Un profesorado para el Siglo XXI. Revoluciones pendientes (2)


Dejamos a continuación una notas entresacadas de "Ce que serait ma gauche", artículo publicado por Edgar Morin (El filósofo rebelde e indisciplinado), en el periódico "Le Monde" (Dimanche 23 - Lundi 24 mai 2010, p. 15). Con ellas tan sólo pretendemos destacar que en todas aquellas profesiones que conllevan una misión cívica, como sucede en el caso de los docentes, sería necesario un sistema de selección que tenga en consideración los valores morales del candidato, sus aptitudes para la benevolencia, la generosidad, la afabilidad, la compasión, el altruismo, la bondad, la empatía, la escucha y la atención al otro, así como su capacidad para comprometerse con el bien público, con la justicia y con la equidad.


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Señala Edgar Morin, en "Ce que serait ma gauche"
, que no se trata de concebir un nuevo modelo de sociedad (que sería estático en un mundo esencialmente dinámico), sino de intentar encontrar un poco de oxígeno en la idea de utopía, abrir nuevos caminos en los que confluyan las múltiples vías reformadoras que conducirían a una auténtica metamorfosis de la humanidad y que permitirían el acceso a una sociedad y a un mundo absolutamente nuevos…

Apostando por un pensamiento político regenerado, que permita asociar la progresividad del reformismo con la radicalidad de la revolución, Edgar Morin destaca que, aunque aparentemenete nada ha comenzado, en todos los lugares, países y continentes existen multiplicidad de iniciativas económicas, ecológicas, sociales, políticas, pedagógicas, urbanas, rurales..., que encuentran soluciones a los problemas vitales y que son portadoras de futuro. Estas iniciativas están esparcidas, separadas, compartimentadas..., se ignoran las unas a las otras, y están siendo ninguneadas por los partidos, por las administraciones y por los medios de comunicación, pero merece la pena que sean conocidas y que se promueva su confluencia, una vía que permite abrir y entrever nuevos horizontes.

Desde esta atalaya, Edgar Morin propone que, en lo que se refiere a las carreras de la administración pública y a todas aquellas profesiones que conllevan una misión cívica, como es el caso de los médicos y los enseñantes, sería necesario (como hemos señalado al principio de este post) adoptar y adaptar un tipo de concepción neoconfuciana, que promueva un sistema de reclutamiento que tenga en consideración los valores morales del candidato, sus aptitudes para la benevolencia, para la atención al otro y para la compasión, así como su compromiso con el bien público y su preocupación por la justicia y la equidad.


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