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¿Por qué amo las redes sociales? Vida social de jóvenes en red


RIFOP 71 (25.2). Agosto 2011. Diseño de portadas Jose Palomero (Pulsa aquí para acceder a su sitio web: http://www.josepalomero.com/portfolio/aufop/






























José Luis Villena Higueras y Elvira Molina Fernández (2011). ¿Por qué amo las redes sociales? Vida social de jóvenes en red / Why do I love social networks? Youngsters’ social life on the web. En Juan Bautista Martínez Rodríguez (Coordinador): "La educación democrática en los nuevos escenarios ciudadanos". Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 71 (25.2) Agosto 2011, 159-173 (ISSN 0213-8646).

Accede, pulsando aquí, al texto completo de toda la monografía: "La educación democrática en los nuevos escenarios ciudadanos"


Las redes sociales constituyen un espacio de encuentros y singularidades para buena parte de la juventud española. Su irrupción está generando un gran debate, más o menos enfocado, sobre limitaciones, potencialidades, sinergias o problemáticas. Ante la profusión de elementos para el debate “desde arriba” (o quizá más bien “desde fuera”), nuestra aportación ha buscado adentrarse en la concepción que los jóvenes participantes tienen sobre las redes y su acción y desarrollo en las mismas. El fundamento indagador ha sido el máximo respeto en el procedimiento, posibilitando una toma de decisiones compartida en proceso evolutivo y evitando en lo posible sesgos distractores.


Why do I love social networks? Youngsters’ social life on the web

Social networks are a place for meetings and singularities for much of the Spanish youth. their emergence is generating an important debate, more or less focused, on constraints, potential synergies, or problems. given the plethora of items for discussion "from above" (or perhaps rather "from outside"), our contribution has sought to delve into the concept that the young participants have of the networks and their action and development in them. The underlying reseach premise has been utter respect throughout the process to allow for a shared decision-making process of evolution and to avoid possible distracting biases.


“¿Y por qué quieres saber por qué me gusta Facebook? 
Es mi espacio, no una rata de laboratorio”.

(Estudiante de 2º de Magisterio - Educación Primaria)



1. Querer ver a través de la red las redes sociales

Frigyes Karinthy, mordaz literato húngaro, planteó en 1930 un visionario pensamiento (teoría, elucubración, según la mirada): cualquier persona en nuestro mundo puede relacionarse con otra con tan solo cinco personas intermediarias.  El fundamento es que cada nuevo eslabón de la cadena produce un crecimiento exponencial del número de personas conocidas o conectadas, dando el hipotético privilegio a la persona que inicia la cadena a difundir de este modo su mensaje, gracias también al desarrollo y avance tecnológico. Lo que posteriormente se adaptaría y denominaría “Teoría de los Seis Grados de Separación”, saltó desde el modesto cuento Chains de Karinthy a la esferas de la ciencia (sociología, matemáticas, física, informática...) durante el siglo XX y también a la televisión y al cine hace un par de décadas, además de generar varios videojuegos. Resultaba verdaderamente estimulante el reto de intentar demostrar que podía ser cierto. 

El caso es que, basada en aquella idea y quizá sin tanta disquisición, Internet posibilitó el algoritmo de la aplicación de éxito que suponen las redes sociales, abriendo una ventana con una potencialidad aún por definir en el “ciberespacio”, dominado hasta esta irrupción por canales de contacto que hoy pueden resultar rudimentarios como el uso del chat (MAYANS, 2002). Nadie parece en disposición de perder la oportunidad de comprender o abrir el camino de la interpretación más definitoria, apropiándose de cierta forma de cuotas de representatividad en el discurso global, gracias a la eclosión de las redes sociales. Pero el prurito está generando un ingente debate de muy diverso signo, donde se entremezclan las aportaciones más conspicuas con posicionamientos frágiles y desenfocados, muchas veces con afán de hallar la piedra filosofal, como desde el inicio de la era Internet (HINE, 2000, 9-11). 

Pero en ese maremágnum deben existir algunas constantes que nos permitan en nuestro ámbito entender primero los pilares del proceso y, en su caso y posteriormente sin celeridad, los posibles usos didácticos para la educación contemporánea, sin obligar a las redes sociales a ser lo que puede que no sean. En nuestra intención, conocer acudiendo a la fuente que consideramos la esencial: un grupo de jóvenes. Así, teniendo la oportunidad de trabajar y aprender con el alumnado de la Facultad de Educación de Melilla, asumimos un tránsito para proyectar de una manera aplicada (en clave de redes sociales) el discurso de Lévy (2004, 94-99) sobre identidades, identidad de pertenencia, más allá de la territorialidad, en la búsqueda de lo que se sabe, principalmente sobre sí, y también hasta dónde queremos saber. O, de ser posible, adentrarse en el “imaginario instituido” (CASTORIADIS, 2003;
TIRADO y DOMÈNECH, 2006) centrado en un grupo concreto y singular, nutriendo el avance con trabajos elaborados o recogidos en aportaciones como las de Horst, Herr-Stephenson y Robinson (2009), Markham (1999), Buckingham (2008) o Ahn (2011).

El propósito, declarado, consiste en potenciar un proceso reflexivo, consciente y autogestionado en el grupo de jóvenes, sin que el presente informe por nuestra parte haya pretendido ser el destino final y, por supuesto, sea lo que lo justifica u otorga el mérito que pudiera corresponderle.

2. La investigación: adentrarse desde el interior

El fundamento de la idea, entonces, fue invitar a los estudiantes a poder pensar su acción en las redes sociales, generar un proceso acompañado de interrogación colectiva, puesta en valor, análisis en su caso (tanto del significado compartido por el grupo como de interpretación de la actividad de otras personas), etc. Toda la acción debía partir de las decisiones del grupo, anclando con ello la validez a mantener el máximo grado de significatividad y relación con las percepciones de quienes participaron. Para ello, primigeniamente, definimos solamente algunas constantes:


• El desarrollo de la iniciativa se centraría, en un primer lugar, en cuestionarse por la oportunidad de socializar la concepción que tenían sobre las redes sociales, con vocación tanto de interpretarse en la acción, como de darse la opción de generar conocimiento. Superando acciones meramente reduccionistas (aspectos cuantitativos de uso o ingreso, perfiles de usuarios...), el enfoque intentaría sondear la filia mayoritaria entre los jóvenes por las redes sociales, en su caso alguna fobia, desde una perspectiva comprensiva y global: “¿Por qué amo (apasionadamente) las redes sociales?”

• En su caso, establecer de forma consensuada los espacios, tiempos, procedimientos e instrumentos de indagación, aunque hubiera que considerar el difícil equilibrio entre los preceptos científicos y la legitimidad del proceso. 

• Posibilitar la generación, tras finalizar la recogida de datos, de textos
contextuados que estuvieran a disposición de todo el grupo, para poder ser analizado, utilizado o expuesto por cualquiera. Tal es el caso del presente artículo, que no deja de ser más que una mirada final sobre el proceso por nuestra parte, pero que no constituye por ello una apropiación excluyente de la reflexión generada por los estudiantes. 

Ciertamente, lo único que teníamos claro al iniciar el proceso era si íbamos a ser capaces de situarnos un paso por detrás del rumbo que el grupo quisiera tomar, aunque tal circunstancia pudiera deparar que el proceso/estudio no se realizara finalmente. De hecho, algunos comentarios iniciales por parte de los estudiantes, como muestra la cita que encabeza este trabajo, hacía prever un final anticipado, aunque lo que consiguió fue estimular aún más nuestra curiosidad etnográfica.

