¿Por qué amo las redes sociales? Vida social de jóvenes en red


RIFOP 71 (25.2). Agosto 2011. Diseño de portadas Jose Palomero (Pulsa aquí para acceder a su sitio web: http://www.josepalomero.com/portfolio/aufop/






























José Luis Villena Higueras y Elvira Molina Fernández (2011). ¿Por qué amo las redes sociales? Vida social de jóvenes en red / Why do I love social networks? Youngsters’ social life on the web. En Juan Bautista Martínez Rodríguez (Coordinador): "La educación democrática en los nuevos escenarios ciudadanos". Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 71 (25.2) Agosto 2011, 159-173 (ISSN 0213-8646).

Accede, pulsando aquí, al texto completo de toda la monografía: "La educación democrática en los nuevos escenarios ciudadanos"


Las redes sociales constituyen un espacio de encuentros y singularidades para buena parte de la juventud española. Su irrupción está generando un gran debate, más o menos enfocado, sobre limitaciones, potencialidades, sinergias o problemáticas. Ante la profusión de elementos para el debate “desde arriba” (o quizá más bien “desde fuera”), nuestra aportación ha buscado adentrarse en la concepción que los jóvenes participantes tienen sobre las redes y su acción y desarrollo en las mismas. El fundamento indagador ha sido el máximo respeto en el procedimiento, posibilitando una toma de decisiones compartida en proceso evolutivo y evitando en lo posible sesgos distractores.


Why do I love social networks? Youngsters’ social life on the web

Social networks are a place for meetings and singularities for much of the Spanish youth. their emergence is generating an important debate, more or less focused, on constraints, potential synergies, or problems. given the plethora of items for discussion "from above" (or perhaps rather "from outside"), our contribution has sought to delve into the concept that the young participants have of the networks and their action and development in them. The underlying reseach premise has been utter respect throughout the process to allow for a shared decision-making process of evolution and to avoid possible distracting biases.


“¿Y por qué quieres saber por qué me gusta Facebook? 
Es mi espacio, no una rata de laboratorio”.

(Estudiante de 2º de Magisterio - Educación Primaria)



1. Querer ver a través de la red las redes sociales

Frigyes Karinthy, mordaz literato húngaro, planteó en 1930 un visionario pensamiento (teoría, elucubración, según la mirada): cualquier persona en nuestro mundo puede relacionarse con otra con tan solo cinco personas intermediarias.  El fundamento es que cada nuevo eslabón de la cadena produce un crecimiento exponencial del número de personas conocidas o conectadas, dando el hipotético privilegio a la persona que inicia la cadena a difundir de este modo su mensaje, gracias también al desarrollo y avance tecnológico. Lo que posteriormente se adaptaría y denominaría “Teoría de los Seis Grados de Separación”, saltó desde el modesto cuento Chains de Karinthy a la esferas de la ciencia (sociología, matemáticas, física, informática...) durante el siglo XX y también a la televisión y al cine hace un par de décadas, además de generar varios videojuegos. Resultaba verdaderamente estimulante el reto de intentar demostrar que podía ser cierto. 

El caso es que, basada en aquella idea y quizá sin tanta disquisición, Internet posibilitó el algoritmo de la aplicación de éxito que suponen las redes sociales, abriendo una ventana con una potencialidad aún por definir en el “ciberespacio”, dominado hasta esta irrupción por canales de contacto que hoy pueden resultar rudimentarios como el uso del chat (MAYANS, 2002). Nadie parece en disposición de perder la oportunidad de comprender o abrir el camino de la interpretación más definitoria, apropiándose de cierta forma de cuotas de representatividad en el discurso global, gracias a la eclosión de las redes sociales. Pero el prurito está generando un ingente debate de muy diverso signo, donde se entremezclan las aportaciones más conspicuas con posicionamientos frágiles y desenfocados, muchas veces con afán de hallar la piedra filosofal, como desde el inicio de la era Internet (HINE, 2000, 9-11). 

