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Utopías (Mario Benedetti)
















Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías
Cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza


Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea


Cómo voy a creer
que el horizonte es frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada.

Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía global en Educación Infantil. En línea a texto completo






Palomero Fernández, Pablo (2014). Guía didáctica. Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía global en Educación Infantil. Asamblea de Cooperación por la Paz. Madrid: Graficlara Artes Gráficas, 136 pp. 





























Fondón Ludeña, Anabel; Gómez Quintero, Juan David; López Ramos, Víctor María; Neila Boyer, Isabel; Remacha Fernández, María; Robayo Zambrano, Dalila (2014). Informe diagnóstico. La pertinencia de la Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía global en el segundo ciclo de Educación Infantil en Aragón y Extremadura. Asamblea de Cooperación por la Paz. Madrid: Graficlara Artes Gráficas, 123 pp. 

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Ambas publicaciones cuentan con la colaboración de la Cooperación Española a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).




Tagore: Sobre la Casa de la Paz, la escuela experimental fundada en 1901 por el poeta


Tú, que no sé quien eres; tú que lees estos versos míos que tienen ya cien años, oye:

No puedo ofrecerte una sola flor de todo el tesoro de la primavera, ni una sola luz de estas nubes de oro. Pero abre tus puertas y mira, y toma, entre la flor de tu jardín, el recuerdo oloroso de las flores que hace cien años murieron.

¡Y ojalá puedas sentir en la alegría de tu corazón la alegría viva que esta mañana de abril te mando, a través de cien años, cantando dichosa!

(Tagore, El Jardinero)


Releía hace unos días "El Jardinero", de Rabindranaz Tagore, concretamente una versión de Edimat Libros (2006), en la que algunos de sus poemas están abreviados y otros son tan sólo paráfrasis, versión que viene precedida por un texto introductorio de Ivana Graciela Mollo.

Fue esa introducción la que me hizo volcar la mirada de nuevo sobre "Santiniketan, la Casa de la Paz", la institución escolar (hoy universidad) fundada en 1901 por Tagore, el premio nobel de literatura que llenó toda su obra de mística y poesía, y que sintió la necesidad de renovar el sistema educativo de su tierra, la India, convencido como estaba de que "Para extirpar cualquier mal social hay que llegar a la raíz del mismo, y la única forma de lograrlo es educar al pueblo.”

He dicho en alguna otra ocasión que hay escuelas que son las mejores escuelas del mundo, y "La casa de la paz" ("La morada de la paz", "Santiniketan"), ha sido una de ellas.

Efectivamente, tal como señala Sánchez Lihón (2009) "Hay escuelas que en el mundo alcanzaron a tener brillo y fulgor de leyenda como la de Yasnaia Poliana, del escritor y guía espiritual de Rusia, León Tolstoy. Otra es la escuela de Shantiniquetán, que significa “Morada de paz” y que fundó aquel apóstol y visionario como fue el poeta de origen bengalí Rabindranath Tagore" (Pulsar aquí para acceder a la cita).


Si Tagore decía que “Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando”, yo creo necesario seguir haciendo visibles escuelas como la suya, darlas a conocer a maestros y profesores durante sus procesos de formación inicial y permanente, para que se inspiren en ellas. Es por ello que voy a reproducir aquí algunos párrafos que tomo en préstamo de Vittorino Veronese (1), Satyajit Ray (2) y Ilumayun Kabir (3), tres autores que participan con sus correspondientes artículos en una monografía titulada "Tagore, una voz universal", publicada en El Correo (UNESCO) allá en diciembre de 1961.


A ellos les cedo la palabra

Filósofo, educador, novelista, poeta y pintor, Rabindranaz Tagore (el poeta de la paz) es, sin disputa, una de las figuras máximas de los tiempos actuales. No sólo se le distinguió con el Premio Nobel de Literatura, que es un honor singular, sino también con el otro, menos espectacular y todavía más precioso y significativo, de que fueran escritores de una jerarquía similar a la suya los que tradujeran su obra a diversos idiomas, escritores que ganaran también, por derecho propio, el Premio Nobel, como André Gide y Juan Ramón Jiménez.