Acción inicial: toma de conciencia y génesis de la necesidad investigadora

El grupo participante, compuesto por 140 personas, pertenecía a 2º curso de la asignatura Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación de la Facultad de Educación y Humanidades de Melilla (Universidad de Granada), correspondiente a las titulaciones de la Diplomatura de Magisterio (especialidades de Educación Física, Educación Primaria, Educación Musical, Educación Especial y Lengua Extranjera). Los estudiantes se reunieron previamente en dos sesiones de una hora, con asistencia libre y libertad de participación. Tras el planteamiento inicial, se ofreció la posibilidad de poder sondear en Internet insumos relacionados con la temática, compartirlos y debatirlos, además de reflexionar sobre algunos textos que aportamos (BOYD, 2008; LIVINGSTONE, 2006; HORST et al., 2009; etc.). En sus búsquedas, se les invitó a registrar su procedimiento a medida que lo iban realizando. Del análisis de sus notas, se obtuvo un predominio mayoritario del uso de www.google.es como buscador y los términos “redes sociales”, “jóvenes”, “adolescentes”, “Facebook”, “Twitter” y “Tuenti”. No obstante, un grupo importante accedió exclusivamente a www.youtube.es, utilizando los términos de búsqueda similares. Este grupo compartió de forma muy interesada sus hallazgos relacionados con lo que denominaron globalmente “la cara oculta de Facebook” (en referencia, pero no exclusivamente, a debates generados por enlaces como http://www.youtube.com/watch?v=xzTgIdNW6lg).

Consultados por la elección del procedimiento de búsqueda, casi todas las respuestas aludieron a la “lógica”, la “rapidez”, ser lo “más completo” o lo que “hacemos habitualmente”. Se les hizo el comentario sobre la posibilidad de usar ¿Por qué amo las redes sociales? vida social de jóvenes en red el recurso bibliográfico en Internet de los fondos documentales de la Universidad de Granada (para el cual algunos estudiantes habían recibido incluso un curso formativo sobre el mismo), herramientas como Google Escolar o la Red RIATE (http://www.riate.org) o proyectos como Dialnet de la Universidad de La Rioja, los cuales habían sido presentados y trabajados en clase semanas antes. La respuesta mayoritaria fue que a pesar de identificarlo como un recurso válido, la falta de experiencias en su uso con respecto al procedimiento seguido (que era prácticamente diaria) fue decisiva. Sin duda, todo un índice para nosotros, al enfocar el trabajo de documentación con Internet el curso próximo, ya en Grado.

En el tratamiento de la información, se produjo un debate muy intenso y generalizado. Independientemente del uso que se le da individualmente a las redes sociales, la participación fue extensa en ambas sesiones. El grupo propuso elegir a una persona representante, que anotara en la pizarra las ideas que les habían surgido y, sobre ellas, debatir desde la lluvia de ideas. La síntesis que efectuaron de las aportaciones es la siguiente:

• Es una revisión documental (bibliográfica y de mediateca) compleja, con
saturación de información. 

• hay mucho “conocimiento” generado, pero sobre todo, “debate”, con
desigual intención y fundamento.

• Abundan grandes detractores (muchas veces personas adultas, de los ámbitos
de investigación médica, educativo o universitaria) y grandes defensores (muchas veces, las capas más jóvenes de la sociedad). 

• Se constata que hay mucho discurso construido desde el prejuicio y desde
el desconocimiento (gente que piensa que puede/se puede opinar de qué hacemos los jóvenes en las redes sociales y que no las utiliza, como mínimo como nosotros). 

Finalmente, proponen aportar con propósito de contrarrestar en alguna medida algunos posicionamientos con los que no se identifican, un estudio propio, en el que se sientan considerados y respetados en su concepción y ejecución, en consonancia con el interés que manteníamos al efecto. En nuestro caso, nos resulta de gran relevancia la percepción como algo ajeno o incluso invasor, de los estudios, ideas y propuestas analizadas en la documentación específica. Quizá fue provocado como reacción por sentirse cuestionados en un territorio propio, de forma no prevista o, en definitiva, por ser una especie de defensa ante determinados enfoques y acciones investigadoras. 

Organización interna

A partir de la experiencia formativa y práctica recibida en los estudios universitarios, el grupo decide cuidar y mantener en el
producto final de múltiples visiones, sin pretender llegar
necesariamente a un consenso sobre la cuestión, privilegiando el
pensamiento divergente. Después de un debate en el que surgen
varias propuestas de agrupamiento, se acaba optando por
organizarse en tres grupos. Dos grupos de 12, por voluntad propia,
y otro con el resto (116, aunque finalmente participarán 96). La
pertenencia al primer grupo se hace, según su decisión, por paridad
de sexos y con el propósito de elaborar un cuestionario para el
segundo grupo. El régimen de composición del último grupo,
propusieron que se estableciera por rango de edad, de modo que en
categorías de dos años de diferencia hubiera al menos un
integrante, de los 19 a los 39 (siendo finalmente cuatro mujeres y
seis hombres). 

Aunque fueron llegando paulatinamente a esta estructuración, nos llamaba la atención el interés que mostraban en hacer algo “científico” (ergo “válido”) y, en su opinión, necesitaban asegurar la participación del conjunto por los cauces que iban manteniendo. Además de respetar las nociones básicas del debate y la argumentación (incluyendo también a quienes se mostraban reacios al uso de las redes sociales), presentaban como imprescindible considerar de alguna forma las variables de sexo y de edad. 

Sin valorar, lógicamente, la decisión tomada, sí destacamos en gran medida la intencionalidad y el proceso de reflexión seguido. 


1) Aportación del Grupo 1

El primer grupo realiza una reflexión individual, bastante escueta y no partiendo de cuestiones y procesos que ya habían sido discutidos en las sesiones anteriores (quizá por falta de experiencia), que traen como documento de trabajo a la sesión. Los postulados los categorizan en asamblea, después de su presentación individual, en tres áreas:

- Interés y desinterés por las redes sociales.

- Usos y abusos de las redes sociales.

- Redes: arquitectura, perfiles y oportunidades. 

Con ello, proponen la realización del cuestionario para ser cumplimentado por el grupo mayoritario a partir de una lluvia de ideas para la que se otorgan cinco días de plazo.

Reunidos nuevamente, se ratifican en hacer dos instrumentos, uno para estudiantes del grupo que usan redes sociales y otro para integrantes no usuarios. 

Presentan una batería de preguntas que finalmente quedan establecidas en 69, algunas abundando sobre los mismos tópicos pero pretendiendo recoger todas las visiones. Como en otras sesiones, hay estudiantes que utilizan su teléfono móvil para grabar en audio lo que se debate o que toman fotografías al contenido de lo que se va consignando en la pizarra.

Tras el debate autónomo, también sobre la pertinencia de un instrumento tan extenso, fijan un Cuestionario A (“Usan Redes Sociales”: 39 ítems) y un Cuestionario B (“No usan Redes Sociales”: 33 ítems), con las siguientes categorías:

a) Razones de uso.

b) Tipo, frecuencia de acceso, historial, tiempo y lugar de acceso.

c) Impacto percibido sobre la vida. Uso por las personas según edad. Abuso y dificultades asociadas.

d) Tipos de contacto y tejido en red.

e) La amistad en las redes sociales.

f) La privacidad y la seguridad en la red.

g) La red social vista por la red social.

h) La utilidad o pertinencia de estudiar las redes sociales.

El instrumento B recoge aspectos parecidos. 

Proponen otorgar diez días para su cumplimentación por el grupo 2. Consultados por la pertinencia de que fueran o no anónimos, detalle que no habían considerado, se plantean diferentes opciones. Después del debate proponen, por mayoría pero no unanimidad, por no hacerlos anónimos pero que al entregarlos al grupo 3 para su análisis, se cieguen. Pretendían así que “se tomaran en serio en las respuestas pero no influyera en el análisis la relación que pudiera haber entre componentes de grupo 2 y 3”.

2) Aportación del Grupo 2

El grupo 2 cumplimenta el instrumento A o B, según pertenencia/elección individual. Del total (116), una parte no lo facilita, como se ha expresado. La remisión y entrega se realiza por correo electrónico.

3) Aportación del Grupo 3

Tras cegar los 96 cuestionarios entregados, se reparten al azar entre los componentes de este grupo. Previamente, se les invita a rellenar los instrumentos según su pertenencia, con el objetivo de reflexionar previamente sobre las cuestiones.