Pero en ese maremágnum deben existir algunas constantes que nos permitan en nuestro ámbito entender primero los pilares del proceso y, en su caso y posteriormente sin celeridad, los posibles usos didácticos para la educación contemporánea, sin obligar a las redes sociales a ser lo que puede que no sean. En nuestra intención, conocer acudiendo a la fuente que consideramos la esencial: un grupo de jóvenes. Así, teniendo la oportunidad de trabajar y aprender con el alumnado de la Facultad de Educación de Melilla, asumimos un tránsito para proyectar de una manera aplicada (en clave de redes sociales) el discurso de Lévy (2004, 94-99) sobre identidades, identidad de pertenencia, más allá de la territorialidad, en la búsqueda de lo que se sabe, principalmente sobre sí, y también hasta dónde queremos saber. O, de ser posible, adentrarse en el “imaginario instituido” (CASTORIADIS, 2003;
TIRADO y DOMÈNECH, 2006) centrado en un grupo concreto y singular, nutriendo el avance con trabajos elaborados o recogidos en aportaciones como las de Horst, Herr-Stephenson y Robinson (2009), Markham (1999), Buckingham (2008) o Ahn (2011).

El propósito, declarado, consiste en potenciar un proceso reflexivo, consciente y autogestionado en el grupo de jóvenes, sin que el presente informe por nuestra parte haya pretendido ser el destino final y, por supuesto, sea lo que lo justifica u otorga el mérito que pudiera corresponderle.

2. La investigación: adentrarse desde el interior

El fundamento de la idea, entonces, fue invitar a los estudiantes a poder pensar su acción en las redes sociales, generar un proceso acompañado de interrogación colectiva, puesta en valor, análisis en su caso (tanto del significado compartido por el grupo como de interpretación de la actividad de otras personas), etc. Toda la acción debía partir de las decisiones del grupo, anclando con ello la validez a mantener el máximo grado de significatividad y relación con las percepciones de quienes participaron. Para ello, primigeniamente, definimos solamente algunas constantes:


• El desarrollo de la iniciativa se centraría, en un primer lugar, en cuestionarse por la oportunidad de socializar la concepción que tenían sobre las redes sociales, con vocación tanto de interpretarse en la acción, como de darse la opción de generar conocimiento. Superando acciones meramente reduccionistas (aspectos cuantitativos de uso o ingreso, perfiles de usuarios...), el enfoque intentaría sondear la filia mayoritaria entre los jóvenes por las redes sociales, en su caso alguna fobia, desde una perspectiva comprensiva y global: “¿Por qué amo (apasionadamente) las redes sociales?”

• En su caso, establecer de forma consensuada los espacios, tiempos, procedimientos e instrumentos de indagación, aunque hubiera que considerar el difícil equilibrio entre los preceptos científicos y la legitimidad del proceso. 

• Posibilitar la generación, tras finalizar la recogida de datos, de textos
contextuados que estuvieran a disposición de todo el grupo, para poder ser analizado, utilizado o expuesto por cualquiera. Tal es el caso del presente artículo, que no deja de ser más que una mirada final sobre el proceso por nuestra parte, pero que no constituye por ello una apropiación excluyente de la reflexión generada por los estudiantes. 

Ciertamente, lo único que teníamos claro al iniciar el proceso era si íbamos a ser capaces de situarnos un paso por detrás del rumbo que el grupo quisiera tomar, aunque tal circunstancia pudiera deparar que el proceso/estudio no se realizara finalmente. De hecho, algunos comentarios iniciales por parte de los estudiantes, como muestra la cita que encabeza este trabajo, hacía prever un final anticipado, aunque lo que consiguió fue estimular aún más nuestra curiosidad etnográfica.

