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Educar para la desobediencia


Diseño Jose Palomero









"Soy formador de futuras maestras y maestros y por esa condición albergo un sueño: la de aportar un granito de arena a que surja una generación de docentes que eduquen para la desobediencia. Hoy se considera que la persona bien educada es aquella que es obediente, que reproduce lo que le han inculcado. Pero la educación no es eso, como repetía machaconamente el recientemente desaparecido José Luis Sampedro. La educación es la formación de seres humanos completos y para ello se necesita la formación del pensamiento libre, para que las personas vivan su propia vida y eviten reproducir lo que otras han pensado por ellas. Y hoy, ahora, esta es una cuestión central. Necesitamos otra educación ante el conformismo y la obediencia ciega, ante el síndrome de insolidaridad dócilmente adquirida, que denunciara Mario Benedetti (1880) hace ya más de dos décadas, ante los ataques que está recibiendo ahora la educación pública, que es el bien más valioso que tenemos los que amamos la enseñanza. También la necesitamos para evitar el dominio de unos pocos que determinan las condiciones de vida de la mayoría de la población. En el actual estado de cosas, con un poder que compromete el futuro del planeta y de las futuras generaciones, que empobrece la vida humana, el abandono de la pasividad constituye un clamoroso deber educativo y el cumplimiento del mismo pasa por reivindicar la educación para la desobediencia".

Texto tomado de Luis Torrego Egido (2013). Defendiendo lo colectivo: combatir el conformismo, promover la educación pública. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 
78 (27.3) [actualmente en imprenta].

Comunidades de Aprendizaje: un proyecto de transformación social y educativa (Javier DÍEZ-PALOMAR y Ramón FLECHA GARCÍA)


Imagen: Jose Palomero
































Presentación del monográfico “Comunidades de aprendizaje" (pulsar aquí para acceder al texto completo de mismo)”, coordinado por Javier Díez-Palomar y Ramón Flecha García. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado. Continuación de la antigua Revista de Escuelas Normales, número 67 (24.1) Abril 2010 [ISSN 0213-8646].

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Comunidades de Aprendizaje: un proyecto de transformación social y educativa (Javier DÍEZ-PALOMAR y Ramón FLECHA GARCÍA)

Comunidades de Aprendizaje (ELBOJ et al., 2002), el tema sobre el que trata este monográfico, es un proyecto formado por un conjunto de actuaciones de éxito dirigidas a la transformación social y educativa. Este modelo educativo está en consonancia con lo que las teorías más referenciadas a nivel internacional destacan acerca de cuáles son los factores más importantes en el aprendizaje en la actual sociedad: las interacciones y la comunidad (AUBERT et al., 2008). Vygotsky (1979) ya afirmó que “el aprendizaje activa una serie de procesos internos de desarrollo que son capaces de operar sólo cuando el niño está interactuando con personas de su entorno y en cooperación con sus compañeros” (p. 89). Por ello, las Comunidades de Aprendizaje implican a todas las personas que de forma directa o indirecta influyen en el aprendizaje y el desarrollo de las y los estudiantes, incluyendo a profesorado, familiares, amigos y amigas, vecinos y vecinas del barrio, miembros de asociaciones y organizaciones vecinales y locales, personas voluntarias, etc. Esta implicación de toda la comunidad en la educación escolar, incluida la participación en las aulas, recupera el sentido original del concepto de Zona de Desarrollo Próximo de Vygotsky (1979), que no limita la guía adulta que es necesaria para aprender, a la guía ofrecida por personas expertas.


En este artículo se presentan algunos de los principios teóricos y prácticos de las Comunidades de Aprendizaje, ofreciendo un marco para el resto de los trabajos que componen este monográfico y que profundizan en diferentes aspectos del modelo educativo de Comunidades de Aprendizaje.

Comunidades de Aprendizaje en la Sociedad de la Información


La educación es uno de los ámbitos sociales a los que más le cuesta cambiar. Si pensamos en un aula de ahora y la comparamos con las aulas de hace treinta o cuarenta años seguramente no veremos grandes cambios. A pesar de que en las aulas actuales hay más diversidad cultural, religiosa, lingüística, de tipos de familia, etc., seguimos encontrando en ellas una sola persona adulta, un modelo de comunicación muy unidireccional y, en general, una cultura escolar muy parecida a la de la sociedad industrial.

Mientras tanto, fuera de los centros educativos, globalización, redes, transnacionalización, movimiento de personas a nivel internacional, ascenso de los movimientos sociales de actuación local pero de alcance mundial, son parte de la nueva realidad de la sociedad de la información que ha introducido cambios en la manera de organizar el trabajo, en los estados y en las políticas, e incluso en las relaciones personales. Además, las tecnologías han pasado a ser clave en nuestra vida cotidiana e Internet ha revolucionado el acceso, la producción y el procesamiento de la información, permitiendo transmitir y gestionar más información con más personas y más diversas a una mayor velocidad. Todos estos cambios ya han transformado la enseñanza y el aprendizaje. Por ejemplo, el profesorado ha dejado de ser la fuente central de información y la construcción de conocimiento es hoy, más que nunca, una actividad colectiva.

Las Comunidades de Aprendizaje son una respuesta eficiente y equitativa a estos cambios y retos sociales y educativos introducidos por la sociedad de la información. A diferencia de las aulas de la sociedad industrial, en las aulas y otros espacios de las Comunidades de Aprendizaje, como las bibliotecas y las aulas digitales tutorizadas, hay varias personas adultas, incluyendo voluntarias y voluntarios comprometidas y comprometidos con la educación de todas las niñas y todos los niños. Entre el voluntariado encontramos desde familiares hasta participantes en asociaciones del barrio o la ciudad, pasando por ex-alumnos. Todas estas personas adultas incorporan en el centro educativo una gran diversidad de perfiles, no sólo en términos profesionales sino también culturales, étnicos, religiosos, de estilos de vida, lingüísticos, etc.