Se realiza una sesión de dos horas y media en la que debaten el cuestionario y se hace patente la necesidad de pensar en criterios comunes de análisis de la información. Se deciden según las categorías, diferentes ítems posibles, incidiendo en que no pretendían verificar posteriormente hipótesis iniciales sino de entrenarse en la capacidad investigadora. Como planteamiento, deciden –no lo había hecho el primer grupo– la pertinencia de hacer además de por edad la diferenciación, por sexos en el análisis de contenido. 

Una vez transcurridos los siete días que se otorgaron, se realiza una reflexión grupal mínimamente moderada sobre los análisis realizados, que disponen a su vez en un informe. Nosotros grabamos la sesión en audio.

Proceso final

Se presentan los resultados en sesión abierta de asistencia libre para cualquier participante y después se comparten también en pequeños grupos informales (sala de estudio, cafetería...), según nos manifiestan. Todos los materiales, excepto los cuestionarios sin cegar, se ponen a disposición del grupo para cualquier tratamiento que quiera darse. En nuestro caso, el presente trabajo.

Hemos de destacar las muestras de entusiasmo por el trabajo realizado por parte de muchos participantes, a pesar de la dificultad, el tiempo invertido y el “calor” de algunos debates. Para nosotros ha supuesto una nueva constatación del enorme potencial que los grupos de estudiantes poseen, estimulados por procesos democráticos de toma compartida de decisiones y tratamiento de elementos significativos. 

3. Algunas constantes, la visión de sí en las redes sociales

Tras la realización de todo el proceso descrito, se cuenta con una abundante relación de insumos para su análisis. En nuestro caso, queremos compartir algunas visiones que consideramos relevantes según los debates realizados en las sesiones descritas. Los presentaremos siguiendo la lógica del instrumento diseñado por los estudiantes, aunque ciertamente más que una estructura lineal sucesiva, pareciera más oportuna una lectura desde una perspectiva poliédrica, que no afrontamos por la limitación en la extensión de este trabajo. Tampoco es nuestra intención mostrar un análisis exhaustivo que nos detenga sobre elementos porcentuales y definitivos, sino más bien establecer algunas vías reiteradas en el proceso, que permitan acercamientos futuros al objeto de estudio. También por razones de espacio se ha tratado únicamente el conocimiento construido a partir de los instrumentos cumplimentados por los jóvenes participantes que usan redes sociales. Estas son las categorías:

Categoría 1) Razones de uso.

• Las razones recogidas no se diferencian sustancialmente de los resultados del
II Estudio sobre redes sociales en Internet 2010, publicado por IAB Spain: contactar en tiempo real y diferido con personas conocidas (del entorno actual o del pasado) o desconocidas, por sencillez y accesibilidad. Todo, en un ámbito donde el uso común refuerza la invitación a usarlas, a pesar de reticencias más o menos declaradas que suelen desaparecer en la práctica totalidad de los menores de 23 años participantes.

• Siendo comunes estos aspectos a todos los estudiantes que respondieron al
instrumento, destaca como aspecto diferenciador que los chicos resaltaban especialmente la “gratuidad” (entendida como no abonar un sobrecoste de servicio específico) de las redes como uno de los elementos, al tiempo que las mujeres señalaron también la búsqueda de entretenimiento (en general y de forma específica fotos y videos). Todos los integrantes del grupo 3 señalan que las mujeres han consignado más razones que los hombres, sobre todo los de más edad de este grupo 2, que fueron los más escuetos.

• Destacaron también que solamente un pequeño porcentaje de los hombres mayores de 30 años añadieron a su vez otros usos como la generación de opinión y tener acceso a información cultural y empresarial.


Categoría 2) Tipo, frecuencia de acceso, historial, tiempo y lugar de acceso.

• Tanto entre mujeres como entre hombres, Tuenti es la red más utilizada, seguida por Facebook y Messenger, nutriéndose también todos de Youtube como ubicación de apropiación de recursos audiovisuales para compartir. Las razones no recogen un significativo consenso, aunque se han reiterado los comentarios acerca de suponer un espacio considerado más como propio en Tuenti (por la limitación de edad declarada y por la necesidad de ser invitado a participar, como un “club exclusivo”), aunque la facilidad de acceso a MSN y Facebook son expresados, en su caso, como una fortaleza. En referencia a la primera de estas últimas, quienes la citan reseñan su rol de precursora de las redes sociales como se configuran en la actualidad. En el caso de la segunda de estas redes, para los jóvenes participantes de mayor edad se destaca la gran cantidad de aplicaciones y posibilidades que posee como fortaleza, siendo un rasgo que sin embargo le resta interés en el caso de la población más joven de la muestra.

• La mayor parte de la población usuaria participante expresó contar con varias cuentas o perfiles en varias redes, con utilización variable pero en todo caso, habitual.

• Se destaca la no utilización de otras propuestas como Twitter, My space o hi5, las cuales a pesar de no ser tan masivas en nuestro país como las anteriores –aunque la primera está experimentando un gran crecimiento–, no dejan de tener aceptación. Quizá las características geográficas y relacionales de Melilla han influido en ello.

• Los participantes indican una espiral creciente de uso, desde 2008 fundamentalmente (sin importar rango de edad, debido quizá a la generalización del recurso por esa fecha en nuestro país), tanto de mujeres como de hombres. No obstante, las primeras manifiestan acceder más veces y más tiempo (cumpliendo el perfil always on en abundantes casos, como un tránsito vital acompañado desde las características de los modos de interacción de las redes sociales, a cuyos procedimientos la población joven está muy habituada), mientras que los chicos destacan que suelen usar comunicaciones más cortas y directas. En tiempos sumados, se alcanza sin mucha dificultad las tres horas diarias de acceso por persona usuaria. Para quienes es posible económicamente, el lugar de ingreso permanente es el móvil (tarifa de datos, principalmente), siendo el domicilio como lugar de acceso diario y la universidad esporádico cada semana. En el caso de la conexión móvil destaca el gran número de chicas que manifiestan la necesidad de compartir al instante en red cualquier suceso (por ejemplo, una jugada en un partido de baloncesto o una canción en un concierto) o de acceder en cualquier momento percibido como “muerto”, independientemente de las condiciones que esté brindando el contexto en ese momento. Con respecto a periodos caracterizados, durante los exámenes expresan que disminuye el acceso a las redes, de igual modo que cuando se está viajando o se encuentra trabajo (con una importante percepción de las redes asociadas al tiempo de ocio o al menos, no laboral).

Categoría 3) Impacto percibido sobre la vida. uso por las personas según edad. A
buso y dificultades asociadas.

• No hay una constante en la consideración de esta cuestión. Ni siquiera después de plantearla abiertamente en el grupo 3 se consiguió cierta consistencia en alguna dirección. Las opiniones van desde una defensa enardecida de no suponer cambio alguno, a afirmar que las interacciones se modificaron, para mejor, con la participación en las redes sociales, pasando por cuestiones pragmáticas (se han economizado costos en las relaciones).

• Consideran de forma general que la población de menor edad que los participantes accederá paulatinamente a las redes a la primera oportunidad que se les presente y que alcanzará al 100% de los jóvenes. En el caso de los mayores, perciben que las redes tienen un índice de penetración levemente menor que en ellos mismos, pero en ambos casos con porcentajes por encima del 70-80% (percepción de crecimiento total sostenido hacia población más joven). Los hombres participantes tienen mayoritariamente la percepción de que estos valores porcentuales de uso de redes sociales son más altos.

• La mayoría considera muy interesantes los diferentes usos de la primera categoría, siendo muy claros en la expresión de los posibles problemas de adicción (reconocidos además por varias usuarias participantes) para los jóvenes. Sin embargo, no fuimos capaces de establecer, ante la acción investigadora mínimamente invasiva, de si se debía por ejemplo a nuestra presencia o a la
reproducción de un discurso ajeno, pues no se profundizó en la materia ni parecían tener un criterio en cuanto a los rasgos de una “adicción” a las redes sociales.

