Ataque sin precedentes a la docencia universitaria (José Emilio Palomero)









- La Universidad, incendiada (El País de 26 de abril 2012). Decenas de consejos de gobierno, claustros y decanos aprueban textos en contra de los recortes. Los rectores ven medidas “inaplicables” en la reforma (Ver la noticia completa pulsando aquí).

Zaragoza, 24 de abril de 2012

Creíamos que la Universidad de la Convergencia daría lugar a una redefinición de los roles docentes, que siempre gozaron de menor consideración y prestigio que las tareas investigadoras.

Pensábamos que la Universidad de la Calidad Total pondría el acento sobre el aprendizaje, y que no se escatimarían los recursos necesarios para hacer posible un giro sustancial en la forma de enfocar la docencia universitaria.

Creíamos también que el régimen de dedicación del profesorado es algo que en un estado social y de derecho no se impone unilateral y autoritariamente desde el Gobierno, sino que se negocia democráticamente con los interesados y sus legítimos representantes. 

La realidad, sin embargo, está siendo muy diferente, especialmente a partir del nuevo Real Decreto-Ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo (BOE 66 de 21 de abril 2012), cuyo texto completo se puede leer pulsando aquí. 

Efectivamente, tal como ha señalado CCOO, "¿dónde quedó todo lo negociado y acordado en el Estatuto del PDI? Parece como si el Gobierno no tuviese memoria y hubiesen desaparecido del Ministerio todos los documentos y todos los registros de los acuerdos alcanzados" (pulsar aquí). 

O tal como señala Nacho Rivas en su blog, ahora que quieren dar la puntilla a la Universidad:"¿qué quedará de nosotros, o qué quedará de la sociedad, cuando la Universidad haya muerto?" (pulsar aquí).

Y es que menuda la que se nos viene encima: recortes, subida de las tasas, elitismo y mercantilización de la universidad, ¿golpe mortal a los estudiantes?, ¿despido masivo de profesores? (Pulsar aquí, no es broma), ¿nuevos planes de estudio?, ¿supresión de titulaciones?, ¿fusión de centros?, ¿una nueva reforma universitaria?, ¿Adiós, Bolonia, adiós...?  (Pulsar aquí).

No obstante, en este post nos centraremos exclusivamente en la cuestión de la calidad docente universitaria, y lo haremos a partir de aquellos "detalles" del Real Decreto-Ley 14/2012 en los que se pone de manifiesto el "cariño" con el que el Ministro Wert está tratando la docencia universitaria, esa que según algunos iba a "mimar" tanto el Plan Bolonia..., aunque otros nunca creímos demasiado en ello, dado el espíritu mercantilista y neoliberal de la Universidad de la Convergencia (pulsar aquí).

Real Decreto-Ley 14/2012, de 20 de abril (Nueva redacción del artículo 68 de la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades)

Cuatro. Se da una nueva redacción al artículo 68 de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, que queda redactado en los siguientes términos:

«Artículo 68. Régimen de dedicación.

1. El profesorado de las universidades públicas ejercerá sus funciones preferentemente en régimen de dedicación a tiempo completo, o bien a tiempo parcial. La dedicación será, en todo caso, compatible con la realización de trabajos científicos, técnicos o artísticos a que se refiere el artículo 83.

La dedicación a tiempo completo del profesorado universitario será requisito necesario para el desempeño de órganos unipersonales de gobierno que, en ningún caso, podrán ejercerse simultáneamente.

2. Con carácter general, el personal docente e investigador funcionario de las Universidades en régimen de dedicación a tiempo completo dedicará a la actividad docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 24 créditos ECTS.

No obstante, la dedicación a la actividad docente de este personal podrá variar en función de la actividad investigadora reconocida de conformidad con el Real Decreto 1086/1989, de 28 de agosto, sobre retribuciones del profesorado universitario, y que haya dado lugar a la percepción del complemento de productividad previsto en el artículo 2.4 del mismo, y atendiendo a las siguientes reglas:

a) Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 16 créditos ECTS quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones:

– Profesores Titulares de Universidad, Profesores Titulares de Escuelas Universitarias o Catedráticos de Escuela Universitaria con tres o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años.

– Catedráticos de Universidad con cuatro o más evaluaciones positivas consecutivas, habiéndose superado la más reciente en los últimos seis años.

– En todo caso, cuando se hayan superado favorablemente cinco evaluaciones.

b) Deberá dedicar a la función docente la parte de la jornada necesaria para impartir en cada curso un total de 32 créditos ECTS, quien se encuentre en alguna de las siguientes situaciones:

– Que no haya sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora o que haya obtenido una evaluación negativa de dicho período.

– Que hayan transcurrido más de seis años desde la última evaluación positiva.

3. El Gobierno, previo informe de las Comunidades Autónomas y del Consejo de Universidades, regulará las bases del régimen general de dedicación del personal docente e investigador funcionario.»

Los cambios del Ministro Wert traducidos a cifras

Seguidamente, con el fin de que lectores y lectoras conozcan con mayor precisión los cambios que propone el Ministro Wert, vamos a señalar el número de horas de clase que según la nueva normativa deberá impartir cada profesor/a a lo largo de un curso académico, a repartir entre las 32 semanas en las que habitualmente se viene -o se venía- impartiendo clase en la universidad:

1) Los Profesores Titulares de Universidad, Profesores Titulares de Escuelas Universitarias o Catedráticos de Escuela Universitaria con tres o más sexenios de investigación consecutivos, siempre y cuando hayan superado el más reciente en los últimos seis años, deberán impartir 253,33 horas de docencia al año (16 créditos ECTS, equivalentes a 25,33 de los antiguos créditos).

2) Los Catedráticos de Universidad con cuatro o más sexenios de investigación consecutivos, siempre que hayan superado el más reciente en los últimos seis años, también deberán impartir 16 créditos ECTS, equivalentes a 253,33 horas de docencia al año (25,33 de los antiguos créditos). A éstos se les exige más que al resto, al menos cuatro sexenios de investigación...

3) Quienes no hayan sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora, o quienes hayan obtenido una evaluación negativa de dicho período, así como quienes lleven más de seis años sin obtener una evaluación positiva de su investigación, deberán impartir 32 créditos ECTS, equivalentes a 506,66 horas de docencia al año (50,66 de los antiguos créditos).

En este sentido, cabe destacar que, hasta la entrada en vigor de los créditos ECTS (la unidad de medida docente que utiliza el Real Decreto de Wert) el máximo de horas de clase que le correspondía dar a un profesor/a perteneciente a los cuerpos docentes universitarios oscilaba entre 24 y 36 de los antiguos créditos, equivalentes a entre 240 a 360 horas al año según categorías y casos, al margen de descuentos por cargos, investigación, edad u otras causas.

Para hacer los cálculos anteriores (equivalencias entre créditos antiguos y créditos ECTS en horas de clase por curso académico) se ha tomado como referencia una de las guías docentes actualmente en vigor de la Universidad de Zaragoza (pulsar aquí para consultarla), en la que una asignatura de 6 créditos ETCS supone para el profesor/a 95 horas de actividad docente (15,83 horas por crédito en lugar de las 10 horas por crédito que recogía la antigua legislación).

Por cierto, el Real Decreto-Ley no dice nada sobre el resto del profesorado, puesto que se refiere exclusivamente al que pertenece a los Cuerpos Docentes Universitarios.

Los nuevos horarios lectivos del profesorado universitario en créditos ECTS, unidad de medida que utiliza el Real Decreto de Wert

En consonancia con la nueva normativa (y si es que ésta se aplicase de forma literal), la mayor parte del profesorado universitario pasará a tener que impartir muchas más clases de las que viene impartiendo hasta la fecha, hasta más del doble en un gran número de casos. Tan sólo una élite del profesorado actual se librará de un notable incremento de sus horas de docencia, mientras que las nuevas generaciones no tendrán tiempo material para obtener las condiciones que les permitan impartir los 16 créditos ECTS previstos en el mejor de los supuestos (equivalentes a 25,33 de los antiguos créditos); algo que tendrá muchas y malas consecuencias para el funcionamiento general de la universidad, para la calidad de la docencia universitaria, para la propia investigación, para el profesorado de todos los niveles y muy en particular para el sector más débil del mismo, los profesores/as asociados/as, que a pesar de estar llevando buena parte del peso total de la docencia universitaria en el momento actual (con salarios algo inferiores a 600, 400 o 300 euros/mes, según los casos) corren el riesgo de sufrir despidos masivos.

