la sociedad, también pueden existir en el entorno escolar y que, de algún modo, están suponiendo un freno para los procesos de integración social.

Por otra parte, desde S.O.S. Racismo Aragón creemos firmemente que la educación ha de recuperar su protagonismo en la transmisión de valores que nos lleven a construir una sociedad más justa y humana; así, desde nuestro planteamiento, la escuela se convierte en el marco privilegiado desde el que es posible construir una sociedad basada en la convivencia intercultural y en el respeto mutuo.

Por ello, el objetivo prioritario de nuestra investigación fue analizar en qué medida nuestro sistema educativo estaba siendo capaz de responder de un modo constructivo a la nueva situación generada a raíz de la llegada de un importante número de alumnos inmigrantes; es decir, en qué medida estaba siendo capaz de integrarlos con normalidad en el entorno escolar y superando, en la vida escolar diaria, los prejuicios y estereotipos negativos a los que antes hacíamos mención.

Con este fin nos planteamos algunos objetivos más específicos, entre los que destacaremos:

- Analizar la situación real de los alumnos inmigrantes y las consecuencias de su incorporación, tanto para ellos mismos, como para el resto de sus compañeros y para el personal docente.

- Analizar la actitud del profesorado ante esta nueva realidad, así como las dificultades a las que se enfrenta.

- Aportar propuestas concretas para mejorar globalmente nuestro sistema educativo y avanzar en el terreno de la convivencia intercultural.



2) Inmigración y educación en la ciudad de Zaragoza: Algunas referencias accesibles a través de internet


2.1) Citas en libros, revistas y actas de congresos

Año 2011



Año 2010

- María Gracia Ferri Roca y Josefina Lozano Martínez (2010). La incorporación del alumnado extranjero en centros de educación infantil y primaria en la ciudad de Murcia: La valoración del alumnado. En Antonio de Pro Bueno (Coord.). Actas de las “II Jornadas de los Máster en Investigación e Innovación en Educación Infantil y Educación Primaria”, Universidad de Murcia (I.S.B.N. 978-84-693-1019-9).

- Miguel Ángel Motis, Cayetano Fernández, Antonio Prieto y Alfonso Corral (2010). Paradigmas y estereotipos de los inmigrantes en Aragón a través de la prensa (2001-2010). En José Manuel Pestano Rodríguez y otros (Editores). Actas del “II Congreso Internacional Latina de Comunicación Social – Universidad La Laguna, diciembre de 2010”. La Laguna: Sociedad Latina de Comunicación Social, 29 pp. (ISBN: 978-84-938428-0-2).


Año 2009



- Pablo Palomero Fernández (2009). Desarrollo de la competencia social y emocional del profesorado: una aproximación desde la psicología humanista. Revista electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 12 (2), 145-153.


Año 2008

- Cayetano Fernández Romero y Miguel Ángel Motis Dolader (2008). Diagnóstico de la inmigración en Aragón a través de la prensa digital. En Fernando Sabés Turmo y José Juan Verón Lassa: Internet como sinónimo de convergencia mediática y tecnológica, p. 266 (ISNN: 978-84-87175-34-3).





Año 2007


Año 2006





2.2) Citas y referencias en la prensa y en los blogs


Año 2011



Año 2010




Año 2009





Año 2008


Año 2006











Año 2005







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Pablo Palomero Fernández
es profesor asociado de la Universidad de Zaragoza (Área de Psicología Social) desde el curso 2008/2009. Es Licenciado en Historia, Licenciado en Psicología y Educador Social. Ha recibido formación personal en la escuela PRH (Personalidad y Relaciones humanas) y en Terapia Gestalt. Su labor profesional se ha centrado en los campos de la Psicología y de la Educación Social. Tras tres años como educador social en ludotecas, ha sido coordinador del Área de Pedagogía y Sensibilización Social de SOS Racismo Aragón durante seis años,
entidad en la que ha desarrollado (en colaboración con el CAREI, Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón) diversos programas de prevención del racismo dirigidos al alumnado de Educación Primaria y Secundaria. Ha dirigido igualmente el programa de Formación del Profesorado de Primaria y Secundaria de SOS Racismo Aragón, así como la investigación "Inmigración y educación en la ciudad de Zaragoza" (2005), promovida por la citada entidad y financiada con fondos públicos, que dio lugar a la publicación de un libro con el mismo título, del que es autor principal. Por otra parte, ha colaborado con diferentes entidades públicas, desarrollando actividades de formación dirigidas a profesores y educadores de diferentes niveles del sistema educativo. En este sentido, ha impartido numerosos cursos sobre habilidades sociales, educación emocional y educación intercultural en diferentes centros e instituciones educativas de Aragón. Es miembro de los Consejos de Redacción de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado y de la Revista electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, habiendo coordinado diferentes monografías publicadas en ambas revistas.

