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Educar para la desobediencia


Diseño Jose Palomero









"Soy formador de futuras maestras y maestros y por esa condición albergo un sueño: la de aportar un granito de arena a que surja una generación de docentes que eduquen para la desobediencia. Hoy se considera que la persona bien educada es aquella que es obediente, que reproduce lo que le han inculcado. Pero la educación no es eso, como repetía machaconamente el recientemente desaparecido José Luis Sampedro. La educación es la formación de seres humanos completos y para ello se necesita la formación del pensamiento libre, para que las personas vivan su propia vida y eviten reproducir lo que otras han pensado por ellas. Y hoy, ahora, esta es una cuestión central. Necesitamos otra educación ante el conformismo y la obediencia ciega, ante el síndrome de insolidaridad dócilmente adquirida, que denunciara Mario Benedetti (1880) hace ya más de dos décadas, ante los ataques que está recibiendo ahora la educación pública, que es el bien más valioso que tenemos los que amamos la enseñanza. También la necesitamos para evitar el dominio de unos pocos que determinan las condiciones de vida de la mayoría de la población. En el actual estado de cosas, con un poder que compromete el futuro del planeta y de las futuras generaciones, que empobrece la vida humana, el abandono de la pasividad constituye un clamoroso deber educativo y el cumplimiento del mismo pasa por reivindicar la educación para la desobediencia".

Texto tomado de Luis Torrego Egido (2013). Defendiendo lo colectivo: combatir el conformismo, promover la educación pública. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 
78 (27.3) [actualmente en imprenta].

El profesorado universitario ¿Quien es buen profesor?


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El buen profesor lo ha sido, lo es y lo será con independencia del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, puesto que siempre tendrá las mismas cualidades. Basará su trabajo en lo que ya enunciara Antonio Machado, en su Juan de Mairena: amor y provocación, o, resumido por José Luis Sampedro (1998), que le guste dar clase y que provoque a los estudiantes para que piensen por su cuenta.

No basta con que el profesor esté bien formado en su especialidad, es preciso, como dice Emilio Lledó (2000), que sepa transmitir amor por lo que enseña, pasión intelectual, que opte por lo que señala Martínez Bonafé (2003), para quien no tiene sentido entrar en clase con la idea de sentar cátedra, sino convencido de la importancia de sembrar la duda y la prudencia.

Estas cualidades, junto al compromiso y a la esperanza freireanas, constituyen el fundamento de todo buen profesor. Pero no es esa la situación más común, sino la que viene descrita por las palabras de Miret Magdalena (2003, p. 39): «Se hace una oposición para ser catedrático en la universidad y no se le pide que sepa educar a los jóvenes, sino que sea un almacén de cosas. Nadie se preocupa de si las transmite bien o mal. Es muy importante que el profesor sepa hablar de la vida y sepa vivir lo que dice».

El profesor debería ocuparse, sobre todo, de enseñar a sus alumnos a aprender y a tomar iniciativas y, no a ser, únicamente, pozos de ciencia. No es esto lo más frecuente en nuestro panorama universitario, pues sigue siendo cierta la descripción de Escotet (1990, p. 215): «la misión de la Universidad, y en cierto modo del sistema educativo, ha quedado reducida a una acción de entrenamiento profesional, legítima, pero insuficiente, y en una buena parte de los casos, con más problemas que soluciones».

Se ha olvidado que el objetivo último de un profesor universitario es ser maestro de humanidad. La Universidad no debe ocuparse únicamente de formar profesionales, sino de ayudar a los estudiantes a aprender a aprender y a aprender a vivir.

Call for papers "Evaluación de experiencias de implantación de los grados en educación superior", coor. por Luis Torrego Egido y Cecilia Ruz Esteban


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REIFOP, nº 39 (14.4), diciembre 2011


Dejamos constancia en este post de la convocatoria correspondiente al monográfico sobre "Evaluación de experiencias de implantación de los grados en educación superior" [REIFOP, 39 (14,4), de diciembre 2011].


COORDINADORES

- Luis Torrego Egido [Universidad de Valladolid (ltorrego@pdg.uva.es)].

- Cecilia Ruiz Esteban [Universidad de Murcia (cruiz@um.es)].


CALL FOR PAPERS

El curso académico 2010-2011 supone el inicio del fin de las tradicionales titulaciones universitarias; por primera vez nuestra universidad no ofertará plazas de nuevo ingreso para las titulaciones de Diplomatura o Licenciatura. Los estudios de Grado, cuyas primeras experiencias datan del curso 2008-2009, se extenderán por todas las universidades. Se culmina así la primera etapa de una transformación de transcendentales repercusiones, pues se cuestionan los actuales roles y funciones de la universidad, de su profesorado y de la finalidad y el sentido de los estudios que ofrece.

Los estudios de Grado deberían servir para fomentar el aprendizaje autónomo de los estudiantes, para desarrollar la función tutorial y la evaluación formativa, para sentar las bases del aprendizaje permanente y ofrecer la posibilidad de trabajar en grupos más reducidos que den pie a una enseñanza más personalizada.

Consecuentemente, debería aparecer un cambio metodológico que permita el paso del aprendizaje rutinario al estratégico, de la enseñanza transmisiva al aprendizaje innovador, de una formación meramente disciplinar a otra centrada en lo académico, en lo profesional y en lo vital y la puesta en práctica de una metodología capaz de establecer una conexión entre la teoría y la práctica.

Sin embargo no puede desconocerse el contexto en que se desarrollan los nuevos estudios de Grado. La hegemonía del pensamiento neoliberal establece como natural que la universidad esté sometida a los intereses de la economía y del mercado y sirva para fomentar la competitividad. La excelencia de la que se habla con mayor frecuencia es una excelencia económica o tecnológica, no didáctica ni humana.

Por otra parte, la crisis económica ha venido a reafirmar el principio omnipresente del “coste cero” o incluso del “menos algo” para poner en marcha una reforma de las titulaciones que implica también mayores y mejores recursos.

En este escenario, parece conveniente detener la mirada en el proceso de implantación de los nuevos estudios de Grado y recoger en este monográfico evaluaciones que se hayan realizado sobre los mismos, abarcando una amplia variedad de perspectivas: el análisis de los procesos de enseñanza-aprendizaje en estas titulaciones, el sentido y la finalidad de las mismas, las distintas estructuras organizativas y de coordinación que se hayan adoptado, la contribución a la utilidad social de los nuevos estudios, las innovaciones metodológicas que se hayan puesto en marcha, el grado de participación y de valoración de estos estudios por la comunidad universitaria, etc.


NORMAS EDITORIALES



FECHAS IMPORTANTES

- Día 1 de noviembre de 2010: Inicio del plazo para la recepción de los originales.

- Día 1 de abril de 2011: Cierre del plazo para la presentación de originales

- Meses de mayo y junio de 2011: Envío a los autores de los informes de los evaluadores y decisión sobre los trabajos que se incluirán en el monográfico.


ENVÍO DE ARTÍCULOS

Las personas interesadas en publicar sus trabajos en este monográfico deberán enviarlos a través de la página OJS de la REIFOP (Pulsar aquí para acceder a ella).


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