En 1901, Rabindranaz cumplió cuarenta años. La colección de poemas y obras teatrales por él escritas –ya copiosa- se había reunido en un solo volumen en cuyos 21 grandes capítulos figuraba Sonar Tari, su primera obra maestra de verdad. En ese año ocurrió en su vida un acontecimiento de distinto género. Un año después de su nacimiento, su padre había comprado una propiedad en Bolpur, en un distrito de la Bengala occidental llamado Birbhum. La propiedad se puso en manos de una junta de síndicos, especificando el acta de cesión que el lugar debía dedicarse a meditar sobre el Supremo Ser Informe. De acuerdo con los deseos de Maharshi, se había construido ya un lugar de plegaria y un templo para el culto, junto al cual se levantaba también una residencia llamada la “Casa de La Paz”, Santiniketan. Rabindranaz, a quien preocupaba la educación de sus hijos, decidió realizar allí un experimento, iniciando una institución muy distinta de todas las de la época y, desde luego, de las escuelas que habían constituido la pesadilla de su niñez.


Tagore creyó que la educación es la base de la sociedad y que los maestros de hoy son los árbitros del destino de la sociedad de mañana. Cómo se preparan los hombres; qué ideales absorben; qué carácter llegan a tener; qué conocimiento se les imparte; cuáles son las disciplinas de que se les hace objeto; en qué forma se moldea su personalidad; he aquí las cosas que, en última instancia, deciden el destino del mundo, pensó el maestro.

Tanto en la teoría como en la práctica, Tagore fue un revolucionario de la educación. Su experiencia personal, que le llevó a dejar la escuela cuando era todavía un niño, le convenció de que la rutina docente, y especialmente la aburrida imposición de textos y temas que no interesan al niño, es más un obstáculo que una ayuda para el desarrollo del espíritu de éste, y supo ver que no es así como florece la mentalidad infantil. Por experiencia propia, Tagore se convenció de que una educación formal divorciada de la vida social y de las tradiciones culturales de un país y, lo que es más importante, privada de todo contacto con la naturaleza, acababa por ser para el niño una carga insoportable.

Como maestro sostuvo especialmente que la educación debe permitir que el niño se desarrolle en el marco de la naturaleza, por hallarse también firmemente persuadido de que la extensión de la tierra y la del cielo, el silencio de la noche y la promesa de la mañana, la belleza de los astros y el brillo del sol deben penetrar y afectar la personalidad del niño. Pensaba que, gradualmente, todas esas cosas tienen que convertirse en una parte de nuestro ser, para que nuestro carácter acuse la misma armonía que se encuentra en el mundo de fuera.

Tagore sabía, desde luego, que en la vida hay siempre choques y conflictos, pero sostenía al mismo tiempo que hay una armonía más grande de las cosas en la que esos choques y conflictos encuentran siempre reconciliación. El hombre debe luchar por lograr una armonía similar entre las facultades de que está dotado. El poeta enseñó que había que cultivar el intelecto junto con las emociones y la volición, y que todos esos aspectos de la vida interior del hombre debían desarrollarse armónicamente.

Tampoco creyó nunca en fórmulas de educación estrechas o rígidas. En su sistema, concebido en términos humanos amplios, el arte ocupaba un lugar definido junto a las matemáticas y a la ciencia. Y fuera de postular el desarrollo armónico de todos los aspectos de la personalidad del niño, fue, entre los reformadores de la educación, uno de los primeros en hacer hincapié en la actividad como principio esencial de aquellos.