Cabe destacar que 32 créditos ECTS (506,66 horas) equivalen a unas 16 horas de clase por semana durante cada una de las 32 semanas lectivas que suelen quedar (o que al menos solían quedar) una vez descontados los períodos de exámenes y las vacaciones. 

Visto todo lo anterior, nos preguntamos si es que el Ministro Wert se lo ha pensado en serio y piensa aplicar de manera efectiva lo de las 506,66 horas de clase por curso para buena parte del profesorado, o si es que somos nosotros quienes nos equivocamos al echar las cuentas.

En todo caso no acaban aquí los problemas, puesto que la reforma del artículo 68 termina con una coletilla más que preocupante: "El Gobierno, previo informe de la CCAA y del Consejo de Universidades, regulará las bases del régimen general de dedicación del PDI...", así que mucho nos tememos que este ataque a la universidad tan sólo acaba de comenzar y que lo peor del mismo está aún por llegar.

Un profesorado para el siglo XXI

Hablando de calidad docente en la universidad finalizaremos este post con algunas referencias a los buenos profesores universitarios (pulsar aquí), a su vertiente educativa (pulsar aquí) y a la necesidad de que la actividad docente del profesorado sea reconocida institucionalmente con el mismo nivel que su actividad investigadora (pulsar aquí).  

Y es que, como ya hemos señalado en otro lugar (pulsar aquí) necesitamos:

"Una Universidad nueva para una sociedad también nueva. Que exige, por ende, un nuevo modelo de profesor. Frente a una Universidad transmisora y elitista, una Universidad que no sólo investigue, sino que también eduque en la vida y para la vida, que enseñe lo académico y lo vital. Menos jerárquica e individualista, más dialógica y comunitaria, menos economicista, más crítica y transformadora, más solidaria y social. Que investigue la realidad y se comprometa con ella a la luz de los derechos humanos. Que ponga investigación y docencia al servicio de la sociedad. Que contribuya a la construcción del conocimiento desde la atalaya de la solidaridad [ ... ]. 

La calidad de la Universidad depende principalmente de la formación y entrega de su profesorado. Por ello, la nueva Universidad exige un profesorado comprometido con su triple misión educadora, docente e investigadora. Un profesorado capaz de enganchar a los estudiantes al placer del conocimiento, y de hacerles vivir la Universidad como un espacio no sólo para investigar, sino también para aprender y enseñar. Para aprender a conocer y a hacer. También a convivir y a ser. 

Que domine su materia, dotado para la investigación y con una buena formación pedagógica. Dispuesto a despertar la curiosidad intelectual de los estudiantes, frecuentemente aburridos y sin interés por lo que se hace en las aulas. Mediador de aprendizajes significativos. Capaz de convertir el aula en espacio reflexivo, crítico y comunicativo; en fuente de construcción de saberes; en laboratorio para el ensayo de nuevos modos de enseñar y aprender. Dispuesto a intercambiar experiencias, investigación y reflexiones sobre su propia práctica docente.

Que no encripte el lenguaje. Que no hable para iniciados. Experto en comunicación. Y en gestión de recursos y grupos. Conocedor de las nuevas tecnologías de la información. Abierto a la aldea global. Menos ocupado en hacer carrera y subir puestos en el escalafón, y más preocupado por sus tareas docentes y educadoras. Capaz de trabajar en equipo. Motivado y responsable. Entusiasmado con el día a día de su actividad. Satisfecho y bien incentivado a nivel profesional. Emocionalmente inteligente. Con sensibilidad social.

Dispuesto a compartir mesa con los estudiantes, para construir juntos y de forma activa conocimientos y aprendizajes. Capaz de demostrar en el aula, el laboratorio o el despacho, su capacidad para conectar, motivar y comunicar. Ocupado en formar y no sólo en informar. Dispuesto a fomentar la reflexión y la creatividad. Y entregado a la formación de profesionales competentes, a la vez que ciudadanos libres, democráticos, comprometidos, solidarios, tolerantes, críticos, ilustrados, respetuosos, responsables, maduros y felices."


Nos tememos, sin embargo, que las reformas en curso no van por este camino... y nos parece lamentable el apoyo que les presta el profesor Mariano Fernández Enguita con ese "¡Bien por el 68! Esta vez con Wert" (pulsar aquí), dedicado a las reformas universitarias del Ministro de Educación

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La indignación por los recortes crece en las universidades (1/05/2012)


- Profesores «indignados» por los recortes. Docentes universitarios se sitúan en primera línea de la protesta contra los ajustes en educación.


- Higher education politics. Identificando políticas educativas en educación superior, un encargo de la red innova.


- Unos 120 profesores de la ULPGC podrían ser despedidos (Pulsar también aquí).


Imparten clases en la calle en Granada para protestar por los recortes en la universidad.


- La Mesa Única de los Trabajadores de la Universidad de La Rioja, integradas por las Juntas de Personal y los Comités de Empresa del Personal de Administración y Servicios (PAS) y del Personal Docente e Investigador (PDI), han reclamado, a través de un comunicado, que se retire el Decreto de "recortes" en educación.


- Los decanos de la Universidad de Murcia han suscrito un manifiesto en el que alertan de que las medidas adoptadas por los gobiernos central y regional "ponen en grave riesgo la viabilidad de esta universidad pública


Otra teología es posible


TRIBUNA

Jesús de Nazaret, indignado. Por eso lo mataron

Cristo adoptó una actitud de rebeldía frente al sistema y el orden establecido



Tras acusar a Dios de ser “nuestra más larga mentira”, calificar a los evangelios de “testimonio de la ya incontenible corrupción existente dentro de la primera comunidad”, definir a Pablo de Tarso como de “disangelista” y dirigir la “maldición sobre el cristianismo en El Anticristo, Nietzsche hace el siguiente retrato idílico de Jesús de Nazaret: “Él no opone resistencia, ni con palabras ni en el corazón, a quien es malvado con él… No se encoleriza con nadie, ni menosprecia a nadie. No se deja ver en los tribunales, ni se deja citar ante ellos (‘no jurar’)… Lo que él legó a la humanidad es la práctica: su comportamiento ante los jueces, ante los sayones, ante los acusadores, ante toda especia de calumnia y burla, su comportamiento en la cruz. Él ora, sufre, ama con quienes, en quienes le hacen mal. No defenderse, no encolerizarse, no hacer responsable a nadie”. 


De ser cierta la versión de Nietzsche, Jesús habría huido del conflicto como de la quema y se habría instalado en una religión conformista, sin que nada ni nadie le turbara. Pero nada más lejos de la realidad. Jesús fue un Indignado que adoptó una actitud de rebeldía frente al sistema y se comportó como un insumiso frente al orden establecido. [... Indignado con la religión oficial, Indignado con los poderes religiosos, Indignado con los poderes económicos, Indignado con el poder político, Indignado con la religión y la sociedad patriarcales, indignado con el Dios autoritario...]. El conflicto, nacido de la indignación, define su modo de ser, caracteriza su forma de vivir y constituye el criterio ético de su práctica liberadora. La insumisión y la resistencia fueron las opciones fundamentales durante los años de su actividad pública, tanto en el terreno religioso como en el político, ambos inseparables en una teocracia y la clave hermenéutica que explica su trágico final (Pulsar aquí para seguir leyendo este artículo).
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Juan José Tamayo es teólogo y autor de Otra teología es posible (Herder, 2012. 2ª ed.). Es Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1976) y en Filosofía y Letras (1990) por la Universidad Autónoma de Madrid. Es profesor Titular de Universidad. Actualmente dirige la "Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría" de la Universidad Carlos III de Madrid.

