Tertulias pedagógicas dialógicas: Con el libro en la mano (Sonia FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Rosa GARVÍN FERNÁNDEZ, Víctor GONZÁLEZ MANZANERO)

Diseño de la portada: José Palomero




























En este artículo se presentan las tertulias pedagógicas dialógicas como una estrategia para la formación permanente del profesorado. Se explica el funcionamiento de esta práctica basada en los principios del aprendizaje dialógico. Las lecturas que se seleccionan para las tertulias son fuentes originales relevantes desde la pedagogía crítica y comunicativa. Para explicar su utilidad se recogen las aportaciones de diferentes personas mediante un grupo de discusión, en el que se destacan ideas como la construcción colectiva del conocimiento o la relación imprescindible entre teoría y práctica.

Es mucho lo que se ha hablado y escrito sobre la construcción de conocimiento a partir de la lectura. En un principio se consideraba que el conocimiento estaba en los textos y el lector sólo tenía que extraerlo de ahí e incorporarlo a sus saberes (GIBSON & LEVIN, 1975). Más adelante se empezó a hablar de interacción entre el texto y el lector y cómo el mismo texto no es igual para todas las personas que lo leen, dependiendo de la interpretación que hace cada cual (ROSENBLATT, 1985). En este sentido, el texto no pertenece al autor, sino también a los lectores que, de alguna manera, lo hacen suyo. 

En las tertulias dialógicas se da un paso más. Se trata de “continuar la construcción delconocimiento a partir del diálogo que inició el autor al escribir su obra, primero de una forma individual–autor–lector, para pasar después a enriquecerlo aún más a través de un diálogo colectivo–autor–lector/res que encierra y supera al anterior al producir más y mejores aprendizajes” (LOZA, 67: 2004). 

Desde que en 2003 conocimos las Tertulias Dialógicas en una conferencia de Ramón Flecha, inmediatamente vimos sus posibilidades como herramienta para la formación permanente del
profesorado y las pusimos en práctica en un seminario del antiguo Centro de Apoyo al Profesorado de Coslada. 

Los seminarios de lectura dialógica se basan en los principios del aprendizaje dialógico que inspiran los criterios reguladores del funcionamiento de la tertulia. 

Nos reunimos en sesión quincenal de dos horas, escogemos un libro y decidimos cuántas páginas llevaremos leídas para cada sesión. Todas las personas leemos individualmente durante esa quincena. 

Cada una llevamos a la tertulia, al menos, un párrafo subrayado para leerlo en voz alta y explicar por qué nos ha resultado especialmente significativo. Una persona modera la sesión cuidando que se respete el turno de intervenciones, se pida palabra, no se interrumpa y las intervenciones no se excedan, posibilitando así una participación mayor e igualitaria. 

El diálogo se va construyendo a partir de las aportaciones de las y los participantes. Los debates entre diferentes opiniones se resuelven sólo a partir de argumentos, no siendo necesario llegar a un consenso. De lograrse consenso en el grupo, se establece como una interpretación provisionalmente verdadera (FLECHA, 1997). 

Desde hace tiempo nos venimos planteando explicar y compartir las posibilidades que hemos visto en esta práctica. Para ello se creó un grupo de discusión comunicativo que permitiera recoger todas las voces de las personas participantes en el proceso, ampliando y validando el punto de vista de quienes escribimos finalmente este artículo. Partimos de tres interrogantes: 

1. ¿Qué nos han aportado las tertulias que no habíamos obtenido en nuestra formación inicial (magisterio, universidad, facultad, certificado de aptitud pedagógica…)? 

2. ¿Qué nos aportan las tertulias que no hemos obtenido con otras modalidades de formación permanente (cursos, jornadas, seminarios, grupos de trabajo…)? 

3. ¿Cómo se relaciona todo lo anterior con los principios del aprendizaje dialógico?

Nos parece una buena idea seguir este guión para presentar de manera ordenada las conclusiones que obtuvimos. 

Lo que nos han aportado las tertulias que no habíamos obtenido en nuestra formación inicial

Recordando nuestros estudios en la Universidad, coincidimos en que entonces el objetivo principal era poder conseguir buenos resultados en la formación, con un enfoque muy individualista. A diferencia de esta experiencia anterior, en las tertulias pedagógicas leemos para aprender y para compartir. 

Esto implica un mayor compromiso, tanto con el propio grupo de tertulia, como con nuestra propia formación. Tertulias pedagógicas dialógicas: Con el libro en la mano.

Los textos elegidos en las tertulias pedagógicas están reconocidos por la comunidad científica internacional porque son relevantes y útiles en la práctica de las disciplinas a las que se refieren
(Sociología, Psicología, Educación...), en el contexto de la actual sociedad de la información y desde una perspectiva crítica y comunicativa. Obras que nunca habríamos imaginado leer en solitario cuando estudiábamos en la Universidad, y que no son las lecturas habituales entre el profesorado en general. 

Sin embargo, el hecho de saber que es una lectura colectiva nos motiva y nos permite leer textos más complejos, llegando a una comprensión intersubjetiva. 

En nuestra experiencia universitaria hemos leído y escuchado muchas más citas e interpretaciones de autores que fuentes originales. Esto supone un riesgo ya que, en ocasiones, se han generalizado y dado por válidas interpretaciones erróneas de algunas teorías, por no acudir a la fuente original.

Para evitar esto, a las tertulias pedagógicas acudimos con los textos originales, donde los autores exponen ampliamente sus ideas e investigaciones. Leemos libros enteros para adquirir una idea global de la teoría de un determinado autor. Además, cuando leemos estos textos estamos mejor preparados para hacer un análisis crítico de las bases teóricas de la Educación, desarrollando estrategias y competencias útiles en nuestra práctica docente. 

Al acudir a estas fuentes desde nuestra situación actual, teoría y práctica se retroalimentan  mutuamente. De este modo, complementan y enriquecen con creces la información que obtuvimos previamente durante nuestra formación en la Universidad. “La dialéctica entre la práctica y la teoría debe ser plenamente vivida en los contextos teóricos de formación, para ir buscando la razón de ser de las cosas. La formación continua como reflexión crítica de la práctica se apoya en esa dialéctica entre la práctica y la teoría” (FREIRE, 1994: 116–117). 

Tras este análisis podríamos concluir que las Tertulias Pedagógicas Dialógicas suponen una estrategia muy interesante a tener en cuenta desde la propia Universidad. Ahora bien, ¿sería posible aplicar este modelo en la Universidad para la formación inicial de los futuros profesionales? La dinámica propuesta favorece la construcción colectiva de conocimiento, que chocaría directamente con una estructura jerárquica, donde el saber parece ser propiedad de unos pocos.

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