Muchos de los ideales que sustentó han sido también los ideales de los que pensaron este problema en todos los lugares del mundo, pero el aporte especial del poeta indio consistió en la importancia que daba en su plan al equilibrio, a la armonía, al desarrollo de todos los aspectos de la personalidad humana. Si uno solo de esos aspectos quedaba enterrado –pensaba Tagore- la perspectiva general que un hombre o una mujer pueden tener de la vida se verá torcida. Para él la belleza tenía que ser de orden moral, y la moral penetrada por un sentido cierto de la belleza. Los fines a que debía dedicarse toda vida humana eran la verdad, la bondad, la belleza, y el propósito de la educación preparar a hombres y mujeres para buscar, reconocer y alcanzar esas tres cosas.

Santiniketan quedó establecido como escuela en 1901. Tagore comenzó con una docena escasa de discípulos, uno de los cuales era su propio hijo, cosa natural porque como educador no era uno de esos políticos que hablan mucho de los sistemas nuevos pero que envían a sus hijos a escuelas tradicionales. El hijo del reformador fue a Santiniketan porque su padre creía en esa escuela, pero varios de los demás alumnos concurrieron a ella por no haberse podido adaptar a otras. En un comienzo, los inscritos en la escuela de Tagore eran a veces los niños de los que su familia no hacía mucho caso o no esperaba mucho de ellos, y sin embargo esos mismos niños han llegado a figurar entre los hijos más distinguidos de la India contemporánea.

Tagore creía que cada hombre o cada mujer llevan en si la simiente de lo divino; que en cada ser humano hay una posibilidad de grandeza y que todo está en saber desarrollar sus potencialidades. Santiniketan ha justificado esa convicción, demostrando que si la forma de encarar la educación es imaginativa y es la que corresponde a ese hombre o a esa mujer, y si se cuenta con un espíritu como el de Tagore para inspirar y guiar al alumno, no hay alturas a las que éste no pueda llegar.

Estos son los ideales que Tagore predicó en el terreno de la educación: el ideal de la armonía entre los diferentes temas; el de la armonía entre todos los aspectos de la personalidad, insistiendo entre esos aspectos en las emociones, el intelecto y la volición; por último, el ideal de una armonía entre el hombre y la naturaleza. Estos ideales de Tagore son actualmente principios comunes y corrientes en el mundo de la educación. Y es por ello que a Tagore hay que rendirle homenaje como a uno de los más grandes innovadores en ese terreno.

Tagore no creyó tampoco en la conformidad ciega y protestó toda su vida contra lo que dio en llamar Achalayatan, o sea la institución que se hace paralítica, la costumbre que queda anticuada, la creencia que se convierte en letra muerta. Las escuelas que no permiten el libre desarrollo de la mente eran prisiones para él; sólo por medio del cambio, sólo marchando hacia delante, pensaba, pueden mantenerse los valores del espíritu.

Finalmente, una de las cosas de que se enorgullece la India moderna es el programa de “Desarrollo de las comunidades”, que para las aldeas indias ha sido un símbolo de esperanza. Este programa de reconstrucción rural emprendido por la India, y que bajo el mismo nombre se ha llevado a cabo en otros muchos lugares del mundo, es el resultado directo de las enseñanzas de Tagore. Fue en Santiniketan, en su escuela experimental, donde el poeta y educador trazó el primer plano de reconstrucción de la aldea rural.
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Un Sócrates, un Kalidasa (ese poeta hindú del siglo V que dejó escrito que "Las grandes almas son como las nubes: recogen para repartir") o un Rabindranaz Tagore son raros, aún dándose las circunstancias más favorables; pero impártase a un hombre o mujer cualquiera la educación que le conviene y póngaselo en el ambiente que necesita y ese hombre se transformará en un miembro de la comunidad tan creador como útil a ésta, contribuyendo a la vida de la misma en la misma medida en que recibe aporte de ella; un ciudadano, en suma, del que cualquier país puede sentirse orgulloso.

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Referencias

(1) Vittorino Veronese (1961). Homenaje a Tagore en Bombay. En "Tagore, una voz universal", Monografía publicada en El Correo, UNESCO, Año XIV, p. 4 (Pulsar aquí para acceder al artículo a texto completo).