Como ocurre en los centros educativos de máximo prestigio internacional, como la Universidad de Harvard, en las Comunidades de Aprendizaje esta diversidad de alumnado y de voluntariado se convierte en un factor de excelencia educativa. Los grupos interactivos (AUBERT y GARCÍA, 2001) son un ejemplo de ello. En estos grupos pequeños y heterogéneos las y los estudiantes colaboran de forma dialógica para resolver actividades de aprendizaje con la ayuda de personas adultas. La diversidad (cultural, religiosa, lingüística, étnica, de género, de formas de vida, de niveles de habilidad, etc.) es un elemento clave de esta organización del aula y un factor central no sólo entre el alumnado sino también entre el voluntariado, que refleja la diversidad presente en el centro educativo, en la comunidad y en el conjunto de la sociedad, algo que para un grupo tan homogéneo como el profesorado es muy difícil.

En esa diversidad se producen diálogos que hubiesen sido imposibles en grupos homogéneos y segregados y que aumentan los aprendizajes de todos los y las estudiantes y mejoran la convivencia intercultural. Por ejemplo, cuando una madre musulmana con hijab enseña inglés en un aula de sexto de primaria, no sólo las niñas y los niños aprenden más inglés y le encuentran más sentido a dominar una lengua extranjera, sino que también se producen diálogos que rompen estereotipos culturales y de género, primero en el aula entre las niñas y los niños del grupo y luego en la comunidad como resultado de que las y los estudiantes llevan a la calle y al comedor de sus casas los diálogos del aula. Al mismo tiempo, las interacciones entre estudiantes con diferentes niveles de competencia benefician a las y los estudiantes con más nivel y a las y los de nivel más bajo, ya que en el propio proceso de ayudarse se dan muchos momentos para reforzar lo que se sabe, identificar lagunas y errores de comprensión y enriquecer el conocimiento con puntos de vista alternativos (ROGOFF, 1993).

De esta forma, y a diferencia de los discursos mayoritarios que ven la diversidad como obstáculo para aprender, las Comunidades de Aprendizaje están demostrando que es a través de la inclusión y la heterogeneidad e incorporando más recursos humanos en las aulas como mejoran los aprendizajes de todo el alumnado y la convivencia (INCLUD-ED, 2008a). Al hacerlo, las Comunidades de Aprendizaje nos informan que el problema para alcanzar altos resultados de aprendizaje no está en el número de estudiantes inmigrantes que hay en la escuela o el instituto sino en las prácticas que se llevan a cabo en contextos de diversidad. De hecho, la investigación en Comunidades de Aprendizaje está mostrando que en algunos de estos centros educativos se están triplicando los resultados de aprendizaje en las áreas instrumentales al mismo tiempo que aumenta significativamente el número de estudiantes inmigrantes (INCLUD-ED, 2008b). Por tanto, el problema no es la inmigración sino el tipo de actuaciones que se llevan a cabo en las aulas y los centros. Es en dejar de aplicar actuaciones de aula que aumentan el fracaso escolar y fomentan los problemas de convivencia donde tenemos que centrar los esfuerzos.

Un proyecto basado en resultados científicos


El ámbito educativo ha sido tradicionalmente un campo donde se han llevado a cabo actuaciones que han carecido de una base científica que demostrase su eficacia, de forma que no ha sido extraño aplicar en los centros educativos actuaciones basadas en la intuición, la experiencia subjetiva, la innovación o la moda, sin saber si esa actuación ya se había aplicado en algún otro lugar del mundo ni si allí donde se había aplicado había funcionado. Esto ha conducido a la dinámica de “probar” ocurrencias que ha llevado a altos niveles de fracaso escolar y problemas de convivencia.

Esta carencia de rigurosidad científica en educación sería impensable en ámbitos como la salud. Nadie quiere que se pruebe con su salud, que se le aplique un tratamiento que no se sabe si ha funcionado en otros lugares y personas o que sabiendo que no es efectivo, se decida aplicárselo. Mientras esto nos alarma en la medicina, no lo hace en la teoría y la práctica educativa. Es urgente un mayor rigor científico y compromiso intelectual en educación, porque “(...) ni la sociedad, ni las familias, ni los niños y niñas pueden permitirse aproximaciones acientíficas en las propuestas educativas” (ELBOJ et al., 2002, 55), y menos aquellos grupos para los que la educación se ha convertido en la única vía para salir de la exclusión social. Es necesario, por tanto, un comportamiento realmente intelectual entre las y los educadores (CHOMSKy, 2001; CUMMINS, 2002; GIROUx, 1990) que también implica acabar con las ocurrencias y la falta de ética en los diferentes ámbitos de la educación.

Comunidades de Aprendizaje supone una reacción contra cualquier tipo de superstición en educación. Es un proyecto fundamentado en las teorías más relevantes en la comunidad científica internacional y está formado por un conjunto de actuaciones que tienen una sólida base científica. Se trata de actuaciones que ya han demostrado tener éxito en la superación del fracaso escolar y en la mejora de la convivencia en todos los lugares donde se han llevado a cabo. Algunas de esas actuaciones de éxito son la formación de familiares, los grupos interactivos, la participación de las familias de tipo decisorio, evaluativo y educativo, y la apertura del centro más tiempo y con más personas (INCLUD-ED, 2008a). Un ejemplo de esto último son las bibliotecas tutorizadas y las aulas digitales tutorizadas, donde con ayuda de miembros de la comunidad las y los estudiantes, familiares y otras personas realizan actividades de formación que impactan en el rendimiento escolar de las niñas y niños, chicas y chicos. Una de esas actividades formativas son las tertulias literarias dialógicas (SOLER, 2004), donde las y los participantes leen los clásicos de la literatura universal y en el proceso no sólo aumentan su competencia lectora sino que también se transforma el contexto social e incluso sus vidas personales.

Estas teorías y actuaciones de éxito en las que se basan las Comunidades de Aprendizaje hace tiempo que están en nuestras casas y oficinas. Se pueden conocer fácilmente a través de Internet, consultando bases de datos, revistas científicas, las mejores universidades en los rankings internacionales y los Programas Marco de Investigación Europea. ya no dependemos de las y los “expertos” para conocer qué tenemos que hacer para pasar de la superstición a la ciencia y superar el fracaso escolar y los problemas de convivencia.