AUFOP, UVA y CETIE: XII Congreso Internacional de Formación del Profesorado: La educación como elemento de transformación social


- Organizan: AUFOP, UVA y CETIE
- Lugar de celebración: Facultad de Educación y Trabajo Social. Universidad de Valladolid. Valladolid. España
- Web del congreso (Pulsar aquí)
- Fechas: 22-24 Noviembre 2012
- Inscripciones (Pulsar aquí)

El congreso internacional que a continuación presentamos “La educación como elemento de transformación social” llega en un momento especialmente importante para quienes formamos parte del comité organizador. 


En primer lugar, la Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (AUFOP), que hunde sus raíces en la "Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado. Continuación de la antigua Revista de Escuelas Normales (1987)",  cumple veinticinco años de trayectoria. Dejadnos pues que recordemos a todos aquellos y aquellas que a lo largo de este tiempo han contribuido a mantener el trabajo organizativo, de gestión editorial y de contribución social e intelectual para una asociación que, a través de sus congresos y publicaciones periódicas, ha buscado mantener vivo el compromiso crítico en la formación del profesorado, mediante el intercambio de ideas y experiencias, la reflexión en torno a temas socialmente relevantes para la educación, eso sí buscando en la medida de lo posible el rigor epistemológico y metodológico tan necesario a la hora de plantear un trabajo que vincule la investigación rigurosa con aspiraciones de justicia social.

En segundo lugar, este congreso trata de tomar el contexto de crisis que nos rodea (política, económica, ecológica y sociocultural) como elemento que nos permita pensar el papel que puede y debe jugar la educación en aras de desarrollar propuestas y configurar subjetividades capaces de tomar conciencia de lo que nos jugamos a nivel local y global. Y el hecho de hablar de educación y no de escuela no es un tema menor, ni nos debe pasar desapercibido. La apuesta que hacemos desde la organización del congreso (desde AUFOP) es la de borrar fronteras, estrechar lazos y compartir voces entre quienes trabajan en el ámbito de la escuela y quienes lo hacen en el espacio de la educación social a nivel más general. 

En relación con esto, el congreso se dirige a profesorado universitario, investigadores e investigadoras, quienes desarrollan un trabajo desde la formación (inicial o permanente) tanto en los niveles de infantil, primaria, secundaria o en la universidad, así como a quienes trabajan en el ámbito de la educación social. Todos ellos y ellas, pensamos que pueden aportar sus trabajos y proyectos en los que, a través del diálogo y el encuentro, intentemos generar un profundo debate acerca de los mismos, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la innovación. Cada uno y cada una, desde su campo de actuación singular, han buscado estrategias y procedimientos con los que afrontar los cambios sociales propios de estos tiempos de crisis económica, cultural, política y ecológica.

Sabemos de la existencia de experiencias que nutren ese intercambio colectivo, que han roto con esa separación a todas luces artificial. Sin embargo, no es menos cierto que seguimos necesitando de espacios que permitan esa doble mirada, de tal forma que desde la escuela se escuche lo que algunos y algunas están haciendo o diciendo respecto a asuntos tan centrales para nuestras vidas como la exclusión y el desempleo, el desarrollo comunitario, la pérdida de elementos democráticos en nuestras sociedades, la degradación ecológica o el desarrollo sostenible, de la misma forma que desde espacios extraescolares se contempla el caudal de experiencias que, en torno a niveles educativos diversos, y realizadas por diferentes profesionales de la educación escolar, permiten aportar miradas tan necesarias para la intervención social como el desarrollo de experiencias curriculares, la activación de procesos de investigación o el uso reflexivo de los medios y las tecnologías de la comunicación.

En tercer lugar, pensamos que un encuentro como éste nos permite afrontar algunos puntos nucleares respecto de los procesos de formación inicial y permanente que, actualmente, se están dando en el estado y a nivel internacional:

Por un lado, se trata de visibilizar experiencias educativas en las que hay un nexo común: su aspiración a lograr una cierta transformación social, ya sea del entorno sociocultural y político que nos rodea, o ya sea en las formas de construir los aprendizajes y nuestra manera de ser sujetos. También en este lado tendremos la oportunidad de conocer propuestas que, reivindicando los puentes que se deben tender entre educación y diversidad, abren nuevos caminos en las áreas instrumentales del aprendizaje (lenguaje, matemáticas…), así como en las áreas vinculadas con aquellos saberes tan indispensables para el crecimiento y fortalecimiento democrático de la ciudadanía como son las vinculadas con la expresión musical, plástica y corporal, áreas éstas que consideramos han sido en ocasiones olvidadas en los debates que hemos tenido en nuestros congresos de formación del profesorado, quizás excesivamente vinculados con un tratamiento más generalista (pedagogía, psicología, sociología, teoría e historia de la educación…).

Por otro lado, pensamos que no hay desarrollo profesional ni transformación social sin praxis, por lo que queremos usar este espacio como una oportunidad para compartir experiencias de investigación e intervención social y educativa. Estas experiencias nos permiten no sólo imaginar las posibilidades que ofrece actualmente la investigación educativa y social en campos muy diversos y desde modalidades de conocimiento diferentes (pero complementarias). Invitamos entonces a que reflexionemos colectivamente en torno a los procesos de investigación desarrollados actualmente en nuestras prácticas educativas, lo que nos obligará a pensar acerca de la complementariedad de metodologías de investigación, los diferentes diseños usados, cómo se construye el conocimiento, los problemas y dificultades con los que nos encontramos a la hora de realizar investigaciones, a quién damos voz en dichos procesos, etcétera. Pensamos que este intercambio puede enriquecer y flexibilizar algunas posiciones que mantenemos y que no hacen más que reproducir dicotomías que han beneficiado poco la consolidación de verdaderas comunidades de investigación basadas en el diálogo y la apertura de enfoques.

Pero, además, creemos que el encuentro que proponemos puede constituirse en un foro en el que volvamos a pensar acerca del saber profesional implícito en nuestra actividad educativa. Discutir entonces respecto de cómo construimos nuestro conocimiento no debe ser una tarea menor en este congreso. Y, así, seguramente este espacio nos obligue a pensar respecto de los aspectos que priman más en nuestra acción, aspectos que oscilan en ocasiones entre el desarrollo de habilidades, destrezas o competencias que hemos adquirido a lo largo de estos años de profesión y acción social, pero en los que también hay toda una suerte de conocimientos o saberes adquiridos de forma disciplinar, teórica y especializada, saberes sin los cuales no hubiéramos podido afrontar seguramente las situaciones profesionales y sociales a las que nos hemos enfrentado. Sin embargo, es posible que también hayamos aprendido reflexionando acerca de lo que hacíamos, a través de seminarios y grupos en los que hemos ido compartiendo nuestro trabajo, nuestras dudas e incertidumbres, construyendo poco a poco un saber que surgía más bien de la propia práctica, de la experiencia. En definitiva, pensamos que no es un mal momento para compartir esas diversas formas de construir conocimiento profesional, lo que nos llevará seguramente a repensar nuestros modelos o programas de formación, habida cuenta de que muchas de nosotras y de nosotros estamos trabajando en ámbitos ligados a la formación de educadores y educadoras.

En general, desde la organización del congreso hemos apostado por privilegiar el intercambio, de ahí que las ponencias sean más bien pocas, aspirando más bien a situar algunas claves de por dónde debe transitar la educación hoy, cuál es el papel que debemos jugar como educadores y educadoras en un contexto de crisis como el actual, las oportunidades de las que disponemos para desarrollar prácticas transformadoras, sin dejar de lado el delinear los principales ejes de trabajo que constituyen una tarea de reconstrucción crítica desde el ámbito de la educación. No obstante, volvemos a insistir en que queremos, con la mayor honestidad posible, dar voz a colectivos, grupos e individuos que trabajáis y trabajamos por desarrollar espacios democráticos en los que primen la búsqueda de igualdad de oportunidades, el reconocimiento de las diferencias y su articulación en un proyecto colectivo de transformación social, la construcción de personas reflexivas y autónomas, la toma de conciencia sobre el mundo que nos rodea, etcétera.