(3) Ilumayun Kabir (1961). Alumno rebelde y educador revolucionario. En "Tagore, una voz universal", Monografía publicada en El Correo, UNESCO, 1961, Año XIV, pp. 12-15 (Pulsar aquí para acceder al artículo a texto completo).

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Para saber más


Paz Rodríguez, José (2002). Tagore y su relación con el movimiento europeo de la escuela nueva. Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, 47

Argüello Scriba, Sol (2004). Rabindranath Tagore y sus ideales sobre la educación. Educación 28 (2), pp. 75-90 (Pulsar aquí para acceder al artículo a texto completo)

Paz Rodríguez, José (2005). Tagore, un precursor de la nueva educación en la India. Recre@arte, 3 (pulsar aquí para acceder al artículo a texto completo)

Paz Rodríguez, José (2008). Robindronath Tagore e Galiza, La Región (7/8/2008) (Pulsar aquí para leer el artículo a texto completo)

Hernández, Inmanol (2008). La biblioteca privada del ourensano José Paz sobre la obra de Tagore se exhibirá en la India. La Región (21/9/2008) (Pulsar aquí para leer el artículo a texto completo)

Paz Rodríguez, José (2010). Tagore, Leonardo de Vinci del Siglo XXI. La Región (7/8/2010) (Pulsar aquí para leer el artículo a texto completo)



(Tagore: 7/5/1861 - 7/8/1941)

Otro mundo es posible: Severn Suzuki, la niña que silenció a la ONU


Severn Suzuki, una niña natural de Vancouver (Canadá), fundó a sus ocho años, siendo alumna de educación primaria, la "Organización Infantil del Medio Ambiente" (Environmental Children's Organization - ECO), integrada por un grupo de niños dedicados a enseñar a otros niños y jóvenes diferentes cuestiones relacionadas con el medio ambiente.

En 1992, a la edad de 13 años, esta niña recaudó dinero, junto con los miembros de la ECO, para asistir a la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo celebrada por la ONU en Río de Janeiro.

Allí pronunció un breve discurso, estremecedor y crítico, que dejo boquiabiertos a los líderes mundiales reunidos en aquel lugar y momento. El vídeo de este discurso se puede ver, subtitulado en español, pulsando sobre estas líneas (pulsar aquí).

Licenciada en biología evolutiva y ecología por la Universidad de Yale, Severn Suzuki continúa actualmente en la lucha contra el cambio climático. Gran activista ambiental y conferenciante a nivel internacional, ha participando en la comisión asesora de Kofi Annan para cuestiones de medio ambiente y en diferentes proyectos medioambientales.

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A continuación el texto íntegro (traducido al castellano) del discurso de Severn Suzuki ante la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992:


"Hola, soy Severn Suzuki y hablo por ECO (Environmental Children’s Organisation), Organización Infantil del Medio Ambiente. Somos un grupo de niños de 13 y 14 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo.

Recaudamos nosotros mismos el dinero para venir aquí, a cinco mil millas, para deciros a vosotros, adultos, que tenéis que cambiar vuestra forma de actuar. Al venir aquí hoy, no tengo una agenda secreta. Lucho por mi futuro.

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo, cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol debido a los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar a Vancouver, mi hogar, con mi padre hasta que hace unos años encontramos un pez lleno de cánceres. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desvaneciéndose para siempre.

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletas de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.

¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

Todo esto ocurre ante nuestros ojos y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy solo una niña y no tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.

No saben como arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben como devolver a los salmones a aguas no contaminadas. No saben como resucitar un animal extincto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben como arreglarlo, por favor, dejen de romperlo.

Aquí, deben ser delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad sois madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos, y todos vosotros sois el hijo de alguien.

Aún soy solo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco billones de miembros, de hecho por treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.