Interacciones, diálogo y comunidad: elementos clave del aprendizaje en la sociedad de la información y en las comunidades de aprendizaje


Si consultásemos las bases de datos, veríamos que las teorías de mayor relevancia internacional y las actuaciones de más éxito muestran que tanto las sociedades como las ciencias han experimentado un giro dialógico (SOLER y AUBERT, 2007). Este giro está caracterizado por una mayor presencia del diálogo en múltiples áreas de la sociedad, tanto en la esfera pública e institucional como en la esfera privada, y ha afectado también a las ciencias del aprendizaje, que se han pasado a centrar en el estudio de las interacciones, el diálogo, la cultura y la identidad para entender cómo las personas aprenden (BRUNER, 2000; MOLL et al., 1992; ROGOFF et al., 2001; WELLS, 2005; WENGER, 1998).

En este marco, el triángulo interactivo tradicional que se utilizaba para explicar el aprendizaje y que estaba compuesto por tres elementos (profesor/a-alumno/a- contenido/s) se muestra como insuficiente para poder explicar cómo las y los estudiantes aprenden en la sociedad de la información. Esa formulación del aprendizaje resultó de enfoques como el de la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel (1962). Desde esa perspectiva, los niños y las niñas, los chicos y las chicas, lo que hacen es interiorizar de forma activa los conocimientos que les presentan los maestros y las maestras, incorporándolos a sus esquemas de conocimiento previo, lo que desde ese enfoque se planteó como la clave de la enseñanza y el aprendizaje.

Superando esas concepciones y siguiendo el giro dialógico de las teorías del aprendizaje, el aprendizaje dialógico (FLECHA, 1997), la concepción de aprendizaje de las Comunidades de Aprendizaje, señala claramente que aprender es una actividad social mediada por el lenguaje y que tiene lugar tanto con iguales como con toda la diversidad de personas adultas con las que las y los estudiantes se relacionan. Por eso, en Comunidades de Aprendizaje se promueve la participación de las y los familiares, miembros de la comunidad y voluntariado en todos los espacios del centro, incluida el aula.

Además, teniendo en cuenta la dialogicidad constituyente de la persona (MEAD, 1934), la diversificación de interacciones con adultos amplía las posibilidades de transformación de las expectativas y la identidad de las y los estudiantes. Por ejemplo, en el caso de niños y niñas que han sido segregados y sobre los que recaen bajas expectativas, cuando en el aula participan personas con una trayectoria parecida a la suya y que tienen expectativas muy altas en esas y esos niños y quieren que demuestren a dónde pueden llegar, esas interacciones transforman el “me” de esas y esos estudiantes, lo que fomenta un cambio de su autoconcepto y la creación de sentido. Al mismo tiempo, esa nueva imagen de sí mismas y sí mismos conduce a este alumnado a comportarse de forma diferente en la escuela y a rendir más. Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado desde la investigación psicológica en torno a las expectativas (ROSENTHAL y JACOBSON, 1968).

Por otra parte, teniendo en cuenta que para promover el aprendizaje y el desarrollo es necesaria la acción transformadora del contexto (VyGOTSKy, 1979), las Comunidades de Aprendizaje buscan todas las posibilidades y recursos existentes en la comunidad para acelerar los aprendizajes de todas las y los estudiantes. Las actuaciones de éxito que hemos mencionado anteriormente, como grupos interactivos, formación y participación de familiares y bibliotecas tutorizadas, son precisamente acciones basadas en la comunidad que transforman el contexto socio-cultural y, consecuentemente, los aprendizajes.

Comunidades de Aprendizaje: transformar en lugar de adaptar


Las prácticas basadas en la filosofía de adaptación a la diversidad, sólo centradas en la idea de diferencia, han acabado suponiendo el desarrollo de currículums diferentes para estudiantes con niveles de competencia diferentes: un currículum de la competencia y el esfuerzo para las y los estudiantes más aventajados, y un currículum de la felicidad y la sociabilidad para el alumnado con niveles de aprendizaje más bajos. Esta diversidad desigual ha reproducido la desigualdad de partida, no sólo en niveles de conocimiento académico sino también la desigualdad social, ya que aquellas y aquellos a los que se les ha dado un currículum de la felicidad y la sociabilidad coincidían con ser de grupos sociales más desfavorecidos: inmigrantes, gitanos, estudiantes de familias con bajo nivel socio-económico y no académicas, etc. (OAKES, 1985). Esos currículums de mínimos son habituales en los grupos de nivel bajo, también sobrerrepresentados por estudiantes de grupos vulnerables. En relación a esto, la investigación científica ya demostró hace décadas que la adaptación concretada en el streaming (separación por niveles dentro del mismo centro educativo) y el tracking (segregación por niveles en diferentes centros educativos) genera mayor desigualdad educativa y social (BRADDOCK y SLAVIN, 1992; FLECHA, 1990).

La perspectiva de Comunidades de Aprendizaje es la transformación, no la adaptación. Freire (2003) enfatizaba que el sentido de la educación es la transformación de las personas y del mundo, y Vygotsky (1979) indicó que la enseñanza que se orienta hacia niveles de desarrollo que ya se han alcanzado no conduce a niveles superiores de aprendizaje y desarrollo. Todas las actividades que se llevan a cabo en las Comunidades de Aprendizaje persiguen la transformación a múltiples niveles: transformación del contexto de aprendizaje, transformación de los niveles previos de conocimiento, transformación de las expectativas, transformación de las relaciones entre familia y escuela, transformación de las relaciones sociales en las aulas, en el centro educativo y en la comunidad y, en último término, la transformación igualitaria de la sociedad.

Esta orientación transformadora supone poner el énfasis no en los conocimientos previos ni en las situaciones problemáticas iniciales de los centros educativos sino en los máximos objetivos de aprendizaje y en la escuela que toda la comunidad sueña. Se trata de transformar las dificultades en posibilidades y eso es sólo posible desde el sueño igualitario, como el de Martin Luther King. A partir de ese horizonte se implementan prácticas transformadoras para hacer el sueño realidad. Con esta orientación, las Comunidades de Aprendizaje logran transformar el contexto y el aprendizaje de todos los y las estudiantes, aumentando el rendimiento académico y mejorando la convivencia en las aulas, los centros educativos y los barrios.