De momento, nada más. Os animamos a que compartáis con nosotros y nosotras este espacio de trabajo, de reflexión compartida en la que también aspiramos a consolidar lazos afectivos, pues también la transformación social se hace a través de cuidarnos, de la cercanía que nos permite hablarnos mirándonos y escuchándonos, aspectos que cada vez más se antojan “pequeños tesoros” en los tiempos que corren. Muchas gracias por vuestro interés, y nos vemos pronto.



PROGRAMA DEL CONGRESO

DÍA 22 DE NOVIEMBRE DE 2012

Sesión de mañana:
* Ponencia Inaugural: “La educación como elemento de transformación social”, a cargo de Lidia Puigvert Mallart (Profesora de la Universidad de Barcelona)
* Paneles de trabajo: Experiencias educativas transformadoras (I): O Pelouro, Proyecto Atlántida, Red de Comunidades de Aprendizaje, Escuela Libre Paideia, Acción Educativa, Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica del País Valenciano, CREC, DUODA,

Sesión de tarde:
Panel de comunicaciones- Ejes temáticos. Grupos para la discusión
• Grupo 1.- Nuevos modelos de profesorado ante el cambio social. Coordinadores/as: Luis Torrego Egido, Jaume Martínez Bonafé y Carmen Rodríguez
• Grupo 2.- Propuestas ligadas al desarrollo socio-personal del profesorado. Coordinadores/as: José Juan Barba y Remei Arnaus
• Grupo 3.- El profesorado ante las tecnologías y medios de comunicación. Coordinadores/as: Sara Lorena Villagrá Sobrino, Javier Maquilón Sánchez y Aquilina Fueyo
• Grupo 4.- Experiencias democráticas de innovación en centros sociales y escolares. Coordinadores/as: Henar Rodríguez Navarro, Sandra Racionero y Florencio Luengo
• Grupo 5.- La investigación e intervención socioeducativa desde las áreas específicas del curriculum. Coordinadores/as: Lucio Martínez, Consol Aguilar Ródenas y José Luis Aróstegui.
• Grupo 6.- Experiencias de investigación e intervención social y educativa emancipadoras. Coordinadores/as: Enrique Javier Díez Gutiérrez, Teresa Gómez y José Luis Villena Higueras

DÍA 23 DE NOVIEMBRE DE 2012

Ponencia: “Enseñar y aprender en una sociedad pluricultural”, a cargo de Xavier Besalú Costa (Profesor de la Universitat de Girona)

Sesión de mañana:
Paneles de trabajo: Experiencias educativas transformadoras (II): Movimiento 15M, Asociación Local Cambalache, Consume hasta morir, La Garbancita Ecológica, Librería Asociativa Traficantes de Sueños, Periódico Diagonal, SOS Racismo, Red CIMAS.

Sesión de tarde:
Panel de comunicaciones- Ejes temáticos. Grupos para la discusión
Grupo 1.- Nuevos modelos de profesorado ante el cambio social
Grupo 2.- Propuestas ligadas al desarrollo socio-personal del profesorado
Grupo 3.- El profesorado ante las tecnologías y medios de comunicación
Grupo 4.- Experiencias democráticas de innovación en centros sociales y escolares
Grupo 5.- La investigación e intervención socioeducativa desde las áreas específicas del curriculum
Grupo 6.- Experiencias de investigación e intervención social y educativa

DÍA 24 DE NOVIEMBRE DE 2012

Ponencia de cierre: “El desafío de los derechos humanos para quienes trabajamos en el campo de lo social. Algunas señales para la esperanza”, a cargo de Santiago Alba Rico

Asamblea del congreso: elaboración de documento marco de trabajo

Clausura del congreso

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Últimos congresos de la aufop


Tras una larga trayectoria de seminarios y congresos nacionales e internacionales, la Asociación Universitaria de Formación del Profesorado (AUFOP) ha promovido y participado recientemente en dos congresos internacionales sobre la profesión docente, celebrados en noviembre y diciembre de 2010.


1) “I Congreso Internacional: reinventar la profesión docente. Nuevas exigencias y escenarios en la era de la información y la incertidumbre.”


Organizado por la Facultad de Educación y el Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga, la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (órgano de expresión de la AUFOP), el periódico Escuela y Cuadernos de Pedagogía, el citado congreso se celebró en Málaga los días 8, 9 y 10 de noviembre de 2010.


Para acceder a las ponencias invitadas de PROFE10 a texto completo (número 68 de la RIFOP), pulsar aquí.


Para acceder a los vídeos de las ponencias y a otras noticias sobre Profe10, pulsar aquí.


Para más información, pulsar aquí.


2) "I Congreso Internacional virtual de Formación del Profesorado. La formación del profesorado en el siglo XXI: Propuestas ante los cambios económicos, sociales y culturales."


Organizado por la AUFOP en colaboración con las Universidades de Murcia, Zaragoza y Valladolid, tuvo lugar los días 9, 10 y 11 de diciembre de 2010.

Los niños desarrollan desde edades muy tempranas el sentido de la equidad (Marco F. H. Schmidt y Jessica A. Sommerville)

Una reciente investigación realizada por Marco F. H. Schmidt y Jessica A. Sommerville (Universidad de Washington), publicada en octubre de 2011 en la revista "PLoS ONE", revela que los niños son capaces de compartir y de mostrar comportamientos justos, altruistas e igualitarios mucho antes de lo que se creía hasta el momento. 


Los autores de este estudio, expertos en psicología infantil, desvelan que la noción de justicia, enraizada en patrones evolutivos y culturales, comienza a desarrollarse en una edad muy temprana, de manera que un bebé de 15 meses ya tiene adquirido el sentido de la "equidad", es decir, la propensión a la igualdad o justicia en el reparto de algo entre varios, o en el trato a las personas; o dicho de otra forma, el niño desarrolla tempranamente una tendencia a compartir los recursos a partes iguales en base a motivos igualitarios y una inclinación a hacer el bien a los demás, incluso a costa del suyo propio. En la citada investigación se subraya, además, que hay una fuerte conexión entre el sentido de la justicia y la igualdad, y entre el altruismo y la cooperación.


Aunque hasta el momento la vertiente moral ha recibido menos atención que la cognitiva por parte del sistema educativo, se trata de una dimensión fundamental para el desarrollo del ser humano, por lo que debe ser especialmente cuidada por padres y maestros. En ella nos jugamos la convivencia, que debe ser cultivada desde la niñez. Por ello, y teniendo en cuenta que el ser humano aprende en buena medida por imitación de modelos, es muy importante que padres y maestros den ejemplo al bebé desde el primer día de su vida, evitando las conductas injustas y promoviendo relaciones humanas positivas, generosas, igualitarias, equitativas, prosociales y cooperativas. 


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Fairness Expectations and Altruistic Sharing in 15-Month-Old Human Infants

Abstract

Human cooperation is a key driving force behind the evolutionary success of our hominin lineage. At the proximate level, biologists and social scientists have identified other-regarding preferences – such as fairness based on egalitarian motives, and altruism – as likely candidates for fostering large-scale cooperation. A critical question concerns the ontogenetic origins of these constituents of cooperative behavior, as well as whether they emerge independently or in an interrelated fashion. The answer to this question will shed light on the interdisciplinary debate regarding the significance of such preferences for explaining how humans become such cooperative beings. We investigated 15-month-old infants' sensitivity to fairness, and their altruistic behavior, assessed via infants' reactions to a third-party resource distribution task, and via a sharing task. Our results challenge current models of the development of fairness and altruism in two ways. First, in contrast to past work suggesting that fairness and altruism may not emerge until early to mid-childhood, 15-month-old infants are sensitive to fairness and can engage in altruistic sharing. Second, infants' degree of sensitivity to fairness as a third-party observer was related to whether they shared toys altruistically or selfishly, indicating that moral evaluations and prosocial behavior are heavily interconnected from early in development. Our results present the first evidence that the roots of a basic sense of fairness and altruism can be found in infancy, and that these other-regarding preferences develop in a parallel and interwoven fashion. These findings support arguments for an evolutionary basis – most likely in dialectical manner including both biological and cultural mechanisms – of human egalitarianism given the rapidly developing nature of other-regarding preferences and their role in the evolution of human-specific forms of cooperation. Future work of this kind will help determine to what extent uniquely human sociality and morality depend on other-regarding preferences emerging early in life.