Aún soy solo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.

En mi rabia no estoy ciega, y en mi miedo no estoy asustada de decir al mundo como me siento.

En mi país derrochamos tanto… Compramos y despilfarramos, compramos y despilfarramos, y aún así así los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder parte de nuestros bienes, tenemos miedo de compartir.

En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos soprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de esos niños nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropas, medicinas, hogares y amor y afecto”.

Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué somos nosotros, que lo tenemos todo, tan codiciosos?

No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda, que podría ser uno de esos niños que viven en las favellas de Río; que podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; una víctima de la guerra en Oriente Medio o un mendigo en India.

Aún soy solo una niña y se que si todo el dinero gastado en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, qué lugar maravilloso sería la Tierra.

En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y no ser codiciosos.

¿Entonces por qué salen fuera y se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?

No olviden por qué asisten a estas conferencias, lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: “todo va a salir bien”, “esto no es el fin del mundo” y “lo estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Pero no creo que puedan decirnos eso más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: “Eres lo que haces, no lo que dices”.

Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches.

Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Os desafío: por favor, haced que vuestras acciones reflejen vuestras palabras. Gracias".

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Aulas para educar en la solidaridad


Se trata de un gesto simbólico, pero que pone de manifiesto el compromiso con los valores de igualdad, solidaridad y defensa de los derechos humanos. Las 23 aulas de la
Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Burgos
llevarán los nombres de mujeres y de hombres que han destacado a lo largo de la historia por su compromiso con la tarea de construir un mundo mejor.

Profesores, alumnos y personal de administración y servicios han elegido 23 nombres de los 60 que propusieron los profesores Asunción Cifuentes y Antonio Fernández Sancha, del
Aula de Paz y Desarrollo (UBU), entidad impulsora de este
proyecto junto con el Centro de Cooperación de la Universidad de Burgos.

Los nombres elegidos son Zakia Zaki, Esther Chávez, Aung San Suu Kyi, Paulo Freire, Chico Mendes, Oscar Romero, Clara Campoamor, María Soriano, Victoria Kent, Vicente Ferrer, Ángel Riviere, Pau Casal, Ana Frank, Teresa de Calcula, Rigoberta Menchú, Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King, Hellen Keller, María Montesori, Rosa Luxemburgo, Primo Levi y Oliver Sacks.

La intención es completar este primer paso con la publicación de cien biografías de personajes relevantes en la defensa de los derechos humanos, biografías que serán realizadas por alumnos bajo la tutela de cien profesores; y extender el proyecto Aulas solidarias al resto de las facultades de la Universidad de Burgos.



aulas


Imagine: Todo un canto a la paz en tiempos de crisis, guerras y violencia, y todo un homenaje a la educación inclusiva



Imagine

Imagina que no existe el Cielo
es fácil si lo intentas
sin el Infierno debajo nuestro
arriba nuestro, solo el cielo

Imagina a toda la gente
viviendo el hoy...
Imagina que no hay países
no es difícil de hacer
nadie por quien matar o morir
ni tampoco religión
imagina a toda la gente
viviendo la vida en paz...

Puedes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día te unas a nosotros
y el mundo vivirá como uno

Imagina que no hay posesiones
quisiera saber si puedes
sin necesidad de gula o hambre
una hermandad de hombres
imagínate a toda la gente
compartiendo el mundo

Puedes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día te unas a nosotros
y el mundo vivirá como uno

La universidad de la convergencia: crisis y oportunidad


危机 - 机会

Los chinos representan la palabra crisis con un ideograma que une los símbolos de peligro y oportunidad. De ahí que uno de sus proverbios señale que
"En el corazón de cada crisis se esconde una oportunidad."

Cuando las personas o las instituciones logran descubrir el secreto de encontrar las oportunidades en las crisis, salen transformadas positivamente y terminan resurgiendo como el Ave Fénix de la leyenda egipcia: aquel hermoso pájaro que, después de ser consumido por las llamas, resurgió de sus propias cenizas y volvió a volar victorioso hacia Heliópolis, la Ciudad del Sol.