Interculturalismo, si. Pero con desarrollo humano sostenible


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55 (20,1) ABRIL 2006



EDITORIAL

Permítannos, amigos lectores, comenzar copiando. Aunque en el contexto de la carta de presentación de una revista científica, de su “Editorial”, parece que no cabrían estas tretas, hete aquí que la ocasión la pintan calva y que el contenido de la cita merece la pena. Dice así una Carta al Director, publicada recientemente en el periódico “El País”, cuyo autor, Claudiu Cornel Tiru, titula“¡Como el mismísimo Drácula!”:

“Soy rumano. Vivo en España desde hace siete años y estoy casado con una asturiana desde hace tres. Tengo 36 años, soy economista y hablo cinco idiomas. Ahora tengo un trabajo, no sólo adecuado a mi formación, sino que además me gusta. Pero para conseguirlo primero he recogido almendras, he fumigado naranjas, he lavado y cambiado ruedas a camiones, he repartido publicidad, he hecho reparaciones en una casa, he sido camarero y también repartidor. Nunca me he dedicado a la trata de blancas, ni al asalto de chalés, ni al tráfico de coches de lujo [...]. Siempre que he podido he enviado dinero a mis padres a través de empresas especializadas como Western Union, Money Gram... Pero recientemente, por circunstancias que no vienen al caso, hice una transferencia de 50 euros desde mi cuenta del Banco Herrero, ahora Sabadell, a una cuenta de mi padre, en Rumania, por la que me cobraron una comisión de 59,91 euros. ¡El 120% de lo que enviaba! Nunca hubiera imaginado que me encontraría con un verdadero "chupa sangre" en España, yo, que soy de Transilvania, como el mismísimo Drácula”.

La interculturalidad es un proceso avanzado del hecho social, ya que es una forma de encuentro y diálogo entre diversas culturas y, también, una forma de soslayar la discriminación y la exclusión social. Implica una dinámica que rompa el cerco del etnocentrismo y las vallas del prejuicio, y que propicie interrelaciones y intercambios entre los diferentes grupos de un mosaico multicultural, como es el de la sociedad actual. En este contexto, la carta que acabamos de incluir impresiona por todo lo que en ella subyace, porque refleja con nitidez un comportamiento impropio dentro de una sociedad que dice defender los valores sociales y porque es toda una lección de lo que no es el interculturalismo.

No hay que engañarse, hablar de interculturalismo supone hablar también de sus bases científicas o epistemológicas, que suena mejor, ya que no puede existir comunicación entre culturas, ni tampoco respeto mutuo entre ellas, ni pluralismo acogedor, ni construcción de una cultura común generada por el buen entendimiento entre los miembros de diferentes civilizaciones, si previa o simultáneamente, los países receptores no se olvidan de robar. Es imposible ser amable si se es injusto, no se pueden casar “buena acogida al extranjero” con la “aniquilación del desarrollo económico de los países y de las familias originarias”. Se nos puede llenar la boca de satisfacción cuando escuchamos que los españoles somos muy simpáticos, muy cariñosos, muy amables, muy acogedores, muy campechanos con los de fuera…, pero antes, durante, y después de todas esos comportamientos plausibles, dejamos de cumplir con lo más elemental, como puede ser: Pagar salarios justos, proporcionar condiciones laborales humanas, no practicar la usura, luchar por la igualdad, desear y realizar auténticas políticas de integración, no de asimilación… En pocas palabras, no se entiende la sociabilidad, sin respetar las reglas elementales de la economía. No existe interculturalismo sin desarrollo humano. Hay que defender las superestructuras del buen clima y la simpatía, pero éstas deben permanecer unidas a la infraestructura económica del respeto a lo básico. Otra vez hay que aplaudir al “marxiano” Marx, no el “marxista” Stalin, por ejemplo.