Monográfico sobre Comunidades de Aprendizaje: reflexiones en torno a las múltiples dimensiones del proyecto

Comunidades de Aprendizaje es un proyecto global de transformación educativa y social que implica e impacta a muchos agentes, sistemas y procesos sociales. Por este motivo, el presente monográfico aborda diferentes dimensiones del proyecto. Se incluyen desde artículos que presentan prácticas concretas de las Comunidades de Aprendizaje hasta reflexiones en torno a la urgencia de diseñar sistemas educativos basados en la investigación científica, pasando también por la explicación del proceso de transformación de un centro educativo de Burgos en comunidad de aprendizaje.

En primer lugar, Consol Aguilar, María José Alonso, María Padrós y Miguel Ángel Pulido reflexionan sobre la lectura dialógica como forma de intensificar tanto los aprendizajes instrumentales como de transformar las normas y valores compartidos por los miembros de la comunidad. En las actividades de lectura dialógica en las aulas, en las bibliotecas tutorizadas y en las aulas digitales tutorizadas, las y los estudiantes realizan comprensiones compartidas de los textos que enriquecen las interpretaciones individuales y aumentan el sentido por la lectura.

Las aportaciones que se realizan desde el enfoque de la lectura dialógica a la formación del profesorado incluyen una redefinición del papel que juega el propio maestro o la propia maestra en las actividades de lectura. Maestras y maestros pasan de ser un transmisor de las ideas que aparecen en los libros a formar parte de la actividad como uno o una más, y en ocasiones gestionan la dinámica dialógica de lectura. Por otro lado, la apertura del aula y otros espacios del centro a la comunidad para realizar actividades de lectura dialógica, como las tertulias literarias dialógicas, intensifica las interacciones en torno a actividades de lectura entre los niños y las niñas y miembros de la comunidad, facilitando que las y los estudiantes conozcan otros puntos de vista y así enriquezcan todavía más sus comprensiones.

Antonio Aguilera, Marlen Mendoza, Sandra Racionero y Marta Soler hablan del papel de la universidad en las Comunidades de Aprendizaje. Destacan dos líneas básicas de contribución de la universidad en relación al proyecto. Por un lado, analizan el papel que puede realizar la universidad en la colaboración con los centros que funcionan como Comunidades de Aprendizaje. Por otro lado, apuntan la posibilidad de transformación de los propios centros universitarios en Comunidades de Aprendizaje. En relación al primer aspecto, las universidades que participan en los procesos de transformación de centros educativos en Comunidades de Aprendizaje llevan a cabo colaboraciones muy estrechas con las escuelas e institutos, ayudando a los centros de varias formas para cumplir los objetivos de superación del fracaso escolar y mejora de la convivencia. En concreto, las y el autor explican el caso de las Universidades de Barcelona y Sevilla, donde la colaboración va desde la formación por parte de profesorado universitario y personal investigador durante la fase de sensibilización (fase inicial de formación de claustros y comunidades en los principios del proyecto), hasta la facilitación de que estudiantes de magisterio y otras carreras puedan realizar las prácticas en las Comunidades de Aprendizaje. En relación al segundo aspecto, a través del caso de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla se explica cómo también una facultad puede transformarse en comunidad de aprendizaje y funcionar en el ámbito de la educación superior con la misma lógica y orientación que otros centros de enseñanza en niveles educativos obligatorios. La contribución a la formación del profesorado de la colaboración de la universidad en el proyecto de Comunidades de Aprendizaje se hace evidente en este artículo.

En el artículo “Proceso de transformación de un centro educativo en Comunidad de Aprendizaje: el Colegio ‘Apóstol San Pablo’ de Burgos (España)”, Asunción Cifuentes García y María Fernández Hawrylak profundizan en el proceso de transformación de un centro educativo en comunidad de aprendizaje a través de narrar la propia experiencia de su escuela. En su artículo explican los orígenes de las Comunidades de Aprendizaje, sus aspectos clave y cómo los principios del proyecto se han llevado a la práctica en el contexto del Colegio “Apóstol San Pablo”. Las autoras relatan cuáles fueron las motivaciones para decidir transformar la escuela en comunidad de aprendizaje, qué cosas se tuvieron que cambiar en el centro y cómo se hicieron esos cambios. En su conjunto, este artículo ilustra muy bien las transformaciones vinculadas al modelo de Comunidades de Aprendizaje.

Javier Díez-Palomar, Paloma García Wehrle, Silvia Molina y Lourdes Rué exploran el aprendizaje dialógico en las matemáticas y en las ciencias y explican dos experiencias de cómo se pueden trabajar en esas áreas de forma dialógica en las Comunidades de Aprendizaje. Las autoras y autor hacen especial hincapié en los grupos interactivos como forma de organizar el aula que posibilita el aprendizaje dialógico en esas áreas. A lo largo del artículo se aportan varias evidencias que ilustran cómo el funcionamiento de los grupos interactivos incentiva y extiende el aprendizaje a todo el alumnado, aumentando los momentos de participación activa en el aprendizaje. También se dan datos que muestran cómo el aprendizaje dialógico promueve procesos de aprendizaje que son solidarios y aprovecha la diversidad presente en los grupos interactivos de forma que todas las niñas y todos los niños, chicas y chicos, aprendan más.

Ainhoa Flecha, Patricia Melgar, Esther Oliver y Cristina Pulido aportan una interesante reflexión sobre la superación de los conflictos y la socialización preventiva de la violencia de género en Comunidades de Aprendizaje. En su artículo parten de la realidad de la violencia de género en nuestra sociedad y de cómo este fenómeno también está presente en los centros educativos. En las Comunidades de Aprendizaje se han desarrollado varios mecanismos y estrategias de orientación dialógica para prevenir, gestionar y superar de manera radical las situaciones de acoso y violencia. A partir de las aportaciones del feminismo dialógico a la definición de relaciones igualitarias entre géneros y el debate sobre las nuevas masculinidades, las autoras analizan en detalle las aportaciones que se están realizando desde las Comunidades de Aprendizaje para la superación de la desigualdad de género. En este sentido, resaltan la importancia de la implicación de toda la comunidad y explican las transformaciones que ya se están dando al trabajar con ese enfoque.