La mixtura entre el célebre proverbio chino y la bella leyenda egipcia no sólo pone en evidencia un paradigma emergente (como sugiere el título del libro de Ervin Laszlo "La gran bifurcación. Crisis y oportunidad: anticipación del nuevo paradigma que está tomando forma"), sino que nos enfrenta directamente a la radical capacidad de los seres humanos para resistir y reconstruirse, ya recogida desde la antigüedad en narrativas, mitos, leyendas y proverbios.

Todo lo anterior viene a colación de la Universidad de la Convergencia:

Nos preguntamos a qué proyecto debe contribuir el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, si al proyecto de un mundo sin valores, insolidario y sometido a los valores del mercado; o al proyecto de un mundo aún por hacer, de otro mundo posible, inclusivo, tolerante, justo, pacífico, solidario, intercultural y cimentado en los mejores logros del ser humano a lo largo de su historia...

Y respondemos que frente al proyecto de una universidad de los mercaderes, competitiva, economicista, neoliberal y obsesinada con la meritocracia y con el mercado, la oportunidad alternativa de una gran red solidaria de universidades, capaz de dar respuesta colectiva a las grandes necesidades sociales, locales y globales de la humanidad.

Nos preguntamos si no estaremos perdiendo de nuevo el carro de la historia, ahora que nos quieren domesticar con un discurso técnico que concibe al hombre nuevo como un individuo esencialmente económico y privado.

Y respondemos que en el corazón de cada crisis se esconde una oportunidad. La oportunidad en este caso de un modelo centrado en la formación de profesionales complejos, críticos, reflexivos, solidarios, autónomos y atentos a la dimensión emocional.



Los prosistema






Los prosistema
JOAQUÍN SÁNCHEZ

Utilizando esta crisis que ellos mismos han provocado, quieren privatizar los servicios públicos para mercantilizar la sanidad, la educación y todo lo que se ponga por delante...

Es llamativo que siempre se hable de los antisistema y se haga de una manera peyorativa y casi siempre vinculándolos a la violencia. Este simplismo, además de falso es interesado, porque se pretende desprestigiar a muchísimos colectivos y personas que [...] somos antisistema y queremos un mundo distinto, bastante distinto al que tenemos.

Los prosistema están destruyendo nuestro planeta, que si no se cambia de rumbo, tiene los días contados. Nuestro planeta no aguanta esta actividad productiva y consumista que sólo sirve para enriquecer a una minoría.

Los prosistema están destruyendo la vida de muchas personas en aras al máximo beneficio. En nuestro planeta mueren de hambre al día 70.000 personas, de las cuales unos 35.000 son niños; hay 1.100 millones de hambrientos en el mundo; son mil millones los desempleados en el mundo; hay 3.000 millones de personas que carecen de acceso a servicios sanitarios mínimos; trece millones de personas mueren al año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y el cambio climático…

La respuesta está en el viento... Hacia una escuela de paz a través de una cultura de la comunicación



Traemos hoy al blog el Editorial del número 22 (abril de 1995), de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, en el que publicábamos un monográfico titulado "Educación para la paz". Para hablar de este asunto recurriremos también a músicos y poetas, y nada mejor para ello que la mítica canción de Bob Dylan: "La respuesta está en el viento". Estábamos en 1962, en plena guerra de Vietnam, y soplaban, como ahora, vientos de crisis, de desamor y de violencia... Bob Dylan tenía por aquel entonces 21 años, y compuso "Blowin' In The Wind", todo un canto a la compasión, a la paz y a la libertad. Una canción emblemática, un poema de profundo impacto social, un pozo de riqueza que hoy sigue plenamente vigente...