Practicando y defendiendo este planteamiento de colocar el carro antes de los bueyes, es como se posee un verdadero concepto de interculturalidad. Hacerlo de otra manera significa equivocarse, conceptualizar mal la realidad, no hacer ciencia, sino publicidad o propaganda. Autores como Sartori o el propio Habermas han señalado que cabe el peligro de que el interculturalismo se convierta en una calle de un solo sentido. Desconectar el interculturalismo del desarrollo humano y sostenible implica fragmentar la historia y, consecuentemente, levantar erróneamente el edifico teórico que debería explicar científicamente, en este caso, el fenómeno migratorio e intercultural. Los estudiosos del tema deberán estar muy atentos al enfoque sistémico de los hechos, no permitir el engaño del simplismo, echar mano del paradigma complejo e interdisciplinar, colocar las cosas en su respectivo lugar: interculturalismo con desarrollo, no interculturalismo sin él, entendiendo por desarrollo crear riqueza y llevar ayuda para ello, si fuere necesario, a los pueblos que emigran; conceder microcréditos a las personas de la otra cultura para que allí, donde ellos viven, puedan producir los bienes necesarios que impidan la muerte en las pateras a quienes se sienten obligados a salir de su hogar, sin probabilidad de volver a su patria.

¿Ejemplos? ¿Cómo es posible la comunicación intercultural entre palestinos e israelíes, mientras los primeros no tengan un terreno propio donde fundamentar el Estado y los segundos derrochen el dinero en armas para mantener la ocupación de unos territorios conquistados? ¿Cómo es posible hablar de pluralismo de culturas en una sociedad global, si esta globalización más que permitir las diferencias impone un pensamiento único basado en la única economía de mercado mundial? ¿Qué interculturalismo es posible entre el 20% de la población de toda la tierra, que controla el 86% del PIB mundial, y ese 80% de personas que se tiene que conformar con el 14% de la renta total? ¿Cómo pueden merendar juntos musulmanes y cristianos en un ágape intercultural, si unos u otros están usurpando el pan o el arroz del contrario, antes de sentarse a la mesa?

Todo esto significa que no hay que confundir interculturalismo con hipocresía. Para que pueda subsistir la comunicación y el entendimiento entre pensamientos, principios, leyes, costumbres y modos diferentes, hay que partir de la sinceridad y de la verdad, consistente en no negar con una mano lo que se hace con la otra. No mantener unas normas que consientan la desigualdad irritante de las rentas y riquezas, y al mismo tiempo pregonar en los foros y congresos internacionales, el fin de la discriminación cultural. Materia y espíritu van juntos. Lo contrario se llama angelismo supersticioso.

¿A qué nos obliga este armazón coherente de ideas y de uniones entre interculturalismo y lucha por el desarrollo equitativo de los pueblos y de los individuos de diferentes culturas?

Después de lo ocurrido en Holanda, con el asesinato de un cineasta y de un político; del incendio de media Francia; del atentado de Londres, perpetrado por jóvenes paquistaníes de segunda y tercera generación, educados en el Reino Unido…, cabe preguntarse si no deberíamos examinar e investigar, empírica y antropológicamente, el modo en que los estudiantes procedentes de minorías étnicas adquieren, en la escuela, la cultura cívica, los valores y las normas de las sociedades de acogida, en orden a integrarlas armónicamente con su propios valores, haciendo una simbiosis adecuada y personalizadora…

Desde esa atalaya, la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado aboga por políticas de integración y no de asimilación, por la construcción de una verdadera Alianza de Civilizaciones, por la multiplicación de hermanamientos sinceros entre pueblos y ciudades, por la “Educación Intercultural” y la mezcla de escolares en los mismos edificios, con atención individualizada a cada uno de ellos; por una política de género que termine con la incomprensión entre hombres y mujeres, por la implantación de recursos didácticos y de cualquier otro tipo que contribuyan a la lucha en pro de una nueva ciudadanía: La creación de un ciudadano democrático, cósmico, igual en derechos, sea cualquiera el lugar donde habite o se encuentre. Abogamos por la eliminación de la pobreza y aplaudimos las campañas “Pobreza Cero” que se celebran en todas las Comunidades Autónomas de nuestro país y en otras partes del mundo. Apostamos por el cumplimiento de los Objetivos del Milenio y denunciamos el retraso y la falta de voluntad en los Gobiernos para erradicar los males que denuncian. Así lo proclamamos, porque no creemos en la mentira, ni en las verdades a medias, ni en la separación entre interculturalismo y justicia social.

El Consejo de Redacción