Adriana Aubert, Carmen Elboj, Rocío García y Juan García presentan un artículo sobre el “Contrato de Inclusión Dialógica”. El Contrato de Inclusión Dialógica es un proceso que pone en interacción las contribuciones de la comunidad científica internacional con la experiencia de los agentes sociales, especialmente de aquellas personas que pertenecen a los grupos más vulnerables. Las autoras y el autor del artículo presentan datos de la escuela La Paz en Albacete, que ha usado el Contrato de Inclusión Dialógica. Los resultados son espectaculares. Después de la adopción del contrato dialógico, las niñas y los niños alcanzan resultados en el aprendizaje que son mucho más altos. A lo largo del artículo se profundiza en cómo implementar y hacer el seguimiento de este tipo de contrato, así como se explica los resultados que ofrece.

Finalmente, en el artículo “De las experiencias de Comunidades de Aprendizaje a las políticas basadas en sus éxitos”, Aitor Gómez, Roseli Mello, Ignacio Santa Cruz y Teresa Sordé explican con ejemplos concretos el impacto que han tenido las Comunidades de Aprendizaje a nivel político. Por un lado, destacan la relevancia del proyecto europeo INCLUD-ED, la investigación sobre educación de mayores recursos y mayor rango científico del Programa Marco de Investigación de la Unión Europea. INCLUD-ED analiza qué sistemas educativos, centros escolares y prácticas educativas están superando el fracaso escolar y aumentando la cohesión social en Europa, y cuáles están aumentando el fracaso escolar y la exclusión. Los autores y las autoras destacan que a pesar de que hace más de dos décadas que la comunidad científica internacional cuenta con suficientes evidencias que muestran que las actuaciones educativas basadas en la segregación aumentan el fracaso escolar y empeoran la convivencia, las políticas educativas más extendidas todavía están en la línea de segregar. En el caso de España, los autores y las autoras del artículo repasan el impacto que ha tenido la LOGSE y explican los cambios que las Comunidades de Aprendizaje están induciendo en ese sentido. Se destaca también la actuación del Cluster de la UE sobre Acceso a la Inclusión Social y Educativa, el Plan del Departamento de Innovación Educativa del Gobierno Vasco para la “Ampliación del proyecto Comunidades de Aprendizaje” y el Congreso sobre Comunidades de Aprendizaje Ikas.kom celebrado en febrero de 2008 en Bilbao y que estaba vinculado a esa propuesta del Gobierno Vasco de extender el proyecto de Comunidades de Aprendizaje a todo el País Vasco.

En conjunto, los siete artículos ofrecen una amplia visión del modelo de Comunidades de Aprendizaje, de su teoría y práctica y de sus diferentes dimensiones e implicaciones científicas, políticas, sociales y personales.



Referencias bibliográficas

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XII Congreso Internacional de Formación del Profesorado: La Educación como elemento de Trans-Formación Social COMUNICACIONES - ÚLTIMOS DÍAS











La "Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (AUFOP)" convoca, junto con con la Universidad de Valladolid, el "XII Congreso Internacional de Formación del Profesorado", que mantendrá una línea crítica. En este sentido, el citado congreso, que se celebrará en noviembre de 2012, centrará su atención en "La Educación como elemento de Trans-Formación Social"


Envío de resúmenes de comunicaciones hasta el día  20 de septiembre de 2012

Para acceder a la página web de este congreso pulsar aquí

AUFOP, UVA y CETIE: XII Congreso Internacional de Formación del Profesorado: La educación como elemento de transformación social


- Organizan: AUFOP, UVA y CETIE
- Lugar de celebración: Facultad de Educación y Trabajo Social. Universidad de Valladolid. Valladolid. España
- Web del congreso (Pulsar aquí)
- Fechas: 22-24 Noviembre 2012
- Inscripciones (Pulsar aquí)

El congreso internacional que a continuación presentamos “La educación como elemento de transformación social” llega en un momento especialmente importante para quienes formamos parte del comité organizador. 


En primer lugar, la Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (AUFOP), que hunde sus raíces en la "Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado. Continuación de la antigua Revista de Escuelas Normales (1987)",  cumple veinticinco años de trayectoria. Dejadnos pues que recordemos a todos aquellos y aquellas que a lo largo de este tiempo han contribuido a mantener el trabajo organizativo, de gestión editorial y de contribución social e intelectual para una asociación que, a través de sus congresos y publicaciones periódicas, ha buscado mantener vivo el compromiso crítico en la formación del profesorado, mediante el intercambio de ideas y experiencias, la reflexión en torno a temas socialmente relevantes para la educación, eso sí buscando en la medida de lo posible el rigor epistemológico y metodológico tan necesario a la hora de plantear un trabajo que vincule la investigación rigurosa con aspiraciones de justicia social.

En segundo lugar, este congreso trata de tomar el contexto de crisis que nos rodea (política, económica, ecológica y sociocultural) como elemento que nos permita pensar el papel que puede y debe jugar la educación en aras de desarrollar propuestas y configurar subjetividades capaces de tomar conciencia de lo que nos jugamos a nivel local y global. Y el hecho de hablar de educación y no de escuela no es un tema menor, ni nos debe pasar desapercibido. La apuesta que hacemos desde la organización del congreso (desde AUFOP) es la de borrar fronteras, estrechar lazos y compartir voces entre quienes trabajan en el ámbito de la escuela y quienes lo hacen en el espacio de la educación social a nivel más general. 

En relación con esto, el congreso se dirige a profesorado universitario, investigadores e investigadoras, quienes desarrollan un trabajo desde la formación (inicial o permanente) tanto en los niveles de infantil, primaria, secundaria o en la universidad, así como a quienes trabajan en el ámbito de la educación social. Todos ellos y ellas, pensamos que pueden aportar sus trabajos y proyectos en los que, a través del diálogo y el encuentro, intentemos generar un profundo debate acerca de los mismos, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la innovación. Cada uno y cada una, desde su campo de actuación singular, han buscado estrategias y procedimientos con los que afrontar los cambios sociales propios de estos tiempos de crisis económica, cultural, política y ecológica.