Menos acción, más meditación (Miriam Subirana)


"Medita, contempla los muros; observa tus ideas, tus hábitos, tus apegos y tus miedos, sin emitir juicio ni condena de ningún tipo. Limítate a mirarlos y se derrumbarán" (Anthony de Mello).

El 6 de abril de 2011 se publicaba en este blog un post que lleva por título "La meditación en las aulas, asignatura pendiente" (Pulsar aquí). El enlace que se hace en este nuevo post a un artículo titulado "Menos acción, más meditación", publicado en "El País" el pasado día cinco de febrero de 2012, viene a ser un complemento del mismo.

Menos acción, más meditación
Miriam Subirana (El País, 5 de febrero de 2012)

Las prisas y los continuos ruidos que provienen del exterior distraen nuestra atención y energía. Reservar unos momentos para meditar nos aporta beneficios cognitivos y psicológicos.

 "La meditación es el camino para aquietar y silenciar las maquinaciones de la mente complicada. Meditar es restaurar el estado de nuestra verdadera naturaleza interior para vivir en armonía. Nos abre a la comprensión intuitiva y a un alto grado de concentración, que no se basa en el pensamiento racional. Es una forma de acallar los ruidos que distraen nuestra atención y energía constantemente. La meditación ofrece múltiples beneficios comprobados científicamente. Un equipo de psiquiatras, liderado por el hospital General de Massachusetts, realizaron un estudio..." (Pulsar aquí para seguir leyendo este artículo, publicado en el periódico "El País" el día cinco de febrero de 2012)

El valor del juego en el desarrollo infantil (José Emilio Palomero)



Diseño de Jose Palomero


“El juego es el trabajo del niño, su oficio, su vida” 

(Pauline Kergomard)



Las claves del aprendizaje, descubrir el juguete que llevamos dentro

Cuenta Gustavo Martín Garzo, en un artículo publicado en “El País” el quince de junio de 2008, que en una ocasión, Fabricio Caivano, el fundador de Cuadernos de Pedagogía, le preguntó a Gabriel García Márquez acerca de la educación de los niños. Y que el autor de Cien años de soledad le contestó: "Lo único importante es encontrar el juguete que llevan dentro".

Todo niño llevaría en su interior un juguete distinto, y todo consistiría en que cada uno descubra el suyo, para que pueda ponerse a jugar con él. Es ésta una idea que vincula la educación con el juego, de manera que la tarea de padres y educadores consistiría en ayudar al niño a que encuentre el tipo de juego al que quiere jugar, ese juego en el que está implicado su ser más profundo.

García Márquez había sido un estudiante bastante desastroso hasta que un maestro, que se dio cuenta de su amor por la lectura, le ayudó a descubrir su propio juguete. A partir de entonces, todo fue miel sobre hojuelas, pues ese juguete eran las palabras.

El juego, en busca de una definición

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra juego, que proviene del vocablo latino “iocus” [diversión, broma], “significa acción y efecto de jugar”. Pero juego y jugar, son dos vocablos que tienen muchas acepciones.

La palabra "juego" hace referencia a toda actividad lúdica que comporta un fin en sí misma; se emplea con el significado de entretenimiento o diversión: "Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o pierde"; pero también se utiliza para referirse a la disposición particular de algunas cosas: "juego de luces"; al conjunto de elementos que sirven al mismo fin: "juego de café"; a la utilización ingeniosa del lenguaje: “juego de palabras”...

A su vez, "jugar" significa divertirse, pero también se emplea en el sentido figurado de actuar de una determinada forma: “jugársela” (correr un riesgo); "jugar limpio" (actuar con transparencia y sin engaños); “jugar sucio” (hacer trampas); ocupar cierta posición: "jugar un papel destacado"; correr un riesgo: "jugarse la vida"; tratar algo con ligereza: "jugar con fuego”; dedicarse a especulaciones bursátiles: “jugar en bolsa”…

Por ello, aunque son muchas las disciplinas que se han dedicado a estudiar el fenómeno del juego, y desde múltiples perspectivas, encontrar una definición unívoca de las palabras "juego" y "jugar" es una labor imposible de llevar a cabo.

El Homo Ludens, el hombre que juega: un enfoque cultural

Fue Johan Huizinga, historiador holandés, en su tratado sobre el “Homo Ludens” (el hombre que juega, el hombre que se interesa por la diversión), quien reconoció en el juego uno de los rasgos más característicos e interesantes de la humanidad.

Para este autor, el juego es una actividad humana tan esencial como la reflexión y el trabajo, además de uno de los elementos que explica el desarrollo de la cultura, mostrando así la insuficiencia de las imágenes convencionales del “Homo Sapiens” (el hombre que sabe) y el “Homo Faber” (el hombre que hace y fabrica).

Según Huizinga, en el juego se encuentran las raíces de todas las instituciones sociales, del poder político, de la guerra, del comercio…, cuyos elementos lúdicos se ponen en él de manifiesto. El juego está también en el origen de la actividad creadora y del arte. En este sentido, decía: «Hace tiempo que ha ido cuajando en mí la convicción de que la cultura humana brota del juego –como juego– y en él se desarrolla».Tras la publicación de “Homo Ludens” (1938), no hay ninguna obra en la que se pretenda un estudio del juego, desde cualquier perspectiva, que no haga referencia a este magistral trabajo de Huizinga.

El juego y el desarrollo del niño, un enfoque psicológico

Uno de los autores que más y mejor ha estudiado el juego en la infancia es Jean Piaget, que nos dejó una excelente guía para analizar, a través del juego, el desarrollo cognitivo, subrayando su papel en la construcción del conocimiento. A su aportación hay que sumar la de otros muchos autores, como es el caso de Vygotski, que destacó el papel del juego en el desarrollo de los procesos psicológicos superiores y como elemento de socialización; o el de Winnicott, para quien el juego es la base y raíz de la capacidad para crear y utilizar símbolos, a la vez que una herramienta de diagnóstico y terapia.

Desde un punto de vista psicológico, el juego es la principal actividad del niño. Es la vía regia para elaborar y expresar los sentimientos y para desarrollar todo tipo de competencias intelectuales, sociales y morales.

El niño crece jugando, de manera que el juego afecta a todos los procesos del desarrollo infantil: al desarrollo físico, sensorial y psicomotor, al desarrollo afectivo y emocional, al desarrollo cognitivo, a los procesos de construcción del conocimiento de uno mismo y de la realidad exterior, al desarrollo del lenguaje, al desarrollo social y moral… De él depende el desarrollo de la imaginación y de la creatividad, la adquisición de todo tipo de habilidades, la toma de conciencia de si mismo y la construcción de la propia identidad personal.

Sin lugar a dudas, “el juego es el trabajo del niño, su oficio, su vida” (Kergomard), “la actividad esencial de la infancia, su auténtica razón de ser” (Lequeux); una actividad natural, espontánea y placentera que contribuye poderosamente al crecimiento y desarrollo integral de la personalidad infantil, hasta el punto de que “los juegos de los niños deberían considerarse como sus actos más serios" (Montaigne).

Quizá por todo ello, y porque la actividad del adulto hunde sus raíces en los juegos infantiles, podamos afirmar que en “el hombre auténtico siempre hay un niño que quiere jugar” (Nietzsche), que "el hombre sólo es verdaderamente humano cuando juega" (Schiller), y que “el niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él” (Pablo Neruda)

El papel del juego en el desarrollo psicomotor y sensorial

El término psicomotricidad hace referencia a la indisoluble vinculación entre cuerpo, movimiento, emoción y actividad cognitiva, desempeñando un papel fundamental en el desarrollo integral y armónico de la personalidad humana.

