Historia de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado en iconos. Su primera imagen corporativa (Números 0 al 36)



Portada del número 0 de la REIFOP (abril 1987)















Una cubierta de la antigua Revista de Escuelas Normales, seguida de las portadas de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP), correspondientes a los números 0 al 36, preceden a unos breves apuntes sobre su historia.




























































































































































































































































































Junto a estas líneas se deja constancia de la imagen corporativa que tuvo la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP) en su primera época: números 0 al 36, ambos incluidos.
A continuación, unas breves pinceladas sobre la historia de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado


«Cualquier cosa que quieras hacer, o sueñes, empiézala» (Goethe)


... Y dicho todo lo anterior, que viene a simbolizar no sólo el pasado, sino también la proyección de futuro de la RIFOP, haremos ahora una primera aproximación a sus orígenes y primeros pasos... Tomaré prestados para ello algunos datos de un largo texto del Presidente del Consejo de Redacción de la RIFOP, Martín Rodríguez Rojo (1988). Comenta Rodríguez Rojo, que durante el II Seminario Estatal de Escuelas Universitarias de Magisterio, celebrado en Valladolid entre el 19 y 21 de abril de 1985, durante la última asamblea y en presencia de unos trescientos profesores de prácticamente toda España, la portavoz de la Mesa de Prácticas Escolares (Begoña García Larrauri) propuso a los asistentes la creación de una revista de ámbito estatal que sirviera de órgano de expresión de los profesores de las Escuelas Universitarias de Magisterio. García Larrauri, profesora de la Escuela Universitaria de Magisterio de Valladolid (hoy Facultad de Educación y Trabajo Social) comunicó a los allí congregados desde Teruel, Lugo, Melilla, la UNED, Granada, Palencia, Soria, Salamanca, Cáceres, Barcelona, Madrid, Tarragona, Girona, Cádiz, Badajoz, Burgos, Segovia, Oviedo, Zaragoza, Valladolid, Sevilla, Guadalajara, Santander, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Lérida, Valencia, Almería, Huelva, y un largo etcétera, la creación de una comisión que se encargaría de llevar a cabo la edición de la Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, comisión que a su vez se ofrecía como gestora abierta. La propuesta de la citada comisión no era otra que la de crear una revista de carácter cuatrimestral en la que se publicarían artículos escritos por profesores de las Normales o por otros profesionales del sistema educativo, cuya temática estuviese centrada en las Escuelas Universitarias de Magisterio, en su problemática, en sus métodos de enseñanza, en los procesos de formación del profesorado en general, en el pensamiento de los profesores, en sus problemas sociolaborales…, revista que se consideraría como una continuación de la antigua «Revista de Escuelas Normales», cuyas raíces se ahondan hasta el año 1923. La propuesta fue aceptada por unanimidad y nacía así una publicación dispuesta a seguir reflexionando sobre la problemática siempre difícil y actual de la formación del profesorado; dispuesta a superar los localismos de las revistas ya existentes, editadas por diferentes Escuelas Universitarias de Magisterio; dispuesta a dar cabida al talante inconformista, reivindicativo y crítico del que habían hecho gala los profesores de las Escuelas Universitarias de Magisterio durante los años duros de la dictadura y los no menos duros de los inicios de la democracia. Hablo de los célebres profesores no numerarios (los penenes), que crecieron al son del «mayo del 68» y de sus eslóganes (Si quieres ser realista, busca lo imposible); del «movimiento hippie» y sus protestas contra la tecnocracia y el consumismo; de los «Beatles» y su exaltación del amor como síntesis del comportamiento moral; del «Che Guevara» y su lucha por sacar de la miseria a otros seres humanos; de las «utopías pedagógicas» de Sumerhill, Freinet, Makarenco, Barbiana o Paulo Freire..., cuya lectura provocaba la sensación de que la educación, lejos de limitarse a reproducir los esquemas de la sociedad y su ideología dominante, podía y debía transformarla, mejorándola; que estaban convencidos de que los sueños y la esperanza son indispensables para la existencia; y que contribuyeron a hacer posible que la década de los setenta fuese una época rica en cambios sociales y políticos, y también en movimientos de renovación pedagógica y en experiencias asamblearias, autogestionarias y democráticas en las aulas, que llevaron a muchos de aquellos profesores y profesoras por los derroteros de la acción y del compromiso. Hija de una época, la revista nacía con la vocación de continuar la lucha en pro de la mejora de la formación del profesorado y de convertirse en una tribuna de reflexión crítica desde la que contribuir a la reforma de los planes de estudio, al acortamiento de las distancias entre teoría y práctica, a mejorar la imagen y valoración social y profesional del profesorado de las Escuelas Universitarias de Magisterio, a luchar por la conversión de la diplomatura de Magisterio en una licenciatura, mejorando así la preparación profesional de los educadores y educadoras de las futuras generaciones… Éste era el proyecto y éstas eran las razones. Y con todo ello en sus manos, aunque con muchas dificultades por el camino, un pequeño grupo de profesores (Fernando Albuerne, de la Universidad de Oviedo; Juan Benvenuty Morales, de la Universidad de Cádiz; José Emilio Palomero Pescador, de la Universidad de Zaragoza/Teruel; y Martín Rodríguez Rojo, de la Universidad de Valladolid), al que después se añadirían algunos más (Juan José Cáceres Arranz, de la Universidad de Zaragoza/Soria; Antonio Gómez Ortiz, de la Universidad de Barcelona; Ramón Lara Tevar, de la Universidad Complutense de Madrid; Antonio Molero Pintado, de la Universidad de Alcalá de Henares/Guadalajara; y Santiago Molina García, de la Universidad de Zaragoza), dieron los primeros pasos y, constituidos en primer Consejo de Redacción, consiguieron que unos años más tarde, en la ciudad de Teruel, el 6 de abril de 1987 para ser exactos, unos cuatrocientos profesores «normalistas» llegados desde todos los puntos de España, pudieran leer con sus propios ojos y tener en sus manos el número 0 de la «Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado». Otros muchos profesores y profesoras, pertenecientes a diferentes universidades españolas y extranjeras, han contribuido después a consolidarla a lo largo del tiempo...

Texto tomado de "Palomero Pescador, José Emilio (2002). La Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado (RIFOP). Indicadores de calidad, resultados y línea editorial. Quince años de historia. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 44, pp. 223-366)".

Ver igualmente: "Rodríguez Rojo, Martín (1998). La revista interuniversitaria de formación del profesorado: Una conquista de los formadores del profesorado en España. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, número 1, volumen 1 (1)".



José Emilio Palomero Pescador
Editor de la RIFOP de la REIFOP





































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