Sabemos de la existencia de experiencias que nutren ese intercambio colectivo, que han roto con esa separación a todas luces artificial. Sin embargo, no es menos cierto que seguimos necesitando de espacios que permitan esa doble mirada, de tal forma que desde la escuela se escuche lo que algunos y algunas están haciendo o diciendo respecto a asuntos tan centrales para nuestras vidas como la exclusión y el desempleo, el desarrollo comunitario, la pérdida de elementos democráticos en nuestras sociedades, la degradación ecológica o el desarrollo sostenible, de la misma forma que desde espacios extraescolares se contempla el caudal de experiencias que, en torno a niveles educativos diversos, y realizadas por diferentes profesionales de la educación escolar, permiten aportar miradas tan necesarias para la intervención social como el desarrollo de experiencias curriculares, la activación de procesos de investigación o el uso reflexivo de los medios y las tecnologías de la comunicación.

En tercer lugar, pensamos que un encuentro como éste nos permite afrontar algunos puntos nucleares respecto de los procesos de formación inicial y permanente que, actualmente, se están dando en el estado y a nivel internacional:

Por un lado, se trata de visibilizar experiencias educativas en las que hay un nexo común: su aspiración a lograr una cierta transformación social, ya sea del entorno sociocultural y político que nos rodea, o ya sea en las formas de construir los aprendizajes y nuestra manera de ser sujetos. También en este lado tendremos la oportunidad de conocer propuestas que, reivindicando los puentes que se deben tender entre educación y diversidad, abren nuevos caminos en las áreas instrumentales del aprendizaje (lenguaje, matemáticas…), así como en las áreas vinculadas con aquellos saberes tan indispensables para el crecimiento y fortalecimiento democrático de la ciudadanía como son las vinculadas con la expresión musical, plástica y corporal, áreas éstas que consideramos han sido en ocasiones olvidadas en los debates que hemos tenido en nuestros congresos de formación del profesorado, quizás excesivamente vinculados con un tratamiento más generalista (pedagogía, psicología, sociología, teoría e historia de la educación…).

Por otro lado, pensamos que no hay desarrollo profesional ni transformación social sin praxis, por lo que queremos usar este espacio como una oportunidad para compartir experiencias de investigación e intervención social y educativa. Estas experiencias nos permiten no sólo imaginar las posibilidades que ofrece actualmente la investigación educativa y social en campos muy diversos y desde modalidades de conocimiento diferentes (pero complementarias). Invitamos entonces a que reflexionemos colectivamente en torno a los procesos de investigación desarrollados actualmente en nuestras prácticas educativas, lo que nos obligará a pensar acerca de la complementariedad de metodologías de investigación, los diferentes diseños usados, cómo se construye el conocimiento, los problemas y dificultades con los que nos encontramos a la hora de realizar investigaciones, a quién damos voz en dichos procesos, etcétera. Pensamos que este intercambio puede enriquecer y flexibilizar algunas posiciones que mantenemos y que no hacen más que reproducir dicotomías que han beneficiado poco la consolidación de verdaderas comunidades de investigación basadas en el diálogo y la apertura de enfoques.

Pero, además, creemos que el encuentro que proponemos puede constituirse en un foro en el que volvamos a pensar acerca del saber profesional implícito en nuestra actividad educativa. Discutir entonces respecto de cómo construimos nuestro conocimiento no debe ser una tarea menor en este congreso. Y, así, seguramente este espacio nos obligue a pensar respecto de los aspectos que priman más en nuestra acción, aspectos que oscilan en ocasiones entre el desarrollo de habilidades, destrezas o competencias que hemos adquirido a lo largo de estos años de profesión y acción social, pero en los que también hay toda una suerte de conocimientos o saberes adquiridos de forma disciplinar, teórica y especializada, saberes sin los cuales no hubiéramos podido afrontar seguramente las situaciones profesionales y sociales a las que nos hemos enfrentado. Sin embargo, es posible que también hayamos aprendido reflexionando acerca de lo que hacíamos, a través de seminarios y grupos en los que hemos ido compartiendo nuestro trabajo, nuestras dudas e incertidumbres, construyendo poco a poco un saber que surgía más bien de la propia práctica, de la experiencia. En definitiva, pensamos que no es un mal momento para compartir esas diversas formas de construir conocimiento profesional, lo que nos llevará seguramente a repensar nuestros modelos o programas de formación, habida cuenta de que muchas de nosotras y de nosotros estamos trabajando en ámbitos ligados a la formación de educadores y educadoras.

En general, desde la organización del congreso hemos apostado por privilegiar el intercambio, de ahí que las ponencias sean más bien pocas, aspirando más bien a situar algunas claves de por dónde debe transitar la educación hoy, cuál es el papel que debemos jugar como educadores y educadoras en un contexto de crisis como el actual, las oportunidades de las que disponemos para desarrollar prácticas transformadoras, sin dejar de lado el delinear los principales ejes de trabajo que constituyen una tarea de reconstrucción crítica desde el ámbito de la educación. No obstante, volvemos a insistir en que queremos, con la mayor honestidad posible, dar voz a colectivos, grupos e individuos que trabajáis y trabajamos por desarrollar espacios democráticos en los que primen la búsqueda de igualdad de oportunidades, el reconocimiento de las diferencias y su articulación en un proyecto colectivo de transformación social, la construcción de personas reflexivas y autónomas, la toma de conciencia sobre el mundo que nos rodea, etcétera.

De momento, nada más. Os animamos a que compartáis con nosotros y nosotras este espacio de trabajo, de reflexión compartida en la que también aspiramos a consolidar lazos afectivos, pues también la transformación social se hace a través de cuidarnos, de la cercanía que nos permite hablarnos mirándonos y escuchándonos, aspectos que cada vez más se antojan “pequeños tesoros” en los tiempos que corren. Muchas gracias por vuestro interés, y nos vemos pronto.