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La respuesta sopla en el viento (Bob Dylan)

¿Cuántos caminos debe recorrer un hombre
antes de que le consideréis un hombre?
Sí, ¿cuántos mares debe surcar una paloma blanca
antes de que ella duerma sobre la arena?
Sí, ¿cuántas veces deben las balas del cañón volar
antes de que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.
¿Cuántas veces debe un hombre alzar la vista
antes de que pueda ver el cielo?
Si, ¿cuántas orejas debe tener un hombre
antes de que pueda oír gritar a la gente?
Sí, ¿cuántas muertes serán necesarias hasta que él comprenda
que ya ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.
¿Cuántos años puede una montaña existir
antes de que sea arrastrada al mar?
Si, ¿y cuántos años pueden algunas personas existir
antes de que se les permita ser libres?
Sí, ¿y cuantas veces puede un hombre volver su cabeza,
fingiendo simplemente que no ve?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.


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Editorial del número 22 (abril 1995), de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado


El monográfico del presente número, dedicado a la educación para la paz, nos sirve como anillo al dedo para tratar, en este editorial, de un tipo de escuela por el que esta revista ha venido abogando desde los inicios de su fundación. Nos referimos a una escuela todavía por llegar a nuestros ámbitos: la escuela de la comunicación, de la participación, del diálogo, de la crítica constructiva y de la lucha por la transformación de la sociedad en otra de tales características, donde el estilo educativo anteriormente enunciado no se dé de cachetes con la realidad sociocultural. En el año internacional de la tolerancia propuesto por la UNESCO, se necesita reflexionar por una escuela que sea capaz de ser tolerante con los "otros", e intolerante con cualquier clase de injusticia. Para entender el significado de lo que queremos expresar, bien podríamos repasar las tres corrientes educativas que han cruzado las aulas escolares desde principios de siglo: la moderna, la postmoderna y la actualmente llamada cultura de la comunicación.

"El discurso escolar de la modernidad" nace de la mano de una humanidad segura de sí misma, confiada en la eficacia de la ciencia y de la tecnología. La escuela de la modernidad es uniforme y racionalista, unidimensional y experimentalista, busca la eficiencia por encima de la ética y de la moral, es pragmatista y se limita a preparar para el empleo laboral a los alumnos. El proyecto curricular se fundamenta en el enfoque unitario de los saberes. El Estado será quien ordene las orientaciones pedagógicas y tanto alumnos como maestros deben acatar sin rechistar lo acordado en instancias superiores y externas al centro escolar. La violencia del autoritarismo es el polo opuesto a una escuela de paz donde la coacción y la imposición no se admiten como normas de comportamiento, por estimarse antieducativas y opuestas a la verdadera condición humana. La escuela estatal o confesional, según los diversos momentos históricos, es el modelo del discurso modernista de la educación.

Pero la enseñanza de la historia ha demostrado que los niños no son mimbres a quienes se les puede domar al antojo de los domesticadores. La libertad, tarde o temprano, reivindica sus derechos. Han caído los grandes dogmas defendidos a golpe de espada y de decretos. Las cosmovisiones unitarias y las filosofías nacistas desembocaron en estruendosas catástrofes bélicas que recuerdan las masacres de la primera y segunda guerras mundiales. Campos de concentración, genocidios salvajes, xenofobia injustificada, costumbres militaristas han demostrado la falsedad y la hipocresía de aquel discurso educativo modernista que en nombre de la razón, hundía al ser humano en un pozo de servidumbre y de miserables injusticias. La educación para la paz había fracasado por "nonata". Aquellos "ilustres" disertadores del poder y de la intransigencia no fueron capaces de introducir los valores pacifistas en el aula.