En este sentido, todo juego remite siempre al cuerpo, “vehículo de nuestra presencia en el mundo” (Merleau-Ponty), que se va construyendo en el contexto de un espacio lúdico de relaciones y comunicación, de permanente interacción con los otros, que favorece la activación y estructuración de las relaciones humanas.

Los niños necesitan jugar desde los primeros meses. Juegan con sus pies y sus manos, con todo su cuerpo; hacen burbujas con la saliva, lo succionan todo, lo tocan todo, balbucean, agarran y sueltan objetos… El juego es su ocupación principal, su trabajo, su oficio, como ya hemos dicho.

Jugando, el niño desarrolla los sentidos, da una salida a su necesidad de movimiento, aprende a manejar y controlar su cuerpo, descubriendo sus posibilidades, consigue un mayor nivel de seguridad, coordinación y equilibrio, adquiere todo tipo de destrezas, construye el esquema corporal…

Algunos juegos exigen a los niños andar, correr, saltar, mover sus piernas o brazos, agacharse, levantarse, sentarse, mantener el equilibrio..., contribuyendo de esta forma a un desarrollo global de la psicomotricidad.

Otros afianzan la coordinación visomotora o contribuyen a la especialización de las manos, al tener que ser utilizadas con precisión y destreza para construir, ensartar, apilar, recortar, dibujar, modelar…

Hay juegos que desarrollan el tacto, como jugar con agua, jugar a los abrazos, jugar a tocar objetos de diferentes texturas, jugar a tapar, destapar, roscar, ensartar…

Otros estimulan el sentido vestibular, como moverse, mecerse, columpiarse, lanzarse al vacío, rodar, subir y bajar escaleras, caminar, saltar, dar vueltas sobre si mismo…

Los hay que conectan con la visión, como los juegos de construcción de rompecabezas, de buscar objetos escondidos, de usar gafas oscuras, de jugar a la gallina ciega, de describir características de personas u objetos…

Hay otros que educan el oído, como jugar a identificar sonidos y voces, jugar con instrumentos musicales, o participar en juegos rítmicos…

Otros, finalmente, estimulan el olfato y el gusto, como jugar a identificar sabores: salado, dulce, agrio, amargo…; o a descubrir olores: de alimentos, de infusiones, de especias, de perfumes

El papel del juego en el desarrollo cognitivo

Tal y como han demostrado numerosas investigaciones sobre el juego, éste desempeña un papel fundamental en el desarrollo de los procesos psicológicos superiores y en el aprendizaje. Para Piaget, el juego es la principal herramienta de que dispone el niño para construir el conocimiento de si mismo y de la realidad. Para Vygotski, una lente de aumento capaz de crear una zona de desarrollo potencial, que permite al niño saltar por encima de sus posibilidades, de su zona de desarrollo actual. Para Wallon, el juego se confunde con la actividad total del niño, de manera que los diferentes procesos y etapas del desarrollo están marcados por la actividad lúdica. Para Bruner, el juego desempeña un importante papel en la aparición y desarrollo del lenguaje.

El juego es un permanente banco de pruebas, que permite al niño experimentar, de forma real o imaginaria, con todo tipo de materiales y objetos. En el laboratorio del juego, el niño aplica y construye conocimientos, resuelve problemas, descubre las consecuencias de sus acciones, comprende su entorno y los microsistemas en los que vive inmerso, vive nuevas experiencias, desarrolla la inteligencia, el pensamiento, el lenguaje, la atención, la percepción, la memoria, la imaginación y la creatividad, o aprende a manejar las relaciones de espacio y tiempo…

Los juegos motores o de ejercicio hacen una contribución esencial al desarrollo cognitivo. No en vano, el desarrollo de la inteligencia y los procesos de construcción del conocimiento, especialmente durante el período sensoriomotor, están profundamente vinculados a este tipo de juegos.

Otros juegos, como los juegos de construcción, son también fundamentales para el desarrollo cognitivo. Gracias a ellos, el niño incrementa su capacidad para diferenciar formas y colores, y mejora en aspectos como la organización espacial, la atención, la percepción, la concentración, el razonamiento, la reflexión, la memoria…

Hay juegos, como los juegos simbólicos, los de títeres, las narraciones, las pantomimas, las dramatizaciones…, que desarrollan la imaginación y la creatividad, que potencian el pensamiento divergente, la espontaneidad y la capacidad de improvisación, la fluidez de ideas y emociones; que activan la originalidad, que incrementan el sentido de la flexibilidad, que fortalecen la dimensión fantástica e imaginativa de la personalidad; juegos que permiten construir personajes, historias, objetos o situaciones inéditas, explorar caminos desconocidos, atreverse a nuevos desafíos, transgredir e ir más allá de lo permitido, expresarse sin censuras, inhibiciones o mordazas…

Hay juegos que favorecen el desarrollo y manejo del lenguaje, que sirven para que el niño aprenda a utilizar el idioma, que permiten que éste exprese sus ideas y opiniones, sus emociones y sentimientos… Entre ellos, hemos de citar (de nuevo) los juegos simbólicos y los creativos; y también los fonéticos, los juegos de palabras, los juegos con viñetas y secuencias, los metalingüísticos (semejanzas, seriaciones…), los de adivinanzas, los trabalenguas, los acertijos… En todo caso, conviene no olvidar que cualquier escenario lúdico representa una excelente oportunidad para el desarrollo de la comunicación. Mientras juegan con coches, con muñecas, con naves espaciales, a médicos o papás y mamás, los niños están verbalizando constantemente sus fantasías y, en consecuencia, desarrollando el lenguaje, la creatividad y la imaginación.

Finalmente, los juegos de reglas, como el parchís, el dominó, la oca, las damas, el ajedrez, las cartas…, desarrollan diferentes habilidades intelectuales, como la atención, la reflexión, la capacidad de anticipación, la capacidad de razonar, el pensamiento lógico…, y contribuyen a que el niño aprenda a resolver problemas y a que adquiera una mayor agilidad y destreza mental.

El papel del juego en el desarrollo social y moral

Como ha señalado Vigotsky, el juego es uno de los actos sociales y socializadores por excelencia.

El juego favorece la relación, el respeto, la comunicación y la cooperación del niño con sus iguales y con los adultos; permite que éste se conozca mejor a si mismo y a quienes le rodean; contribuye a que los niños sean capaces de ponerse en el lugar del otro y desarrollen la empatía. A través del juego se promueve también el desarrollo moral de los niños, el respeto a las normas, la aceptación de los límites, el autodominio y la educación de la voluntad.

Los juegos simbólicos, de reglas y cooperativos desempeñan un papel fundamental en el proceso de socialización infantil.

Los simbólicos ponen al niño en contacto con la realidad social de los adultos y le preparan para el mundo del trabajo. Estimulan, por otra parte, la comunicación y la cooperación entre iguales, y desarrollan la autoconciencia y el autoconocimiento.

Los juegos de reglas favorecen las estrategias de interacción social, promueven el comportamiento responsable y democrático, y ayudan a regular la agresividad. Con este tipo de juegos, los niños aprenden a ganar y perder, a distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, a aceptar las normas y a controlar impulsos y deseos, ajustando su conducta al principio de la realidad. Los juegos de reglas también estimulan la cooperación y comunicación entre iguales y el desarrollo del comportamiento moral.

Finalmente, los juegos cooperativos promueven el desarrollo moral, incrementan las conductas prosociales (ayudar, compartir…), y disminuyen las negativas (agresividad, retraimiento, terquedad…); promueven las interacciones positivas, estimulan la asertividad, favorecen la comunicación, mejoran el clima del aula y la cohesión grupal, y mejoran la aceptación de uno mismo y de los demás.