PROGRAMA DEL CONGRESO

DÍA 22 DE NOVIEMBRE DE 2012

Sesión de mañana:
* Ponencia Inaugural: “La educación como elemento de transformación social”, a cargo de Lidia Puigvert Mallart (Profesora de la Universidad de Barcelona)
* Paneles de trabajo: Experiencias educativas transformadoras (I): O Pelouro, Proyecto Atlántida, Red de Comunidades de Aprendizaje, Escuela Libre Paideia, Acción Educativa, Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica del País Valenciano, CREC, DUODA,

Sesión de tarde:
Panel de comunicaciones- Ejes temáticos. Grupos para la discusión
• Grupo 1.- Nuevos modelos de profesorado ante el cambio social. Coordinadores/as: Luis Torrego Egido, Jaume Martínez Bonafé y Carmen Rodríguez
• Grupo 2.- Propuestas ligadas al desarrollo socio-personal del profesorado. Coordinadores/as: José Juan Barba y Remei Arnaus
• Grupo 3.- El profesorado ante las tecnologías y medios de comunicación. Coordinadores/as: Sara Lorena Villagrá Sobrino, Javier Maquilón Sánchez y Aquilina Fueyo
• Grupo 4.- Experiencias democráticas de innovación en centros sociales y escolares. Coordinadores/as: Henar Rodríguez Navarro, Sandra Racionero y Florencio Luengo
• Grupo 5.- La investigación e intervención socioeducativa desde las áreas específicas del curriculum. Coordinadores/as: Lucio Martínez, Consol Aguilar Ródenas y José Luis Aróstegui.
• Grupo 6.- Experiencias de investigación e intervención social y educativa emancipadoras. Coordinadores/as: Enrique Javier Díez Gutiérrez, Teresa Gómez y José Luis Villena Higueras

DÍA 23 DE NOVIEMBRE DE 2012

Ponencia: “Enseñar y aprender en una sociedad pluricultural”, a cargo de Xavier Besalú Costa (Profesor de la Universitat de Girona)

Sesión de mañana:
Paneles de trabajo: Experiencias educativas transformadoras (II): Movimiento 15M, Asociación Local Cambalache, Consume hasta morir, La Garbancita Ecológica, Librería Asociativa Traficantes de Sueños, Periódico Diagonal, SOS Racismo, Red CIMAS.

Sesión de tarde:
Panel de comunicaciones- Ejes temáticos. Grupos para la discusión
Grupo 1.- Nuevos modelos de profesorado ante el cambio social
Grupo 2.- Propuestas ligadas al desarrollo socio-personal del profesorado
Grupo 3.- El profesorado ante las tecnologías y medios de comunicación
Grupo 4.- Experiencias democráticas de innovación en centros sociales y escolares
Grupo 5.- La investigación e intervención socioeducativa desde las áreas específicas del curriculum
Grupo 6.- Experiencias de investigación e intervención social y educativa

DÍA 24 DE NOVIEMBRE DE 2012

Ponencia de cierre: “El desafío de los derechos humanos para quienes trabajamos en el campo de lo social. Algunas señales para la esperanza”, a cargo de Santiago Alba Rico

Asamblea del congreso: elaboración de documento marco de trabajo

Clausura del congreso

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Últimos congresos de la aufop


Tras una larga trayectoria de seminarios y congresos nacionales e internacionales, la Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (AUFOP) ha promovido y participado recientemente en dos congresos internacionales sobre la profesión docente, celebrados en noviembre y diciembre de 2010.


1) “I Congreso Internacional: reinventar la profesión docente. Nuevas exigencias y escenarios en la era de la información y la incertidumbre.”


Organizado por la Facultad de Educación y el Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga, la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (órgano de expresión de la AUFOP), el periódico Escuela y Cuadernos de Pedagogía, el citado congreso se celebró en Málaga los días 8, 9 y 10 de noviembre de 2010.


Para acceder a las ponencias invitadas de PROFE10 a texto completo (número 68 de la RIFOP), pulsar aquí.


Para acceder a los vídeos de las ponencias y a otras noticias sobre Profe10, pulsar aquí.


Para más información, pulsar aquí.


2) "I Congreso Internacional virtual de Formación del Profesorado. La formación del profesorado en el siglo XXI: Propuestas ante los cambios económicos, sociales y culturales."


Organizado por la AUFOP en colaboración con las Universidades de Murcia, Zaragoza y Valladolid, tuvo lugar los días 9, 10 y 11 de diciembre de 2010.

XII Congreso Internacional de Formación del Profesorado

- Asociación Interuniversitaria de Formación del Profesorado (AUFOP)

- Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid


- CETIE


CETIE-Uva









PRESENTACIÓN


El congreso internacional que a continuación presentamos “La educación como elemento de transformación social” llega en un momento especialmente importante para quienes formamos parte del comité organizador.


En primer lugar, la Asociación Interuniversitaria de Formación del Profesorado (AUFOP) cumple veinticinco años de trayectoria. Dejadnos pues que recordemos a todos aquellos y aquellas que a lo largo de este tiempo han contribuido a mantener el trabajo organizativo, de gestión editorial y de contribución social e intelectual para una asociación que, a través de sus congresos y publicaciones periódicas, ha buscado mantener viva el compromiso crítico en la formación del profesorado, mediante el intercambio de ideas y experiencias, la reflexión en torno a temas socialmente relevantes para la educación, eso sí buscando en la medida de lo posible el rigor epistemológico y metodológico tan necesario a la hora de plantear un trabajo que vincule la investigación rigurosa con aspiraciones de justicia social.


En segundo lugar, este congreso trata de tomar el contexto de crisis que nos rodea (política, económica, ecológica y sociocultural) como elemento que nos permita pensar el papel que puede y debe jugar la educación en aras de desarrollar propuestas y configurar subjetividades capaces de tomar conciencia de lo que nos jugamos a nivel local y global. Y el hecho de hablar de educación y no de escuela no es un tema menor, ni nos debe pasar desapercibido. La apuesta que hacemos desde la organización del congreso (desde AUFOP) es la de borrar fronteras, estrechar lazos y compartir voces entre quienes trabajan en el ámbito de la escuela y quienes lo hacen en el espacio de la educación social a nivel más general.


En relación con esto, el congreso se dirige a profesorado universitario, investigadores e investigadoras, quienes desarrollan un trabajo desde la formación (inicial o permanente) tanto en los niveles de infantil, primaria, secundaria o en la universidad, así como a quienes trabajan en el ámbito de la educación social. Todos ellos y ellas, pensamos que pueden aportar sus trabajos y aportaciones en los que, a través del diálogo y el encuentro, intentemos generar un profundo debate acerca de estos trabajos, sea en el ámbito de la investigación como en el de la innovación. Cada uno y cada una, desde su ámbito de actuación singular, han buscado estrategias y procedimientos con los que afrontar los cambios sociales propios de estos tiempos de crisis económica, cultural, política y ecológica.