Categoría 4) Tipos de contacto y tejido en red.

• La expresión mayoritaria y prioritaria declarada es el deseo de contactar con una persona afín a sus deseos relacionales y/o sexuales (“ligar”, con intención primera de contacto virtual, sostenido en el tiempo para un encuentro físico posterior). Esta intención era más explícita en los hombres. En las mujeres además se añadía el interconocimiento de tales relaciones entre personas (denominado como “cotilleo”).

• otro tipo mayoritario, relacionado de alguna forma con el anterior, fue establecer y/o mantener relaciones de amistad con personas de otros lugares (o que abandonan el lugar común de forma circunstancial o definitiva), recogiendo la herencia de los primigenios contactos por IRC o incluso línea telefónica (“party line”).

• No hubo ninguna expresión de tipología cercana a la organización sostenida o compleja como grupo (tipo “asociación virtual”) más allá de compartir un evento o, sobre todo, “quedar” para acudir a un acontecimiento musical, deportivo o simplemente lúdico-nocturno en el fin de semana. Todo, sin valorar nosotros el tipo de asociación que conforma o no la pertenencia, por ejemplo,
a un determinado grupo en Facebook. Nos referimos solamente a
la concepción por ellos declarada.

Categoría 5) La amistad en las redes sociales.

• Existió un consenso generalizado en que no han podido definir un patrón en el establecimiento de amistades. Prácticamente todos los participantes opinan que por un lado es interesante la red social para iniciar o profundizar relaciones de amistad, al mismo tiempo que alertan de que puede ser perjudicial para una relación “más sana” (de contacto físico), o que la falsedad y la mentira es una constante en las comunicaciones en redes sociales y que la privacidad no está garantizada.

• Los chicos consideran que se comportan de forma similar en el establecimiento de relaciones a través de las redes sociales que en las de contacto físico, en entornos cercanos sobre todo con quienes les suscitan interés afectivo y emocional. En el caso de las mujeres, se manifiestan mayoritariamente más reservadas en las redes al tratar determinados aspectos relacionados con la esfera íntima. Sin embargo, cabe destacar que en el grupo 3 se estableció un gran debate al respecto, sin lograr argumentar a favor o en contra de este resultado de forma convincente. Finalmente, se apuntó en repetidas ocasiones como posible al desempeño de un rol asignado tradicionalmente al sexo femenino, más que a la capacidad que se tenía en el grupo de generalizar tal conducta.

• Un apartado también conflictivo fue la percepción ante la imagen mostrada y percibida a través de las redes, es decir, lo que cada cual proyecta y la importancia que se le otorga a los comentarios que se reciben a lo que se publica. En los debates, especialmente el grupo 3, se mostraron incongruencias y falta de consistencia en las argumentaciones, que parecían querer tender hacia la veracidad de lo que se emite y la relativa importancia dada a lo que se recibe, aunque especialmente el tercer grupo, como mostramos, exponía que se trataba más quizá de un discurso construido, que fiel a la realidad.

Categoría 6) La privacidad y la seguridad en la red.

• Debemos comenzar este apartado indicando que la privacidad no estuvo delimitada de forma homogénea por los participantes. En primer lugar, muchas personas usuarias no manifestaron objeción alguna para aceptar cualquier invitación de amistad o contacto, especialmente los hombres, mientras que las mujeres que apuntaban algún impedimento, lo hacían por la edad de quien proponía, el nick utilizado o por el “aspecto” en general que tenían sus publicaciones (fotos, comentarios...). En varios casos, mostraban como un motivo de orgullo competir por tener más “amigos” o “seguidores” en las redes.

• Con respecto a los datos más públicos o privados (tanto los que se consignan y esconden como los que no llegan a completarse por motivos de privacidad y no de falta de interés), no existió tampoco un criterio definido. La mayoría afirmó que los datos “más personales” no los muestra nada más que a “amigos” (nótese que la aceptación o noción de tal es también difusa como expusimos anteriormente), pero sin lograr establecer qué se entiende por “dato más personal”.

• El 100% de los participantes, asiduos activos en la red, expresaron que hasta la búsqueda documental del primer momento de esta acción investigadora y de lo aportado por el grupo 1, nunca se habían planteado la intención, diseño, funcionamiento, uso de los datos, implicaciones, etc. de las redes sociales. Pese al debate y al cambio de la percepción sobre las mismas, no hubo expresiones de clara modificación de las conductas habituales hasta ahora en su acceso a las redes. Hubo una coincidencia prácticamente unánime en alertar sobre los riesgos para la privacidad de los más jóvenes (estudiantes de secundaria, por ejemplo). Pero del mismo modo que la percepción de la veracidad-mentira, o la adicción, tal aspecto se proyectaba con más facilidad sobre usuarios más jóvenes y se descartaba prácticamente para sí.

Categoría 7) La red social vista por la red social.

• La consideración de las redes sociales como “artefacto cultural” (relacionado con el discurso de Internet cultura –online– o Internet artefacto cultural –offline–, tratados por Hine, 2000, 25 y ss.) que usa Internet para comunicarse e intercambiar información, fue la predominante.

• Se debatió de forma intensa sobre las motivaciones empresariales hacia la red social y las alternativas políticas (algunas de solapadas intenciones como, en su opinión siempre, la red Cadizbook, que ofrecía en febrero de 2011 los conocidos carnavales de Cádiz con una ingente publicidad del Consistorio de la ciudad) o redes sociales temáticas (como las educativas y de investigación).

• Algunos chicos, en menor medida las mujeres, expresaron su deseo de saber más sobre la arquitectura de las redes sociales, sus definiciones y motivaciones.

Categoría 8) La utilidad o pertinencia de estudiar las redes sociales.

• Prácticamente la totalidad de las opiniones vertidas hacían referencia a la gran importancia que las redes tienen para los jóvenes y de ahí la pertinencia de saber más y reflexionar en profundidad sobre las mismas, como realizaron con el presente proceso, sintiéndose protagonistas en todo momento como ya hemos expresado.

• De igual modo, se aludió constantemente a los posibles usos educativos y formativos. En este punto, hemos de reconocer que el perfil de los participantes, estudiantes de magisterio, y el contexto de una asignatura, puede haber sesgado definitivamente este aspecto.

Pequeño último paso en el presente camino al futuro

En un proceso tan enriquecedor y abierto no cabe conclusión. Además de la relevancia, cual objetivo, del grado de participación y cualidades de significado que alcanzaron y la gran cantidad de material generado durante este extenso e intenso periodo, coincidimos con Hine (2000) en que cualquier análisis de una realidad dada, bien puede ser diferente, pues así son las definiciones de lo que se es o se hace, tal que comprensiones culturales. Y este estudio, como tantos, no deja de ser un comienzo... desde un punto dado.

Hemos colaborado en una acción contextuada, partiendo de un estudio de identidad local, signo definidor de las primeras redes y de algunas actuales, que no entra en contradicción con el deseo y la posibilidad de conectarse globalmente (VAYREDA, 2004, 13).

Retos constantes, cambiantes necesidades, para la construcción participada con la presencia incontestable de las posibilidades de comunicación que ofrecen las redes sociales para gran parte del planeta (JENkINS, 2006), que nos permitan ir descubriendo en qué se concretará y completará el silogismo: redes, jóvenes y...

Referencias bibliográficas

AHN, J. (2011). “Digital divides and social network sites: Which students participate in social media?” Aceptado en la Journal of Educational Computing Research, ¿Por qué amo las redes sociales? vida social de jóvenes en red 44 (4). Consultado el 10 de marzo de 2011 en http://ahnjune.com/wp-content/ uploads/2011/03/JA_DigitalDivide_revised.pdf.  

BOYD, D. (2008). “Why youth? Social network sites: the role of networked publics in teenage social life”. En D. Buckingham, Youth, identity and digital media (pp. 119-143). Cambridge, Mass.: MIT Press.