Acción inicial: toma de conciencia y génesis de la necesidad investigadora

El grupo participante, compuesto por 140 personas, pertenecía a 2º curso de la asignatura Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación de la Facultad de Educación y Humanidades de Melilla (Universidad de Granada), correspondiente a las titulaciones de la Diplomatura de Magisterio (especialidades de Educación Física, Educación Primaria, Educación Musical, Educación Especial y Lengua Extranjera). Los estudiantes se reunieron previamente en dos sesiones de una hora, con asistencia libre y libertad de participación. Tras el planteamiento inicial, se ofreció la posibilidad de poder sondear en Internet insumos relacionados con la temática, compartirlos y debatirlos, además de reflexionar sobre algunos textos que aportamos (BOYD, 2008; LIVINGSTONE, 2006; HORST et al., 2009; etc.). En sus búsquedas, se les invitó a registrar su procedimiento a medida que lo iban realizando. Del análisis de sus notas, se obtuvo un predominio mayoritario del uso de www.google.es como buscador y los términos “redes sociales”, “jóvenes”, “adolescentes”, “Facebook”, “Twitter” y “Tuenti”. No obstante, un grupo importante accedió exclusivamente a www.youtube.es, utilizando los términos de búsqueda similares. Este grupo compartió de forma muy interesada sus hallazgos relacionados con lo que denominaron globalmente “la cara oculta de Facebook” (en referencia, pero no exclusivamente, a debates generados por enlaces como http://www.youtube.com/watch?v=xzTgIdNW6lg).

Consultados por la elección del procedimiento de búsqueda, casi todas las respuestas aludieron a la “lógica”, la “rapidez”, ser lo “más completo” o lo que “hacemos habitualmente”. Se les hizo el comentario sobre la posibilidad de usar ¿Por qué amo las redes sociales? vida social de jóvenes en red el recurso bibliográfico en Internet de los fondos documentales de la Universidad de Granada (para el cual algunos estudiantes habían recibido incluso un curso formativo sobre el mismo), herramientas como Google Escolar o la Red RIATE (http://www.riate.org) o proyectos como Dialnet de la Universidad de La Rioja, los cuales habían sido presentados y trabajados en clase semanas antes. La respuesta mayoritaria fue que a pesar de identificarlo como un recurso válido, la falta de experiencias en su uso con respecto al procedimiento seguido (que era prácticamente diaria) fue decisiva. Sin duda, todo un índice para nosotros, al enfocar el trabajo de documentación con Internet el curso próximo, ya en Grado.

En el tratamiento de la información, se produjo un debate muy intenso y generalizado. Independientemente del uso que se le da individualmente a las redes sociales, la participación fue extensa en ambas sesiones. El grupo propuso elegir a una persona representante, que anotara en la pizarra las ideas que les habían surgido y, sobre ellas, debatir desde la lluvia de ideas. La síntesis que efectuaron de las aportaciones es la siguiente:

• Es una revisión documental (bibliográfica y de mediateca) compleja, con
saturación de información. 

• hay mucho “conocimiento” generado, pero sobre todo, “debate”, con
desigual intención y fundamento.

• Abundan grandes detractores (muchas veces personas adultas, de los ámbitos
de investigación médica, educativo o universitaria) y grandes defensores (muchas veces, las capas más jóvenes de la sociedad). 

• Se constata que hay mucho discurso construido desde el prejuicio y desde
el desconocimiento (gente que piensa que puede/se puede opinar de qué hacemos los jóvenes en las redes sociales y que no las utiliza, como mínimo como nosotros). 

Finalmente, proponen aportar con propósito de contrarrestar en alguna medida algunos posicionamientos con los que no se identifican, un estudio propio, en el que se sientan considerados y respetados en su concepción y ejecución, en consonancia con el interés que manteníamos al efecto. En nuestro caso, nos resulta de gran relevancia la percepción como algo ajeno o incluso invasor, de los estudios, ideas y propuestas analizadas en la documentación específica. Quizá fue provocado como reacción por sentirse cuestionados en un territorio propio, de forma no prevista o, en definitiva, por ser una especie de defensa ante determinados enfoques y acciones investigadoras. 