Sabemos de la existencia de experiencias que nutren ese intercambio colectivo, que han roto con esa separación a todas luces artificial. Sin embargo, no es menos cierto que seguimos necesitando de espacios que permitan esa doble mirada, de tal forma que desde la escuela se escuche lo que algunos y algunas están haciendo o diciendo respecto a asuntos tan centrales para nuestras vidas como la exclusión y el desempleo, el desarrollo comunitario, la pérdida de elementos democráticos en nuestras sociedades, la degradación ecológica o el desarrollo sostenible, de la misma forma que desde espacios extraescolares se contemplan el caudal de experiencias que, en torno a niveles educativos diversos, y realizadas por diferentes profesionales de la educación escolar, permiten aportar miradas tan necesarias para la intervención social como el desarrollo de experiencias curriculares, la activación de procesos de investigación o el uso reflexivo de los medios y las tecnologías de la comunicación.


En tercer lugar, pensamos que un encuentro como éste nos permite afrontar algunos puntos nucleares respecto de los procesos de formación inicial y permanente que, actualmente, se están dando en el estado y a nivel internacional: 


Por un lado, se trata de visibilizar experiencias educativas en las que hay un nexo común: su aspiración a lograr una cierta transformación social, ya sea del entorno sociocultural y político que nos rodea, o ya sea en las formas de construir los aprendizajes y nuestra manera de ser sujetos. También en este lado tendremos la oportunidad de conocer propuestas que, reivindicando los puentes que se deben tender entre educación y diversidad, abren nuevos caminos en las áreas instrumentales del aprendizaje (lenguaje, matemáticas…), así como en las áreas vinculadas con aquellos saberes tan indispensables para el crecimiento y fortalecimiento democrático de la ciudadanía como son las vinculadas con la expresión musical, plástica y corporal, áreas éstas que consideramos han sido en ocasiones olvidadas en los debates que hemos tenido en nuestros congresos de formación del profesorado, quizás excesivamente vinculados con un tratamiento más generalista (pedagogía, psicología, sociología, teoría e historia de la educación…).


Por otro lado, pensamos que no hay desarrollo profesional ni transformación social sin praxis, por lo que queremos usar este espacio como una oportunidad para compartir experiencias de investigación e intervención social y educativa. Estas experiencias nos permiten no sólo imaginar las posibilidades que ofrece actualmente la investigación educativa y social en campos muy diversos y desde modalidades de conocimiento diferentes (pero complementarias). Invitamos entonces a que reflexionemos colectivamente en torno a los procesos de investigación desarrollados actualmente en nuestras prácticas educativas, lo que nos obligará a pensar acerca de la complementariedad de metodologías de investigación, los diferentes diseños usados, cómo se construye el conocimiento, los problemas y dificultades con los que nos encontramos a la hora de realizar investigaciones, a quién damos voz en dichos procesos, etcétera. Pensamos que este intercambio puede enriquecer y flexibilizar algunas posiciones que mantenemos y que no hacen más que reproducir dicotomías que han beneficiado poco la consolidación de verdaderas comunidades de investigación basadas en el diálogo y la apertura de enfoques.


Pero, además, creemos que el encuentro que proponemos puede constituirse en un foro en el que volvamos a pensar acerca del saber profesional implícito en nuestra actividad educativa. Discutir entonces respecto de cómo construimos nuestro conocimiento no debe ser una tarea menor en este congreso. Y, así, seguramente este espacio nos obligue a pensar respecto de los aspectos que priman más en nuestra acción, aspectos que oscilan en ocasiones entre el desarrollo de habilidades, destrezas o competencias que hemos adquirido a lo largo de estos años de profesión y acción social, pero en los que también hay toda una suerte de conocimientos o saberes adquiridos de forma disciplinar, teórica y especializada, saberes sin los cuales no hubiéramos podido afrontar seguramente las situaciones profesionales y sociales a las que nos hemos enfrentado. Sin embargo, es posible que también hayamos aprendido reflexionando acerca de lo que hacíamos, a través de seminarios y grupos en los que hemos ido compartiendo nuestro trabajo, nuestras dudas e incertidumbres, construyendo poco a poco un saber que surgía más bien de la propia práctica, de la experiencia. En definitiva, pensamos que no es un mal momento para compartir esas diversas formas de construir conocimiento profesional, lo que nos llevará seguramente a repensar nuestros modelos o programas de formación, habida cuenta de que muchas de nosotras y de nosotros estamos trabajando en ámbitos ligados a la formación de educadores y educadoras.


En general, desde la organización del congreso hemos apostado por privilegiar el intercambio, de ahí que las ponencias sean más bien pocas, aspirando más bien a situar algunas claves de por dónde debe transitar la educación hoy, cuál es el papel que debemos jugar como educadores y educadoras en un contexto de crisis como el actual, las oportunidades de las que disponemos para desarrollar prácticas transformadoras, sin dejar de lado el delinear los principales ejes de trabajo que constituyen una tarea de reconstrucción crítica desde el ámbito de la educación. No obstante, volvemos a insistir en que queremos con la mayor honestidad posible, dar voz a colectivos, grupos e individuos que trabajáis y trabajamos por desarrollar espacios democráticos en los que primen la búsqueda de igualdad de oportunidades, el reconocimiento de las diferencias y su articulación en un proyecto colectivo de transformación social, la construcción de personas reflexivas y autónomas, la toma de conciencia sobre el mundo que nos rodea, etcétera.


De momento, nada más. Os animamos a que compartáis con nosotros y nosotras este espacio de trabajo, de reflexión compartida en la que también aspiramos a consolidar lazos afectivos, pues también la transformación social se hace a través de cuidarnos, de la cercanía que nos permite hablarnos mirándonos y escuchándonos, aspectos que cada vez más se antojan “pequeños tesoros” en los tiempos que corren. Muchas gracias por vuestro interés, y nos vemos pronto.


PULSAR AQUÍ PARA ACCEDER AL PROGRAMA COMPLETO DE ESTE CONGRESO, QUE SE CELEBRARÁ EN VALLADOLID LOS DÍAS 22, 23 Y 24 DE NOVIEMBRE DE 2012