BUCKINGHAM, D. (Ed.) (2008). Youth, identity and digital media. Cambridge: the MIT Press.

CASTORIADIS, C. (2003). La institución imaginaria de la sociedad. Vol. 2. Madrid: Tusquets.

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Análisis de la afición a la lectura en usuarios adolescentes de la red social Tuenti (Alba Torrego González)


Diseño de Jose Palomero




























RESUMEN

Este artículo [publicado en la sección fija de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 72 (25,3) Diciembre 2011, 123-136] describe los resultados de un estudio sobre la afición a la lectura manifestada por los adolescentes de la red social Tuenti. Para ello se analizan los perfiles editados por trescientos usuarios comprendidos entre catorce y dieciocho años y algunas de las páginas que se crean en esta red para promocionar la obra de determinados autores. La mayoría de la población adolescente usuaria de las redes sociales muestra una actitud ante la lectura literaria que oscila entre el silencio y el rechazo. Sin embargo, Tuenti es una útil herramienta de promoción para los autores de éxito entre los adolescentes.

PALABRAS CLAVE: Hábitos lectores, Afición lectora, Redes sociales, Adolescentes.

Analysing the love of reading of adolescent users of the social network Tuenti

ABSTRACT

This article describes the results of a study about the love of reading of adolescents who use the social network Tuenti. In order to do this, we analyze three hundred profiles created by users aged between fourteen and eighteen and some of the pages which are developed in this social network to promote some writers’ work. Most adolescents using the social networks show an attitude towards reading which goes from silence to rejection. However, Tuenti is a useful tool to promote the most successful writers among adolescents.

KEYWORDS: Reading habits, Love of reading, Social network, Adolescents.


Introducción 

Los estudios recientes sobre hábitos de lectura en nuestro país muestran que, si preguntásemos a un grupo de adolescentes cuáles son sus principales aficiones, casi ninguno pondría en los primeros lugares la lectura (COLOMER, 2009). Así, según el estudio “Jóvenes españoles 2010” (GONZÁLEZ-ANLEO y GONZÁLEZ BLASCO, 2010), la afición a la lectura aparece en penúltimo lugar, relegada, entre otras, por las de ver la televisión, usar el ordenador, ir al cine o ir a la discoteca. Supera únicamente a las preferencias por visitar museos o exposiciones. En otro estudio, “Informe Generación 2.0” (SÁNCHEZ BURÓN y FERNÁNDEZ MARTíN, 2010), se detallan los principales intereses de los adolescentes, entre los que destacan salir con los amigos, hacer deporte, ir al cine o utilizar una red social. Entre las aficiones citadas no aparece la de leer. Esto nos puede llevar a pensar que los jóvenes apenas leen y que, cuando lo hacen, es de forma obligada. Sin embargo, no leen libros pero están continuamente leyendo en las redes sociales, en foros o en blogs. 

Si concentramos nuestra mirada en ámbitos más concretos, los resultados siguen siendo similares. José Manuel Muñoz y Azucena Hernández (2011) han evidenciado en su análisis descriptivo sobre los hábitos lectores del alumnado de Enseñanza Secundaria de la provincia de Salamanca que la lectura de libros, tebeos, cómics o incluso de revistas no está entre las actividades citadas como frecuentes por los adolescentes. La población encuestada en su estudio responde que dedica su tiempo a escuchar música, estar con la familia, salir de paseo con los amigos, hacer deporte, ver la televisión e indica que estas actividades las realiza con mucha frecuencia. Frente a ello, la mayor parte de la muestra también cita a la lectura, pero cuando se analiza el grado en el que se hace, una abrumadora mayoría contesta que “poco” o “muy poco”. 

Esa frecuencia contrasta con la utilización cotidiana que hacen de las redes sociales. El análisis de estas redes sociales o redes virtuales es, sin duda, un desafío, puesto que nos encontramos ante un fenómeno nuevo que crece de manera acelerada. Es significativo que hoy, entre los adolescentes, el hecho de tener un perfil abierto en una red sea la regla más que la excepción, pues el 78% las utilizan (SÁNCHEZ y PÓVEDA, 2010). Todo apunta a que no son una moda efímera; al contrario, son un fenómeno que está transformando las relaciones sociales, pues los jóvenes las han incorporado a su vida diaria y satisfacen las necesidades de comunicación y de contacto de manera inmediata.

Simultáneamente, las redes son una excelente herramienta para aquellos individuos que quieren darse a conocer y ser reconocidos (ESPINAR y GONZÁLEZ, 2009). Por eso aparecen en ellas profusamente recogidas las aficiones, los gustos y los intereses de las personas usuarias.

La red social Tuenti 

En este trabajo nos ocuparemos de la relación entre esas dos cuestiones: la afición a la lectura y la manifestación de la misma en las redes sociales. Nuestra intención es, además, mostrar cuáles son los gustos literarios de los adolescentes. Para ello, se empleará como fuente de estudio la red social Tuenti, la más frecuente en la adolescencia, pues un 80% de los adolescentes que las utilizan tiene un perfil en Tuenti (SÁNCHEZ BURÓN y FERNÁNDEZ MARTíN, 2010).

Tuenti fue creada en 2006 y, según manifiesta la propia entidad (TUENTI, 2011), ha alcanzado en octubre de 2011 los doce millones de usuarios registrados. Las cifras que ofrece son muy llamativas:

“Servimos casi 40.000 millones de páginas vistas al mes, cada día en nuestro chat se intercambian 200 millones de mensajes, se suben casi 4 millones de fotos cada día, se reproducen 6 millones de vídeos diariamente... datos que se traducen en el hecho de que el 15% del tráfico web de España pasa por nuestra plataforma”.

No debe obviarse la dimensión económica de esta red social, que emplea actualmente a más de doscientos trabajadores: el accionista mayoritario de Tuenti es Movistar, que el 4 de agosto de 2010 se hizo con el 85% de ella por una cifra aproximada de 72 millones de euros (El País, 2010).

Tuenti ofrece la posibilidad de que los usuarios interactúen con otros usuarios, a los que generalmente conocen. Además, es una nueva forma de mostrarse a los demás. Otro de los factores claves de la elección de la red social Tuenti como fuente de datos es que no hay presencia de personas de otros grupos sociales, como los formados por padres o educadores. Por lo tanto, los adolescentes se muestran en Tuenti sin estar condicionados por la visión de estos otros grupos y esto puede descubrirnos una nueva perspectiva que se escapa a estudios basados en encuestas o en la observación en el aula. En otras ocasiones ya nos hemos ocupado de mostrar cómo el hecho de no estar acotados por otros grupos sociales deja más libertad a los jóvenes en el uso de la ortografía (TORREGO, 2010) y el léxico (TORREGO, 2011) en esta red social.

El funcionamiento de Tuenti es bastante sencillo e intuitivo. Cada usuario tiene su perfil, en el que incluye fotografías, vídeos o textos que puede compartir con el resto de los usuarios. También puede incluir información sobre él y citar sus aficiones, libros, grupos de música o películas preferidas.

Diseño y metodología del estudio


Para realizar este estudio, se han tomado datos de trescientos usuarios de Tuenti, de edades comprendidas entre los catorce y dieciocho años. Coincidimos con Javier Callejo (2010) en que establecer unos márgenes de edad para acotar la adolescencia supone incorporar importantes dosis de convencionalismo, pero, como él mismo indica, para encontrar a los informantes se hace necesario señalar previamente, aun cuando sea de manera prudente y crítica, a la población. De ahí que para realizar este estudio se tomen datos de los usuarios de Tuenti con el rango de edad indicado. La elección de estos límites de edad se fundamenta en que Tuenti establece, al igual que otras redes sociales, como Facebook, el requisito de tener catorce años cumplidos para ser usuario –según las informaciones aparecidas en la prensa, esta red social borró 35.000 perfiles de usuarios en 2009 por no cumplir con la exigencia de tener catorce años– y en que los dieciocho años es la edad en que concluye la adolescencia según establecen organismos universales como la Organización Mundial para la Salud o documentos internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño.