Organización interna

A partir de la experiencia formativa y práctica recibida en los estudios universitarios, el grupo decide cuidar y mantener en el
producto final de múltiples visiones, sin pretender llegar
necesariamente a un consenso sobre la cuestión, privilegiando el
pensamiento divergente. Después de un debate en el que surgen
varias propuestas de agrupamiento, se acaba optando por
organizarse en tres grupos. Dos grupos de 12, por voluntad propia,
y otro con el resto (116, aunque finalmente participarán 96). La
pertenencia al primer grupo se hace, según su decisión, por paridad
de sexos y con el propósito de elaborar un cuestionario para el
segundo grupo. El régimen de composición del último grupo,
propusieron que se estableciera por rango de edad, de modo que en
categorías de dos años de diferencia hubiera al menos un
integrante, de los 19 a los 39 (siendo finalmente cuatro mujeres y
seis hombres). 

Aunque fueron llegando paulatinamente a esta estructuración, nos llamaba la atención el interés que mostraban en hacer algo “científico” (ergo “válido”) y, en su opinión, necesitaban asegurar la participación del conjunto por los cauces que iban manteniendo. Además de respetar las nociones básicas del debate y la argumentación (incluyendo también a quienes se mostraban reacios al uso de las redes sociales), presentaban como imprescindible considerar de alguna forma las variables de sexo y de edad. 

Sin valorar, lógicamente, la decisión tomada, sí destacamos en gran medida la intencionalidad y el proceso de reflexión seguido. 


1) Aportación del Grupo 1

El primer grupo realiza una reflexión individual, bastante escueta y no partiendo de cuestiones y procesos que ya habían sido discutidos en las sesiones anteriores (quizá por falta de experiencia), que traen como documento de trabajo a la sesión. Los postulados los categorizan en asamblea, después de su presentación individual, en tres áreas:

- Interés y desinterés por las redes sociales.

- Usos y abusos de las redes sociales.

- Redes: arquitectura, perfiles y oportunidades. 

Con ello, proponen la realización del cuestionario para ser cumplimentado por el grupo mayoritario a partir de una lluvia de ideas para la que se otorgan cinco días de plazo.

Reunidos nuevamente, se ratifican en hacer dos instrumentos, uno para estudiantes del grupo que usan redes sociales y otro para integrantes no usuarios. 

Presentan una batería de preguntas que finalmente quedan establecidas en 69, algunas abundando sobre los mismos tópicos pero pretendiendo recoger todas las visiones. Como en otras sesiones, hay estudiantes que utilizan su teléfono móvil para grabar en audio lo que se debate o que toman fotografías al contenido de lo que se va consignando en la pizarra.

Tras el debate autónomo, también sobre la pertinencia de un instrumento tan extenso, fijan un Cuestionario A (“Usan Redes Sociales”: 39 ítems) y un Cuestionario B (“No usan Redes Sociales”: 33 ítems), con las siguientes categorías:

a) Razones de uso.

b) Tipo, frecuencia de acceso, historial, tiempo y lugar de acceso.

c) Impacto percibido sobre la vida. Uso por las personas según edad. Abuso y dificultades asociadas.

d) Tipos de contacto y tejido en red.

e) La amistad en las redes sociales.

f) La privacidad y la seguridad en la red.

g) La red social vista por la red social.

h) La utilidad o pertinencia de estudiar las redes sociales.

El instrumento B recoge aspectos parecidos. 

Proponen otorgar diez días para su cumplimentación por el grupo 2. Consultados por la pertinencia de que fueran o no anónimos, detalle que no habían considerado, se plantean diferentes opciones. Después del debate proponen, por mayoría pero no unanimidad, por no hacerlos anónimos pero que al entregarlos al grupo 3 para su análisis, se cieguen. Pretendían así que “se tomaran en serio en las respuestas pero no influyera en el análisis la relación que pudiera haber entre componentes de grupo 2 y 3”.

2) Aportación del Grupo 2

El grupo 2 cumplimenta el instrumento A o B, según pertenencia/elección individual. Del total (116), una parte no lo facilita, como se ha expresado. La remisión y entrega se realiza por correo electrónico.

3) Aportación del Grupo 3

Tras cegar los 96 cuestionarios entregados, se reparten al azar entre los componentes de este grupo. Previamente, se les invita a rellenar los instrumentos según su pertenencia, con el objetivo de reflexionar previamente sobre las cuestiones.