El papel del juego en el desarrollo afectivo-emocional

Desde la perspectiva del desarrollo afectivo-emocional, el juego es un escenario perfecto para que el niño exteriorice sus emociones. Es una actividad divertida, que le proporciona placer, satisfacción y alegría de vivir; que estimula su seguridad y confianza, que incrementa su autoestima, que contribuye a su bienestar emocional, y que le permite expresarse de forma libre y sin consecuencias.

Mediante el juego, el niño saca a flote todas sus energías positivas, descarga tensiones, se libera, se equilibra a nivel emocional, se hace mas resiliente, asimila y reelabora experiencias difíciles, controla la ansiedad y aprende a resolver conflictos…

El juego también permite al niño expresar de forma simbólica su agresividad y su sexualidad, y facilita, igualmente, un proceso progresivo de identificación psicosexual.

Los juegos simbólicos, de dramatización y de roles, permiten exteriorizar todo tipo de sentimientos y emociones, desempeñando una función catártica, liberadora, compensatoria, de desahogo. Jugando, el niño puede amar, dominar, construir o destruir. Hay juegos que despiertan cariño, bondad, ternura y afecto, otros permiten expresar el miedo, el enfado, la ira, la tristeza, la satisfacción, la alegría, el orgullo…, o contribuyen a paliar carencias, frustraciones y traumas, o a que el niño se libere de sus fantasmas. Los juegos motores y los de ensamblaje de piezas pueden fomentar la autosuperación y la autoestima. Los de reglas favorecen la empatía, la liberación del egocentrismo y el control y manejo de la agresividad. Los cooperativos, disminuyen, como ya hemos señalado, las conductas negativas, incrementado los comportamientos prosociales, las habilidades sociales y la asertividad. A su vez, los juegos de mesa, como las damas, el parchís o el dominó, así como todos aquellos que faciliten la comunicación social y el contacto afectivo con los demás, contribuyen a incrementar la inteligencia interpersonal de los niños, mientras que aquellos otros juegos que favorecen la introspección y la concentración, como es el caso de los juegos con témperas o plastilina, los calidoscopios, los videojuegos o los juguetes electrónicos de utlización individual, contribuyen a desarrollar la inteligencia intrapersonal.

En realidad, toda la actividad lúdica estimula en el niño la alegría de vivir, proporcionándole estados de bienestar subjetivo, de felicidad. Mientras tanto, la ausencia de juego genera en el niño todo tipo de problemas cognitivos, sociales y emocionales. Por ello es necesario potenciarlo, y no sólo por su capacidad para fortalecer la personalidad del niño y para estimular su desarrollo, sino también por sus posibilidades preventivas y terapéuticas.

Los juegos y su clasificación desde la perspectiva piagetiana

Tal como ha señalado Jean Piaget, hay una profunda relación entre el juego y la estructura del pensamiento infantil. Para él, el juego es la expresión y la condición del desarrollo cognitivo, vinculando cada etapa evolutiva a un tipo diferente de juegos (de ejercicio, simbólicos y reglados), que nos desvelan la evolución mental del niño y de la niña.

El juego es para él, por otra parte, un ejercicio preparatorio que va a permitir que el niño adquiera, de forma lúdica, una gran cantidad de conocimientos, habilidades y destrezas útiles para la vida, así como un instrumento fundamental para el desarrollo de las habilidades sensoriomotrices y para la construcción del esquema corporal. También un excelente escenario para el desarrollo de la comunicación y del lenguaje, y, finalmente, un mecanismo para la expresión de los emociones.

Los juegos de ejercicio y su papel en el desarrollo infantil

Los juegos de ejercicio son los correspondientes al periodo sensoriomotor (0-2 años), etapa en la que la actividad lúdica se reduce a repetir y modificar movimientos, mediante los cuales el niño obtiene placer, a la vez que descubre sus capacidades motrices. Entran en esta categoría actividades tales como el ejercicio de succionar (a partir del primer mes); los juegos con el propio cuerpo, los balbuceos, las sonrisas, los movimientos de la cabeza y de las manos (a partir del segundo mes); la manipulación de juguetes u objetos, que el niño mueve, voltea, sacude, acerca o aleja (de cinco meses en adelante); a partir de los nueve meses todo se convierte en un juguete para disfrutar, en un nuevo reto, en un pequeño cosmos por descubrir y ubicar en la mente.

Estos juegos, a través de los cuales el niño manifiesta su inteligencia y capacidad de aprendizaje, le ayudan a pasar de las sensaciones al conocimiento. Gracias a ellos, capta los colores, las texturas, el olor, el sonido y el sabor de los objetos. Conforme juega, el niño va dominando su cuerpo y se adueña de los secretos que para él guardan las personas y las cosas; jugando establece contacto con el mundo exterior, y los objetos que ve, oye, huele, toca o gusta pasan a su cerebro como una experiencia que enriquece su vida.

A través del juego, sobre todo en los primeros meses de la vida, el niño asimila el mundo. Cada objeto, cada sonido, cada olor, cada imagen vista, cada movimiento…, no se quedan en simples experiencias motoras, o en una mera adquisición de sensaciones físicas, sino que se convierten en huellas mentales que representan los inicios del conocimiento y los recuerdos del niño.

Evidentemente, el juego de ejercicio no se acaba en el periodo sensoriomotriz. El bebé va a seguir moviéndose, explorando su entorno y perfeccionando su coordinación motora, durante toda la infancia. A lo largo de ella conseguirá dominar, cada vez con mayor perfección, los movimientos y las sensaciones, disfrutando del placer de manejar y controlar su cuerpo y de ser cada vez más fuerte, activo y experto.

El juego de ejercicio continúa incluso en la vida adulta. Podemos identificarlo cuando cruzamos un riachuelo saltando, cuando jugamos con un hijo a hacer castillos de arena en la playa, cuando en esa tarde fría y blanca de enero correteamos entre la nieve, o cuando nos marcamos unos pasos de baile… Muchos adultos practican el juego de ejercicio a través del deporte, convirtiendo su propio cuerpo en juguete para disfrutar, en objeto lúdico.

Los juegos simbólicos y su papel el desarrollo del niño

Los juegos simbólicos, típicos del período preoperacional (2-7 años), comienzan en realidad en el último estadio del periodo sensoriomotriz. A partir de los 18 meses, los niños son capaces de utilizar abiertamente símbolos lúdicos, de desarrollar, jugando, actividades de la vida cotidiana.

Y así, se acuestan “como si” fueran a dormir, o usan la cuchara “como si” fueran a comer. La aparición de este tipo de juegos coincide con la eclosión, en el niño, de la capacidad de simbolizar, de representarse la realidad mediante símbolos. Los juegos simbólicos, también llamados de imitación, de hacer como si, de roles, o de representación de papeles dramatizados, son el cauce de que dispone el niño para desarrollar su capacidad de asimilación y acomodación, su inteligencia adaptada. Su esencia se halla en la aparición del pensamiento, en la recién estrenada capacidad para construir representaciones mentales, que serán de gran utilidad para que el niño aprenda a desenvolverse en su vida futura.

Por otra parte, como consecuencia del pensamiento egocéntrico, en los juegos simbólicos los niños deforman la realidad para satisfacer sus propias necesidades. Es el egocentrismo (la dificultad que tiene el niño para descentrarse de su propio punto de vista, para ver las cosas en perspectiva), junto con el pensamiento mágico (la creencia en la omnipotencia de las ideas, que lleva al niño a convertir en realidad lo que piensa y desea), y el animismo (que le permite dar vida a los objetos), lo que hace que los niños pequeños atribuyan a los juguetes y los objetos que les rodean sus propios pensamientos y sentimientos. Y así la muñeca está triste, el sol tiene sueño, o las nubes se enfadan cuando hay tormenta.