Acceder a consultar la información que cada usuario tiene en su perfil no resulta fácil porque la mayoría de los usuarios de Tuenti no permiten ver su perfil a cualquier persona. La red social establece tres categorías dependiendo de la relación que haya entre los usuarios: amigos, amigos de amigo y fuera de la red propia. Entre las opciones de privacidad de Tuenti, el usuario puede escoger a quien permite ver la información de su perfil: sus amigos, los amigos de sus amigos o todos los usuarios de esta red social. Gran parte de los usuarios únicamente admiten el acceso a su perfil a sus amigos mientras que un pequeño número de personas permiten acceder a todos los usuarios de Tuenti. Esta cuestión debe ser tenida en cuenta para valorar la amplitud de nuestra muestra, que es de trescientas personas.

La información que se ha seleccionado para el análisis procede del perfil que cada usuario edita en Tuenti. En efecto, para registrarse como usuario en esta red social ha de proporcionarse una serie de informaciones personales, como la dirección, edad, colegio o universidad en que se cursó estudios y también se ofrece la posibilidad de mostrar los intereses y aficiones de cada uno, como los grupos musicales, discos, películas, libros, escritores,... en un apartado del perfil llamado “Mis intereses”.

El corpus de datos que se ha manejado para hacer este análisis está formado por la información personal que los usuarios han incluido en los apartados “aficiones” y “libros, escritores, géneros” de la sección “Mis intereses” que aparece en los perfiles de usuario y por las páginas que se pueden encontrar en la red social. Las páginas son espacios que tratan sobre un tema determinado y que pueden ser creadas o seguidas por los usuarios. En ellas pueden escribir comentarios o compartir fotografías o vídeos. El creador de la página hace las funciones de administrador y puede publicar textos. Nos hemos centrado en las páginas que tienen relación con la lectura. 

Los datos se han obtenido en un periodo temporal que se inicia en septiembre de 2011 y concluye en diciembre de 2011. En este trabajo estudiaremos cuál es su visión de la lectura, cuáles son sus libros y escritores preferidos, qué escritores son los más seguidos o cuáles son sus opiniones acerca de algunos libros. Además, mostraremos cómo algunos escritores y profesores han utilizado las redes sociales para acercar la lectura a los jóvenes.

La idea de realizar este trabajo surge porque quien esto escribe es usuaria de esta red social, conoce cómo funciona la misma y tiene curiosidad de saber si, como se afirma, las redes sociales ocasionan que los jóvenes se interesen menos por la lectura.

Preferencias lectoras de los adolescentes en Tuenti

En la adolescencia se produce una relación conflictiva con la lectura. Según la opinión más extendida, al llegar a la Educación Secundaria Obligatoria se abandonan los hábitos lectores y se deja de leer por gusto. Si durante la Educación Primaria se habían formado unos buenos lectores infantiles, ahora nos encontramos con adolescentes a los que cada vez les cuesta más leer (MOLINA, 2006).

Para comprobar si es real la existencia de una crisis lectora, se ha observado la información que los usuarios habían escrito en un apartado llamado “Libros, escritores, géneros”. De los trescientos analizados, únicamente setenta y seis usuarios citan algún libro. Ochenta y dos usuarios dejan ese espacio vacío mientras que sí que completan con facilidad otros apartados como “Grupos musicales, discos” o “Películas, directores, actores”. El resto, ciento cincuenta y dos usuarios, manifiestan su aversión hacia la lectura con afirmaciones como “leer es aburrido”, “no uso de eso”, “no me interesa”, “no tengo tiempo”, “preguntadle a otro, que no tengo ni idea”, “no, gracias, no me gusta leer” o “no sé leer”. Únicamente doce personas enumeran en la sección “Aficiones” que les gusta leer.

Esto podría suceder por varias causas, entre las que destacan la crisis de definición personal, la ruptura con el modelo seguido hasta entonces o la posible asunción de roles sexuales definidos (DÍAZ-PLAJA, 2009). Otra de las causas principales es la necesidad del adolescente de crear una identidad propia, que siga las pautas marcadas por su grupo social y que sea aceptada por los demás integrantes del grupo. Esa visión es impuesta desde fuera del grupo social y está marcada por una sociedad de consumo que trata que todos los jóvenes se comporten siguiendo un patrón determinado. Como afirma Pindado (2006), la configuración de la identidad adolescente es un proceso de negociación en el que se produce una dialéctica de acercamiento y de alejamiento con lo que se muestra en los medios de comunicación o en Internet. Si analizamos el patrón adolescente que trata de imponer esta sociedad, la actividad de leer se queda fuera. Muchos adolescentes no muestran a sus amigos su gusto por la lectura. Como sostiene Camps (2002), el hecho de que la lectura sea una actividad individual y silenciosa hace que se vea al lector como un tipo raro, un loco huido del mundo, distraído u ocioso.

Esto queda reflejado en lo que los usuarios adolescentes de Tuenti escriben en el apartado de su perfil dedicado a “Libros, escritores y géneros”. Por ejemplo, en este apartado, un chico de quince años escribe “¿me ves con cara de leer libros?”, una chica de dieciséis años afirma “¿eh? No, no, eso no me va”, un chico de quince años se pregunta “mmm, ¿qué es esto?” y un chico de catorce afirma “espera... no”.

También hay que tener en cuenta otras causas principales por la que los jóvenes no leen, como la dificultad de leer. Para realizar esta acción, hay que concentrarse y hacer un esfuerzo por implicarse en la lectura. Esto no es sencillo para unos jóvenes que han sido formados en la cultura de la inmediatez. Prueba de ello son estas dos afirmaciones que encontramos en los tablones de dos chicos de diecisiete años: “(me gusta) cualquier libro que tenga película o pueda hacerse el resumen sin leerlo” y “¿eh?, ¿eso qué es? Déjate, déjate, que ahora todo lo sacan en DVD y vale más una película que mil libros, o algo así...”.

Parece que la actividad de leer en los adolescentes está marcada por un cierto desprestigio social. Lo pone en evidencia un artículo del escritor Juan José Millás (2005) que narra la preocupación de un padre porque su hijo adolescente se dedica a leer en vez de salir con los amigos. Cuando el narrador trata de tranquilizar al padre diciéndole que la lectura es buena, este le contesta: “La lectura (...) es buena cuando tus amigos leen, como pasaba en nuestra época. Ahora es un síntoma jodido. Si al menos le diera por El Código Da Vinci, que no hace daño a nadie...”. Este fragmento, en el que también se habla de las bondades de los libros conocidos como “best-seller”, nos servirá para hablar de qué leen los adolescentes que sí que admiten que leen.

Entre las obras que citan los adolescentes en el apartado “libros, escritores, géneros” de su perfil destacan las del autor italiano Federico Moccia. Así, cuarenta y dos personas, tanto chicas como chicos, citan entre sus libros favoritos A tres metros sobre el cielo. También aparecen, aunque citados por menos gente, todas sus demás obras: Perdona si te llamo amor (citado por quince), Perdona pero quiero casarme contigo (citado por nueve) o Carolina se enamora (citado por cinco). Otra de las autoras más citadas es Stephenie Meyer, autora de la Saga Crepúsculo, que aparece entre las preferencias de veintinueve usuarios. También cabe destacar la presencia de la escritora J. K.. Rowling y de los diversos libros que forman la serie Harry Potter, que es citada por diecisiete personas. Estos tres escritores, Moccia, Meyers y Rowling, tienen en común que son autores de series o sagas pues sus libros tienen interrelación entre sí. Además, sus obras han sido adaptadas al cine y han logrado un gran éxito de espectadores. Por lo tanto, se podría afirmar que la adaptación al cine ha sido uno de los principales factores que ha dado más popularidad a estas novelas. Otra de las novelas de más éxito entre los adolescentes, que también se ha llevado al cine es El niño del pijama a rayas de John Boyne, que aparece citada por quince chicos y chicas.

Otros de los escritores más mencionados son los españoles Laura Gallego, citada por catorce, y Carlos Ruiz Zafón, referido por nueve. También aparecen entre los libros que más gustan los siguientes títulos: Canciones para Paula de Francisco de Paula Fernández, más conocido por el pseudónimo Blue Jeans, citado por nueve, Cazadores de sombras de Cassandra Clare, mencionado por siete o La puerta oscura de David Lozano, referenciado por seis. Llama la atención que estas tres obras que acabamos de enumerar pueden enmarcase dentro de la categoría conocida como “best seller juvenil”. Como afirma Margallo (2009), estas novelas se caracterizan por estar destinadas a jóvenes que dejan de leer literatura infantil y se adentran en un proceso de tránsito hacia las lecturas adultas. Podrían ser catalogadas como obras destinadas a “jóvenes adultos”. Estas obras suelen estar protagonizadas por personajes jóvenes y, la mayoría de las veces, conjugan amor, aventuras y terror. Gran parte de los adolescentes aún no han completado su evolución hacia la lectura adulta. Prueba de ello es que tan solo aparecen una vez citados best sellers como los de Stieg Larsson o Dan Brown, que engrosan con frecuencia la lista de los libros más vendidos en España.

Otro aspecto notable es que aparezcan entre los libros que más gustan novelas juveniles que suelen formar parte de las lecturas obligatorias en los primeros años de Educación Secundaria Obligatoria. Así, se citan obras como Pupila de Águila de Alfredo Gómez Cerdá o Campos de fresa y Las chicas de alambre de Jordi Sierra i Fabra. Cabe destacar que este último autor está entre los diez escritores más leídos en los centros escolares de España, según datos hechos públicos por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (CIDE, 2002). Otro de los autores que aparece en esa lista y entre las preferencias de los usuarios de Tuenti es Gabriel García Márquez, que es citado en cuatro perfiles. También aparecen, aunque mencionados por una o dos personas, Jane Austen, Aldous Huxley o Antoine de Saint-Exupéry.

Llama la atención que no aparezcan autores clásicos españoles que son con los que más contacto deberían tener los estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, pues su lectura es obligatoria según lo que estipula el Real Decreto 1631/2006, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. Una de las posibles causas puede radicar en que los programas oficiales imponen de forma taxativa las obras que deben leerse partiendo de la idea errónea de que los adolescentes ya han adquirido el suficiente nivel para acercarse a obras clásicas de comprensión compleja (ORTIZ BALLESTEROS, 2005). Una muestra de lo razonable de esta afirmación puede encontrarse en la siguiente afirmación de un chico de quince años en la que se refiere a las lecturas realizadas: “por desgracia, los libros obligatorios de lengua”. Sin embargo, algunos adolescentes sí que desarrollan el gusto por las obras clásicas, como es el caso de este chico de diecisiete años que escribe “no leo mucho pero he leído dos obras de Valle Inclán muy buenas”.

Después de este análisis, se comprueba que predomina el gusto por la narrativa por encima de los otros géneros. El género lírico únicamente aparece citado en dos perfiles, que manifiestan su preferencia por Pablo Neruda y por Gustavo Adolfo Bécquer. Sin embargo, no se encuentra en los perfiles ninguna información que haga referencia al género dramático, excepto quizás la referencia antedicha a las obras de Valle Inclán.

Páginas sobre escritores en Tuenti

En Tuenti también encontramos las llamadas páginas, que pueden ser otro buen indicador de los gustos literarios de los adolescentes. Como hemos avanzado, el término página se emplea para denominar al espacio en el cual los usuarios o usuarias pueden compartir mensajes, fotos o vídeos sobre un tema determinado. Así, hay páginas que abordan el tema de la literatura: tratan sobre libros, escritores... Las páginas sobre escritores más seguidas coinciden con las preferencias citadas por los usuarios en el apartado “libros, escritores, géneros”, que hemos especificado anteriormente. Estas páginas son “Federico Moccia”, que tiene once mil novecientos sesenta seguidores; “Fans de los libros de Laura Gallego García”, seguida por mil seiscientos dos usuarios o “Yo también creo que Blue Jeans es un gran escritor (aunque él nunca lo reconozca)”, con ochocientos setenta y seis seguidores.

A cierta distancia encontramos las siguientes páginas dedicadas a otras escritoras como “Mi iglesia es Hogwarts, mi religión es la magia y mi diosa es J.k. Rowling (Harry Potter)”, que tiene doscientos cuarenta y dos seguidores y “¡Viva Stephenie Meyer!”, con trescientos treinta y tres seguidores o “A nosotras no nos sujeta la tierra, nos sujeta la novela de Stephenie Meyer”, que cuenta con doscientos diez seguidores. Es preciso resaltar que en relación con páginas dedicadas a otras categorías como las de grupos musicales o cantantes, centros escolares, programas de televisión, deportes o de contenido amoroso, las páginas de tema literario tienen pocos seguidores. De ahí que su localización resulte laboriosa. Tras una búsqueda exhaustiva, se han encontrado páginas que cuentan con muy pocos seguidores como “Fans de Dan Brown”, con ciento catorce seguidores, o “Fans de los libros de Jordi Sierra i Fabra”, que siguen ochenta y ocho personas. Es significativo que escritores en lengua española muy célebres como Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Jorge Manrique, Benito Pérez Galdós, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda o Buero Vallejo, por poner algunos ejemplos, no tengan ninguna página dedicada. Sin embargo sí que aparecen páginas destinadas a escritores como Antonio Machado, Federico García Lorca o Unamuno, aunque ninguna es seguida por más de cincuenta personas con edades comprendidas entre los catorce y dieciocho años.

Si se buscan páginas dedicadas a libros sucede algo similar que con las de los escritores: las páginas de escritores que más seguidores tienen coinciden con las páginas de libros más populares. Así, destacan páginas como “Canciones para Paula”, que cuenta con diez mil ciento setenta y seis seguidores, “Canciones para Paula, ¿Sabes que te quiero? y Cállame con un beso”, con seis mil quinientos treinta y ocho seguidores, “Crepúsculo- Luna Nueva- Eclipse- Amanecer”, que tiene dos mil doscientos trece seguidores, “Fans de Perdona si te llamo amor y Perdona pero quiero casarme contigo”, que cuenta con dos mil ochenta y dos seguidores y “Cazadores de sombras”, con mil ciento treinta y seis seguidores. Además, es preciso señalar el gran número de páginas dedicadas a obras como Tres metros sobre el cielo, Harry Potter o Crepúsculo, en las que se mezclan los seguidores de los libros y los de las películas.

Otra de las cosas que llama la atención, al igual que sucede con los escritores, es que no hay páginas dedicadas a las obras cumbre de nuestra literatura. No solo eso, que podría esperarse ya que, como estamos viendo, los adolescentes tienen otros gustos literarios que se salen del canon imperante, sino que manifiestan su poco gusto por esos libros. Así, encontramos páginas como “Yo también odio el Lazarillo de Tormes”, “Yo también pienso que el protagonista de El árbol de la ciencia se podía haber suicidado antes”, “Yo tampoco sabía qué era un tostón hasta que me leí La Colmena”, “Yo también me cago en el puto libro de Don Álvaro o la fuerza del sino”, “Yo también odio a Antonio Machado”, “Yo tampoco me he leído El Quijote (ni pienso hacerlo)”, “Yo también me cago en el padre de Jorge Manrique”, “Yo también odié a La Regenta”, “Yo también creo que La Celestina debe quemarse”. Estas páginas, con títulos tan llamativos, oscilan entre los sesenta seguidores y los cuatrocientos.

Una de las funciones del profesorado de Lengua y Literatura en la Educación Secundaria es la de ser un agente cultural que propicie la lectura de los textos clásicos y que colaboren en la asunción, por parte de los jóvenes, de los mensajes que transmiten desde una perspectiva personal y actualizada (SERVÉN DÍEZ, 2008). Sin embargo, tal vez haya que plantearse el método de presentar estos libros al alumnado o el hecho de obligarles a leerlos. El problema es que el libro se ve desde una perspectiva instrumental y cada vez se lee menos por gusto, por conocimiento del mundo o por enriquecimiento personal. 

Así, leer no es un juego o un placer sino una actividad cognitiva y comprensiva enormemente compleja y sin conexión con la realidad del adolescente (CERRILLO y SENÍS, 2005). Gil Calvo (2001) ha denominado a esto “desnaturalización lectora”. En esas páginas de rechazo a obras clásicas indicadas con anterioridad, que surgen debido a la obligación de leer estos libros para aprobar una asignatura y no por el gusto de leerlos, podemos leer comentarios como: “el libro, a mi parecer, no merece la pena”, “Porque no es justo que nos torturen así”, “mierda de libro y de trabajo”, “Si tú también acabaste hasta los cojones de Antonio Machado, únete a esta página”, “todos deberíais sufrir lo que yo y leéroslo por cojones”, “Pienso que a este libro le sobran páginas”, “Qué asco de libro”, ... De estas opiniones se puede concluir que los estudiantes ven la lectura que se les propone en el instituto como algo obligatorio, que les aburre y les hace sufrir.

Promoción de autores en Tuenti

Algunos escritores se han dado cuenta de la popularidad de Tuenti entre sus lectores y han aprovechado esta red social para difundir su obra. Este es el caso de Federico Moccia, que tiene una página oficial en Tuenti. Las páginas oficiales son gestionadas por la editorial que publica las obras del autor y ofrecen noticias, concursos o información interesante acerca de la vida del escritor. En ese caso, al grito de “enamocciaté”, el autor se comunica a través de la página con sus seguidores, les pregunta cosas, recuerda las citas más famosas de sus libros y publica enlaces a su página web. Esta es una forma fácil, eficiente y de bajo coste de llegar a los lectores y de saber cuáles son sus gustos y sus preferencias. A través de este mecanismo de mercado, se combina publicidad y entretenimiento pues el objetivo es captar la atención del público adolescente de forma atractiva hacia los valores que plantea el libro. En este caso, todas las preguntas e intervenciones tratan el tema del amor. Esto hace que los lectores relacionen el libro con algo tan importante en la adolescencia como el amor y que deseen el valor añadido o emoción que ofrece el producto (SÁNCHEZ MARTíN y MARTíNEZ RODRIGO, 2011).

Otro caso notable de promoción a través de Tuenti y de algunas redes sociales más es el del autor de Canciones para Paula, novela que, precisamente, narra las relaciones entre las adolescentes en el entorno virtual. En 2008, un desconocido, que se hacía llamar Blue Jeans, comenzó a publicar en Fotolog los primeros capítulos de una novela. Antes de continuar, aclararemos que Fotolog es un sitio que ofrece a los usuarios la posibilidad de elaborar un tipo de blog que se puede ir actualizando subiendo una fotografía y escribiendo un texto. Además, el resto de personas puede hacer comentarios. Fotolog cuenta con más de tres millones de usuarios en España y es una de las formas de comunicación más empleadas por los adolescentes (GÓMEZ NIETO y TAPIA FRADE, 2011). Pues bien, en menos de un año, publicando cada cierto tiempo capítulos en su espacio de Fotolog, Blue Jeans obtuvo más de treinta mil seguidores gracias a que el público lector, mayoritariamente femenino, recomendaba seguir la historia a otras personas. Además, el autor creó varios perfiles en Tuenti, Facebook, Netlog y Myspace. El propio escritor gestionaba estos perfiles y agregaba a otros usuarios para darles a conocer su novela.

A causa de la gran acogida que tuvo la historia entre las adolescentes, una editorial decidió publicar la novela en 2009. En esta versión en papel, se incluyó el desenlace de la historia, que no llegó a estar disponible en la red. La novela ha tenido tanto éxito que en estos dos últimos años se han editado dos novelas más de la serie: ¿Sabes que te quiero? y Cállame con un beso. Estas tres novelas están entre los libros infantiles y juveniles más vendidos en España (FNAC, 2011).

Sin duda, una de las claves del éxito de estas novelas es la comunicación que mantiene el autor con sus lectores. En la página web oficial de los libros (pulsar aquí para acceder a ella), se pueden encontrar concursos, noticias, juegos y un foro en el que los lectores y el autor interaccionan entre sí. Además, el escritor tiene una página web (pulsar aquí), en la que informa de cuándo y dónde son sus firmas de libros, lanza preguntas a los lectores y anuncia sus últimas novedades. El escritor también se comunica con sus lectores a través de su perfil de Twitter, que cuenta con casi cuatro mil seguidores. Además de las páginas a las que nos hemos referido, en Tuenti, hay casi unas cincuenta dedicadas a sus libros. La más popular es la ya indicada “Canciones para Paula (Página Oficial CPP)”. La administradora de la página propone concursos y responde a las preguntas de las usuarias. De esta manera, se garantiza el contacto directo con los lectores y se les informa de todo lo que acontece en relación con las novelas.

Conclusiones

Sostienen Aguilar y Said (2010) que en el momento en que el sujeto usuario construye su perfil en una red social virtual, la situación es similar a la de un lienzo en blanco en donde la persona puede crear el retrato de sí misma que mejor le parezca, resaltando los elementos que quiere hacer evidentes y ocultando aquellos que no considera relevantes dentro del nuevo sujeto que está creando. El nuevo “Yo” virtual que aparece y toma vida en las redes sociales virtuales es un reflejo idealizado, por decirlo de alguna manera, de la persona real. Así pues, la autodefinición en una red social se convierte en un acto comunicativo que permite no sólo recomponer y reformular quién es el sujeto y cómo se concibe, sino cómo pretende que le perciban los otros usuarios.

En este trabajo hemos comprobado cómo los adolescentes suelen mostrar, en las definiciones que realizan de ellos mismos a través de sus perfiles, dos actitudes mayoritarias: o silencian toda referencia a la lectura de libros, al gusto por la obra de escritores, a la afición por cualquier género literario o, en un paso que va más allá, critican a escritores considerados clásicos o a obras literarias que tienen la categoría de canónicas. Es decir, para la mayoría de la población adolescente usuaria de las redes sociales, la actitud ante la lectura literaria se mueve entre el silencio y el rechazo. Las causas pueden ser muy diferentes: quizás se deba a un rechazo a la escuela en su conjunto, a la escasez de vocabulario, a la consideración de que la organización del discurso en un texto es complicada, a la exigencia de una recompensa o un placer inmediato y sin mediación de esfuerzo que las obras literarias no pueden ofrecer o a la separación del universo literario del mundo de la vida de los adolescentes, a la alienación consumista a la que empuja Internet...

Dilucidar las motivaciones de estas actitudes daría origen a otra investigación. Sin embargo, sí creemos oportuno clarificar una tesis que, a nuestro juicio, es errónea. A menudo se enfrenta a la literatura con el ordenador y el mundo virtual, como si sostuvieran una lucha en la que una de las dos partes ha de vencer sobre la otra. Es un debate estéril desde nuestro punto de vista, pues Internet y las redes sociales han venido para quedarse. La cuestión que nos debería preocupar y ocupar no incumbe tanto a la rivalidad o prevalencia de Internet con respecto al libro de papel ni a la distorsión o degradación de las formas de lectura que se derivan de los nuevos formatos, sino en qué medida las vías abiertas por la informática y las redes sociales pueden contribuir a la formación de lectores. Algunos ejemplos hemos visto de utilización de páginas en redes para captar lectores o comunicarse con ellos. La pregunta clave, pues, es: ¿cómo pueden contribuir las redes sociales al sueño de la universalización de la lectura?

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Correspondencia 

ALBA TORREGO GONZÁLEZ
E-mail: alba.torrego@estudiante.uam.es 

Artículo publicado en: Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 72 (25,3) (Diciembre 2011), 123-136 (Recibido: 15/11/11  ///  Aceptado: 31/12/11).