Se realiza una sesión de dos horas y media en la que debaten el cuestionario y se hace patente la necesidad de pensar en criterios comunes de análisis de la información. Se deciden según las categorías, diferentes ítems posibles, incidiendo en que no pretendían verificar posteriormente hipótesis iniciales sino de entrenarse en la capacidad investigadora. Como planteamiento, deciden –no lo había hecho el primer grupo– la pertinencia de hacer además de por edad la diferenciación, por sexos en el análisis de contenido. 

Una vez transcurridos los siete días que se otorgaron, se realiza una reflexión grupal mínimamente moderada sobre los análisis realizados, que disponen a su vez en un informe. Nosotros grabamos la sesión en audio.

Proceso final

Se presentan los resultados en sesión abierta de asistencia libre para cualquier participante y después se comparten también en pequeños grupos informales (sala de estudio, cafetería...), según nos manifiestan. Todos los materiales, excepto los cuestionarios sin cegar, se ponen a disposición del grupo para cualquier tratamiento que quiera darse. En nuestro caso, el presente trabajo.

Hemos de destacar las muestras de entusiasmo por el trabajo realizado por parte de muchos participantes, a pesar de la dificultad, el tiempo invertido y el “calor” de algunos debates. Para nosotros ha supuesto una nueva constatación del enorme potencial que los grupos de estudiantes poseen, estimulados por procesos democráticos de toma compartida de decisiones y tratamiento de elementos significativos. 

3. Algunas constantes, la visión de sí en las redes sociales

Tras la realización de todo el proceso descrito, se cuenta con una abundante relación de insumos para su análisis. En nuestro caso, queremos compartir algunas visiones que consideramos relevantes según los debates realizados en las sesiones descritas. Los presentaremos siguiendo la lógica del instrumento diseñado por los estudiantes, aunque ciertamente más que una estructura lineal sucesiva, pareciera más oportuna una lectura desde una perspectiva poliédrica, que no afrontamos por la limitación en la extensión de este trabajo. Tampoco es nuestra intención mostrar un análisis exhaustivo que nos detenga sobre elementos porcentuales y definitivos, sino más bien establecer algunas vías reiteradas en el proceso, que permitan acercamientos futuros al objeto de estudio. También por razones de espacio se ha tratado únicamente el conocimiento construido a partir de los instrumentos cumplimentados por los jóvenes participantes que usan redes sociales. Estas son las categorías:

Categoría 1) Razones de uso.

• Las razones recogidas no se diferencian sustancialmente de los resultados del
II Estudio sobre redes sociales en Internet 2010, publicado por IAB Spain: contactar en tiempo real y diferido con personas conocidas (del entorno actual o del pasado) o desconocidas, por sencillez y accesibilidad. Todo, en un ámbito donde el uso común refuerza la invitación a usarlas, a pesar de reticencias más o menos declaradas que suelen desaparecer en la práctica totalidad de los menores de 23 años participantes.

• Siendo comunes estos aspectos a todos los estudiantes que respondieron al
instrumento, destaca como aspecto diferenciador que los chicos resaltaban especialmente la “gratuidad” (entendida como no abonar un sobrecoste de servicio específico) de las redes como uno de los elementos, al tiempo que las mujeres señalaron también la búsqueda de entretenimiento (en general y de forma específica fotos y videos). Todos los integrantes del grupo 3 señalan que las mujeres han consignado más razones que los hombres, sobre todo los de más edad de este grupo 2, que fueron los más escuetos.

• Destacaron también que solamente un pequeño porcentaje de los hombres mayores de 30 años añadieron a su vez otros usos como la generación de opinión y tener acceso a información cultural y empresarial.


Categoría 2) Tipo, frecuencia de acceso, historial, tiempo y lugar de acceso.

• Tanto entre mujeres como entre hombres, Tuenti es la red más utilizada, seguida por Facebook y Messenger, nutriéndose también todos de Youtube como ubicación de apropiación de recursos audiovisuales para compartir. Las razones no recogen un significativo consenso, aunque se han reiterado los comentarios acerca de suponer un espacio considerado más como propio en Tuenti (por la limitación de edad declarada y por la necesidad de ser invitado a participar, como un “club exclusivo”), aunque la facilidad de acceso a MSN y Facebook son expresados, en su caso, como una fortaleza. En referencia a la primera de estas últimas, quienes la citan reseñan su rol de precursora de las redes sociales como se configuran en la actualidad. En el caso de la segunda de estas redes, para los jóvenes participantes de mayor edad se destaca la gran cantidad de aplicaciones y posibilidades que posee como fortaleza, siendo un rasgo que sin embargo le resta interés en el caso de la población más joven de la muestra.

• La mayor parte de la población usuaria participante expresó contar con varias cuentas o perfiles en varias redes, con utilización variable pero en todo caso, habitual.

• Se destaca la no utilización de otras propuestas como Twitter, My space o hi5, las cuales a pesar de no ser tan masivas en nuestro país como las anteriores –aunque la primera está experimentando un gran crecimiento–, no dejan de tener aceptación. Quizá las características geográficas y relacionales de Melilla han influido en ello.

• Los participantes indican una espiral creciente de uso, desde 2008 fundamentalmente (sin importar rango de edad, debido quizá a la generalización del recurso por esa fecha en nuestro país), tanto de mujeres como de hombres. No obstante, las primeras manifiestan acceder más veces y más tiempo (cumpliendo el perfil always on en abundantes casos, como un tránsito vital acompañado desde las características de los modos de interacción de las redes sociales, a cuyos procedimientos la población joven está muy habituada), mientras que los chicos destacan que suelen usar comunicaciones más cortas y directas. En tiempos sumados, se alcanza sin mucha dificultad las tres horas diarias de acceso por persona usuaria. Para quienes es posible económicamente, el lugar de ingreso permanente es el móvil (tarifa de datos, principalmente), siendo el domicilio como lugar de acceso diario y la universidad esporádico cada semana. En el caso de la conexión móvil destaca el gran número de chicas que manifiestan la necesidad de compartir al instante en red cualquier suceso (por ejemplo, una jugada en un partido de baloncesto o una canción en un concierto) o de acceder en cualquier momento percibido como “muerto”, independientemente de las condiciones que esté brindando el contexto en ese momento. Con respecto a periodos caracterizados, durante los exámenes expresan que disminuye el acceso a las redes, de igual modo que cuando se está viajando o se encuentra trabajo (con una importante percepción de las redes asociadas al tiempo de ocio o al menos, no laboral).

Categoría 3) Impacto percibido sobre la vida. uso por las personas según edad. A
buso y dificultades asociadas.

• No hay una constante en la consideración de esta cuestión. Ni siquiera después de plantearla abiertamente en el grupo 3 se consiguió cierta consistencia en alguna dirección. Las opiniones van desde una defensa enardecida de no suponer cambio alguno, a afirmar que las interacciones se modificaron, para mejor, con la participación en las redes sociales, pasando por cuestiones pragmáticas (se han economizado costos en las relaciones).

• Consideran de forma general que la población de menor edad que los participantes accederá paulatinamente a las redes a la primera oportunidad que se les presente y que alcanzará al 100% de los jóvenes. En el caso de los mayores, perciben que las redes tienen un índice de penetración levemente menor que en ellos mismos, pero en ambos casos con porcentajes por encima del 70-80% (percepción de crecimiento total sostenido hacia población más joven). Los hombres participantes tienen mayoritariamente la percepción de que estos valores porcentuales de uso de redes sociales son más altos.

• La mayoría considera muy interesantes los diferentes usos de la primera categoría, siendo muy claros en la expresión de los posibles problemas de adicción (reconocidos además por varias usuarias participantes) para los jóvenes. Sin embargo, no fuimos capaces de establecer, ante la acción investigadora mínimamente invasiva, de si se debía por ejemplo a nuestra presencia o a la
reproducción de un discurso ajeno, pues no se profundizó en la materia ni parecían tener un criterio en cuanto a los rasgos de una “adicción” a las redes sociales.

Categoría 4) Tipos de contacto y tejido en red.

• La expresión mayoritaria y prioritaria declarada es el deseo de contactar con una persona afín a sus deseos relacionales y/o sexuales (“ligar”, con intención primera de contacto virtual, sostenido en el tiempo para un encuentro físico posterior). Esta intención era más explícita en los hombres. En las mujeres además se añadía el interconocimiento de tales relaciones entre personas (denominado como “cotilleo”).

• otro tipo mayoritario, relacionado de alguna forma con el anterior, fue establecer y/o mantener relaciones de amistad con personas de otros lugares (o que abandonan el lugar común de forma circunstancial o definitiva), recogiendo la herencia de los primigenios contactos por IRC o incluso línea telefónica (“party line”).

• No hubo ninguna expresión de tipología cercana a la organización sostenida o compleja como grupo (tipo “asociación virtual”) más allá de compartir un evento o, sobre todo, “quedar” para acudir a un acontecimiento musical, deportivo o simplemente lúdico-nocturno en el fin de semana. Todo, sin valorar nosotros el tipo de asociación que conforma o no la pertenencia, por ejemplo,
a un determinado grupo en Facebook. Nos referimos solamente a
la concepción por ellos declarada.

Categoría 5) La amistad en las redes sociales.

• Existió un consenso generalizado en que no han podido definir un patrón en el establecimiento de amistades. Prácticamente todos los participantes opinan que por un lado es interesante la red social para iniciar o profundizar relaciones de amistad, al mismo tiempo que alertan de que puede ser perjudicial para una relación “más sana” (de contacto físico), o que la falsedad y la mentira es una constante en las comunicaciones en redes sociales y que la privacidad no está garantizada.

• Los chicos consideran que se comportan de forma similar en el establecimiento de relaciones a través de las redes sociales que en las de contacto físico, en entornos cercanos sobre todo con quienes les suscitan interés afectivo y emocional. En el caso de las mujeres, se manifiestan mayoritariamente más reservadas en las redes al tratar determinados aspectos relacionados con la esfera íntima. Sin embargo, cabe destacar que en el grupo 3 se estableció un gran debate al respecto, sin lograr argumentar a favor o en contra de este resultado de forma convincente. Finalmente, se apuntó en repetidas ocasiones como posible al desempeño de un rol asignado tradicionalmente al sexo femenino, más que a la capacidad que se tenía en el grupo de generalizar tal conducta.

• Un apartado también conflictivo fue la percepción ante la imagen mostrada y percibida a través de las redes, es decir, lo que cada cual proyecta y la importancia que se le otorga a los comentarios que se reciben a lo que se publica. En los debates, especialmente el grupo 3, se mostraron incongruencias y falta de consistencia en las argumentaciones, que parecían querer tender hacia la veracidad de lo que se emite y la relativa importancia dada a lo que se recibe, aunque especialmente el tercer grupo, como mostramos, exponía que se trataba más quizá de un discurso construido, que fiel a la realidad.

Categoría 6) La privacidad y la seguridad en la red.

• Debemos comenzar este apartado indicando que la privacidad no estuvo delimitada de forma homogénea por los participantes. En primer lugar, muchas personas usuarias no manifestaron objeción alguna para aceptar cualquier invitación de amistad o contacto, especialmente los hombres, mientras que las mujeres que apuntaban algún impedimento, lo hacían por la edad de quien proponía, el nick utilizado o por el “aspecto” en general que tenían sus publicaciones (fotos, comentarios...). En varios casos, mostraban como un motivo de orgullo competir por tener más “amigos” o “seguidores” en las redes.

• Con respecto a los datos más públicos o privados (tanto los que se consignan y esconden como los que no llegan a completarse por motivos de privacidad y no de falta de interés), no existió tampoco un criterio definido. La mayoría afirmó que los datos “más personales” no los muestra nada más que a “amigos” (nótese que la aceptación o noción de tal es también difusa como expusimos anteriormente), pero sin lograr establecer qué se entiende por “dato más personal”.

• El 100% de los participantes, asiduos activos en la red, expresaron que hasta la búsqueda documental del primer momento de esta acción investigadora y de lo aportado por el grupo 1, nunca se habían planteado la intención, diseño, funcionamiento, uso de los datos, implicaciones, etc. de las redes sociales. Pese al debate y al cambio de la percepción sobre las mismas, no hubo expresiones de clara modificación de las conductas habituales hasta ahora en su acceso a las redes. Hubo una coincidencia prácticamente unánime en alertar sobre los riesgos para la privacidad de los más jóvenes (estudiantes de secundaria, por ejemplo). Pero del mismo modo que la percepción de la veracidad-mentira, o la adicción, tal aspecto se proyectaba con más facilidad sobre usuarios más jóvenes y se descartaba prácticamente para sí.

Categoría 7) La red social vista por la red social.

• La consideración de las redes sociales como “artefacto cultural” (relacionado con el discurso de Internet cultura –online– o Internet artefacto cultural –offline–, tratados por Hine, 2000, 25 y ss.) que usa Internet para comunicarse e intercambiar información, fue la predominante.

• Se debatió de forma intensa sobre las motivaciones empresariales hacia la red social y las alternativas políticas (algunas de solapadas intenciones como, en su opinión siempre, la red Cadizbook, que ofrecía en febrero de 2011 los conocidos carnavales de Cádiz con una ingente publicidad del Consistorio de la ciudad) o redes sociales temáticas (como las educativas y de investigación).

• Algunos chicos, en menor medida las mujeres, expresaron su deseo de saber más sobre la arquitectura de las redes sociales, sus definiciones y motivaciones.

Categoría 8) La utilidad o pertinencia de estudiar las redes sociales.

• Prácticamente la totalidad de las opiniones vertidas hacían referencia a la gran importancia que las redes tienen para los jóvenes y de ahí la pertinencia de saber más y reflexionar en profundidad sobre las mismas, como realizaron con el presente proceso, sintiéndose protagonistas en todo momento como ya hemos expresado.

• De igual modo, se aludió constantemente a los posibles usos educativos y formativos. En este punto, hemos de reconocer que el perfil de los participantes, estudiantes de magisterio, y el contexto de una asignatura, puede haber sesgado definitivamente este aspecto.

Pequeño último paso en el presente camino al futuro

En un proceso tan enriquecedor y abierto no cabe conclusión. Además de la relevancia, cual objetivo, del grado de participación y cualidades de significado que alcanzaron y la gran cantidad de material generado durante este extenso e intenso periodo, coincidimos con Hine (2000) en que cualquier análisis de una realidad dada, bien puede ser diferente, pues así son las definiciones de lo que se es o se hace, tal que comprensiones culturales. Y este estudio, como tantos, no deja de ser un comienzo... desde un punto dado.

Hemos colaborado en una acción contextuada, partiendo de un estudio de identidad local, signo definidor de las primeras redes y de algunas actuales, que no entra en contradicción con el deseo y la posibilidad de conectarse globalmente (VAYREDA, 2004, 13).

Retos constantes, cambiantes necesidades, para la construcción participada con la presencia incontestable de las posibilidades de comunicación que ofrecen las redes sociales para gran parte del planeta (JENkINS, 2006), que nos permitan ir descubriendo en qué se concretará y completará el silogismo: redes, jóvenes y...

Referencias bibliográficas

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BOYD, D. (2008). “Why youth? Social network sites: the role of networked publics in teenage social life”. En D. Buckingham, Youth, identity and digital media (pp. 119-143). Cambridge, Mass.: MIT Press.

BUCKINGHAM, D. (Ed.) (2008). Youth, identity and digital media. Cambridge: the MIT Press.

CASTORIADIS, C. (2003). La institución imaginaria de la sociedad. Vol. 2. Madrid: Tusquets.

HINE, C. (2000). Etnografía virtual. Barcelona: UOC. Traducido por Hormazábal, C.P. (2004).

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