Gracias a todo ello, en los juegos simbólicos los niños pueden transformar la realidad con su fantasía, creando todo un mundo imaginario. De esta forma, tratan a una escoba como si fuese un caballo o una bruja, transforman un sofá en autobús, convierten unas semillas en lentejas, a unos palitos en las cucharas con las que van a comérselas… O hacen como si fueran un animal (un gato, un león, un tigre, un lobo…), o asumen los roles propios de los adultos, y así hacen como si fuesen papá o mamá, alimentan a su bebé, riñen a una muñeca como a ellos les riñen sus padres, se convierten en médicos que curan enfermos, en maestros que dan clase a sus alumnos, en constructores que levantan edificios, en agricultores que cosechan y acarrean las mieses… O, por poner algunos otros ejemplos, conducen, viajan, salen de compras, cocinan, planchan o bañan a su propio bebé, todo ello de forma creativa e imaginaria.

Por otra parte, los juegos simbólicos son una vía de escape para afrontar los conflictos inconscientes, la angustia, la agresividad, la sexualidad, las frustraciones, el miedo a competir, el temor al riesgo, las fobias… A través de los juegos de hacer como si, el niño expresa sus emociones y puede construir historias y escenarios que le compensen de sus propias dificultades y frustraciones, y de las prohibiciones de los adultos, como ya hemos señalado con anterioridad y como puede verse en los siguientes ejemplos:

- El niño que juega a ser el malo de los cuentos, que admira a los piratas por su valentía y que quiere ser como ellos, no está haciendo otra cosa que protegerse de sus propios miedos y debilidades.

- El niño que juega a que su oso de peluche tiene un papá malo, al que decide reñir y pegar, está intentando resolver de forma simbólica e imaginaria las tensiones provocadas por las exigencias paternas.

- El niño que tiene prohibido comer chocolatinas, y que juega a dárselas a su muñeca, a la que luego le duele la tripa…, o el que, tras haberse caído y haberse hecho una herida en la pierna, juega a curar la herida imaginaria que se ha hecho su peluche de trapo…, o el que, en la soledad de su habitación, a última hora de la noche, juega a decirle a su muñeca que va a castigarla por ser mala, tras haber sido reñido por sus padres por comportarse mal en la cena…, lo que en realidad está haciendo es ingeniárselas para compensar sus propias angustias y las prohibiciones y exigencias de los adultos.

- El niño que destruye casas u otros escenarios, que previamente ha construido con bloques de gomaespuma, encuentra en esta actividad una forma de dar salida a sus fantasmas inconscientes, de expresar y regular su agresividad, sus afectos y sus emociones.

En este sentido, tenemos que decir que el juego simbólico no está únicamente al servicio del desarrollo cognitivo. Como ya hemos dicho, las fantasías compensatorias tienen también una función catártica y liberadora. Gracias a ellas, el niño aprende a regular sus emociones y a vencer y asimilar todo tipo de problemas y dificultades. 

Reproduciendo una y otra vez, de manera fantasiosa e imaginativa, escenas desagradables, situaciones
amenazantes, prohibiciones, reprimendas o miedos…, el niño se libera de sus primeros conflictos, de sus temores, de su hostilidad, de sus ansiedades, de sus necesidades y deseos insatisfechos, de un sin fin de sentimientos encontrados. En definitiva, se compensa.

Podemos añadir que a través del juego simbólico el niño también ensaya el razonamiento moral, aprendiendo a diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, adquiriendo, por otra parte, todo tipo de conocimientos sobre los roles profesionales y personales propios de los adultos, y sobre el mundo de la vida en general. De esta forma, a través de los juegos de imitación el niño ensaya todo tipo de habilidades sociales y emocionales, así como las competencias propias de la vida adulta.

Los juegos reglados y su papel en el desarrollo infantil

Los juegos de reglas, que representan un tipo de actividad lúdica socializada, comienzan al final del periodo preoperacional, entre los cuatro y los siete años. Se trata de todos aquellos juegos (incluidos los de ejercicio) que están regulados por un código.

Algunos de estos juegos tienen reglas predeterminadas, transmitidas de generación en generación, que los niños deben aprender y aplicar con precisión, puesto que si no se aplican de esta forma, el juego perdería su sentido y resultaría inviable. Por ello resulta imprescindible que todos los participantes en un juego de este tipo conozcan y apliquen las reglas con detalle. A veces, se trata de juegos de un solo jugador, como en el caso de los solitarios.

Entre los juegos de reglas fijas se incluyen los juegos de mesa, como las damas, el ajedrez, el parchís, la oca, el dominó, las cartas, el billar, el ping-pong, o miles de juegos más; y los juegos reglados motores, entre los que se incluyen los juegos deportivos.

Todos estos juegos, en los que se gana o pierde, favorecen el desarrollo de las conductas éticas, estimulan el desarrollo de los procesos cognitivos (atención, percepción, razonamiento, inteligencia lógica…), y del mundo emocional (inteligencia interpersonal, expresión de sentimientos, autocontrol, autoestima…). Afectan también, cuando se trata de juegos reglados de movimiento, al desarrollo del comportamiento psicomotor y, en general, favorecen el desarrollo integral de la personalidad.

Entre los juegos reglados podemos incluir también los juegos didácticos, que organizan de forma lúdica los procesos de enseñanzaaprendizaje, con el fin de facilitar a los estudiantes la adquisición e interiorización de los contenidos de las materias de estudio.

Hay determinados juegos reglados que no tienen reglas preestablecidas. Se trata de los juegos creadores, entre los que debemos incluir los juegos de roles, en los que los jugadores interpretan un papel dentro de una historia cuyo final no conocen. En ellos, el director del juego propone una historia base, en la que el resto de los participantes se convierten en personajes de una trama que se va desarrollando al son de las intervenciones de los propios protagonistas, que determinan de forma creativa y espontánea su desarrollo. El objetivo es llegar al final del juego, desentrañando sus entresijos y liberando a la princesa cautiva, desenmascarando al traidor, o desvelando el misterio de que se trate. Los juegos de rol son como una película sin guión, en la que los participantes determinan su desarrollo de forma fantasiosa y aleatoria.

Este tipo de juegos permite convertir en relevantes informaciones que de otra forma podrían pasar desapercibidas o parecer absurdas, favorecen la motivación, y dan al docente la oportunidad de introducir conceptos y valores que en otro contexto no tendrían utilidad ni sentido.

Mediante estos juegos, los alumnos tienen la oportunidad de mejorar su creatividad y desarrollar su capacidad lingüística y expresiva; con ellos se puede estimular también la afición a la lectura, puesto que incitan a buscar, a posteriori, referentes sobre el tema abordado. Por otra parte, se trata de juegos que permiten analizar temas complejos y comprometidos, como el sexismo, la xenofobia o el racismo.

Finalmente, los juegos de rol mejoran la empatía, al permitir que el niño pueda meterse en la piel de otros; favorecen la socialización e invitan a la tolerancia; abren una vía para aceptar la diversidad como parte de la vida; e incitan a reflexionar sobre otras culturas y creencias, o sobre el valor de la cooperación, del apoyo mutuo y de las relaciones humanas en términos de igualdad.


José Emilio Palomero Pescador

Los investigadores se rebelan contra las revistas científicas

Primero fueron los bibliotecarios de las universidades y ahora son los investigadores. Ni unos ni otros están dispuestos a seguir pagando precios tan elevados por acceder a las revistas científicas. Tras varias décadas de enormes beneficios, estas publicaciones comienzan a notar la contestación.


Por ejemplo, la suscripción a la revista "Biochimica et Biophysica Acta" de la editorial Elsevier cuesta 25.000 dólares anuales. Las principales universidades americanas y británicas se están negando a renovar las suscripciones a semejantes precios.


La batalla de los investigadores comenzó en enero pasado, cuando Timothy Gowers, matemático de la universidad de Cambridge, escribió una entrada en su blog para explicar por qué había decidido, ya hace años, boicotear a Elsevier. Premiado en 1998 con la medalla Fields (el “Nobel” de matemáticas), Gowers...  (Pulsar aquí para seguir leyendo este artículo)

Integración latinoamericana y función de la universidad (Portadas del número 72 de la RIFOP)