La reacción no se hizo esperar. Otro discurso educativo anida en la escuela de la pura evasión o del "laisser faire", en la escuela del ingenuo puerocentrismo, sin matices, que deviene en la tiranía del capricho. La "escuela postmodernista" prescinde de marcar un rumbo a la nave educativa, porque no existe una única meta ni existe norte alguno hacia donde encaminar unos objetivos, inadmisibles para quienes están hastiados de órdenes y de constatar los fracasos de la "omnisciente razón instrumental". El postmoderno prefiere la fragmentación y el navegar a la deriva, la errónea neutralidad y el presente disfrute del placer de los días. Corazón contra razón, sentimiento frente a racionalidad, la escuela postmodernista se encuentra sin valores y no cree en programas ni en contenidos estipulados. Todo vale en la enseñanza, porque nada vale el esfuerzo de unos educadores que se encuentran perdidos ante la infinita oferta de menús, de información, de mensajes y de anuncios incitadores en una informatizada sociedad consumista. Tampoco este discurso ha logrado armonizar al hombre. Tampoco este modelo de educación ha introducido en las aulas la paz, pues el cansancio prendió en las carnes de los educandos y ni éstos ni sus educadores se han sentido satisfechos consigo mismos, ni los unos con los otros. Disarmonía, discordias y, a la postre, el mismo rostro guerrero que en un alarde de armamentismo y de carreras por competir ha producido el desasosiego psíquico, social y ambiental. La ausencia de paz estructural o de paz positiva ha dejado a la escuela vacía de justicia y de entusiasmo por luchar en su búsqueda. Nuevo fracaso de la educación pacifista que será examinada, más adelante, por los cinco capítulos que constituyen el monográfico de este número.

Ante el panorama de los dos discursos anteriores, asistimos hoy a la elaboración de una nueva manera de hacer escuela. No quiero decir que este modelo de educación haya sido conseguido ya, sino que hacia él tendemos muchos educadores. En efecto, buscamos una escuela democrática y crítica donde el alumno y el profesor aprendan a dialogar sobre los problemas que afectan al mundo y donde la finalidad del mutuo esfuerzo se encamine hacia la reconstrucción de una "cultura de la comunicación". Se trata de un discurso educativo complejo por sistémico, ético, ecológico, e intercultural, comprometido con la realidad social y dispuesto a cambiar las situaciones no ajustadas a la justicia social. El centro escolar adquiere la importancia de un sistema entre sistemas, influido por todos los costados desde el exterior económico, social, cultural y político. Los educadores son conscientes de que no son los únicos agentes que modulan la imagen del educando, más bien se consideran como coeducadores dentro de un ambiente pluridimensional. A ellos les corresponde poner su grano de arena junto a otras muchas influencias. Esta escuela comunicativa enfatiza por igual la razón y el corazón o, lo que es lo mismo, la reflexión racional y las razones afectivas. Resulta, así, una escuela metacognitiva que intenta unir el planteamiento científico con el filosófico en un tratamiento metodológicamente interdisciplinar que sabe relacionar las ciencias con las letras, superando así la escisión entre la racionalidad científica y ética. Los defensores de este paradigma escolar del diálogo creen poder presentarse como una síntesis entre el discurso moderno y el postmoderno, en cuanto a través del diálogo se contempla la unidad del acuerdo y la pluralidad de diferentes opiniones. La paz se manifiesta en los valores enunciados en este tercer modelo de escuela. En efecto, el respeto, la tolerancia, la armonía, la lucha, la resolución no violenta de los conflictos, la autoestima, la justicia social, el talante lúdico y una actitud positiva ante la vida son valores pacifistas que, al mismo tiempo, se avienen perfectamente con la cultura de la comunicación. Todavía no hemos comprobado empíricamente si como consecuencia de este discurso crítico-comunicativo, ha entrado la paz en la escuela; pero lo que sí sabemos es que los esfuerzos de las mejores mentes pedagógicas seguirán trabajando para profundizar en esta línea y que desde aquí abogamos por la creación de un gran movimiento de educadores pacifistas que hagan realidad estos deseos.

El Consejo de Redacción de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado



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Editorial de "Educación para la paz", monográfico coordinado por Martín Rodríguez Rojo. Se publicó en el número 22 (abril de 1995), de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado.